Hoy por hoy, la publicidad tiene a su cargo el diccionario del lenguaje
universal. Si ella, la publicidad, fuera Pinocho, su nariz daría
varias vueltas al mundo.
"Busque la verdad": la verdad está en la cerveza Heineken. "Usted
debe apreciar la autenticidad en todas sus formas": la autenticidad humea
en los cigarrillos Winston. Los zapatos deportivos Converse son solidarios
y la nueva cámara de Canon se llama Rebelde: "Para que usted muestre
de qué es capaz".
En el nuevo universo de la computación, la empresa Oracle proclama
la revolución: "La revolución está en nuestro destino".
Microsoft invita al heroísmo: "Podemos ser héroes". Apple
propone la libertad: "Piense diferente". Comiendo hamburguesas Burger King,
usted puede manifestar su inconformismo: "A veces hay que romper las reglas".
Contra la inhibición, Kodak, que "fotografía sin límites".
La respuesta está en las tarjetas de crédito Diner's: "La
respuesta correcta en cualquier idioma". Las tarjetas Visa afirman la personalidad:
"Yo puedo". Los automóviles Rover permiten que "usted exprese su
potencia"
y la empresa Ford quisiera que "la vida estuviera tan bien hecha" como
su último modelo. No hay mejor amiga de la naturaleza que la empresa
petrolera Shell: "Nuestra prioridad es la protección del medio ambiente".
Los perfumes Givenchy brindan eternidad; los perfumes Dior, evasión;
los pañuelos Hermés, sueños y leyendas. ¿Quién
no sabe que la chispa de la vida enciende a quien bebe Coca-Cola? Si quiere
usted saber, fotocopias Xerox, "para compartir el conocimiento". Contra
la duda, los antisudorales Gillette: "Para estar seguro de ti mismo".