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Almoravide y Almohade

Alrededor de 1030, Abdullah Ibn Yassin y algunos bereberes marroquíes iniciaron una de esas prédicas -tan frecuentes en la historia del Islam- en que, bajo una argumentación teológica que reclama mayor pureza doctrinaria, en realidad se plantean reivindicaciones políticas: en este caso, una mayor participación de los bereberes, que los elementos arabizados habían desplazado. Sin encontrar mayores ecos en su país, emigraron hacia lo que llamaban "Bilad as-Sudán" -país de los negros-, y fundaron un convento en una isla del río Senegal. Hacia 1042 ya contaban con algunos millares de seguidores, bereberes del sur y negros islamizados, con los que lanzaron una guerra santa ("Jihad") que, en 20 años, los haría dueños de todo el territorio entre el Senegal y el Mediterráneo. El nuevo imperio que crearon, fundando la nueva capital de Marrakesh, fue conocido por su designación primitiva: Almoravide deriva de al-Murabatim -los del convento, los devotos-, y se mantendría durante un siglo.

2 Hacia 1076 los bereberes, con Yusuf ibn Tashfin a la cabeza, conquistaron el antiguo reino sudanés de Ghana-Uagadú, llevando el Islam hasta el centro de Africa. Sin embargo, no llegaron a dominar la región aurífera y sólo se beneficiaron parcialmente del comercio del oro. En 1086 los almoravide abandonaron Ghana, concentrando sus fuerzas para la invasión de España, donde llegaron como aliados de los "reinos de taifas" en que se había fragmentado el califato cordobés. Sin embargo, en pocos años se convirtieron en los amos de todos los estados musulmanes -excepto Valencia, conquistada por Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid-, unificándolos con la parte africana del imperio.

3 La cultura hispano-árabe-africana que nació allí se reveló extremadamente rica y creativa, a pesar de los sobresaltos políticos: ya en 1125 los almohade ("unitarios"), bereberes del Atlas central, se levantaron en armas siguiendo la prédica de Muhammad ibn-Tumart, que se proclamó "Mahdi" y reprochaba a los almoravide su tendencia "politeísta" y su abandono del Corán. La lucha se prolongó 20 años, al cabo de los cuales el último sultán almoravide fue derrotado y muerto cerca de Orán.

4 Abd al-Mumin, primer sultán almohade, consolidó su dominación sobre la parte africana del imperio, extendiéndolo a toda Argelia, Túnez y parte de Libia, al este, y a Mauritania, al sur. Su sucesor cruzó el Mediterráneo, imponiéndose con facilidad a los divididos emires almorávidas, en 1165. El imperio adquirió así su máxima extensión, yendo desde el Senegal hasta el Ebro y desde el Atlántico hasta Libia. Sin embargo, su talón de Aquiles era la parte española, donde los ejércitos cristianos ejercían constante presión, en el proceso llamado de la "Reconquista". En 1212 los almohade sufrieron la primera gran derrota en Navas de Tolosa, y a partir de entonces perdieron paulatinamente terreno en ambos continentes: la necesidad de concentrar tropas del lado europeo debilitó su retaguardia africana, permitiendo que otras tribus disputasen la primacía. En 1269, los marini, bereberes orientales, ocuparon Marrakesh, poniendo fin al imperio y a la última unificación del Maghreb.

5 Diez años más tarde, la muerte del caudillo y la necesidad de reforzar el ejército que invadía España hizo que los bereberes se retirasen, dejando como herencia la expansión del Islam hasta el centro de Africa, que imprimiría una marca cultural característica a la región.

6 Los almorávides habían llegado a controlar la región aurífera del Bambuk (ver Malí-cuadro), al pie del macizo de Futa Djalon -norte de Guinea actual-, separándola de su centro comercial, pero, como además mantuvieron el dominio de la ruta occidental del desierto (Sidjilmasa-Audaghost-Koumbisaleh), causaron una interrupción del comercio del oro y la sal, que debieron ser reestructurados a través de la ruta más central que va de Tuat, sur de Argelia a Gao o Tombuctú, sobre el río Níger, pasando por el valle de Tilemsi (ver Níger-cuadro).

7 Los pequeños estados que surgieron, o renacieron, en la región -Diara (en Malí sudoccidental), Tekrour (valle del Senegal), Ghana (sur de Mauritania), Djénne (sobre el Bani, afluente del Níger), Sosso (sudeste de Malí) y Niani (norte de Guinea, incluyendo el Bambuk)- eran demasiado pequeños como para unificar el territorio vinculado al tráfico, que se vio así distorsionado durante 150 años.

Véase también: Marruecos y Sahara

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