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Los Estados Bantúes del Congo


La cuenca del río Congo (en su sentido más amplio, incluyendo los actuales R. D. del Congo, Angola y R. del Congo, pero también Gabón y Zambia, en sus extremos) estuvo poblada por pigmeos en la región de selva cerrada, y en las sabanas por bosquimanos, que dejaron sus características pinturas rupestres. Desde el comienzo de la era cristiana ambos fueron desplazados: unos cada vez más hacia el interior de la selva; los otros hacia el sur, por la expansión de los pueblos bantúes.

2 Probablemente por su conexión con los focos comerciales de la costa oriental y con Zimbabwe, los bantúes llegados a las márgenes del lago Kariba (frontera Zambia-Zimbabwe) desarrollaron rápidamente una economía mercantil, atestiguada por la presencia de objetos hindúes y chinos de los siglos VIII a X.

3 Más al noroeste, en la región de Katanga (fronteras de Zaire, Angola y Zambia), las tribus lubas o balubas, vinculadas a ese tráfico, desarrollaron una activa minería del cobre. El examen de las minas indica que entre los siglos X y XV se extrajeron de allí no menos de 100.000 toneladas de cobre. La estructuración de este protoestado luba se extendió a otros grupos bantúes de la región -los lundas del Kasai, los kimbundos del Cuanza- cada vez más hacia el oeste y hacia el norte, hasta alcanzar la región en torno de la desembocadura del río Congo.

4 A fines del siglo XIV ya se habían formado una serie de reinos, con diferentes grados de integración entre sí. Luango (en la costa de los actuales Gabón y Congo); Kacongo, Congo, Cabinda; Ngoyo (más hacia el interior); Matamba e Imbangwala, en el valle del río Kuango, (Angola-Zaire); Ndongo y Mbundu en el valle del Cuanza (Angola), Ovimbundu (entre el Cuanza y la costa) y Kuba, sobre el Kasai, formaban un conjunto de estados vasallos o satélites del principal reino de la región, el Congo (ver mapa).

5 El Manicongo -señor del Congo- reinaba directamente sobre su territorio, indirectamente a través de vasallos tributarios sobre los reinos inmediatamente vecinos y ejercía una especie de protectorado sobre los demás, arbitrando en sus querellas, orientando el comercio y recibiendo tributos, homenajes y, si era necesario, ayuda militar. No se trataba de una hegemonía militarmente impuesta, sino de una gradual concesión de autoridad a un estado por parte de otros que percibían la necesidad de un poder regulador para resolver conflictos. La suma de poder que esto representaba hacía que aún los pueblos ajenos al "protectorado" tuviesen que tomar en cuenta las decisiones del Manicongo.

6 Cuando los portugueses de Diogo Cao llegaron a la región en 1482, visitaron al rey Nzanga Nkuwu en su capital de Mbanza -luego llamada San Salvador, hoy Mbanza Congo en el noroeste de Angola- y consiguieron establecer con él relaciones amistosas y fructíferas.guí2

7 El comercio y el apoyo de las armas portuguesas vinieron a consolidar un poder ya existente, pero introdujeron dos nuevos factores: la intensificación brutal de la esclavitud, que hasta entonces tenía dimensiones domésticas y las disensiones culturales y religiosas provocadas por la conversión del rey al cristianismo, que pasó a llamarse Juan I. Los reyes que le siguieron europeizaron las costumbres, organizaron la corte según el modelo de Lisboa y el hijo de uno de ellos fue nombrado obispo, consagrado en Roma por el propio Papa.

8 En 1512 Portugal estableció que el comercio de esclavos, que ya alcanzaba cerca de 5.000 personas al año, sería monopolio de los reyes de Lisboa y del Congo, lo que causó gran disconformidad de los comerciantes establecidos en Sao Tomé, intermediarios en ese tráfico. Eso los llevó a fomentar las disensiones que provocaba la europeización, apostando a la "desestabilización" del Manicongo, para beneficiarse con la crisis de su poder centralizador.

9 Otra fuente de conflictos fue la intromisión de los jesuitas en las cuestiones internas e intertribales, que fortaleció la oposición religiosa antieuropea. A ello se sumó el choque directo del rey Alfonso I, del Congo, con el patronato portugués, virtual monopolio eclesiástico: Alfonso pretendía vincularse directamente al Papa sin la mediación de la corona portuguesa.

10 En 1544 su sucesor Diego I rompió abiertamente con los portugueses, retomó su nombre original, Nzanga Mbemba, e inició un proceso de "reafricanización" que contó con el apoyo popular. Durante su gobierno, el comercio portugués se redujo a un limitado tráfico semiclandestino entre Sao Tomé y pueblos de la costa no controlados por el Manicongo. En 1561, la tentativa lusitana de imponer un candidato a la sucesión de Nzanga Mbemba I causó una matanza de los residentes portugueses. Sólo en 1568, con Alvaro I, pudieron retomar el control; pero la invasión de tribus del Norte que se produjo entonces, si bien fue derrotada, debilitó al Congo de tal modo que la hegemonía político-económica

pasó naturalmente al reino de Ndongo. Del título de su rey, Ngolo, derivaría luego el nombre de la región, Angola.

11 En consecuencia, la atención de los portugueses se dirigió hacia esa región y hacia Luanda, puerto por donde salía entonces la mayoría de los esclavos. En 1575 la corona se propuso crear allí una colonia de población semejante a la que tenía en el Brasil; pero la resistencia fue encarnizada, infligiendo a los lusitanos derrotas contundentes como la de Ngoleme, en 1590. Los europeos consiguieron deponer a la reina Nzinga de Ndongo, principal impulsora de la resistencia y sustituirla por un títere, pero no pudieron derrotarla: Nzinga tomó el poder en el vecino reino de Matamba y desde allí continuó combatiendo a los invasores. Un siglo de guerra casi constante, en que el foco principal se desplazó de Matamba al Congo y de allí nuevamente a Ndongo, culminó con el fracaso de la tentativa colonial y el regreso al sistema de factorías costeras.

12 Una de las consecuencias de ese período de perturbaciones en la costa fue el desplazamiento del centro de poder regional: Luango tuvo oportunidad de asumir un papel hegemónico en la región de Gabón-Congo, ahora vinculada al tráfico negrero con los ingleses y franceses, mientras que al sur, el desplazamiento se dio hacia el interior. Los balunda, ya provistos de armas de fuego en el siglo XVIII, ampliaron sus dominios sobre la meseta de Katanga y sus alrededores (sur de Zaire, este de Angola, norte de Zambia).

13 Los Mwata Yambo (reyes) de Lunda extendieron su influencia sobre un territorio tan vasto (desde Bie, en el centro de Angola, hasta el lago Tanganika) que necesitaron gobernarlo a través de virreyes locales (los Mwara Kazembe). La decadencia del tráfico esclavista en el siglo XIX minó la autoridad central, y los Kazembe fueron obteniendo cada vez más independencia, que duró hasta la oleada colonialista de fines del siglo.

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