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Los inuit y la caza
de la ballena
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LA CAZA DE SUBSISTENCIA de la ballena franca ha sido un elemento vital de la milenaria cultura Inuit. Este tipo de caza no fue peligrosa para las ballenas francas  mientras su población era numerosa. Sin embargo, la caza comercial de las ballenas a fines del siglo diecinueve y principios del siglo veinte han reducido drásticamente la población de la ballena franca. Aunque la ballena franca estuvo protegida de la caza comercial durante la mayor parte del siglo veinte, no ha logrado reproducirse a su cantidad previa. Si el nivel de la población de la ballena franca permanece bajo, la especie será vulnerable a la extinción por la caza excesiva, la contaminación petrolera, o los "choques" espontáneos de población que ocurren en las pequeñas poblaciones.

Los Inupiat constituyen un determinado grupo étnico de los pueblos Inuit que habitan el norte circumpolar, comprendiendo a las regiones árticas de Groenlandia, Canadá, Alaska y Siberia. Los Inupiat se denominan a sí mismos "Pueblo de las Ballenas", ya que han cazado a las reservas de ballenas francas árticas por lo menos durante 2.500 años.

Históricamente, los Inupiat cazaban unas 60 ballenas francas al año en el Mar de Bering de la costa norte de Alaska. Aunque los harpones con punta de piedra utilizados por sus ancestros han sido sustituídos por armas de fuego y explosivos, los Inupiat de hoy a menudo utilizan los botes de piel de foca conocidos como umiaks para perseguir a la ballena. De esta manera, la cultura, la demografía, y la tecnología trabajaron en conjunto para limitar el tamaño de la captura de subsistencia de la ballena franca. En 1848, el Capitán estadounidense Thomas Roys descubrió las ricas reservas de ballenas francas árticas.

Alimentada por los sueldos de los expertos harponeros nativos empleados en naves balleneras de EUA, los 60 años del período de caza comercial de la ballena marcaron el surgimiento de una economía monetaria limitada entre los Inupiat. Tanto los sueldos en efectivo como el acceso a ciertas amenidades de la vida moderna se perdieron cuando los barcos balleneros comerciales se marcharon. Desplazados del equilibrio centenario con su ambiente, y parcialmente dependientes de los artículos importados, los Inupiat fueron muy afectados por el fin de la caza comercial de la ballena. La vida de los Inupiat se reintegró a su previo modo de subsistencia de cazar ballenas exclusivamente para el consumo local debido a la escasez y al elevado costo de los equipos, a la falta de mercados y al bajo valor en efectivo de los productos balleneros. Ya que la caza comercial de la ballena había devastado la reserva de ballenas francas, la cosecha de los Inupiat se redujo a un sexto de su nivel previo a 1848.

El boom de los minerales a fines de la década de los 60 en la Ladera Norte de Alaska significó el comienzo de la era moderna de la caza de ballenas francas por parte de los Inupiat. Los trabajadores Inupiat obtuvieron elevados ingresos en los yacimientos petroleros y muchos de ellos invirtieron sus ganancias equipando a tripulaciones balleneras. Para 1976, el número de tripulaciones localizadas en las diez aldeas balleneras Inupiat había duplicado o triplicado los niveles anteriores al boom. La Comisión Ballenera Internacional (CBI) -que para entonces había estimado la existencia de una  población mundial de ballenas francas entre 800 y 2.000 animales- reaccionó con una votación que prohibió la caza de otoño e impuso una cuota cero de ballenas francas para 1978.

En realidad, algunos representantes Inupiat argumentan que las culturas balleneras indígenas, así como las ballenas, también corren peligro y necesitan protección especial. Solicitan al CBI que distinga entre la caza de subsistencia de las ballenas por razones culturales y la lucrativa caza comercial de las mismas.

además...


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Derechos indígenas pendientes

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Los inuit y la caza de la ballena

  

El Neoliberalismo y las Tierras Indígenas

Uno de los efectos del neoliberalismo sobre las comunidades indígenas ha sido la obstaculización de su acceso a la tierra. En América del Norte, por ejemplo, el NAFTA ha servido de fundamento para realizar nuevas restricciones a las tierras indígenas con el fin de su explotación comercial. En Canadá, los reclamos indígenas sobre la tierra han sido ignorados mientras que en los Estados Unidos, la privatización de tierras públicas y la comercialización de tierras indígenas agrava el problema. En México, la ambición por el petróleo, la madera y la tierra de pastoreo ha llevado a la privatización de las tierras de los ejidos. A escala mundial, el GATT ha fundamentado el cercamiento de todas las tierras públicas e indígenas.
     Las bases materiales de la sobrevivencia de la comunidad y el desarrollo cultural indígenas han sido socavadas mediante estas y otras políticas neoliberales. Pueblos indígenas de todo el mundo han sido forzados a abandonar sus tierras y las bases culturales de sus comunidades. En consecuencia, a menudo tienen que trabajar en las ciudades o en grandes granjas o estancias.

Fuente: Acción Zapatista, Austin.

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