El planeta y sus límites:
la capacidad de carga

En el capítulo "Respetar los límites: la capacidad de carga de la Tierra" hemos descrito los límites del fardo que puede imponer la humanidad a su medio ambiente. Pero no es posible calcular científicamente unos "techos" de población para el mundo o para un país en particular, porque su cálculo estaría basado en los conocimientos y la tecnología actuales así como en nuestros modos actuales de producción y consumo.

La agricultura y su capacidad de alimentar a la humanidad

Con el aumento probable de la población en torno a unos 4.000 millones de personas, es absolutamente necesario que aumente en proporción la producción de alimentos, sobre todo para las crecientes multitudes de pobres. Esto implica un esfuerzo constante en todos los frentes, marcado especialmente por una política económica juiciosa en el plano nacional, que permita a los agricultores beneficiarse de los precios reales del mercado. Tendrá una importancia máxima elevar los ingresos de los más pobres mediante el empleo o facilitándoles el acceso a la tecnología, y a un cierto capital y a buenas tierras cultivables gracias a la reforma agraria --reduciendo en todo caso las superficies dedicadas a la producción de proteínas animales.

La seguridad alimentaria para todos depende de una acción internacional que supone una redistribución de los stocks disponibles, la puesta en marcha de nuevas investigaciones en el sector de las pesquerías oceánicas y, en caso de necesidad, un aumento de la ayuda alimentaria. También debe ser prioritario apoyar los centros nacionales de investigación agrícola y explorar servicios adicionales para la difusión de los resultados de la investigación entre los agricultores.

La investigación agronómica ha representado un papel muy importante en la producción de alimentos. Esta importancia no puede menos de crecer en el futuro, porque los cultivos y las prácticas agrícolas tendrán que adaptarse a un clima en evolución. La investigación no sólo deberá interesarse por las regiones de fuerte potencial agrícola o por métodos que sólo puedan utilizar los agricultores más ricos; de ella depende el descubrimiento de variedades de vegetales y la puesta a punto de procedimientos (abonos y pesticidas biológicos por ejemplo) cuyo uso deberá adaptarse a las tierras marginales, a los agricultores pobres, a las mujeres responsables de la explotación, y que permitan al conjunto de los agricultores acceder a las reservas genéticas disponibles. Si la Convención sobre la diversidad biológica adoptada por la Cumbre de Río de Janeiro (1992) se pone en práctica correctamente, estos recursos genéticos estarán a la plena y total disposición de los agricultores de todos los países. Éstos deberán ser asociados estrechamente a la investigación, porque conocen sus tradiciones y sus posibilidades actuales y futuras.

Dada la gran importancia del problema alimentario, es indispensable poder disponer de una financiación segura y estable --a un nivel bastante más alto que el actual-- del Grupo Consultivo sobre la investigación agronómica internacional (CGIAR)

Como es indispensable la sostenibilidad en el campo de la alimentación, cada vez es más necesario planificar el empleo de métodos de gestión y de factores de producción estables y sostenibles que impliquen la participación de todos los interesados; la conservación de los suelos y del agua es indispensable para que se perpetúe la actividad agrícola.

El agua y otros bienes pertenecientes a toda la humanidad

En el futuro, el nivel de consumo de agua va a depender de la eficacia de su aprovisionamiento y de su utilización. Hay que terminar con las subvenciones al consumo excesivo de agua, de abonos y de combustibles fósiles.

En los hogares domésticos el despilfarro del agua es cosa corriente. Es urgente adoptar medidas adecuadas para ponerle remedio y modificar el diseño de los aparatos domésticos con el fin de poder conseguir ahorros sustanciales.

En la industria se utilizan importantes volúmenes de agua por diversos procesos, tanto para refrigerar como para disolver materias contaminantes. La investigación de soluciones a la penuria de agua y a la contaminación se debe intensificar de modo prioritario, a la vez que se buscan nuevas técnicas de recogida y explotación del agua (agua de lluvia, agua de mar desalada, abonos biológicos, etc.).

No hay que excluir una próxima crisis del agua. Pero no podrá ser superada sin una modificación importante de las prácticas actuales. El agua puede ser tratada y reutilizada. El reciclaje debe ser regla general de conducta en el plano nacional: el agua tratada de nuevo, por ejemplo, puede servir para el riego, y se debe reducir el vertido al mar de aguas ya utilizadas.

Estimando la Comisión que los bienes de interés común deben ser gestionados de forma sostenible, considera que esta gestión exige normas e instituciones apropiadas. Por otra parte está convencida de que los acuerdos internacionales sobre la utilización de estos bienes deben respetar fundamentalmente el principio de equidad.

Un problema muy importante es el de la necesidad de reducir el volumen de pesca en el mundo. Las medidas que hay que tomar deben incluir principalmente la creación de mecanismos de mercado adecuados para desalentar el exceso de pesca marítima.

El momento es favorable para una visión de conjunto de las diferentes actividades basadas en la explotación de los océanos, y de los trabajos científicos que a ellas se refieren; sería necesario concebir políticas identificando o creando las instituciones necesarias para tratar esta problemática. Para muchos países una solución, al menos parcial, consistirá en practicar la acuacultura de forma respetuosa con los equilibrios ecológicos; de ese modo se conciliarían las preocupaciones nutricionales, sociales, agrícolas y económicas descartando los efectos negativos del exceso de producción.

Corresponde a los países industriales --a los que primero concierne por el uso y el abuso de estos bienes comunes-- reducir el volumen por habitante de las emisiones de gas con efecto invernadero a niveles que sean a la vez sostenibles y equitativos. Esta reducción no se podrá conseguir simplemente de modo lineal y sólo con recomendaciones sin carácter vinculante: exigirá el desarrollo de tecnologías soportables por el medio ambiente a largo plazo y nuevos modelos de asentamientos humanos. En los planos internacional y nacional, la creación de "cuotas negociables" podría facilitar también la reducción del volumen de emisiones, pero esta solución reduciría la capacidad de industrialización de los países pobres y no mejoraría globalmente las amenazas que pesan sobre el clima.

La condición indispensable para la estabilización en los niveles actuales del dióxido de carbono y de otros gases con efecto invernadero en niveles que garanticen una atmósfera segura es una reducción drástica de las emisiones; y esto, indudablemente, no será posible sin una disminución masiva del empleo de combustibles fósiles, a la espera de una suspensión total. Para esto será necesario modificar rápidamente las tecnologías de producción así como una reorientación simultánea de los modos de vida y los estándares de consumo .

La disminución del empleo de los hidrocarburos y el recurso en gran escala a las energías renovables exigen la adopción de medidas muy diversas. Hay que dar prioridad a la reducción del costo de las energías renovables. El precio de los combustibles fósiles debería tener en cuenta el costo de sus efectos sobre el medio ambiente, suprimiendo las subvenciones y estimulando el empleo eficaz de la energía (especialmente el de las energías renovables). La transición podría ser facilitada por una reforma fiscal "ecológica" que simultáneamente incluyera un descenso progresivo de los impuestos sobre el trabajo y una elevación de las tasas sobre le energía fósil.

Es necesario aumentar fuertemente la financiación de la investigación sobre las energías renovables y sobre su aplicación en gran escala; quizás haya que dedicar a ello un esfuerzo internacional semejante al del Proyecto Manhattan" realizado hace más de cincuenta años. Ese esfuerzo de financiación es condición previa a todo progreso de investigación de las tecnologías solar, fotovoltaica y térmica y sobre la energía de la biomasa, y posiblemente la resultante de la fusión nuclear. Pero también son necesarios medios suplementarios para obtener una mayor eficacia energética en la utilización de los combustibles fósiles.

A fin de armonizar los objetivos de investigación y concentrarla en los campos prioritarios, deberá formarse, como parte de un compromiso global, una red de investigación para la energía renovable en los países desarrollados con la colaboración masiva de los recursos humanos disponibles en los países en desarrollo. Estos centros estarían especializados en las tecnologías específicas financiadas internacionalmente y el resultado de sus trabajos se pondría gratuitamente --o casi-- a disposición de los países en desarrollo a fin de favorecer la transferencia de las tecnologías más recientes.

Los bosques tienen en el mundo una función crucial tanto para el equilibrio climático como para mejorar de modo sostenible la calidad de vida. Son particularmente necesarias políticas forestales nacionales orientadas a aumentar la productividad y a detener la degradación de las zonas boscosas; es posible aumentar las repercusiones positivas de la masa forestal y perfeccionar incentivos diversos para la conservación, la gestión y el desarrollo sostenible de los recursos forestales. La misma gestión debe estar equilibrada desde el punto de vista de la protección de los ecosistemas: sus objetivos deben ir más lejos de la simple producción de madera. Todas las partes interesadas, incluidos los que se ocupan de la acción social, deben participan plenamente en esa tarea.

La mejor manera de conservar las especies biológicas consiste en proteger sus hábitats con medidas que retrasen su destrucción: frenando la expansión de tierras de cultivo en zonas forestales todavía vírgenes y gestionando de modo racional las regiones ya explotadas.

En todo este capítulo insistimos para que los grupos "arraigados localmente" participen directamente en la preparación de medidas de protección del agua, de la fauna acuática y de los recursos forestales, y para que la investigación científica tenga en cuenta las tradiciones y las creencias endógenas concernientes a los ecosistemas acuáticos y forestales.

Defendemos la realización de acuerdos globales sobre el uso de los bienes comunes de la Humanidad, sean el agua y los océanos, sean la atmósfera y los bosques. El requisito previo para estos acuerdos será la equidad.