LA POLITICA MEDITERRANEA DE LA CEE Y LOS PAÍSES DEL MAGREB: UN BALANCE

Bichara Khader

Desde comienzos de la década de los 60, la Comunidad ha entablado relaciones con los diferentes países del Magreb. Pero aún no existen relaciones entre la Comunidad y el Magreb (como entidad regional) o entre la Comunidad y la UMA (como reagrupación organizada desde el 19 de febrero de 1989).

En realidad, lo que comúnmente se denomina política mediterránea o política magrebí de la Comunidad no son otra cosa que relaciones institucionalizadas construidas por la CEE con los diferentes Países Terceros Mediterráneos (PTM), de los cuales los más importantes son los tres grandes países del Magreb (Marruecos, Argelia y Túnez).

Los primeros hitos de la política mediterránea

La política mediterránea está determinada, desde la firma del Tratado de Roma, por las particulares relaciones que vinculan a Francia con los países del Magreb. Un protocolo del Tratado de Roma alude explícitamente a Marruecos y Túnez, habida cuenta de las "relaciones económicas privilegiadas" que estos países mantienen con Francia. Por esta razón, Túnez y Rabat solicitan, desde 1963, la apertura de negociaciones con vistas a concertar acuerdos de asociación con los seis países de la CEE. Argelia, que todavía era "colonia francesa" en 1958, no es mencionada como tal. Por eso, desde su independencia, en 1962, sigue los pasos de Marruecos y Túnez.

Las negociaciones llegan a un resultado en 1969. Se firman acuerdos de asociación por cinco años. Sólo son acuerdos comerciales preferentes, pues la Comunidad no desea comprometerse en verdaderos acuerdos de cooperación.

Durante los años que siguen se firman otros acuerdos con otros PTM, con excepción de Libia y Albania.

El enfoque global mediterráneo

Con motivo de su primera ampliación, la CEE elabora en 1972 (Cumbre de París) una política global con respecto a los países mediterráneos a fin de poner remedio a la falta de uniformización de los acuerdos concertados hasta entonces. La política global se basa, principalmente, en las acciones ya emprendidas en el sector comercial a fin de extender y liberalizar los intercambios comerciales, y abarca en lo sucesivo la cooperación en los campos técnico, económico, social y financiero.

Con los países del Magreb, los acuerdos son de duración indeterminada y comprenden los aspectos institucional, social, comercial y financiero.

Por lo que se refiere al aspecto institucional, los acuerdos prevén reuniones regulares de un Consejo de cooperación y, por debajo de éste, de un Comité de cooperación.

El aspecto social se interesa muy particularmente en los problemas de la mano de obra magrebí en Europa, pero presenta poca novedad con relación a los acuerdos bilaterales en lo tocante a seguridad social, derecho laboral, etc.

El aspecto comercial es la piedra angular de los nuevos acuerdos. La CEE concede a los Estados del Magreb libre acceso al mercado comunitario para sus productos industriales. Para los productos agrícolas, enumerados limitativamente en los acuerdos, se prevé un trato preferente, incluida una reducción de los derechos aduaneros entre el 20 y el 80 por ciento según los productos.

Por lo que se refiere al aspecto financiero, protocolos financieros prevén la concesión de ayudas y de préstamos destinados a financiar proyectos de desarrollo en todos los sectores. Estas sumas proceden de los recursos presupuestarios de la CEE, de los préstamos del BEI (Banco Europeo de Inversiones) en condiciones del mercado, eventualmente bonificados por la Comisión a partir de recursos presupuestarios, y de préstamos en condiciones especiales, financiados por el presupuesto de la Comunidad y con un contenido de donación muy importante (préstamos a 40 años, con 10 años de gracia para la amortización y 1 por ciento de tipo de interés).

El carácter actual de las relaciones Magreb-CEE

Argelia

País monoexportador, Argelia saca el 98 por ciento de sus ingresos de exportación de los hidrocarburos: 63.100 millones de dinares argelinos en 1985, pero, a consecuencia de la caída de los precios, los ingresos disminuyen el 50 por ciento en 1986 para alcanzar 34.080 millones de DA (o sea, ó.500 millones de dólares). Argelia exporta también productos agrícolas y algunos productos químicos (289 millones de DA). En 1986, estas exportaciones aumentaron ligeramente. En cuanto a las importaciones, constituidas esencialmente por productos alimenticios (el 20 por ciento de las importaciones totales), productos intermedios (cerca del 50 por ciento) y bienes de equipo (30 por ciento), éstos experimentaron desde 1980 una tasa anual media de crecimiento negativo (-0,2 por ciento), después de haber sido de +13,1 por ciento durante los 15 años anteriores. En valor, estas importaciones pasan de 50.000 millones de DA en 1985 a 44.500 millones en 1986.

La tasa de cobertura de las importaciones por las exportaciones cae de 130,4 en 1985 a 93,4 en 1986. Es el primer déficit de la balanza comercial argelina desde hacía siete años. El saldo de la balanza comercial también fue negativo en 1987 y 1988. Durante este último año, el Producto Interior Bruto disminuyó en el 2,7 por ciento (frente al 1,4 por ciento en 1987). La pérdida del poder adquisitivo ha sido del orden del 15 por ciento. El paro (oficialmente de 1 millón y medio) representa el 22 por ciento de la mano de obra. Argelia realiza el 92 por ciento de sus intercambios con los países capitalistas. La CEE sigue siendo el primer socio tanto en la exportación como en la importación: alrededor del 60 por ciento.

En segunda posición se encuentra EE.UU, con el 12 por ciento en la exportación y el 10,8 por ciento en la importación. Los intercambios con los países del Sur siguen siendo insignificantes: el 3,9 por ciento y el 13,4 por ciento, respectivamente.

Entre los países de la CEE, Italia es el primer cliente de Argelia (en 1985) y su tercer abastecedor. Francia es su tercer cliente (después de Italia y EE.UU) y su primer abastecedor. Alemania es su cuarto cliente y segundo abastecedor.

La balanza comercial con la CEE, que había acusado un saldo negativo en 1976 (620 millones de ECU), presenta notables saldos positivos desde 1982 (3.308 millones de ECU en 1982, 2.277 millones en 1984 y 1.499 millones en 1987). Desde 1985, la fuerte baja de los precios petroleros tuvo mucha influencia sobre la balanza comercial de Argelia.

Marruecos

La economía marroquí se caracteriza por una gran apertura al exterior. Hoy, la estructura de sus exportaciones se desglosa así: 1/3 de materias primas (principalmente fosfatos), 1/3 de productos agrícolas y 1/3 de productos manufacturados .

La CEE compra el 50 por ciento de las exportaciones de Marruecos e interviene en cerca del 40 por ciento de sus importaciones. Francia sigue siendo el primer socio comercial de Marruecos: el primer comprador, el primer vendedor y el primer inversor.

Todavía en 1987, el 49,7 por ciento de las exportaciones totales eran compradas por la CEE. Paralelamente, las compras provenientes de la CEE ese mismo año representaban casi la mitad de las importaciones marroquíes. El saldo de la balanza comercial con la CEE ha sido casi siempre deficitario. Y la ayuda comunitaria concedida a Marruecos (329 millones de ECU entre 1978 y 1986) no ha colmado en absoluto este déficit, que, en 1987, representara 324 millones de ECU.

Túnez

La estructura de las exportaciones tunecinas se caracteriza por la dominación de las materias primas y semiproductos (52,1 por ciento en 1986: petróleo, fosfatos y derivados), así como por los productos manufacturados (35,7 por ciento: principalmente textiles) y los productos agrícolas (12 por ciento).

La CEE compra entre el 60 y el 65 por ciento de los productos tunecinos (1.541 millones de ECU en 1987). Pero, entre 1977 y 1980, la estructura de las exportaciones hacia la CEE ha sufrido notables modificaciones. La participación de los productos agrícolas pasó del 20 por ciento en 1977 a sólo el 23,5 por ciento en 1986, en beneficio del petróleo y de los productos industriales. La participación de estos últimos subió al 51 por ciento en 1986, después de haber sido del 35,7 por ciento cuatro años antes (1982). En el sector agrícola, la participación del aceite de oliva en las exportaciones totales (hacia la CEE) cayó del 12 por ciento en 1977 al 0,79 por ciento en 1986.

La preponderancia de la CEE en las importaciones totales tunecinas es también una realidad evidente. En efecto, en 1986 el 65,3 por ciento de las importaciones provienen de la CEE, que abastece el 50 por ciento de los productos alimenticios, el 55 por ciento de los productos semiacabados y el 75 por ciento de los bienes de equipo. En valor, las importaciones tunecinas de la CEE representaban 2.065 millones de ECU en 1982, 1.833 millones en 1986 y 1.781 millones de ECU en 1987.

Francia sigue siendo el primer cliente y el primer abastecedor de Túnez, seguida de Italia.

A pesar de los esfuerzos desplegados por el gobierno tunecino para promover las exportaciones, la balanza comercial con la CEE sigue siendo deficitaria (924 millones de ECU en 1984, 604 en 1985 y 578 en 1986).

Balanza comercial CEE-Magreb

Globalmente, los países del Magreb exportaron hacia la CEE el equivalente de 8.852 millones de ECU en 1987 e importaron un total de 7.917, realizando un saldo de la balanza comercial de 939 millones de ECU. Este saldo es, por lo demás, obra de Argelia, que realizó un excedente de 1.499 millones de ECU en 1987 en sus intercambios con la CEE. Túnez fue deficitario en 239 millones y Marruecos, deficitario en 324 millones (ver cuadros 1,2 y 3).

Cuadro 1

Intercambios CEE-Argelia (en millones de ECU) .
1983 1984 1985 1986 1987
Importaciones de la CEE 7.726 10.028 11.608 5.812 5.383
Exportaciones a la CEE 6.147 7.483 7.383 5.248 3.883
Balanza comercial - l .579 -2.545 -4.225 -565 -1.499

Cuadro 2

Intercambios CEE-Túnez (en millones de ECU)
1983 1984 1985 1986 1987
Importaciones de la CEE 1.260 1.372 1603 1399 1541
Exportaciones a la CEE 2.088 2.498 2301 1978 1781
Balanza comercial +828 +1.125 +698 +578 +239

Cuadro 3

Intercambios CEE-Marruecos (en millones de ECU)
1983
1984
1985
1986
1987
Importaciones de la CEE
1.449
1.926
2.130
1.844
1.928
Exportaciones a la CEE
1.777
2.276
2.677
2.262
2.253
Balanza comercia
+327
+349
+547
+417
+324

Fuente: EUROSTAT (Datos anuales-Comext), OSCE.

Pero no hay que limitarse sólo al saldo de la balanza comercial, que, aislado de las demás variables, puede dar una falsa idea de las verdaderas relaciones CEE-Magreb a fines de la década de los 80.

Éstas siguen estando caracterizadas, como antes, por la asimetría y la dependencia. El Magreb sigue estando, con respecto a Europa, en una dependencia que casi ya no existe en otras partes. En efecto, 2/3 del comercio exterior del Magreb, en líneas generales, se hacen con la CEE, 3/4 con Europa, 4/5 con el mundo occidental y sólo 1/5 con el resto del mundo. Además, el Magreb vende poco y compra muchos productos industriales a la CEE. En líneas generales, las exportaciones de productos manufacturados de la CEE hacia el Magreb son de ó a 7 veces más importantes que las del Magreb hacia la CEE.

Desde el lado europeo, los intercambios CEE-Magreb son en un 90 por ciento cosa de cinco países: Francia, Italia, PFA, Países Bajos y España. Pero si se relaciona los flujos de intercambio que estos países mantienen con el Magreb con el conjunto de sus intercambios comerciales, la asimetría aparece con toda claridad. En efecto, sólo el 2, 7 por ciento de las exportaciones francesas están destinadas al Magreb (y sólo el 0,5 por ciento de las exportaciones alemanas), mientras que más del 35 por ciento de las exportaciones del Magreb van a Francia.

Balance global de las relaciones CEE"PTM-Magreb

Los acuerdos de la segunda generación, firmados en 1976, y los acuerdos de los años 80 debían reforzar, en principio, los intercambios comerciales entre la CEE y los PTM, y, entre éstos, los países del Magreb, y promover el desarrollo agrícola e industrial, e inyectar en estos países medios financieros en forma de ayudas y de préstamos.

¿Cuál ha sido la repercusión de estas relaciones en la evolución económica y social de los PTM, y, particularmente, de los países del Magreb?

El aumento de la dependencia

Los diferentes acuerdos de asociación y de cooperación entre la CEE, los PTM y los países del Magreb han reforzado, de hecho, la dependencia de estos últimos con respecto a la CEE. Los cuadros a continuación indican que la CEE representa (en 1985) el 48,6 por ciento del total de los intercambios de los RM (y más del 50 por ciento del total de los intercambios del Magreb), mientras que, como comparación, el 41,1 por ciento de los intercambios asiáticos se hacen con Japón. En cambio, los PIM sólo representan el 3,8 por ciento del total de los intercambios de la CEE, y los países del Magreb, menos del 2 por ciento, mientras que América Latina absorbe el 12,4 por ciento de los intercambios norteamericanos, y Asia, el 23,8 por ciento de los intercambios japoneses.

Cuadro 4

Países industriales occidentales escogidos:

Participación en el comercio total de las principales áreas de

desarrollo y el área socialista (1987)
CEE Japón EE.UU Francia RFA Italia
Mediterráneo (1) 48,6 2,8 10,2 8,7 13,2 11,3
Golfo (2) 30,0 18,7 10,3 4,3 5,3 5,9
África subsahariana. 43,6 7,0 11,0 10,7 8,9 5,8
Asia 15,5 18,9 18,0 2,0 4,6 1,5
América Latina 22,5 6,1 41,1 3,9 6,1 2,6
Europa Oriental(3) 26,9 3,4 2,5 4,0 10,1 4,7

(1) Argelia, Chipre, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Libia, Malta, Marruecos, Siria,

Túnez, Turquía y Yugoslavia.

(2) Bahrein, Irán, Iraq, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Arabes Unidos.

(3) Bulgaria, Checoslovaquia, RDA, Hungría, Polonia, Rumanía y URSS. Fuente: The International Spectator, vol. XXV, núm. 2, abril-junio de 1990, p. 141.

Cuadro 5

Principales áreas de desarrollo y área socialista:

Participación en el comercio total de países industriales

escogidos (1987)
Mediterr. Golfo Africa sub-

sahariana

Asia América

Latina

Europa

Oriental

Francia 4,2 1,9 3,5 3,7 2,7 2,4
RFA 3,8 1,3 1,7 4,5 2,4 3,6

Cuadro 5 (Continuación)

Principales áreas de desarrollo y área socialista:

Participación en el comercio total de países industriales

escogidos (1987)
Meditrr. Golfo África sub-

sahariana

Asia América

Latina

Europa

Oriental

Italia 6,9 2,9 2,5 3,2 2,3 3,6
EE.UU 2,4 2,1 1,9 12,8 12,4 0,6
Japón 1,0 7,0 1,8 23,8 3,7 1,6
CEE 3,8 2,1 2,3 3,9 2,3 2,6

Fuente: The International Spectator, vol. XXV, núm. 2, abril-junio de 1990, p. 141.

La conclusión que se puede sacar de estas comparaciones cuantificadas es doble: por una parte, las relaciones EE.UU.-América Latina y Japón-Asia son algo más equilibradas que las relaciones entre la CEE y los PTM, y, con mayor motivo, entre la CEE y los países del Magreb; y, por otra parte, la CEE es menos dependiente de los PTM y de los países del Magreb, pero estos últimos son muy dependientes de la CEE y, por lo tanto, están más expuestos a las decisiones económicas que toman unilateralmente las instancias comunitarias.

Por añadidura, los intercambios CEE-PTM y CEE-países del Magreb se caracterizan por un déficit crónico de los PTM, con excepción de Argelia y de Libia, ambos exportadores de hidrocarburos. El déficit de los PTM con la CEE ha sido del orden de los 5.400 millones de ECUen 1988, como lo muestra el siguiente cuadro:

Cuadro 6

Comercio Comunidad-Mediterráneo (en miles de millones de ECU)
Importaciones Exportaciones Balanza comercial
Total extra-CEE del cual 387,0 362,6 -24,4
PTM 30,0 35,4 +5,4
AELI 90,5 96,4 +5,9
Europa del Este 29,8 20,7 -9,1
EE.UU 68,3 71,8 +3,5
Japón. 41,6 17,0 -24.6

Puente: Eurostat.

Así, de la lectura de los parágrafos anteriores resulta que la política mediterránea de la CEE casi no se ha situado en el marco de una estrategia de codesarollo, sino, aunque parezca imposible, en el de una simple estrategia de extensión de la zona de influencia y de intercambio en el Mediterráneo.

El acceso preferente para los productos agrícolas

Paradójicamente, a pesar de la concesión de preferencias tarifarias, aparentemente ventajosas, las exportaciones agrícolas magrebíes han retrocedido, por varias razones:

a) La globalidad del enfoque mediterráneo se ha revelado negativo para los países del Magreb, pues "en nombre del globalismo, la Comunidad ha otorgado una condición similar a las exportaciones agrícolas provenientes de los demás países del Mediterráneo, lo cual debió molestar a países tales como los del Magreb, que tenían el monopolio de las preferencias tarifarias mucho antes de la independencia". Esta erosión de las preferencias fue duramente vivida por los magrebíes.

b) Los cupos tarifarios, los calendarios de vencimientos, los precios de referencia y las cláusulas de salvaguardia obraron decisivamente para regular las importaciones de los productos megrebíes, llevándolos a la baja.

c) La política agrícola común ha obrado en el mismo sentido con el famoso sistema tasa-restitución. En realidad, este sistema funciona de manera simple. Se introduce un sistema de esclusa entre Europa y el resto del mundo. Los precios pagados por los consumidores europeos son ajustados a los precios garantizados al productor, que son generalmente mucho más elevados que los precios mundiales. Los productos agrícolas importados por la CEE sufragan, por lo tanto, una tasa de importación (impuesto) cuando atraviesan la frontera de la Comunidad a fin de que su precio sea subido al nivel del precio de la Comunidad, más elevado. A la inversa, productos agrícolas exportados por la Comunidad hacia el resto del mundo se benefician con una restitución (subvención) a fin que su precio de venta pueda ser bajado al nivel del precio mundial más bajo, lo que los hace-artificialmente- competitivos. Este sistema, claro está, ha favorecido a los excedentes estructurales de producción, ya que las ventas de productos agrícolas europeos están subvencionadas por el Fondo Europeo de Orientación y de Garantía Agrícola (FEOGA). Pero este sistema de tasa es muy costoso: las "tasas" agrícolas representan del 7 al 8 por ciento de los ingresos de la Comunidad, mientras que las restituciones-subvenciones ascienden al 64-66 por ciento de los gastos de la CEE. De ahí la introducción de cuotas para limitar los excedentes (reforma de 1984).

Para los países magrebíes, este sistema siempre ha sido sentido como sancionador, en ausencia de contramedidas compensatorias apropiadas.

Por eso, en resumidas cuentas, la decepción de los países del Magreb ha sido grande. Sin duda habían alimentado esperanzas excesivas. Lo cierto es que desconocían la realidad del funcionamiento de la Comunidad. Olvidaban, sobre todo, como lo explica cándidamente un funcionario de la CEE que "la Comunidad estaba jurídicamente abierta hasta la conclusión de los acuerdos firmados" y que "ella no se prohibía concertar otros acuerdos preferentes" y no renunciaba a la Política Agrícola Común y a sus mecanismos de protección exterior".

A la decepción de los magrebies por la erosión de las preferencias vino a añadirse una nueva fuente de preocupación con la ampliación de la CEE a España y Portugal (1986). Con la incorporación de estos dos países a la CEE, los acuerdos países del Magreb-CEE se hallan sometidos a una gran prueba. En efecto, para la CEE, la incorporación de España significa un aumento del 25 por ciento de la producción de legumbres, del 48 por ciento para la fruta fresca y del 59 por ciento para el aceite de oliva. El ingreso de España induce, pues, cambios considerables. La Europa de los Diez era globalmente deficitaria a razón del 12 por ciento para los tomates, el 20 por ciento para los productos hortifrutícolas, el 6 por ciento para el vino, el 20 por ciento para el aceite de oliva y el 55 por ciento para los cítricos. La Europa de los Doce sólo será deficitaria para los cítricos, y sólo a razón del 10 por ciento. Y será autosuficiente para los tomates y excedentaria del 10 por ciento para el vino, los productos hortifrutícolas y el aceite de oliva. La Europa verde había sido concebida para favorecer la autonomía alimentaria de la CEE. Globalmente, el objetivo está alcanzado.

Por eso, desde el 1 de enero de 1986, la competitividad relativa de los exportadores magrebíes hacia la CEE con relación a los dos nuevos miembros de la CEE comienza a disminuir inexorablemente, puesto que los magrebíes continúan estando perjudicados por la obligación del respeto de los precios de entrada, precios de referencia y otros indicadores que "equipan" más o menos discretamente el sistema de protección del Mercado Común.

A estos obstáculos inherentes a la política comunitaria se añade también, del lado magrebí, la insuficiente aptitud en el dominio de los circuitos de comercialización para explotar las posibilidades del mercado europeo.

El libre acceso para los productos industriales

Es verdad, como lo reconoce un reciente aumento de la CEE, que el libre acceso de los productos industriales de duración indeterminada ha permitido un aumento sustancial de las exportaciones a la Comunidad de productos manufacturados procedentes del Mediterráneo y de los países del Magreb. Pero el principio del libre acceso ha sido puesto en tela de juicio hacia fines de la década de los 70 para un sector muy importante por lo menos en dos países magrebies (Túnez y Marruecos), a saber, el sector de los textiles.

A consecuencia de la crisis industrial, la Comunidad fue inducida a pedir a estos países que acepten acuerdos de autolimitación, es decir, que "renuncien voluntariamente al ejercicio de una ventaja presentada por el acuerdo de cooperacíón". Esta nueva brecha en los acuerdos tuvo como consecuencia lógica no sólo la de frenar las exportaciones textiles hacia la CEE, sino también la de desalentar a los inversores potenciales a colocar capitales en el sector "sancionado" y en otros sectores, por temor a nuevas medidas restrictivas.

Ayuda y cooperación financiera

La ayuda de la CEE a los PTM se compone de recursos presupuestarios y de préstamos del BEI. El total de las aportaciones financieras de la Comunidad entre 1975 y 1987 ascendió a 5.500 millones de ECU (de los cuales, 400 millones en ayuda alimentaria). El 56 por ciento de esta suma provenía de préstamos del BEI. Y una parte importante fue dedicada sobre todo a los trabajos de infraestructura (en Yugoslavia y Turquía) y a los proyectos de desarrollo en los demás países.

El documento de la CEE ya citado evalúa la cooperación financiera con los PTM poniéndola en relación con la ayuda total, la ayuda recibida y las necesidades:

a) Las aportaciones públicas netas de la Comunidad en la zona mediterránea representaron, de 1979 a 1987 inclusive, el 3 por ciento de la totalidad de las aportaciones públicas netas recibidas por estos países. Las aportaciones públicas netas combinadas de la Comunidad y de sus Estados miembros representaron el 17 por ciento, las de EE.UU., el 31 por ciento y las de los países árabes de la OPEP, el 28 por ciento.

De 1979 a 1987, la Comunidad consagró a los países mediterráneos el 11,5 por ciento de su ayuda pública al desarrollo, frente al 67 por ciento para los países ACP [países del África subsahariana, del Caribe y del Pacífico], y el 21,5 por ciento para los países en vías de desarrollo no asociados de América Latina y de Asia.

Para abreviar, durante el mismo período (1979 a 1987), la "calidad" de las aportaciones públicas de EE.UU. fue la mayor, seguida de la de los países árabes de la OPEP, de los Estados miembros y, por último, de la Comunidad.

b) Las aportaciones públicas netas de la Comunidad en la zona mediterránea representaron el 0,3 por ciento de las inversiones brutas realizadas por el conjunto de los países mediterráneos (el porcentaje se eleva al 2,4 por ciento al incluir las aportaciones de los Estados miembros).

Lamentablemente no disponemos de cifras exactas en lo que concierne a la ayuda de la CEE a los países del Magreb durante el período 1975-1987, que fue objeto de un balance por parte de los servicios de la Comisión. Pero, si uno se atiene a los montos previstos (y no siempre desembolsados) por los tres protocolos financieros, éstos se elevaron a 339 millones de ECU para los primeros protocolos (1978-1981), a 489 millones para los segundos (8186) y a 787 millones para los terceros (87-91), o sea un total de 1.954 millones para todo el período.

Cuadro 7

Volumen y distribución de los fondos disponibles

(en millones de ECU)
Primeros protocolos

financieros (1978-1981)
Segundos protocolos

financieros (1981-1986)
Presupuesto
Presupuesto
Total

general
Sub-

venciones
Préstamos

especiales
BEI
Total
Sub-

venciones
Préstamos especiales
BEI
Total
Magreb
56
116
167
339
132
82
275
489
82
Argelia
25
19
70
114
28
16
107
151
265
Marruecos
16
58
56
130
67
42
90
199
329
Túnez
15
39
41
95
37
24
78
139
234
Machreq
108
27
185
320
128
73
335
536
856
Egipto
63
14
93
170
76
50
150
276
446
Jordania
18
4
18
40
19
7
37
63
103
Líbano*
8
2
40
50
11
5
84
100
150
Siria
19
7
34
60
22
11
64
97
157
TOTAL
164
143
352
659
260
155
610
1025
1685

*Dos ayudas excepcionales de urgencia, de 20 y de 50 millones de ECU, respectivamente, para la reconstrucción económica de Líbano, financiadas con los recursos del BEI, completaron los dos protocolos financieros concertados con Líbano.

Fuente: BEI, 25 años: 1958-1983, p. 72.

Cuadro 8

Ayuda de la CEE a los países árabes mediterráneos bajo los

protocolos financieros 1978-1991

(en millones de ECU)*
Préstamos

del BEI
Fondos del Presupuesto de la CEE
Total
Argelia 1º protocolo 1978-81

2º protocolo 1982-86

3º protocolo 1987-91

70

107

183
44

44

56
114

151

239
Egipto 1º protocolo 1978-81

2º protocolo 1982-86

3º protocolo 1987-91

93

150

249
77

126

200
170

276

449
Jordania 1º protocolo 1978-81

2º protocolo 1982-86

3º protocolo 1987-91

18

37

63
22

26

37
40

63

100
Líbano 1º protocolo 1978-81

2º protocolo 1982-86

ayuda de urgencia

1977-78

ayuda de urgencia

1982-86

3º protocolo 1987-91

20

34

20

50

53
10

16

-

-

20
30

50

20

50

73
Marruecos 1º protocolo 1978-81

2º protocolo 1982-86

3º protocolo 1987-91

56

90

151
74

109

173
130

199

324
Siria 1º protocolo 1978-81

2º protocolo 1982-86

3º protocolo 1987-91

34

64

110
26

33

36
60

97

146
Túnez 1º protocolo 1978-81

2º protocolo 1982-86

3º protocolo 1987-91

41

78

131
54

61

93
95

139

224
Totales 1º protocolo 1978-81

2º protocolo 1982-86

3º protocolo 1987-91

332

560

940
307

415

615
639

975

1.555
Total general
1.832
1.337
3.169

*Rodney Wilson: Euro-Arab Trade. Prospects to the 1990, EIU, Londres, 1988, p. 27. Fuente: Banco Europeo de Inversiones.

De los cuadros arriba indicados se deduce que, para la primera y la segunda olas de protocolos financieros, los financiamientos del BEI son más importantes (más del 50 por ciento) que las subvenciones y préstamos de la Comunidad a los países del Magreb.

En cuanto a los montos previstos para la tercera ola de protocolos financieros (para los países del Magreb), éstos están globalmente aumentados en un 60 por ciento (787 millones de ECU frente a 489 para los segundos protocolos financieros). Pero por lo menos dos novedades caracterizan a los últimos protocolos: la supresión de los préstamos especiales y la destinación de recursos presupuestarios para operaciones con capital de riesgo.

La reflexión general que inspira el balance de la cooperación financiera global de la Comunidad con los PTM, y particularmente con los países del Magreb, es que, con toda evidencia, "existe un foso entre las declaraciones de la CEE sobre la importancia del Mediterráneo y su papel efectivo en la cooperación financiera con esta zona". Por lo que se refiere a los países del Magreb, los montos previstos parecen notoriamente insuficientes en consideración de las inmensas necesidades de estos países. Finalmente,parece que la contribución financiera de la Comunidad ha estado destinada esencialmente a actuar como una garantía, un aval, que debía tener un efecto de incitación sobre los otros proveedores de fondos y aumentar las posibilidades de acciones conjuntas cofinanciadas.

Conclusión

Así, el balance de la política mediterránea de la Comunidad aparece globalmente bastante moderado. Sin duda porque la Comunidad no ha sabido definir una verdadera estrategia de codesanollo con sus vecinos más inmediatos.

Por eso, las ventajas del acceso preferente de los productos agrícolas e industriales han sido cercenadas por la política agrícola común, por la ampliación a España y Portugal y por los acuerdos de autolimitación, sobre todo de las exportaciones textiles. En cuanto a la cooperación financiera, ésta se ha parecido a unas pinceladas sin mayor efecto sobre las economías de los PTM, asoladas por un endeudamiento trepador, un desempleo preocupante y penurias de toda clase, además de enfrentadas con un crecimiento demográfico explosivo.

Las economías magrebíes no son una excepción a la regla. La Demografía sigue siendo un importante desafío, el Desarrollo una busca difícil y la Democracia un balbuceo permanente.

Desde luego, la Comunidad no tiene que asumir toda la responsabilidad. Después de todo, la quiebra económica es, sobre todo, cosa de políticas de desarrollo que han demostrado sus límites. Pero la Comunidad debería haber aliviado la carga cuando ésta se volvió demasiado pesada de llevar, optando por una política comercial más liberal, una cooperación financiera más audaz y una visión del futuro menos eurocentrista.

Después de todo, el Mediterráneo es demasiado estrecho para separar y demasiado ancho para confundir.

Cuadro 9

Principales indicadores económicos

de los Países Terceros Mediterráneos
Pobl.

(millo.)
Tasa de

aumento de la

pobl.
PIB 1988

(miles de

millo. de $)
Tasa de creci-

miento de PIB

84-88
PNB per cápita

1988
1988
2025
Marruecos

Argelia

Túnez

Egipto

Jordania

Siria

Israel

Chipre

Malta

Turquía

Yugoslavia

Total Mediterrá-

neo

23,6

24,1

7,9

52,5

3,0

11,4

4,5

0,5

0,4

54,2

23,7

20,8
47,0

56,0

14,0

99,0

9,0

37,0

7,0

0,7

0,5

90,0

27,0

387,0
2,5

3,1

2,5

3,0

3,8

3,6

1,6

0,7

0,9

2,5

0,8

-
18,4

64,0

10,1

28,3

5,0

14,3

39,8

4,3

1,6

61,9

53,1

300,8
4,2

1,2

3,0

4,6

2,4

3,5

2,3

5,5

4,0

6,5

0,0

-
600

2.500

1.300

500

1.700

1.300

8.500

8.000

4.500

1.300

2.000

1.460 promedio
Total AELI
32,0
30,0
-
587,3
-
-
Total CEE
323,0
319,0
4.142,8
-
-

Cuadro 10

Datos financieros 1987

(en millones $)
Sal. Bal.

comercial
Bal.

aliment.
Sal.Bal.

de pagos
Trabaj.

emigr.
Ingr.

turismo
Flujos

públi.

netos
Serv.

deuda %

export.
mio $
mio $
mio$
mio $
mio $
mio $
Marruecos

Argelia

Túnez

Egipto

Jordania

Siria

Israel

Chipre

Malta

Turquía

Yugoslavia

-1.050

+2.413

-764

-5.177

-1.762

-305

-3.803

-777

-393

-3.229

-1.238
+202

-1.728

+10

-4.000

-394

-600

-32

-64

-100

+1.071

+191
+165

-879

-168

-1.300

-352

-530

-997

+92

+6

-979

+1.248
+1.011

+522

+354

+2.000

+743

-

-

+27

+30

+2.025

+1.000
+950

-

+543

+1.000

+267

-

+1.300

+667

+322

+1.476

+1.700
+612

+653

+215

+513

+15

+287

-28

-

-

+1441

-683
33

55

25

26

34

15

39

15

2

34

45

Fuente: Eurostat, instituciones financieras internacionales. Datos no disponibles para Albania, Líbano y Libia.

Hacia una política mediterránea renovada (PMR)

Precisamente porque la política global mediterránea se reveló como de una eficacia dudosa es que, entre 1988 y 1990, la Comunidad comenzó seriamente a elaborar un nuevo enfoque. Tomando en consideración ciertas proposiciones formuladas por el Comité Económico y Social (CES) y por servicios especializados, haciéndose eco de una petición procedente del Consejo Europeo de Estrasburgo (diciembre de 1989) y respondiendo a las apelaciones de los responsables de los PTM mismos, la Comunidad acaba de proponer, el 22 de mayo de 1990, una versión definitiva de la política mediterránea renovada.

El informe al Consejo aprobado por la Comisión aspira a renovar la política mediterránea en dos direcciones:

Las justificaciones de esta nueva orientación son múltiples.

Por una parte, la Comunidad reitera su convicción de que la "proximidad geográfica" y la intensidad de las relaciones de toda clase" hacen de la estabilidad de la prosperidad de los PTM elementos esenciales para la Comunidad misma. Un agravamiento del desequilibrio económico y social entre la Comunidad y los PTM debido a sus respectivas evoluciones sería difícilmente tolerable para la Comunidad. En sentido amplio, su seguridad está en, juego.

Por otra parte, "la Comisión recuerda que ella considera que la Comunidad tiene el deber de fomentar la evolución que continúa o se acelera en numerosos PTM hacia el pluralismo democrático y el fortalecimiento de la economía de mercado".

Así, la salvaguardia de su propia seguridad, la promoción del pluralismo democrático y el fortalecimiento de la economía liberal parecen constituir el basamento ideológico de la nueva política mediterránea.

Pero la Comunidad no tiene la intención de actuar sola. En primer lugar, su acción debe situarse claramente en la línea de los esfuerzos propios de los países concernidos con miras a su desarrollo económico y social", y los Estados miembros deben seguir apoyando "la acción de las instituciones financieras internacionales para definir con los países concernidos programas viables de reformas económicas".

Por eso, la Comisión propone a la Comunidad que dé su apoyo a los "esfuerzos" de los PTP que han optado por reformas económicas y sociales, ofreciendo aúna gama más amplia de instrumentos" y multiplicando "las oportunidades de diálogo" con estos países sobre los temas de interés común y concertando mejor "sus esfuerzos propios y los de sus Estados miembros con h de otros países" (otros países occidentales, de la AELI [Asociación Europea de Libre Intercambio], del Este).

Luego, el documento de la Comisión examina los grandes campos de la cooperación CEE-PTM y formula algunas proposiciones nuevas para cada uno de ellos.

En lo que concierne a la cooperación comercial, la Comisión ha examinado las posibilidades de perfeccionar todavía más el acceso de los PTM al mercado comunitario. Así, para los productos manufacturados, que representan el 53 por ciento de las importaciones totales procedentes de los PTM, la Comisión estima que ha llegado el momento de hacer entrar de nuevo a los textiles en el régimen de libre acceso, poco a poco y con arreglo al resultado positivo de las negociaciones textiles en el marco de la Ronda Uruguay. Asimismo, la Comisión ve favorablemente la introducción de reglas que autoricen la "acumulación de origen" de la que ya sacan provecho Túnez, Marruecos y Argelia desde 1978.

En lo que concierne a los productos agrícolas de los PTM, cuya participación en las importaciones totales de la Comunidad era del 11,6 por ciento en 1988, la Comisión no formula nuevas proposiciones por ahora, pero espera que, después de 1995, las medidas de limitación cuantitativa (cupos o límites arancelarios) puedan "ser progresivamente flexibilizada". Pero la Comisión parece desear que se hagan "ligeros arreglos" (aumento limitado de los cupos y de los límites, extensión de los programas, inclusión de nuevos productos). En resumen, hasta el fin del desarme arancelario en favor de España y Portugal (a más tardar, el 1 de enero de 1996), las exportaciones agrícolas de los PTM seguirán estando sometidas a las mismas trabas del período anterior.

Por último, en lo que concierne a la cooperación financiera, la Comisión estima que el BEI debería ser invitado a intervenir con sus recursos propios a favor de operaciones situadas en los PTM, pero fuera del ámbito de los protocolos individuales por países. En cuanto a los protocolos, la Comisión propone que la cuarta generación conste de dos montos distintos:

Por lo que se refiere a los protocolos financieros bilaterales programables (los de la tercera generación vencen el 31 de octubre de 1991), la Comisión propone un aumento "sustancial", dada la amplitud y naturaleza de los problemas con los que se enfrentan los PTM y el volumen de los financiamientos a los que los PTM deberán hacer frente en la década de los 90".

Globalmente, la Comisión prevé los montos siguientes para el período quinquenal 1992-1996:

E invita al BEI a contribuir a los financiamientos extraprotocolos en los PTM y a fijar con este fin un tope de 3.500 millones de ECU para el mismo período.

No está demás recordar que la proposición de una política mediterránea renovada tiene intención de apoyar las reformas en curso, pero también promover la cooperación regional o subregional en el Mediterráneo. Es una orientación nueva que justifica el bajo nivel de los intercambios intra-PTM (menos del 5 por ciento del total de sus intercambios).

Es ciertamente una novedad, pues, como ya lo ha demostrado un autor muy sagaz, "a diferencia de la Convención de Lomé, los protocolos relativos a la cooperación financiera y técnica entre la CEE y sus socios mediterráneos no prevén ninguna asignación especial en beneficio de la cooperación regional".

Con relación al enfoque global mediterráneo", la "Política Mediterránea Reno~ (PMR) propuesta por la Comisión es, a todas luces, un paso positivo dentro de la nueva "política de proximidad".

Sin embargo, sigue estando por debajo de las expectativas de los países mediterráneos, y particularmente de los del Magreb, cuyas economías están sólidamente amarradas al mercado europeo.

Las razones de la decepción de los PTM son múltiples:

Además, el aumento de la contribución financiera de la CEE está asociado a un aumento de los préstamos del BEI en detrimento de la parte donaciones y subvenciones de los protocolos.

Este aumento se revelaría como de una eficacia limitada si, paralelamente, no se atacara el problema, desde ahora prioritario, del endeudamiento de los PTM.

A falta de una solución de este problema espinoso, mucho apostaría que los nuevos financiamientos sólo servirán para pagar el servicio de la deuda.

Por último, los PTM se inquietan al comprobar que la Comunidad comienza a aumentar las líneas presupuestarias en favor de los países de Europa central y del Este (decisiones establecidas el 13 de marzo de 1990 por el Consejo ECOFIN) en detrimento de su cooperación con el Mediterráneo.

La Comunidad tiene razón, sin duda, al dedicar lo esencial de su esfuerzo financiero a algunos sectores prioritarios (autosuficiencia alimentaria, medio ambiente, comunicaciones, integración regional). Sin embargo, no debería desdeñar las hileras de transformación local de productos agrícolas, petroleros y minerales, los programas de investigación y desarrollo, y, de manera general, los sectores que tendrán mucho que ganar o perder con el establecimiento del Mercado Único. sin olvidar, por supuesto, la valorización de los recursos humanos.

Pero la Comisión no parece estar a favor por ahora, como se lo aconsejaba el Comité Económico y Social, de la creación de un Banco Mediterráneo de Desarrollo, a semejanza del BERD para los países del Este.

Así, de la lectura del informe de la Comisión sobre la PMR resulta que Europa no consigue desarrollar una "opción mediterránea" y, con mayor razón, una opción magrebí.

A pesar de la PMR, "Europa, al carecer de visión global en esta zona, sigue estando orientada por una sensibilidad mercantil, que no supera el corto plazo".