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Uganda
Uganda

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Historia

LAS GRANDES PAREDES DE BARRO del reino de Bigo atestiguan la presencia de civilizaciones urbanas en el territorio de la actual Uganda desde el siglo X de nuestra era.

2 En diversos lugares de Uganda se encuentran ruinas de amplios fuertes construidos en torno de un gran espacio abierto, en cuyo centro una colina permite avistar todo el territorio circundante. Rodeadas de muros de tierra, fosos y trincheras, estas fortificaciones jalonan las líneas de penetración de un pueblo pastoril de origen nilótico, los bacwezi, que hacia el siglo XIII llegaron del norte, y sometieron a los pueblos bantúes que poblaban la región. Las características de sus fuertes, que rodean un espacio de 300 metros de diámetro, obedecían a la necesidad de proteger, junto con ellos, el ganado, su principal riqueza y símbolo de buena posición. Poco a poco, sin embargo, las fortalezas fueron dejando de ser usadas: los conquistadores se mezclaron a los vencidos, adoptaron sus lenguas, se casaron con las mujeres del país y terminaron por cambiar hasta de nombre: los descendientes de los bacwezi que mantuvieron la tradición ganadera nómada se cruzaron con la población local, ahora se llaman bahimas y hablan la lengua bantú.

3 Entre los siglos XVII y XVIII, vinculados al tráfico de esclavos con la costa oriental y el Sudán, se formaron los reinos de Bunyoro, Buganda, Busoga y Ankole. En la disputa por la hegemonía, se produjo una polarización entre Bunyoro, apoyado por los traficantes sudaneses, y Buganda, vinculado a los shirazis de Zanzíbar. A principios del siglo XIX Bunyoro ya estaba perdiendo la partida y había sufrido la defección de parte de sus aliados, que se independizaron creando el reino de Toro, con lo que se hizo inevitable el predominio de Buganda.

4 Gobernado por kabakas (reyes) teóricamente absolutos, pero en la práctica limitados por el Lukiko, consejo representativo de la alta nobleza, Buganda poseía, a mediados del siglo pasado, un ejército permanente suficiente para garantizar su autonomía en relación a las potencias regionales (Egipto y Zanzíbar); una sociedad equilibrada, en la que los privilegios de la nobleza eran más honoríficos y políticos que económicos y una sólida economía agropecuaria que le permitió superar sin grandes traumatismos la decadencia del comercio de esclavos.

5 El segundo contacto con los europeos, en 1875 -el primero, en 1862, no tuvo mayores consecuencias-, fue hecho con el aventurero y periodista británico H. M. Stanley, quien anunció con gran estruendo el avance del Islam en la región y lo que él calificaba como un "pedido" del kabaka Mutesa I: que Europa enviase misioneros para contrarrestar la propaganda religiosa egipcio-sudanesa. La rápida llegada de éstos -protestantes ingleses en 1877, católicos franceses en 1879- y la cristianización de una parte de la aristocracia tuvo efectos inmediatos: la corte se dividió en tres partidos, dos de los cuales reflejaban la rivalidad de los misioneros europeos; los bagandas los llamaban el partido "franza" y el partido "ingleza", mientras que el tercero, moderado e islámico, adquirió por ese solo hecho el carácter de defensor de los intereses nacionales. Sin embargo, la consecuencia fundamental de ese conflicto fue la consolidación de la presencia europea.

6 En 1888 los misioneros consiguieron deponer al kabaka musulmán Mwanga. De inmediato llegó la IBEA (Imperial British East Africa Co.), una compañía comercial al viejo estilo colonial y detrás de ella el gobierno inglés directamente. Los acuerdos de 1886 con Alemania habían definido las respectivas áreas de influencia, correspondiendo a los ingleses los reinos de los lagos, sobre los cuales se estableció el protectorado británico en 1893.

7 Los demás reinos no tenían instituciones políticas iguales a las de Buganda, pero fueron obligados a adoptarlas, pues los ingleses creían ver en el Lukiko algo semejante a su Parlamento. Con el mismo criterio, y pensando desarrollar una clase dirigente que fuese intermediaria del poder colonial, emprendieron una "reforma de la propiedad" que consistía simplemente en la privatización de la propiedad de la tierra, hasta entonces comunal, despojando a la población campesina en beneficio de la alta nobleza que se asentaba en el Lukiko.

8 La violenta distorsión de las estructuras productivas como consecuencia de esa expropiación, se agravó después de la guerra por la introducción de cultivos de exportación ajenos a la tradición agrícola de la región, con el consiguiente deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población. La perspectiva de cambio permaneció lejana hasta la década del 60, cuando el movimiento de descolonización llevó a la independencia de Uganda. El Kabaka Mutesa II de Buganda fue el primer presidente de la nueva república, que tuvo como primer ministro al Dr. Milton Obote.

9 En 1965, Obote logró cambiar la Constitución asumiendo mayores poderes y eliminando la división federativa en varios subreinos tradicionales, impuesta por los ingleses. Adoptó también una política en favor de los sectores más pobres, y se enfrentó a la población india -minoría de 40 mil personas- que controlaba la casi totalidad de las actividades comerciales del país. Como los indios tenían pasaporte británico se resistían a integrarse totalmente a la nueva nación.

10 En el plano externo, Obote apoyó de manera decisiva la integración económica regional con Tanzania y Kenia con el objetivo de reducir los efectos de la mediterraneidad de Uganda y esto condujo a la formación de la Comunidad de Africa Oriental.

11 En enero de 1971, Obote fue derrocado por un sangriento golpe de estado dirigido por el ex sargento paracaidista y ex campeón de box, Idi Amín Dada. La economía del país estaba en crisis y el gobierno enfrentaba la oposición de la minoría india y de las empresas transnacionales. Idi Amín pronto mostró su estilo autoritario al ordenar en 1972 la expulsión en masa de los indios.

12 Aunque llegó al poder con el apoyo de la elite empresarial, las actitudes de Amín en el gobierno fueron muy controvertidas: al mismo tiempo que mantuvo relaciones comerciales con EEUU e Inglaterra, también las tuvo, y en buen nivel, con el mundo socialista; apoyó algunos movimientos de liberación en Africa, pero se opuso al ingreso de Angola a la Organización de Unidad Africana (OAU por su sigla en inglés) y hostilizó continuamente al gobierno de Nyerere, en Tanzania. Aunque había sido entrenado en paracaidismo en Israel, Amín expropió tierras y propiedades a los miembros de la comunidad judía y se acercó a los países árabes.

13 Amín se proclamó presidente vitalicio. En 1978 provocó un incidente con Tanzania, al anexar una extensa zona del norte de ese país. La guerra entre los dos países fue fatal para Amín, quien en abril de 1979 fue obligado a huir de Kampala, después de una ofensiva conjunta de tropas de Tanzania y militantes de la oposición, unificados en el Frente Nacional de Liberación de Uganda (FNLU).

14 El nuevo poder tuvo como base un Consejo Nacional Consultivo, dirigido por Yusuf Lule, un profesor universitario de tendencia conservadora y sin experiencia política. Apenas 68 días después, Lule fue sustituido por Godfrey Binaisa, quien tenía el control del FNLU, un movimiento ecléctico cuya unidad era frágil pues estaba basada apenas en los esfuerzos para acabar con el terror impuesto por Idi Amín. Binaisa no tuvo, sin embargo, habilidad para conciliar las tendencias opuestas dentro de su movimiento y mucho menos capacidad para enfrentar el creciente prestigio de Milton Obote, cuyo partido, el Congreso Popular de Uganda (UPC) siguió siendo muy popular.

15 El presidente mantuvo las elecciones marcadas para 1981, pero intentó impedir que Obote presentara su candidatura. Esto precipitó una crisis que explotó en mayo de 1980 cuando el ejército, con el pretexto de impedir maniobras continuistas, obligó a Godfrey Binaisa a renunciar, sustituyéndolo por una Comisión Militar, encargada de mantener los plazos electorales y respetar los principios pluralistas del movimiento que derrocó la dictadura de Amín. La Comisión, bajo las órdenes del general David Oyite Ojok, controló la realización de las elecciones en diciembre de 1980, que terminaron en una aplastante victoria del UPC.

16 El partido de Obote conquistó 73 de las 126 bancas del nuevo parlamento mientras que el resto se distribuyó entre el Partido Democrático (52 bancas) y el Movimiento Patriótico de Uganda (1 banca). La legitimidad de las elecciones fue cuestionada, pero una comisión internacional de 60 miembros confirmó que, dada la realidad del país, las mismas habían cumplido con los requisitos mínimos.

17 Obote recibió un país en ruinas; las minas de cobre ya no funcionaban desde hacía varios años, y la corrupción y la especulación eran generalizadas. Pese al respaldo electoral obtenido por el gobierno, en 1981 los grupos conservadores derrotados iniciaron una campaña de desestabilización, que luego se transformó en guerrilla. A pesar de ella, Obote autorizó el regreso de los comerciantes asiáticos, reglamentó la participación de capitales extranjeros y comenzó a reordenar la economía, atacando en primer lugar la corrupción y la especulación. Pese a la intensificación de la violencia política, en 1981 solicitó y obtuvo el regreso a su país de las tropas tanzanias, que estaban en Uganda desde el derrocamiento de Amín. A comienzos de 1982, el café volvió a ser exportado, el comercio internacional fue gradualmente normalizado y se iniciaron negociaciones con el FMI para el reescalonamiento del pago de la deuda externa, heredada en gran parte del período Amín.

18 En 1983 Obote volvió a ser elegido presidente y aumentó el número de bancas de su partido a 90, contra 35 del Partido Democrático (PD). Poco antes, el UPC logró otro gran objetivo: el resurgimiento de la Comunidad de Africa Oriental, disuelta en 1977. Desde ese momento comenzó un lento pero continuo crecimiento económico de la Comunidad.

19 Entre 1981 y julio de 1985 el gobierno lanzó 16 grandes ofensivas militares contra los principales reductos del Ejército de Resistencia Nacional (NRA), brazo armado del Movimiento de Resistencia Nacional (NRM), fundado por el ex presidente Yusuf Lule -fallecido en enero de 1985-, y dirigido por Yoweri Museveni, el Frente de Salvación Nacional de Uganda (UNRF), conducido por el ex brigadier Moses Ali, un antiguo colaborador de Idi Amín, y el Movimiento Federal Democrático (EDEMU), del teniente coronel George Nkawanga.

20 La guerra desplazó de sus tierras a cerca de cien mil personas. En 1981, en la provincia de Karamoja, murieron de hambre miles de personas después que el gobierno reprimió el contrabando de ganado entre los pastores nómadas.

21 A pesar de la guerrilla, la economía de Uganda creció a una tasa promedio de 5% anual desde 1982, mientras que las exportaciones, según el Banco Mundial, aumentaron en 45% desde 1983 en adelante. Los productos agrícolas fueron los que más contribuyeron a lograr dicho porcentaje. La escasez de comida desapareció y se acabó el racionamiento de gasolina. Pero el gran problema continuó siendo la inflación, agravada desde 1981, cuando el gobierno introdujo el sistema de cambio fluctuante, provocando una devaluación de 1.000% en el chelín ugandés. El precio del pan, por ejemplo, subió 5.000% entre 1979 y 1984.

22 Para diciembre de 1985, estaban previstas las elecciones nacionales, descontándose un nuevo triunfo del UPC, pero en julio de ese año, un golpe de Estado encabezado por el general Bazilio Olara Okello puso fin al gobierno de Obote. El general Tito Okello fue designado presidente y anunció la convocatoria a elecciones para "formar un gobierno de base amplia" en un plazo de 12 meses. Los Okello pertenecen a la etnia de los ajuli, del norte del país y acusaron a Obote, de origen langi, de "unilateral dominio tribal".

23 A partir del golpe, el Ejército de Resistencia Nacional intensificó la lucha armada hasta ocupar Kampala, la capital, en enero de 1986. Okello fue derrocado después de una sangrienta lucha. El 30 de ese mes, Yoweri Museveni, líder del NRA, asumió la presidencia y en marzo anunció la caída de Golu, en el norte, último bastión de las fuerzas leales a Okello.

24 Museveni debió enfrentar una virtual reconstrucción del país, arrasado por la sucesión de regímenes autoritarios con un saldo de casi un millón de muertos, dos millones de refugiados, 600 mil lisiados y una destrucción material incalculable.

25 Los recursos eran escasos en un país donde el índice de natalidad es de 6,9 y la expectativa de vida no sobrepasa los 51 años. A esta difícil situación se agregó un altísimo porcentaje de casos de SIDA, reportados como una verdadera epidemia en algunas regiones del país.

26 La deuda externa de Uganda llegaba a 1.200 millones de dólares en 1987. Para solucionar este problema Museveni recurrió al trueque con los demás países de Africa. De esta manera se buscó crear una economía independiente, evadiendo al Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto le generó problemas con algunos países de Occidente, que no veían con buenos ojos las relaciones de Uganda con Cuba y Libia. Estados Unidos presionó a Tanzania y Rwanda, frustrando dos operaciones de trueque que estaban pactadas.

27 En 1991, el gobierno de Uganda debió prohibir la tala de árboles en el este del país para detener la destrucción del medio ambiente. A pesar de que la medida representó pérdidas importantes en el corto plazo, el gobierno anunció que suspendería la exportación de troncos y madera.

28 Para marzo de 1992 estaba prevista la realización de elecciones locales en distintas regiones del país. Los partidarios del ex presidente Milton Obote anunciaron su decisión de boicotearlas. Al mismo tiempo el presidente Museveni ordenó el encarcelamiento de varios periodistas que denunciaron violaciones a los derechos humanos cometidas por el ejército en los territorios del norte y noreste, y promulgó una ley por la cual el gobierno adquirió facultades para controlar la prensa local.

29 En febrero de 1992, organizaciones locales de defensa de los derechos humanos acusaron a Museveni de hostigar a los opositores políticos y de no permitir el establecimiento de una democracia con pluralidad de partidos en el país. El gobierno respondió que pretendía construir la democracia a partir de las tradicionales estructuras tribales y que por lo tanto los partidos políticos eran innecesarios.

30 Pero la presión de la oposición y de algunos organismos internacionales llevó al presidente Museveni, en febrero de 1993, a autorizar la elección de una Asamblea Constituyente a establecerse en 1995, que debería estudiar un anteproyecto de nueva carta magna. Sin embargo el texto gubernamental fue criticado por la oposición del Partido Democrático y por el UPC, del ex presidente Obote, pues preveía el mantenimiento del status de semi-ilegalidad de los partidos por un período de siete años.

31 En febrero el papa Juan Pablo II visitó Uganda y recomendó a la población emplear la abstinencia sexual para prevenir el SIDA. Sus palabras causaron gran malestar en un país donde la enfermedad ha adquirido dimensiones de epidemia: más de 20% de la población es portadora del VIH.

32 Como parte de una política destinada a captar el apoyo de la etnia baganda, Museveni autorizó la restauración de la monarquía. Durante la ceremonia de entronización como kabaka del príncipe Ronald Muenda Mutebi, el 31 de julio, las autoridades devolvieron todas las propiedades reales confiscadas durante el gobierno de Obote.

33 En mayo el Club de París prometió entregar préstamos por valor de 830 millones de dólares. En los últimos tiempos, la política económica de Museveni ha sido fiel a las exigencias de los acreedores internacionales. El número de funcionarios públicos fue reducido en 48.000 integrantes y más de la mitad del ejército fue desmovilizado, mientras las privatizaciones eran puestas en marcha. El crecimiento económico de 5% anual estaba basado en las exportaciones de café y té. Pero el buen desempeño macroeconómico no significó una mejora en el nivel de vida de los ugandeses, que debieron soportar una creciente presión fiscal sobre los ingresos personales. Más de la mitad de los ingresos por exportaciones son destinados al servicio de la deuda externa, que alcanza a 10.700 millones de dólares.

34 En 1993 Museveni fue acusado por la oposición de haber ordenado el asesinato del líder opositor Amon Bazira en Kenia en agosto. En las elecciones constituyentes de marzo de 1994, los partidarios del presidente ugandés obtuvieron alrededor de la mitad de las bancas, pero la designación directa de algunos constituyentes otorgó a Museveni una amplia mayoría en la nueva asamblea.

35  Prosiguiendo con su política de restauración de autoridades locales, el mandatario autorizó nuevamente a los nioros, un pueblo del norte del país, a tener su propio rey, lo cual se concretó en junio.

36 La polémica sobre el multipartidismo prosiguió en 1995. Museveni siguió afirmando que de autorizarse varios partidos se agudizarían las "divisiones tribales". Por otra parte, los organismos financieros internacionales manifestaron su satisfacción por los resultados económicos de Uganda. Las inversiones extranjeras crecieron, pero los recortes presupuestales agravaron la situación de la mayoría de la población, que vive en situación de pobreza.

37 El 9 de mayo de 1996, Museveni fue reelecto con más de 75% de los votos y una participación de 72,6%, derrotando a Paul Ssemogerere y Muhammad Mayanja. El presidente logró una nueva victoria en los comicios legislativos de mayo, ya que sus partidarios obtuvieron 156 de los 196 escaños en juego. El nuevo gobierno, en el que Kintu Musoke mantuvo el cargo de primer ministro, fue nombrado en julio.

 

 

 

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