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Israel
Yisra´el

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Historia

EN 1|896 EL PERIODISITA VIENÉS  Theodor Herzl publicó un libro con el título de "El Estado Judío". Con influencia del nacionalismo europeo del siglo XIX, que había producido la unidad germánica y el resurgimiento italiano, Herzl imaginó crear una nación-estado judía que acabara con todas las persecuciones que sufrían los judíos en Europa, desde los pogroms rusos hasta el "affaire Dreyfuss" en Francia.

2 El estado judío debía establecerse en Palestina, que por ese entonces era una colonia de Turquía. El nombre de Palestina exaltaba a los judíos sufrientes de Europa oriental, que soñaban con el retorno a Sión, el lugar donde habían existido los reinos israelitas, dos mil años antes. Sión es el nombre de una colina jerosolimitana, que por abusiva extensión vino a convertirse en sinónimo de Jerusalén y luego de Palestina toda. Pero los "sionistas", como pasaron a llamarse los seguidores de Herzl, no tomaron en cuenta que allí vivía ya medio millón de árabes, con arraigo y tradición milenarias.

3 El sionismo aplicó con coherencia una política que implicaba la alianza con las grandes potencias capitalistas y negaba al pueblo de Palestina el derecho a la identidad nacional que se reivindicaba para el pueblo judío. Su gestación en esa matriz eurocéntrica (la misma de Cecil Rhodes, de Jules Ferry o del canciller Bismarck) dejó una huella de la que hasta ahora el sionismo no logró desprenderse, a pesar de que siempre existió en él un "ala izquierda" e incluso sectores que se autodefinían socialistas.

4 Durante la Primera Guerra Mundial (1914-18), Inglaterra y Francia acordaron un reparto de los despojos del Imperio otomano en el Medio Oriente. El ministro británico de Relaciones Exteriores, Arthur Balfour, comprendió que los nacionalistas judíos podían suministrarle un buen pretexto para retener el norte de Palestina. Por eso Balfour, quien como primer ministro en 1905 se había opuesto a la inmigración judía a Gran Bretaña, en 1917 declaró su apoyo a la instalación en Palestina de un Hogar Nacional Judío, "resguardando al mismo tiempo los derechos civiles y religiosos de los habitantes no judíos de Palestina" (o sea, 90% de la población en ese momento). Londres logró su objetivo: al terminar la Segunda Guerra Mundial, en 1945, las colonias francesas de Siria y Líbano y las británicas de Irak y Transjordania habían obtenido su independencia, pero Inglaterra aún conservaba Palestina, arguyendo el compromiso contraído por la Declaración Balfour.

5 El sionismo consideraba a los judíos como exiliados y organizó su traslado desde todos los rincones del mundo. A comienzos de este siglo vivían en Palestina medio millón de árabes y 50.000 judíos, que llegaron a ser 300.000 en la década de los años 30. La persecución antisemita en la Alemania nazi hizo aumentar la inmigración por encima de las "cuotas" legales permitidas. Los británicos se alarmaron, pues vieron amenazada su hegemonía en Palestina. En 1939 Londres declaró que su objetivo no era establecer un estado judío, sino un estado palestino independiente "con ambos pueblos compartiendo el gobierno". Barcos cargados de prófugos que huían de la Europa conquistada por Hitler fueron rechazados de los puertos de Palestina. Los sionistas organizaron actos de sabotaje y terrorismo para obtener por la fuerza que el declinante imperio británico mantuviera su promesa.

6 Al mismo tiempo, mediante colectas entre los judíos de todo el mundo -banqueros y masas famélicas-los sionistas adquirían tierras árabes de sus ricos propietarios residentes en Beirut o en París, a quienes poco importaba la suerte de sus arrendatarios, los fellah (campesinos) palestinos. Los judíos llegaban entonces con títulos de propiedad, expulsaban sin miramientos a familias campesinas, cuyos antepasados habían vivido allí durante innumerables generaciones, e instalaban en su lugar colonias agrícolas (los kibbutzim), defendidas militarmente por milicias sionistas contra un medio al que consideraban, con razón, hostil a los intrusos.

7 Ante la intensificación de los combates antibritánicos, Londres sometió el problema palestino a las Naciones Unidas, en febrero de 1947. Un Comité especial recomendó la partición del territorio en dos estados independientes, uno árabe y otro judío. Jerusalén debía quedar bajo autoridad internacional.

8 Para la Unión Soviética el estado judío era una alternativa preferible a la continuidad de una base militar británica, y su apoyo fue decisivo para la creación de Israel. En cambio, Londres y Washington consideraban inviable la partición. El secretario norteamericano de Defensa, James Forrestal, propuso al presidente Truman el envío de tropas para imponer un fideicomiso de la ONU sobre toda Palestina.

9 Finalmente, la Asamblea General de la ONU aprobó el plan de partición, por 33 votos contra 13 (de los países árabes y la India) y 10 abstenciones. Las organizaciones armadas sionistas ocuparon las grandes ciudades y comenzaron a expulsar en masa a los palestinos, con el argumento de que era inminente un ataque de los ejércitos árabes. Símbolo de esa política es la matanza en la aldea Deir Yassin, perpetrada en abril de 1948, donde todos los habitantes fueron asesinados por la "Irgun", un grupo extremista dirigido por Menahem Begin.

10 El 14 de mayo de 1948 el Alto Comisionado inglés se retiró de Palestina y Ben Gurión proclamó el Estado de Israel. Los ejércitos de Jordania, Egipto, Siria, Irak y Líbano atacaron de inmediato. También sus gobiernos instaron a los palestinos a abandonar sus posesiones y convertirse en refugiados.

11 La guerra terminó con un armisticio firmado en enero de 1949, y una de sus consecuencias fue que Israel aumentó en un 40% el territorio que le correspondía según el plan de partición. Las armas y aviones soviéticos, adquiridos por medio de Checoslovaquia, fueron decisivos para esa victoria. Sin embargo el gobierno israelí pronto optó por el otro bando de la guerra fría y anudó los lazos de una alianza estratégica con Estados Unidos, que dura hasta hoy. Esa alianza no fue fácil, ni inmediata. Cuando en 1956 tropas israelíes, aliadas a Francia y Gran Bretaña, invadieron Egipto en represalia por la nacionalización del Canal de Suez, Estados Unidos y la Unión Soviética se opusieron firmemente a tal aventura y los expedicionarios debieron retirarse.

12 Los diarios póstumos del ex primer ministro Moshe Sharett revelan que Israel forzó al gobierno del presidente Eisenhower a optar por Tel Aviv y no por El Cairo como aliado principal en Medio Oriente, mediante la ejecución de actos de sabotaje contra objetivos occidentales ubicados en El Cairo, por una red de agentes sionistas. El episodio pasaría a la historia como "el caso Lavon".

13 Privado de créditos y armas estadounidenses, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser recurrió a la URSS, lo cual favoreció el anhelado acercamiento de Israel a Washington.

14 Con armas norteamericanas, Israel realizó una fulminante campaña en la llamada "Guerra de los Seis Días", de 1967, en la que ocupó toda Palestina, las mesetas sirias del Golán y el Sinaí egipcio.

15 La resolución 242, del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (22-XI-1967), exigió la retirada de todos los territorios ocupados, pero Israel se negó a cumplirla, alegando que necesitaba "fronteras seguras" para resistir las amenazas árabes a su existencia. Un nuevo conflicto armado estalló en 1973, cuando tropas egipcias cruzaron el canal de Suez y derrumbaron el mito de la invencibilidad militar de Israel, aunque al decretarse el armisticio poco habían cambiado las posiciones en el campo de batalla.

16 En 1977 Menahem Begin resultó elegido primer ministro lo que implicó una ruptura con los gobiernos precedentes. Por primera vez en la historia del Estado de Israel, los laboristas quedaron fuera del gobierno.

17 El triunfo de Begin reflejó en parte la tensión social entre los ashkenazis, judíos de origen europeo, de nivel cultural y económico más elevado y tradicionalmente laboristas, y los judíos orientales procedentes de los países árabes, del Medio Oriente y del norte de Africa -confundidos erróneamente con los sefardíes-, frecuentemente discriminados y despreciados por los anteriores. El establishment laborista era reclutado y apoyado por los kibbutzim. Aunque sólo congregaban el 3% de la población, estas cooperativas tenían enorme influencia política y económica. Originariamente concebidos como cooperativas agrícolas igualitarias, los kibbutzim pasaron a dedicarse también a actividades industriales y a contratar asalariados (por lo general árabes o judíos orientales), que no tenían los privilegios de los restantes miembros. Los judíos orientales, culturalmente más cercanos a los árabes que a los judíos europeos, constituían el 55% de la población, pero su ingreso medio era apenas dos tercios del de los ashkenazis. Por su resentimiento contra estos últimos, exacerbado hasta el fanatismo, constituían la base electoral de la derecha.

18 Mientras Begin rechazó cualquier tipo de negociación con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y manifestaba la intención de anexar Cisjordania, Estados Unidos convenció a Anwar el Sadat para que firmara los acuerdos de Camp David, en 1977, que se tradujeron en la paz entre El Cairo y Tel Aviv junto con la devolución del Sinaí a Egipto.

19 A partir de entonces, la atención internacional se desplazó gradualmente del tema de la seguridad fronteriza de Israel al de la situación de los palestinos. Gracias a sus cambios de táctica la OLP fue conquistando nuevos aliados y crecientes simpatías. Así, la declaración de Jerusalén como capital de Israel, en 1980, fue condenada como un gesto arrogante por muchos aliados de Israel. En junio de 1982 Israel lanzó la operación militar "Paz para Galilea", que consistió en invadir el Líbano y arrasar Beirut, aduciendo que se trataba de maniobras para detener la infiltración de guerrilleros palestinos. Los contingentes de Arafat abandonaron la capital libanesa a cambio del compromiso de que una fuerza franco-ítalo-americana garantizara la seguridad de los civiles.

20 A pesar de lo acordado, centenares de refugiados fueron asesinados por milicianos derechistas en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila, dentro del área controlada por el ejército israelí y con la complacencia de éste. La invasión al Líbano causó tal descontento dentro de Israel que se realizó una manifestación de más de 400.000 personas, convocada por el movimiento "Paz Ahora". La movilización obligó a la formación de una comisión investigadora que responsabilizó en forma "indirecta" al ministro Ariel Sharon y a otros jefes militares por los asesinatos en Sabra y Shatila.

21 En 1984, los laboristas volvieron a ganar las elecciones con la conducción de Shimon Peres, pero sólo lograron una mayoría relativa, lo que se tradujo en una coalición ministerial con la derecha y la rotación en el cargo de primer ministro. Peres cedió el puesto al integrante del partido Likud, Isaac Shamir, en 1986, según lo pactado.

22 En diciembre de 1987 se produjeron choques entre jóvenes palestinos y patrullas militares israelíes en la Cisjordania ocupada, con muertos entre los primeros. Los sepelios se convirtieron en demostraciones de protesta y desembocaron en nuevos enfrentamientos, más muertes y "huelgas generales", manifestaciones de protesta civil en las que nadie salía de sus casas. Comenzó así la intifada (insurrección) que trastornó toda la política del Medio Oriente desde donde menos se lo esperaba: no desde el exterior sino desde el interior, no con armas sino con piedras. En 1989 la OLP, en el último Congreso Nacional Palestino, reconoció al Estado de Israel, aceptando las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Unidas.

23 La imagen televisada a todo el mundo de jóvenes palestinos armados con hondas enfrentados a un ejército poderoso sacudió hasta los cimientos la posición de Israel ante la opinión mundial.

24 El resultado más visible fue que a fines de los años ochenta, 250 mil jóvenes por año dejaban el país. El flujo migratorio de judíos se volvió negativo y recién pudo volver a equilibrarse en 1989, con la llegada masiva de inmigrantes procedentes de la Unión Soviética. Creado para solucionar el milenario problema judío, Israel sólo convocó, desde su fundación, a un 20% de los judíos del mundo.

25 La vida en los kibbutzim también cambió. Las generaciones que se criaron en ellos tenían una mayor inclinación al individualismo y al consumo. Rechazaban asimismo las rígidas leyes de las cooperativas, que los obligaban a elegir sus carreras de acuerdo con las necesidades del kibbutz. Estos fenómenos determinaron una declinación de la incidencia de los kibbutzim en la economía del país.

26 En el plano económico Israel es totalmente dependiente de la ayuda norteamericana. El comercio con Egipto florece, pero no alcanza para crear un mercado regional suficiente para su industria. De acuerdo con informes norteamericanos, la ayuda de este país a Israel entre 1949 y 1991 fue de 53 mil millones de dólares. Desde los acuerdos de Camp David, en 1979, la cifra llegó a 40 mil millones de dólares, 21,5% de todos los fondos norteamericanos destinados a ayuda exterior.

27 En Israel existe el servicio militar obligatorio, de dos años para las mujeres y de tres años para los hombres. Todos los hombres hasta los 51 años y las mujeres solteras hasta los 24 años son reservistas. La militarización de la sociedad se refleja también en la excesiva participación del Estado en la economía y en la enorme proporción del aparato industrial absorbido por la industria bélica. La búsqueda de mercados ha llevado a Israel a volverse exportador de armas. Una actividad que ha detonado escándalos como el denominado "Irán-contras", por el cual se abasteció de armas a Irán, o el entrenamiento militar proporcionado a narcotraficantes colombianos.

28 Por otra parte, la propiedad de la tierra es mayoritariamente del Estado y la venta o privatización está restringida, particularmente a ciudadanos o capitales de origen árabe, pues su posesión y control son considerados asuntos estratégicos.

29 Demográficamente, la idea de un estado judío -como Italia es italiana o el Japón japonés- que era la piedra angular de la teoría sionista, chocaba con el proceso de expansión que fue la práctica real. Las sucesivas anexiones territoriales incorporaron cerca de dos millones de árabes a las áreas bajo control israelí. Por simple crecimiento vegetativo, antes de fines de siglo la población árabe superará en número a la judía.

30 Estos problemas de fondo se combinaron con los de coyuntura y produjeron la ruptura de la alianza entre laboristas y el Likud en marzo de 1990.

31 Todo cambió cuando Irak invadió Kuwait, el 2 de agosto de 1990. Israel fue excluido de la coalición antiiraquí liderada por Estados Unidos, pues si participaba los países árabes no la habrían integrado. De todos modos en el país se iniciaron preparativos bélicos y se decretó el estado de sitio y el toque de queda en los territorios ocupados.

32 El 17 de enero, como respuesta al inicio de los bombardeos aliados, Irak inició el lanzamiento sobre Israel de varios misiles Scud. Estos ataques buscaban obligar a un ingreso de Israel en la guerra. Tal reacción no se produjo y por primera vez en su historia la defensa del país no estuvo a cargo de su ejército sino de baterías antimisiles Patriot manejadas por efectivos norteamericanos.

33 El gobierno de Irak tampoco logró su objetivo de establecer un vínculo explícito entre la solución a su conflicto y la problemática árabe-israelí. Sin embargo, en marzo de 1991, una declaración conjunta soviético-norteamericana expresó las esperanzas de encontrar una solución negociada al conflicto árabe-israelí. Aunque los términos eran vagos, Israel los rechazó duramente.

34 Terminada la guerra, Estados Unidos inició sondeos diplomáticos en torno a una propuesta de "paz por territorios". Dos meses después, Siria y Líbano firmaron en Damasco un tratado de "hermandad, cooperación y coordinación". Para Israel el tratado constituyó una amenaza militar por parte de Siria sobre su frontera norte. Esa zona -surcada por numerosas fuentes y ríos- es conocida como "tanque de agua".

35 Israel solicitó a Estados Unidos la aprobación de préstamos por valor de 10 mil millones de dólares, para aliviar su situación económica, agravada por la intensa inmigración de población judía proveniente de la ex Unión Soviética (según fuentes oficiales, las cifras de esa emigración oscilaban entre 250.000 y 400.000 entre los años 1989 y 1991). El gobierno comenzó a instalar a los inmigrantes en nuevos asentamientos en Cisjordania. El desempleo de 1991 llegó a 11%, pese a los esfuerzos por crear empleos para los inmigrantes.

36 Interesado en impulsar negociaciones por la paz en la región, el gobierno de Washington puso como condición para otorgar las garantías que los fondos no se invirtieran en nuevos asentamientos en las zonas ocupadas.

37 La creación de asentamientos y la construcción de viviendas en los territorios ocupados para los judíos procedentes de la ex URSS se convirtió así en un arma de doble filo para el gobierno de Shamir. Si bien por una parte era vital que el Congreso norteamericano aprobara los préstamos para continuar la política de asentamientos, los palestinos y otros países árabes exigían que ésta cesara para iniciar y proseguir las conversaciones de paz.

38 El 30 de octubre de 1991 se celebró en Madrid una Conferencia por la Paz en Medio Oriente, patrocinada por Estados Unidos y la entonces Unión Soviética. Poco antes, cientos de miles de manifestantes israelíes reclamaban a su gobierno la negociación y el diálogo con los palestinos y los vecinos árabes. A la conferencia asistieron delegaciones de Jordania, Líbano, Siria e Israel; los palestinos integraron la delegación jordana, ante la negativa
israelí de negociar directamente.

39 Los países árabes sostenían la premisa de "paz por territorios", rechazada por Israel, que se manifestó dispuesto a discutir un "autogobierno" de la población palestina en las zonas ocupadas como solución provisional por un plazo de cinco años. Esta oferta provocó una crisis en la coalición gubernamental del Likud, al abandonarla los partidos Tehiya y Moladet, de extrema derecha, lo que dejó a Shamir sin mayoría parlamentaria.

40 A pedido de Israel y Estados Unidos, la Asamblea General de la ONU anuló una resolución de 1975, que definía al sionismo como "forma de racismo y discriminación racial". En febrero de 1992, Israel bombardeó campamentos de refugiados palestinos en el sur del Líbano y provocó la muerte del líder de Hezbollah, Abas Musawi, grupo integrista proiraní. Esto desató una nueva escalada de violencia en la frontera norte. Los soldados israelíes recibieron órdenes de disparar sin advertencia contra cualquier palestino que portara armas. La acción de "escuadrones de la muerte" en los territorios ocupados fue incentivada al modificarse el Código Penal a fin de conceder inmunidad a los miembros de estos grupos.

41 El 23 de junio de 1992 los laboristas obtuvieron una decisiva victoria en las elecciones generales. Yitzhak Rabin fue nombrado primer ministro. Inmediatamente se detuvo la construcción de viviendas en los territorios ocupados, y como consecuencia Estados Unidos desbloqueó las garantías de préstamos para Israel.

42 Según fuentes de Naciones Unidas, desde el comienzo de la intifada el número de niños muertos fue de 62 menores de 13 años y 170 entre 13 y 17 años. Amnistía Internacional informó que unos 25 mil palestinos fueron arrestados durante 1992 por razones de seguridad. En el mismo año 120 murieron a manos de las fuerzas israelíes. A su vez, la intifada adquirió la forma de ataques con armas blancas o de fuego, en los que murieron veinte civiles israelíes, 18 soldados y policías y más de 200 palestinos sospechosos de "colaborar" con las autoridades de Tel Aviv.

43 El gobierno de Israel deportó, en diciembre de 1992, a 415 palestinos al sur del Líbano, acusados de pertenecer al grupo guerrillero Hamas. Al no aceptarlos el Líbano, permanecieron desamparados en una "tierra de nadie". Gracias a la presión internacional, fueron repatriados gradualmente.

44 Tel Aviv llevó adelante la operación "Ajuste de Cuentas": un ataque terrestre, marítimo y aéreo a las bases de Hezbollah y del Frente Popular para la Liberación de Palestina en el sur de Líbano. En seis días murieron 130 personas, 520 resultaron heridas y 15 pueblos fueron destruidos. Cientos de miles fueron desplazados.

45 Después de meses de negociaciones secretas en Oslo, Noruega, las autoridades de Israel y los líderes de la OLP firmaron, el 13 de setiembre de 1993 en Washington, una Declaración de Principios sobre los Acuerdos de Autogobierno Interino. El entendimiento preveía la instalación de un sistema de autonomía limitada para los palestinos en la Franja de Gaza y en la ciudad de Jericó, por un período de cinco años. Este régimen se extendería luego a toda Cisjordania.

46 Las negociaciones que siguieron en El Cairo se vieron dificultadas por las diferencias entre las partes sobre el control de los puestos fronterizos y el acceso al agua. La OLP exigía además la liberación de 1.000 presos políticos.

47 Los acuerdos fueron cuestionados por la oposición del grupo radical palestino Hamas y el proiraní Hezbollah. A su vez, los colonos israelíes de los territorios ocupados -armados por el gobierno- rechazaron de plano el acuerdo, que preveía el retiro de los colonos y del ejército israelí.

48 Esta situación no tardó en hacer eclosión. El 25 de febrero de 1994, un integrante del movimiento ultraderechista israelí Kach, Baruch Goldstein, ingresó a la Tumba de los Patriarcas, en Hebrón, armado con un rifle M-16 de origen norteamericano, y asesinó a varias decenas de palestinos que se encontraban orando. Luego él mismo fue muerto
a golpes por los palestinos.

49 La investigación oficial de la matanza de Hebrón reveló que los soldados en los territorios ocupados tenían órdenes de no disparar contra colonos armados bajo ninguna circunstancia. También se supo que varios soldados dispararon contra la multitud, y que las puertas fueron cerradas impidiendo el escape. La OLP se retiró de las negociaciones y exigió el inmediato desarme de los colonos y una condena de la ONU. Esta aprobó un enérgico rechazo a la masacre y autorizó el envío de una fuerza de paz a los territorios ocupados.

50 El gobierno israelí desarmó a algunas decenas de los colonos más extremistas. También proscribió a los activistas del Kach e inició la liberación de los presos palestinos. Recrudecieron los enfrentamientos entre palestinos y tropas israelíes.

51 A partir de la declaración de la ONU, Siria, Líbano y Jordania reanudaron las negociaciones con Israel. La agenda con Jordania preveía el retiro israelí de las franjas al sur del mar Muerto y al norte de Jordania. La partición de las aguas de los ríos Jordán y Yarmuk, así como la repatriación de 57 mil refugiados palestinos.

52 El diálogo con el Líbano y Siria se hizo más arduo, pues Damasco exigía la total retirada israelí de las colinas del Golán, y Tel Aviv pedía un compromiso sirio por la paz total, el mutuo reconocimiento y el establecimiento de relaciones diplomáticas. Durante los primeros meses de 1994, ambas partes aceptaron -ante la mediación del Secretario de Estado norteamericano, Warren Christopher- una amplia desmilitarización de las alturas del Golán, y la presencia de observadores internacionales.

53 En los primeros días de mayo de 1994 el primer ministro israelí, Yitzhak Rabin y el presidente de la OLP, Yasser Arafat, firmaron en El Cairo el acuerdo de autonomía para Gaza y Jericó. A fines de ese mes, el ejército israelí se retiró de Gaza, poniendo fin a 27 años de ocupación (ver Palestina).

54 Las negociaciones con algunos estados árabes se aceleraron, en particular con Jordania, con el que Tel Aviv firmó un acuerdo en julio que terminó con el "estado de beligerancia" entre ambos países. Con Siria, en cambio, los desacuerdos prosiguieron, entre otras cosas porque Israel se negaba a aceptar la evacuación total de las alturas del Golán, ocupadas en 1967.

55 La nueva situación favoreció la expansión económica: el PBI creció 7% y las inversiones 20%, mientras que el desempleo pasó de 11% a 7,6% en 1994. Al año siguiente, el crecimiento volvió a ser de 7% y la inflación pasó de 14,5% a 8,5%.

56 El año 1995 estuvo signado por la creciente división de la sociedad israelí en torno al llamado proceso de paz con los palestinos. Las manifestaciones anti Rabin se sucedieron y desembocaron en el asesinato del primer ministro en noviembre por parte de un joven israelí de extrema derecha. El también laborista Shimon Peres ocupó el lugar de Rabin, pero fue derrotado en las elecciones generales de mayo de 1996, por el derechista Benyamin Netanyahu.

57 La vuelta al poder de los conservadores frenó las negociaciones con Palestina y agudizó las tensiones, poniendo al país al borde de una nueva guerra en setiembre. A mediados de ese mes el gobierno autorizó la apertura de un túnel bajo la mezquita de Al-Aqsa, tercer lugar sagrado del Islam, violando el status quo mantenido desde la firma de los acuerdos de paz y provocando la reacción palestina. Varios soldados israelíes y decenas de palestinos murieron durante los disturbios.

59 Netanyahu, que había criticado duramente a Rabin por haber dialogado con Arafat y la OLP, terminó reuniéndose con el líder palestino en repetidas oportunidades, a fines de 1996 y comienzos de 1997, para negociar el retiro completo de las tropas israelíes presentes en la ciudad de Hebrón.

60 En febrero de 1997, el primer ministro tuvo que enfrentar una serie de citaciones judiciales para explicar el nombramiento de Roni Bar-On como fiscal general del país. Según una denuncia de la televisión estatal, el partido religioso Shas habría acordado votar la evacuación de Hebrón a cambio de la designación de Bar-On. Entre otras funciones, Bar-On debía participar en el juicio por corrupción contra Arieh Deri, líder del Shas y amigo del nuevo fiscal. Bar-On fue obligado a renunciar casi de inmediato y la justicia decidió investigar el caso, citando a Netanyahu en principio como testigo.

61 El gobierno anunció en marzo su voluntad de construir un nuevo asentamiento en las colinas de Har Homa, en la periferia palestina de Jerusalén. La Autoridad Palestina y Estados Unidos, entre otros países occidentales, rechazaron la construcción por considerarla contraria al espíritu y la letra de los acuerdos de Oslo. El presidente Weizman solicitó una entrevista con Yasser Arafat, pero la firme decisión de Netanyahu de continuar con la construcción de los asentamientos paralizó el diálogo.

62 Ehud Barak, un general retirado con fama de duro, sustituyó a Peres en la conducción del Partido Laborista y se convirtió en el líder de la oposición. Peres se había mostrado partidario de un acuerdo con el Likud para formar un gobierno de unidad que permitiera relanzar el proceso de paz, detenido totalmente en los primeros meses de 1997. El congreso del laborismo, realizado en mayo de ese año, dio amplio respaldo a Barak, quien contaba además con un fuerte apoyo en la opinión pública, por considerarlo capaz de obtener paz con seguridad en una eventual negociación con los palestinos.

 

 

 

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