Nuevos obstáculos a los
cuidados de la salud

Nos hemos interesado a continuación por los problemas relativos a la situación física de los seres humanos (capítulo "De los servicios médicos a los servicios de salud"). Nuestras conclusiones son las siguientes.

Recordamos aquí la necesidad de un modelo de cuidados primarios de salud que incluya las mejores medicinas tradicionales y alternativas, desarrollando de forma equilibrada la asistencia médica y hospitalaria accesible a todos --tanto geográfica como financieramente. Deseamos además se plantee un nuevo reparto concertado del gasto público en favor del sector social más amplio de la educación, de la vivienda, del empleo y de la protección del medio ambiente.

Pensamos que es vital poner los servicios preventivos y curativos a disposición de todos, para evitar cualquier forma de servicio de sanidad a dos velocidades.

Deseamos un cierto traspaso de recursos financieros de un sector hospitalario super-desarrollado hacia un sistema local de dispensarios responsables de los cuidados primarios de salud, de la asistencia a domicilio y de la prevención.

Para compensar los esfuerzos negativos de los ajustes estructurales de los países en desarrollo, es urgente restablecer la parte de recursos destinada a la sanidad y a la educación, en especial en beneficio de las mujeres.

- Estamos convencidos de que la prevención exige campañas vigorosas de educación sanitaria, que debería constituir materia obligatoria en la escuela.

- Hemos advertido que la evolución de los modos de vida hace evolucionar igualmente el estado de salud: tienden a perder importancia las enfermedades contagiosas y transmisibles en favor de las enfermedades crónicas y generalmente no transmisibles y de las que están unidas a la prolongación de la duración de la vida.

- Los determinantes de la salud son diversos y, por esta razón, la política de sanidad debe cubrir un amplio campo y ser tan holística como la política de población. La política de sanidad centrada en la curación no puede menos de fracasar, a diferencia de la que incluya también la prevención; una política que tenga en cuenta la diversidad de factores sociales que afectan a la salud tiene las mayores posibilidades de triunfar.

Recomendamos una política de salud integrada y unos servicios comunitarios de salud adaptados a las necesidades de las mujeres que engloben los problemas de nutrición, de planificación familiar, y la maternidad en condiciones seguras, así como una política de precios de la alimentación, la prevención del tabaquismo en los adolescentes, los estímulos al deporte y a la actividad física, la existencia de medios de transporte convenientes y la protección del medio ambiente. Mientras que en el marco de esta política, los procesos normales de la salud de las mujeres desde la primera edad hasta los embarazos y luego a la menopausia y a la vejez, deben ser desmedicalizados, la práctica y la investigación médicas deben por su parte dirigirse a los problemas de salud exclusiva o más frecuentemente femeninos.

La salud, pues, no es competencia sólo del ministerio de sanidad: es un desafío social que toca a numerosos sectores y está incluida en el programa de numerosos servicios gubernamentales: agricultura, medio ambiente, alimentación, transportes, industria y educación.

Pensamos que se deben tomar diversas medidas para alcanzar los objetivos más importantes de una política de salud primaria:

Sugerimos también que estos objetivos en el plano nacional e internacional estén vinculados a un calendario y coordinados con la ayuda exterior. La Comisión pide que todos los países, finalmente, tomen medidas concretas que llevarán a la realidad las resoluciones contenidas en la Declaración de Alma Ata (1978) y en la Carta de Ottawa (1986).

Pedimos encarecidamente a las instituciones financieras internacionales y a los países donantes que no traten de reducir los gastos de sanidad en el marco de los programas de ajuste estructural. Es evidente la necesidad de una política de partenariado entre las asociaciones, las colectividades locales, las instituciones profesionales que pueden aportar sus conocimientos, y los organismos, oficiales o no, que disponen de recursos financieros. Son esenciales unos lazos orgánicos de este tipo para que los programas de salud primaria puedan adaptarse en todo lugar a situaciones locales diferentes y estar al servicio de todos, y para que llegue a buen término una revolución, que se ha hecho urgente, de la cultura institucional y de las estructuras de poder de los sistemas de asistencia de la salud. Esto se aplica por igual a la estructura de poder de la educación médica, que en la actualidad está completamente globalizada y por eso necesita un cambio sustancial.

Para concluir este capítulo, sugerimos que todos los países de la comunidad internacional se comprometan en programas de investigación dedicados a las nuevas enfermedades o a las antiguas que están reapareciendo.