MELVA

Querid@ amig@:

La asociación hispano-ecuatoriana Rumiñahui te propone hacer tuyo un caso especialmente doloroso que nos ha tocado conocer muy de cerca.

Se trata de Melva, una chica ecuatoriana recientemente condenada por un jurado español a 17 años y seis meses de prisión, acusada de haber dejado abandonado a su bebé recién nacido -en realidad murió al poco de nacer mientras Melva estaba desmayada del esfuerzo desgarrador de parir sola en medio del frío- en el parque del Retiro en Madrid. Tal vez pudiste escuchar algo de ella a través de los medios. Varios se hicieron eco de su caso a mediados de Noviembre de 2000, en concreto del desconocimiento de su derecho a la salud (hasta hoy, Melva todavía dice "Pensé ir a un hospital, pero no tenía cómo pagarlo"). Algún otro medio, más recientemente, al hilo de su juicio, hizo asimismo referencia a que su hijo se gestó fruto de un abuso sexual, un mes antes de venirse a España. También de que Melva, además de pagar la deuda que contrajo para su viaje, a un interés usurero y asfixiante, mantenía con su trabajo a sus nueve hermanos y a sus padres en Ecuador. Y de que estaba básicamente sola, desamparada, desorientada, asustada hasta no saber qué hacer, a dónde ir, a quién hablar. Y que por esta situación de endeudamiento ni siquiera se le pasó por su cabeza revelar a nadie su embarazo para no perder su empleo en el servicio doméstico (si las españolas lo pierden con contrato, qué le podría ocurrir a una inmigrante sin papeles...).

Pero la justicia fue totalmente incapaz de plantearse consideración social alguna, y su condena fue la más grave posible, homicidio con premeditación, alevosía de abandono y agravante de parentesco. El jurado ni se permitió dudar más de media hora en deliberar su veredicto, y lo dictó por unanimidad. Ninguno se permitió cuestionar por un instante sus prejuicios, escuchar qué le podía haber ocurrido a esta pobre joven mujer inmigrante. Esa chiquilla por la que jamás se preocuparon las instituciones, ni cuando tuvo que dejar la escuela para empezar a trabajar a los once años, ni cuando fue acosada hasta abusar de ella, ni cuando trabajó en España sin contrato alguno que la amparase, la que como mucho llegó a ser mercancía laboral, ahora sí recibía atención de las instituciones, pero no para escucharla, o considerarla como sujeto de derechos, aun vulnerados, sino para etiquetarla como asesina.

La pena impuesta, una monstruosidad. Hace dos años nos enteramos de este caso por la prensa y le escribimos a Melva ofreciéndole nuestro apoyo en lo que pudiera servirle. En concreto nos ofrecimos a visitarla, y la propia asociación como entidad se ofreció como testigo en el juicio, pues Melva había acudido en un par de ocasiones a nuestra bolsa de empleo.

Durante los últimos quince meses, la hemos visitado entre unos y otros casi semanalmente en el Centro Penitenciario de Soto del Real (Madrid V) donde lleva ya recluida un año y tres trimestres.

En un principio su gran timidez y su absoluta indefensión y desorientación en la prisión nos dificultaron comprender qué era lo que podía haber ocurrido, pero después hemos ido conociendo a Melva muy bien, ella ha ido confiando cada vez más en nosotros, de modo que sabemos muy bien de qué te hablamos. Y desde este conocimiento podemos decirte que este caso nos parece terriblemente injusto. En primera instancia, porque esa condena desmedida de un jurado es un síntoma alarmante de una sociedad crecientemente insensibilizada, por un lado, con los problemas de sus inmigrantes, y por otro, porque se suma también dramáticamente a la ya secular insensibilidad hacia los condicionamientos y angustias de las mujeres. Pero en segunda, porque además, Melva es una excelente persona: generosa, afectuosa,... Incapaz de matar una mosca; lo más lejano y opuesto que puedas imaginar a la imagen de una asesina calculadora. No sólo no es una amenaza para la sociedad sino que es una gran pérdida que no pueda estar viviendo libre entre nosotros. Melva ha podido cometer un error, el de no acertar a romper su miedo y pedir ayuda, pero nunca un asesinato. En este punto, confiamos profundamente en su inocencia.

Te pedimos tu apoyo porque la justicia en este caso ha sido en primera instancia un rodillo apisonador e impotentizante, y aunque estamos procurando que Melva no se añada más angustia y miedo a su ya difícil situación, lo más efectivo sería procurar su liberación definitiva. El veredicto de la Audiencia de Madrid fue recurrido por los abogados ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, y la anterior sentencia fue anulada. El juicio volverá a repetirse a primeros de Noviembre. Y aquí es donde entra nuestra petición. Si tal vez pudiésemos contar con tu palabra de apoyo a Melva, aquí y en otros foros a que tengas acceso, tal vez más gente se haga eco y crearemos una opinión pública más sensible a escuchar a Melva para que su nuevo juicio sea verdaderamente justo. ¿Considerarás esa posibilidad? Te lo agradeceríamos mucho, tanto Melva, como los miembros de la asociación, como mucha otra gente inmigrante y española. Recibe de paso nuestro saludo cordial,

Asociación Hispano-Ecuatoriana Rumiñahui

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