UNA NUEVA CONSTITUCION:UN NUEVO FUTURO

Angel Ortiz Peláez[*]

Las elecciones de Abril de 1994 no han supuesto solamente para Sudáfrica el fin del régimen del apartheid y el acceso indiscriminado de todos los ciudadanos a la toma de decisiones del país. También fueron la primera acción trascendente que se ejecutó según los nuevos principios constitucionales, el embrión de la nueva constitución que Sudáfrica acaba de estrenar. Hagamos un pequeño recorrido a lo largo de estos años de gestación que han culminado con un feliz alumbramiento.

Tras la firma del Acuerdo Nacional de Paz el 14 de Septiembre de 1991 y en medio del proceso de desmantelamiento del apartheid, en Diciembre de ese mismo año comenzaron las reuniones en Kempton Park de lo que se dio en llamar CODESA (Convención para una Sudáfrica Democrática) con la presencia de la mayoría de los partidos políticos representados (18) y el gobierno. Fue el primer foro de negociación real de la futura constitución del país y de la articulación de la transición de sus instituciones hacia un sistema democrático. Con muchas dificultades e interrupciones, algunos partidos abandonaron el foro al tiempo que otros tras arduas negociaciones se incorporaron al proceso durante los dos años de vida de CODESA I y CODESA II. Así, el 18 de Noviembre de 1993 se disolvió la Convención con la consecución de un acuerdo constitucional interino consensuado, recogido en 34 principios que incluyen un modelo de estado (democracia no-racial de partidos), tres niveles de gobierno (estatal, provincial y local), la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; y una carta de derechos aplicable a todo el país, incluidos los territorios antes considerados independientes o autónomos (homelands y bantustanes). Se reconocen el derecho a la diversidad de lengua, cultura, el derecho a la información, a la sindicación de los trabajadores, etc. Aunque no se concretan algunos aspectos como las competencias autonómicas de las provincias, tema controvertido por las reivindicaciones de los zulúes, los derechos positivos (socio-económicos, etc) de los ciudadanos, etc.; sí se establece el marco sobre el que la carta magna y la articulación de la nueva Sudáfrica deben encuadrarse.

En el contexto político de la transición de un país tan dividido como Sudáfrica, el análisis de su joven constitución debe ir parejo al proceso de negociación entre las partes afectadas. Nada más alcanzar el acuerdo constitucional en Diciembre de 1993, una sesión especial del parlamento sudafricano, todavía del apartheid, recibe el borrador de dicho acuerdo para ser aprobado con el rango de ley no sin el boicot de los grupos más reaccionarios de la derecha blanca. Al mismo tiempo, se instaura el primer "gobierno" democrático en la sombra, el Consejo Ejecutivo Transitorio (TEC), formado por representantes de los partidos firmantes del acuerdo constitucional,que se encargará a partir de ese momento de preparar las elecciones y de consensuar la Ley Electoral, la ley de la Comisión Electoral Independiente y las leyes de libertad de información y medios de comunicación.

El acuerdo también contemplaba la instauración de un sistema parlamentario bicameral formado por la Asamblea Constituyente con 490 escaños y un Senado con 200 miembros en representación de las nueve provincias en las que quedó dividido el país, cuyos miembros serían elegidos durante el período constituyente improrrogable de cinco años hasta el 30 de Abril de 1999 y cuyo mandato fundamental sería la redacción y aprobación de la nueva constitución.

Durante estos dos últimos años se ha estado elaborando el texto constitucional que se va a convertir en la legislación más debatida y ampliamente difundida de la historia del país y que ha sido calificada por sus redactores como el "certificado de nacimiento de la nación". La Asamblea ha tenido presente la necesidad de hacer participar a los ciudadanos sudafricanos en este proceso para conseguir el mayor consenso posible. De ahí que durante este tiempo la Asamblea haya recibido más de dos millones de propuestas y peticiones escritas de más de 120.000 individuos y 500 organizaciones, a través de 1287 reuniones públicas y de una campaña en los medios de comunicación con un impacto único en su historia: el 73% de la población adulta (18,5 millones) ha recibido información sobre el proceso constitucional.

Las negociaciones entre los ponentes de los partidos representados en la Asamblea se intensificaron los días previos a la votación en busca de un consenso que asegurara los dos tercios de la cámara para su aprobación, trámite necesario para una ley de este rango. Si no fuera así, debería celebrarse un referéndum nacional que el gobierno quería a toda costa evitar por lo que de nueva fractura y división podría suponer entre los diferentes grupos étnicos del país. Con notas al margen y acotaciones hechas por la oposición de los

partidos a ciertos aspectos, el texto definitivo excluyó algunos temas conflictivos que no quedaron muy claros, con la intención de que en futuras enmiendas se vieran reformuladas. Lo importante era presentar un texto coherente y consensuado aunque algunos de los contenciosos aparecerían después en el dictamen del Tribunal Constitucional.

El 8 de Mayo se presentó en sesión conjunta de la Asamblea Nacional y del Senado el texto definitivo. Tras la votación, el resultado fue el siguiente:

Asamblea Nacional:

SI:

421

ANC (Congreso Nacional Africano)




NP (Partido Nacional)




DP (Partido Democrático)


NO:

2

ACDP (Partido Demócrata-cristiano africano)


ABSTENCION:

10

FF (Frente de la Libertad)

Los 48 parlamentarios del IFP (Partido de la Libertad Inkatha) y otros 9 de diversas formaciones políticas no se presentaron.

Senado:

SI:

80

(ANC, NP y DP)


NO:

0



ABSTENCION:

3

(FF)

Los 7 senadores del IFP no estuvieron presentes.

El IFP que había boicoteado todo el proceso de negociación, expresó su rechazo a la nueva constitución con su ausencia en la sesión conjunta. Para el partido zulú, el ANC ha incumplido su promesa de negociar con el gobierno de Natal un estatuto especial que reconozca el hecho diferencial zulú y le otorgue mayores competencias. El IFP así mismo denunció que la nueva Constitución, en su opinión, supone una violación del acuerdo constitucional interino en el que se instaba a no reducir el poder de las regiones en beneficio del Estado. Desde las negociaciones de CODESA sobre el modelo de estado, federal o autonómico; el IFP, partidario del primero, se ha estado enfrentando al ANC que ha hecho prevalecer su modelo autonómico. El punto más álgido de este enfrentamiento ha llegado en los meses previos a la aprobación de la Constitución en el que el IFP presionó en busca de la mediación internacional mediante la elaboración de una constitución provincial para Kwazulu-Natal que fue rechazada por el gobierno de unidad nacional, y consiguiendo aplazar las elecciones municipales por la falta de garantías para que se celebraran con normalidad.

El FF cuyos sueños de crear un homeland blanco se veían desvanecidos con esta constitución, se abstuvieron en la votación.

El ACDP fue el único partido que votó en contra pues rechazaba el derecho al aborto recogido en el texto.

El día siguiente a la votación, el Partido Nacional hacía pública su decisión de abandonar el gobierno de unidad nacional con fecha 30 de Junio así como la vicepresidencia segunda que detentaba De Klerk. Junto a las declaraciones de apoyo a la nueva constitución, las razones de estado y la reafirmación de que el partido de De Klerk continuaba asumiendo su compromiso en pro de la transición democrática del país, las objeciones al modelo constitucional de mayorías una vez que las elecciones generales de 1999 den paso a un gobierno de mayoría simple era valorado como la excusa perfecta para abandonar el gobierno y comenzar una verdadera tarea de oposición. El PN intentó introducir en la nueva constitución una forma de poder compartido para después de 1999, mediante la creación de un órgano consultivo que incluyera a los líderes de los partidos con más del 5% de representación parlamentaria, propuesta rechazada tajantemente por el ANC. El abandono era previsto por todos los analistas pero se esperaba que ocurriera más adelante, con el suficiente margen para que en las elecciones de 1999 estuvieran claramente definidas las diferencias entre el PN y el ANC. Las próximas elecciones levantaron una batalla política muy interesante durante las semanas previas al acuerdo. El ANC y el PN quieren que las elecciones de 1999 se celebren según el acuerdo del 93, es decir, como se celebraron las del 94. Esto tiene dos consecuencias importantes: el sistema proporcional seguiría favoreciendo a los partidos minoritarios y se mantendría una sola circunscripción para todo el país. Por otro lado, el acuerdo interino impide a un diputado cambiarse de partido sin renunciar a su escaño, tal y como el ANC quiere seguir manteniendo. Sin embargo, el NP y el DP son partidarios de que puedan retener su escaño, quizá porque, al ser partidos con menor número de escaños, esta situación les pueda favorecer con partidos minoritarios que en un sistema mayoritario verían muy reducido su número de escaños.

La noticia del abandono del PN podría parecer el comienzo de una crisis en la gobernabilidad del país y una nueva división que sumar a las fracturas sociales de su historia. Sin embargo, Sudáfrica y su joven democracia han dado muestras de una madurez envidiables. El ANC, con un 63,5% de los votos en las elecciones del 94 puede seguir gobernando en solitario y podrá aplicar sus medidas económicas del PRD (Programa de Reconstrucción y Desarrollo) sin las cortapisas de sus socios en el gobierno. El PN, que quiere

reforzar su posición de cara a las próximas elecciones, podrá ejercer una labor de oposición más real, fiscalizar al ejecutivo y hacer frente a lo que considera una visión "monolítica y monoétnica" del ANC. Y mientras, el IFP, el mayor enemigo político del ANC, no se ha adherido al PN y de momento permanece en el gobierno de unidad nacional.

La nueva Constitución

"Nosotros, el pueblo sudafricano, reconocemos las injusticias del pasado, honramos a quienes sufrieron por la justicia y la paz de nuestra tierra, y creemos que Sudáfrica pertenece a todos los que viven en ella, unidos en nuestra diversidad". Así comienza el preámbulo de la nueva constitución. Sudáfrica por medio de la misma se convierte en una democracia parlamentaria con una Asamblea Nacional (no se han precisado el número de escaños aunque fluctuará entre 350 y 400) elegida por un sistema electoral proporcional y con sede provisional en Ciudad del Cabo; y un Consejo Nacional de las Provincias con 10 miembros (6 permanentes y 4 delegados especiales) por cada una de las nueve provincias que reemplazará el actual Senado. Como se hacía referencia anteriormente, en las próximas elecciones no habrá circunscripciones electorales y el gabinete estará formado por el presidente, el vicepresidente y un consejo de ministros elegido entre miembros de la Asamblea. Sudáfrica tendrá 11 lenguas oficiales y se decanta por un modelo de estado autonómico para las nueve provincias que gozarán de amplias competencias iguales para todas y con un poder municipal muy desarrollado, pero con el control tributario del gobierno central.

Desarrolla y amplia los derechos socio-económicos reflejados en el acuerdo interino entre los que se incluyen ahora el derecho a la vivienda, la sanidad, el alimento, el agua y la seguridad social. Quedan proscritos todo tipo de discriminación por razones de sexo (incluido el embarazo), orientación sexual, religiosa o racial. Se suprimen la pena de muerte, la esclavitud, la servidumbre, la tortura, la detención sin juicio y el trato degradante a las personas, como prueba fehaciente de la catarsis del pasado del país.

Se crean por mandato constitucional siete instituciones nacionales independientes: el Protector Público (defensor del pueblo), las comisiones de Derechos Humanos, de Igualdad de Géneros y de Protección de los Derechos de las Comunidades Culturales, Religiosas o Lingüísticas, el Auditor General, la Comisión Electoral y la Comisión de Medios de Comunicación.

El nuevo texto tiene una especial significación no sólo por su extensión (casi 150 páginas) o porque define un modelo de estado moderno, sino porque supone una obra definitiva de reconciliación política, social y racial .

No obstante, las negociaciones han dejado algunos flecos sin resolver. La cláusula que garantiza el respeto a la propiedad privada (las posesiones y bienes adjudicados a los blancos durante el apartheid entre otros) no ha quedado tan clara como hubieran querido los partidos blancos aunque se aseguran expropiaciones a precios de mercado. La reforma agraria, en conexión con esta cláusula, queda pendiente aunque el ANC y el NP están de acuerdo en su necesidad pero no se ha introducido una cláusula específica para ello. Se reconoce el derecho a la huelga pero no el derecho al "lock-out" (cierre patronal) que reclamaban los empresarios. Tampoco se llegó a un acuerdo sobre quien debe financiar un sistema educativo que respete la lengua, la cultura y la religión. El debate aquí es si los colegios a los que algunos blancos quieran llevar a sus hijos para que reciban una educación blanca, en afrikaans y protestante (de la iglesia Reformada Holandesa), por ejemplo, deben ser costeados por el estado o por los propios padres. Este problema se ha dado en otros países con el mismo contexto racial (Zimbawe, Namibia, etc.) y está aún sin resolver después de años de independencia constitucional.

El Tribunal Constitucional

Una vez que la constitución fue aprobada por el Parlamento, el siguiente trámite consistía en someter el texto al dictamen del Tribunal Constitucional para que certificara que la nueva constitución se ajusta a los 34 principios constitucionales del acuerdo interino. El presidente del Tribunal, el juez Charles Chaskalson emitió el pasado mes de Septiembre el informe en el que expresó su reconocimiento de que la estructura básica del texto recogía básicamente el espíritu de Kempton Park pero era rechazada por cuanto nueve puntos del mismo no se ajustaban a los principios constitucionales surgidos de CODESA.

"No podemos y, por tanto, no certificamos que todos los artículos de la Constitución de la República de Sudáfrica de 1996 cumplen los principios constitucionales". Así comenzaba el juez Chaskalson su alocución pública junto con los otros 10 jueces que componen el tribunal. Los puntos principales rechazados en el dictamen fueron precisamente los más conflictivos en las negociaciones y revelaban la imposibilidad de los ponentes por llegar a acuerdos concretos en temas delicados. Repasemos cuales han sido los aspectos objetados por el Tribunal:

* Retomando la denuncia del IFP sobre la reducción de poderes en las provincias, el Tribunal declaró que estos son menores que los contemplados en los principios constitucionales. Aunque no se reconoce la soberanía ni la independencia de las provincias, sí se valora como necesario dotar de amplias competencias que respeten la legítima autonomía de las diferentes regiones. La autonomía judicial y fiscal han sido dos de los temas más controvertidos en los dos años de negociaciones entre partidarios del federalismo y el ANC que ha defendido la concentración del poder en el gobierno central.

* El Tribunal ha declarado inadecuado el marco legal para dotar a las provincias de poder fiscal, recursos financieros y procedimientos jurídicos no solo a nivel municipal como aparece en el texto, sino a nivel regional.

* Se ha determinado que la institución independiente surgida de la constitución, la Comisión de la Función Pública, no tiene ni sus poderes ni sus funciones bien definidos ya que en el acuerdo interino se declara el derecho de las provincias a establecer sus propias comisiones y a contratar sus funcionarios; por lo que dicha Comisión podría interferir en la autonomía que tienen las provincias para gestionar su aparato administrativo.

* La Constitución regula la elección por mayoría simple en el parlamento del Protector Público y del Auditor General. Esto otorga al partido mayoritario la posibilidad de vetar o suspender estos cargos cercenando su independencia. Este artículo debe ser modificado.

* El derecho de los empresarios a participar de forma individual en negociaciones colectivas tampoco está suficientemente protegido, pues solo se reconoce a través de las patronales empresariales. También se ha rechazado el artículo sobre la Ley de Relaciones Laborales que se pretendía mantener al margen de la nueva constitución. El derecho de los empresarios a cerrar en caso de huelga (lock-out), otro punto caliente en las negociaciones, no ha sido declarado inconstitucional pero tampoco el Tribunal ha considerado necesario dotarlo de protección en la Carta Magna.

* El Tribunal ha rechazado la constitución provincial para Kwazulu-Natal adoptada por el IFP el 15 de Marzo de 1996. En su preámbulo se puede leer: "Kwazulu-Natal es una provincia auto-gobernada dentro de la república de Sudáfrica". En este caso se trata de un exceso de

poder para la región, de "usurpación de los poderes nacionales" más allá de lo permitido por la constitución interina. Al contrario de objeciones anteriores en las que se reconocía exactamente lo contrario, aquí el Tribunal no reconoce el derecho de una provincia a determinar su propio estatus dentro de la república.

El dictamen del Tribunal Constitucional fue aceptado con gran deportividad por los líderes políticos. Aunque el texto debía ser modificado en ciertos aspectos que no afectaban a los aspectos fundamentales del mismo, subrayaron la fidelidad a los principios constitucionales del acuerdo interino y aprovecharon la coyuntura para valorar las objeciones del Tribunal como una oportunidad idónea de mejorar el texto.

Tres meses tenía la Asamblea para devolver al juez Chaskalson el texto con las modificaciones siguiendo los criterios del dictamen y las consultas con asesores y expertos constitucionales, en una fase en la que el consenso político y las negociaciones con los partidos no eran tan necesarios. El Presidente Mandela se pronunció sobre el dictamen expresando su respeto y confianza para superar las objeciones del Tribunal. Y si en algo han coincidido todos los partidos, empresarios, sindicatos, juristas y otros estamentos, ha sido en respetar escrupulosamente el dictamen y reconocer la independencia del Tribunal a la hora de valorar un texto con la trascendencia que supone ser la primera constitución democrática de la historia del país y que pretende cerrar definitivamente las heridas del apartheid.

A principios de Diciembre se presentó el texto modificado para su ratificación final por el Tribunal, que dio su visto bueno. Unos días más tarde, el Presidente Mandela estampó su firma, lo que supone un paso fundamental en la consolidación del proceso de transición. Es consciente la propia Sudáfrica que esta constitución no da soluciones concretas a los graves problemas a los que se enfrenta su futuro: las desigualdades entre blancos y negros, la transformación social en el marco de una nueva distribución de poder, las pretensiones de soberanía del IFP para Kwazulu-Natal con los problemas de violencia asociados, el papel de Sudáfrica en Africa y en el contexto mundial, las dificultades económicas para aplicar el PRD, la reconversión industrial, los acuerdos comerciales con el SADC y la UE, la ansiada inclusión en la Convención de Lomé, etc.

No obstante, y como dijo en su discurso el presidente de la Asamblea Nacional, Cyril Ramaphosa: "Nuestro pueblo ha entrado en una nueva era". Una nueva constitución para un nuevo futuro en un país comprometido por superar el legado de su propia historia.

Títulos publicados

(Número 19)

Los pueblos bereberes en El Magreb


La resistencia étnica amazigh (bereber) en el Norte de Africa. La contestación islamista y la amazigh en Argelia y Marruecos. Los tuaregs:mito o realidad. La mujer bereber o el vacío de la identidad femenina. El Estado español y el problema bereber. La identidad tamazight en los países del Magreb.

 

(Número 18)

La mujer en el Africa Subsahariana


Autores: Patricia Bifani, Marie Heléne Mottin-Sylla, Yvette Stevens, Gretchen Goodale, Dominique Malaquais, Eugenia Date-Bach, Beatriz B. Galán,Annabel Rodda, Jeanne Vickers.

 

(Número 17)

Hacia un cambio en Africa


Autores: Rafael Crespo, Miguel Rodríguez, Ignasi de Bes, Yolanda Aixela, Miguel Angel Ceballos Ayuso, Joan Roig, Alfred Bosch.

 

(Número 16)

El juego de la estrategia en el Mediterráneo


Autores: Samir Amín, Roberto Aliboni, Benjamín Beit Hallahui, Fahima Charaf el Dine, Hassan Nafaa, Mohamed Sid Ahmed.

 

(Número 14-15)

Europa frente al Sur

(Las relaciones con el mundo árabe y africano)


Prólogo: Samir Amín

Autores: Michel Capron, Bichara Khader, V.A. Isaev, Ratchik Avakov, Myriam Vander Stichele, Bruno Carton, Christian Coméliau.

 

(Número 12-13)

La guerra del Golfo y el porvenir de los árabes

(Debates y reflexiones)


Autores: Chadly Ayari, Abdel-Yelif Bedui, Fathallah Walalu, Darem Bassam, Mustafá Filali, Dalal al-Bizri, Hedi Timumi, Ali al-Kirz, Abdelkader Zgal, Hicham Djait, Tahar Labib, Hilim Chaaraui.

 

(Número 11)

La crisis del mundo árabe

(Estado contra nación)


Autores: Burhan Ghalioun, IEPALA.

 

(Número 10)

¿Desarrollo y democracia en Africa Austral?


Autores: Samir Amín, Augusto Sumburame, José Alvarenga, Jan Nico Scholten, Peter Mmusi, Kenneth Kaunda, Manuel Marín, Collen Morna Lowe, UNIEM, An Snoeks-Lyamuya.

 

(Número 9)

¿Desarrollo en Africa?


Autores: Bob Sutcliffe, Samir Amín, Luc Joel Gregoire, Patricia Bifani, Comisión Sur, Patrik Agboh, ANC, Oliver Tambo, Nelson Mandela.

 

(Número 8)

Apartheid


Autores: Juan Bosch, Antoni Castel, José Gutiérrez, Fernando Mariño, Agustín Pérez, Vyatcheslav N. Tetekin.

 

(Número 7)

El empuje del Islam


Autores: Christian Coulon, Emilio Galindo, Thomas Hodgkin, Gema Martín, René Otayek.

 

(Número 5-6)

Conflictos, tensiones...


Autores: Mario Azevedo, Carlos Caranci, R. Jeffries, Carlos Lopes, Gema Martín, Yuri Millares, Paul Spray, José Taboada, Immanuel Wallerstein, Jean Zigler.

 

(Número 4)

Las religiones


Autores: Juan Bosch, Francisco Carrera, Gerrit Huizer, Peter Waterman.

 

(Número 3)

La economía


Autores: Antonio Bragança, José Luis Cortés, Jochen Oppenheiner, Antonio Santamaría, Antonio Silva, Togha-Nah Tipetech.

 

(Número 2)

Suráfrica


Autores: Juan Bosch, Antoni Castel, Rafael Dobado, Ferrán Iniesta, Fernando Mariño, Antonio Pacheco, Antonio Santamaría, Antonio Villarino.

 

(Número 1)

El militarismo


Autores: Miguel A. Cabrera, Ferrán Iniesta, Robin Lucklam, Antonio Santamaría.

 

[ ]* Coopera con Africa Austral (CAA).