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Marruecos
Magreb

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Historia

DENTRO DE LOS DOS IMPERIOS NORAFRICANOS que dominaron la península ibérica (ver recuadro "Almoravide y Almohade"), Marruecos se constituyó en uno de los polos hegemónicos de la región debido a su posición, por un lado cercana a España y por otro, bien situada con respecto a las rutas del comercio transahariano. Si bien Fez o Marrakech no alcanzaron la pujanza intelectual de Kairuán, su influencia política se hizo sentir tan lejos como en Tombuctú o Valencia. La estrecha vinculación con España, culturalmente tan enriquecedora en la época del califato de Córdoba, tuvo en el período final de la Reconquista ibérica consecuencias graves para Marruecos: la guerra se trasladó al teatro africano y los españoles ocuparon plazas fuertes en el litoral (Ceuta en 1415, Tánger en 1471, Melilla en 1497). El predominio naval europeo cerró el Mediterráneo y el Atlántico a los marroquíes y llevó al decaimiento de la actividad comercial.

2 A diferencia de Argelia y Túnez, Marruecos no fue formalmente incorporado al Imperio Otomano, pero se benefició con la presencia de los corsarios turcos en la región, que significaron un freno a la expansión luso-española. Ese equilibrio precario permitió a los sultanes mantener su independencia hasta el siglo XX. Acorde con su política de penetración económica, Francia había impuesto su supervisión sobre las finanzas del reino, para administrar la deuda externa, mientras disputaba con los alemanes la hegemonía política en la región. Un acuerdo con España con respecto a los límites del Sahara español y los acuerdos con el sultán Muley Hafid para que cesase su ayuda a los rebeldes saharianos (ver historia de Sahara), consolidaron las pretensiones francesas, en detrimento de las germanas. En 1912, un acuerdo franco-hispano-británico determinó la transformación del país en protectorado francés y su división: España recibió la región del Rif, al norte -donde están Ceuta y Melilla- y la de Ifni al sur, junto al Sahara. A cambio, los ingleses obtuvieron el acuerdo de los franceses con respecto a su política en Egipto y Sudán. La ciudad de Tánger fue declarada puerto libre internacional y el sultán se convirtió en una figura decorativa.

3 Las zonas bajo control español se transformaron en refugio de los nacionalistas desconformes con la dominación europea. En 1921, fue allí donde comenzó la sublevación berebere del emir Abdel Krim (Abd-al-Karim al-Khattab) que, recibiendo la solidaridad de la III Internacional y del Movimiento Panislámico, proclamó la República de las Tribus Confederadas del Rif, sublevó a las tribus del interior y colocó a los españoles a la defensiva. Los franceses intervinieron, con lo que la rebelión se amplió a todo el territorio, pero sólo en 1926 consiguieron la rendición del emir.

4 En la región sur, el dominio español siguió siendo apenas nominal, pese a la presión francesa para que terminase con el "santuario" donde encontraban refugio rebeldes argelinos, marroquíes, saharauis y mauritanos (ver historia de Sahara).

5 Durante la Segunda Guerra Mundial la agitación nacionalista fue constante y las exigencias de liberación se hicieron tan urgentes que el propio sultán Mohamed V se hizo portavoz de ellas. Para calmar al pueblo, Francia pensó incluso en recurrir al prestigio del viejo emir Abdel Krim, que estaba deportado en Reunión. El veterano luchador aprovechó una escala en Egipto para escapar del barco y refugiarse en El Cairo, donde murió en 1963. La tensión creciente llevó a que los franceses depusieran a Mohamed V, en 1953, pero esa medida sólo sirvió para radicalizar al movimiento nacionalista, que emprendió la lucha armada hasta que la presión popular logró su retorno al trono. En 1956, los franceses tuvieron que reconocer la independencia total de Marruecos.

6 El 7 de abril de 1956, Marruecos reintegró Melilla, Tánger y la "zona especial" de Ceuta a su territorio, pero los puertos de estas dos ciudades siguen siendo hasta hoy plazas fuertes bajo soberanía española. El enclave de Ifni sólo fue devuelto a Marruecos en 1969.

7 La intención de Mohamed V era "avanzar lentamente" hacia la modernización de las instituciones económicas y políticas del país. Pero su hijo Hassan II -quien lo sucedió tras su muerte- tenía ideas más conservadoras. Su régimen teocrático -la familia desciende de una de las ramas de la del profeta Mohammed-, y el sistema de poder se basaba en favores y obligaciones de estilo paternalista que impedían la formación de un auténtico empresariado nacional. Al mismo tiempo, el rey alentaba las inversiones extranjeras, particularmente francesas, en la explotación de las principales riquezas del país.

8 Hassan no vaciló en mandar matar en 1965 a Ben Barka, líder del poderoso partido opositor Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP), que reclamaba la aplicación de un programa económico y social en favor de las mayorías obreras y campesinas.

9 La desaparición de Ben Barka en París fue seguida de una cruel represión a las fuerzas populares. La UNFP se dividió y el sector leal a los ideales de Ben Barka fue obligado a actuar desde la clandestinidad, mientras que el grupo liderado por Abderrahim Buabid pasó a llamarse Unión Socialista, pero traicionó esos principios para poder ser aceptado como partido minoritario en el Parlamento. El Istiqlal, por su parte, convirtió su anticolonialismo inicial en un nacionalismo expansionista de derecha, que apoyaba el proyecto de Hassan II de recrear el "Gran Marruecos" anexando el Sahara occidental y, de ser posible, Mauritania (ver Sahara).

10 Las contradicciones de la sociedad marroquí se hicieron más agudas en 1975, cuando el rey Hassan ocupó el Sahara e inició una guerra que ha provocado grandes cambios políticos en el norte de Africa.

11 El esfuerzo bélico y la caída del precio de los fosfatos en el mercado internacional, sumados a la pérdida de la ayuda millonaria de Arabia Saudita, en represalia por la decisión de Hassan II de apoyar los acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel, provocaron el agravamiento de la crisis económica. Las consecuencias políticas de la crisis no se hicieron esperar, y el año de 1979 estuvo marcado por grandes manifestaciones callejeras de estudiantes y trabajadores. Por otra parte, la retirada de Mauritania de la guerra del Sahara, en julio de 1980, constituyó también un golpe serio para el gobierno, que debía enfrentar solo la responsabilidad por la continuación de la lucha.

12 La sequía de 1980 y 1981 provocó escasez de alimentos y obligó al gobierno a importarlos, lo cual llevó la deuda externa marroquí a límites intolerables. El FMI acudió en ayuda de la monarquía con préstamos de emergencia, que tuvieron como contrapartida la eliminación de los subsidios a la alimentación y a la vivienda. Ello volvió aún más difícil la vida de los trabajadores. Los ambiciosos planes de desarrollo económico entraron en crisis y la "exportación de desempleo" se vio limitada debido a las restricciones que Francia impuso al ingreso de inmigrantes.

13 La crisis se agudizó con la ruptura de la tregua por parte de algunos partidos opositores moderados. La Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) inició manifestaciones callejeras contra el gobierno. Este reprimió sangrientamente las protestas en Casablanca, en junio de 1981, con un saldo de 60 muertos, según los cálculos oficiales, o de 637 según la oposición. Dos mil personas fueron encarceladas. La llamada masacre de Casablanca marcó la ruptura definitiva entre el rey y los restantes partidos de izquierda, que no aceptaron seguir pagando el elevado precio de la guerra en el Sahara: más de un millón de dólares diarios.

14 Con el estancamiento de la guerra, surgieron señales de divisiones internas en el ejército a comienzos de 1983. La crisis militar se hizo pública con el asesinato del general Ahmed Dlimi, comandante supremo de las Fuerzas Armadas Reales, que murió en circunstancias misteriosas, después de haber mantenido contactos secretos en Europa para acelerar un acuerdo que acabara con la guerra en el Sahara.

15 El 10 de junio de 1983 los marroquíes votaron para elegir 15.492 consejeros municipales en todo el país. Los resultados provocaron una gran polémica. Los números proporcionados por el gobierno fueron fraudulentos, según observadores internacionales. La oposición de izquierda denunció el fraude y acusó al rey Hassan II de ignorar la voluntad popular.

16 En 1984, la República Arabe Saharaui Democrática (RASD), proclamada por los combatientes del Frente Polisario en el territorio del antiguo Sahara español, fue reconocida como miembro pleno de la Organización de Unidad Africana (OUA). Marruecos, en represalia, se retiró de la organización panafricana.

17 Como jerarca religioso, el rey marroquí comenzó a preocuparse por el surgimiento de corrientes islámicas integristas, que están en expansión en todo el mundo árabe. Por eso Hassan II aumentó las medidas administrativas para reforzar el poder de los "ulemas" y demás representantes del poder religioso.

18 En 1987 el monarca marroquí sugirió al rey Juan Carlos, de España, que ambos gobiernos formaran un "grupo de reflexión" destinado a estudiar el destino de Ceuta y Melilla. Pero en España la propuesta no fue bien recibida, pues se insistía en el "carácter histórico" de la presencia hispánica en Ceuta y Melilla.

19 En mayo de 1988, después de 12 años de tensiones, Marruecos y Argelia restablecieron sus relaciones diplomáticas, gracias a los esfuerzos mediadores de Arabia Saudita y Túnez. El motivo de la ruptura de relaciones había sido la guerra en el Sahara, ya que Argelia apoyó desde el comienzo, en forma abierta, a los nacionalistas saharauis. El acercamiento argelino-marroquí permitó la construcción de un gasoducto que une ambas naciones a Europa a través del Estrecho de Gibraltar. Una empresa argelino-marroquí con sede en Rabat será encargada de transportar entre 10 y 15 mil millones de metros cúbicos de gas argelino, a partir de 1995.

20 El número de personas desocupadas en Marruecos aumenta día a día. La emigración hacia las ciudades -un millón de personas por año abandonan el campo- ha exacerbado los problemas urbanos de vivienda, saneamiento, agua y otros servicios. En octubre de 1992, 800 ciudadanos marroquíes fueron detenidos en Tarifa, sur de España, intentando ingresar ilegalmente al país. Otros 35 fracasaron también, pero se ahogaron en las costas del Mediterráneo.

21 El Club de París firmó con Marruecos, en marzo de 1992, la renegociación de su deuda externa de 11.200 millones de dólares. Los créditos de cooperación para el desarrollo se renegociaron a 20 años, mientras que los créditos por otros conceptos se pactaron a 15 años. El país vivía un proceso de ajuste de su economía. El déficit del Estado fue reducido de 10% a comienzos de los años 80 a 3,2% en 1992. Se reequilibró la balanza de pagos y aumentaron las reservas netas del país.

22 El Consejo Internacional de Control de Narcóticos de Naciones Unidas denunció que muchos agricultores en países como Marruecos han comenzado a cultivar opio y coca, materias primas para la fabricación de heroína y cocaína respectivamente.

23 Aproximadamente unas 700.000 personas se encuentran viviendo clandestinamente en 12 asentamientos precarios, en áreas históricas. La tasa de crecimiento de este tipo de vivienda, estimada entre 1971 y 1982, fue de 10% anual.

24 En el Sahara, el acercamiento argelino-marroquí dio impulso a una solución negociada para el conflicto, basada en un referéndum con control de las Naciones Unidas, para que los habitantes de la RASD optaran entre ser un país independiente o unido a Marruecos. El gobierno marroquí ha dado largas al proceso del plebiscito, confiando en la derrota definitiva del Frente Polisario. (Ver Sahara).

25 La práctica de torturas y desapariciones no se circunscribe a los ciudadanos saharauis, sino que también es común contra la población marroquí. Nubier Amauí, secretario general de la Confederación Democrática del Trabajo, fue condenado a dos años de prisión acusado de difamar al régimen. Fue liberado meses después, a partir del triunfo de la oposición en el Parlamento. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos denunció en febrero de 1993 la existencia de 750 presos políticos.

26 El rey Hassan II destituyó, en agosto de 1992, al gobierno del primer ministro Azedine Laraki, y designó a un nuevo ejecutivo encabezado por Mohamed Karim Lamrani, que había ejercido el cargo entre los años 1971 y 1983. El gobierno llamó a referéndum para la aprobación de una nueva constitución redactada para otorgar más facultades al Parlamento. El rey mantenía, de todos modos, el poder de designar al primer ministro.

27 La oposición triunfó en los primeros comicios parlamentarias realizados tras la reforma, en junio de 1993, al obtener 99 escaños sobre 222, mientras que el oficialismo conquistó 74 bancas. Dos meses más tarde, Hassan II realizó una espectacular inauguración de una de las mezquitas más grandes del mundo, en Casablanca, cuyo costo fue de 536 millones de dólares.

28 Pese a la reforma constitucional, el rey siguió determinando gran parte de la política del país y en mayo de 1994 designó primer ministro a un pariente político suyo, Abd al-Latif Filali . En agosto el rey realizó un sorpresivo llamado a la "integración de la cultura y el idioma bereberes en la vida nacional".

29 La situación económica del país empeoró abruptamente en 1995, en gran parte como consecuencia de la ausencia de lluvias, que hicieron caer las cosechas a un sexto de lo obtenido el año anterior. El PBI, que había crecido 12% en 1994, se redujo en 4% en 1995.

30 Tras arduas negociaciones Marruecos y la Unión Europea firmaron un nuevo acuerdo de asociación en noviembre. Sin embargo, varios observadores insistieron en la necesidad de respetar las cláusulas transitorias de este acuerdo, ya que una apertura demasiado rápida del mercado marroquí podría destruir a 60% del sector industrial del país.

 

 

 

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