Guia del Mundo - Portada
PortadaPaísesTemasActualizaciónBúsquedaCorreo
5.gif (35 bytes)
600.gif (62 bytes)
5.gif (35 bytes)
 

La reafirmación indígena


El levantamiento indígena que conmovió al país en 1990 marcó un momento decisivo para la consolidación de dos procesos paralelos: el renacimiento cultural de los pueblos indígenas y la revitalización de la lucha que llevan adelante en reclamo de sus tierras.

2 Cuando los españoles arribaron a esta parte del continente, los pueblos indígenas de América ya vivían en avanzadas naciones unificadas organizadas en torno a núcleos básicos de comunidades, castas étnicas, confederaciones y la incipiente nación inca.

3 La colonización española rompió las bases de este proceso, pero no pudo erradicar a la comunidad como unidad organizativa. El pueblo indígena constantemente volvía a organizarse en comunidad, trabajando desde allí para las distintas etapas de la unificación nacional que intentaba alcanzar. El final del período colonial estuvo signado por rebeliones en respuesta a la confiscación de tierras comunales con las cuales se pretendía formar haciendas. Estas rebeliones reiniciaron el proceso de unificación nacional, convirtiéndose en movimientos de liberación nacional.

4 En 1860, el levantamiento dirigido por Fernando Daquilema contra el gobierno de García Moreno fue el último de ese período del movimiento indígena. Luego, el sistema de hacienda se consolidó, las comunidades perdieron su autonomía y se convirtieron en apéndices de la hacienda y la economía nacional. Al convertirse en siervos, muchos indígenas perdieron los lazos con sus comunidades. La causa de la "liberación nacional" cedió paso al tema de la tierra, y los que se sumaron a la lucha ya no fueron los miembros de las comunidades sino los siervos: los huasipungueros, aparceros, arrimados, etc., los socios silenciosos, desposeídos del interior de las haciendas.

5 Un siglo después, las transformaciones agrarias promovidas por los Estados Unidos en los 60 y los 70 fueron expresión de la necesidad de eliminar los obstáculos al desarrollo económico y de contener el fantasma de una insurrección campesina, estimulada por el ejemplo de la revolución triunfante en Cuba.

6 La reforma agraria se llevó a cabo con una lógica impecable. Su objetivo fue desactivar la bomba de tiempo que representaba el régimen de hacienda, propiciando la modernización de la antigua empresa patronal y de las haciendas localizadas en las mejores tierras y cercanas a los mercados, y canalizar la lucha campesina a las haciendas menos rentables -propiedad de terratenientes menos poderosos- y bajo el marco legal e institucional del Estado. De esa manera se consolidaba una burguesía agraria y se fracturaba el resto del campo entre miles de pequeños propietarios, condenados a la progresiva diferenciación y competencia entre ellos. Los más pobres de ellos servirían además como fuerza de trabajo barata para la industria, en especial de la construcción.

7 El plan se hizo exactamente de acuerdo a lo proyectado. Era un plan perfecto, pero tenía una "pequeña" falla: no contaba con los indígenas.

8 En efecto, la reforma agraria, al liberar a los indígenas de las relaciones de servidumbre, promovió la recomposición de la comunidad y el surgimiento de un movimiento nacional, estimulado además por la presencia de las etnias de la Amazonía. La comunidad devino en espacio para la supervivencia en condiciones de extrema fragmentación de la propiedad.

9 Actualmente se está presenciando un verdadero renacimiento de la cultura indígena: música, danza y poesía, saber médico, el despliegue de sus concepciones sobre la naturaleza, el ser, el tiempo, la muerte. Esa cosmovisión ha influido en el desarrollo del pensamiento ecológico contemporáneo. El proceso de mestizaje y aculturación se ha debilitado considerablemente y los indígenas preservan su identidad en las ciudades, incluso en Guayaquil y en la costa, que no es una región de nativos. La población indígena ha empezado a aumentar por primera vez desde la Conquista, y han tomado los poblados de altura.

10 Muchos activistas han estado trabajando por la consolidación de los pueblos indígenas. Existen nueve nacionalidades indígenas: en el este los huaoranis, los shuars, los achuars, los sionas, los secoyas, los cofanes los quechuas, y en la sierra y la costa, los tsachilas y los chachis. Los quechuas que habitan el callejón andino son actualmente más de un millón y medio de personas.

11 La cohesión étnica creó las condiciones favorables a una nueva fase de la lucha por la tierra. Una nueva generación acentuó la escasez de tierras y la crisis agudizó la pobreza y la miseria. El levantamiento de 1990 fue la condensación de ese proceso. La lucha por la tierra es también la lucha por el territorio. Pero el territorio no como espacio geográfico sino como entidad histórica y realidad natural-cultural. La lucha campesina por la tierra se integra a la lucha nacional de los indígenas.

12 No existe en Ecuador todavía un espacio económico o territorial destinado al pueblo indígena para desarrollar allí sus formas alternativas de relaciones económicas y sociales que pudiera dar lugar a un reclamo de soberanía territorial. Por el contrario, las estructuras agrarias y artesanales de los pueblos indígenas se encuentran relacionadas más que nunca con el mercado nacional e incluso internacional. Para peor, este control externo los torna más vulnerables aún a la actual crisis económica.

13 Una de las causas más evidentes del levantamiento de 1990 fue la pauperización de los indígenas, producida por la crisis de la economía ecuatoriana y el impacto social de las políticas de ajuste estructural. Tal es la complejidad de la cuestión indígena. Por un lado, conforman un pueblo que amén de su afirmación como cultura tiene a la autonomía, y por otro constituyen un conjunto de clases y capas sociales integradas a la sociedad dominante del país.

14 El movimiento indígena ecuatoriano ha creado una organización nacional, la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), y ha definido un programa político y económico caracterizado por los temas de autonomía e integración. La tesis central que organiza toda su actividad es, fundamentalmente, la creación de un estado multinacional que reconozca la autonomía y los derechos políticos de las nueve nacionalidades que existen en el país. Quieren que el concepto de "territorialidad" sea entendido como un espacio cultural y no de soberanía política. El segundo reclamo de la organización es tierras y reforma agraria, una de las promesas electorales del presidente Abdalá Bucaram. Tanto el movimiento indígena nacional como el CONAIE se han convertido en fuerzas influyentes en el Ecuador contemporáneo y se muestran dispuestas a luchar para que esas promesas se hagan realidad.

Véase también: Bolivia.

cuadros
especiales

Las culturas africanas antes de su entrada en el Tercer Mundo

Mercosur (Mercado Común del Sur)

TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte)

El proceso de paz de Daytona: ¿encaminándose hacia la unidad?

La civilización de Chad: Kanem Bornu

Minorías nacionales en China

Tibet: oscilaciones en la cumbre

Los Estados Bantúes del Congo

La situación de la mujer en América Latina

Ecuador: la reafirmación indígena

El Imperio Shongai

La guerra Irán - Irak

La civilización islámica: origen y fundamentos

Los orígenes de la cultura yoruba

El Imperio Malí

Ghana Uagadu

Almoravide y Almohade

Rutas del Sahara

Los Estados Haussa

Palestina: camino hacia la formación de un Estado

Paraguay y la Triple Alianza

El desarrollo petrolero destruye la Amazonia

Hutus y tutsis: hermanos enemigos

Los Estados Fulani

La expansión Zulú

La cultura Zandj

Mar Caspio: herencia familiar

Gitanos: presos entre fronteras

ARRIBA

600.gif (845 bytes)

Portada | Países  | Temas | Actualización | Búsqueda | Correo

© Instituto del Tercer Mundo. Juan Jackson 1136. Tel. (598-2) 49 61 92. Fax: (598-2) 41 92 22
  e-mail: item@chasque.apc.org