DEMOCRACIA Y DESARROLLO EN MOZAMBIQUE

Juan Carmelo García [*]

Moderador:

Hemos hablado del problema del desarrollo y la democracia en Angola. Ahora vamos a profundizar en la situación de Mozambique.

Mozambique y Angola han estado en muchos momentos juntos: en la lucha por la liberación nacional, en la línea del frente, en los foros internacionales, etc.; siendo dos de los pueblos que estuvieron luchando contra el apartheid y por la libertad en Africa Austral. Como consecuencia de todo ello sufrieron los embates del enemigo de la democracia, del desarrollo y de los derechos humanos. Y, como consecuencia, la situación actual de estos pueblos es francamente difícil.

Creo que es importante que seamos conscientes de que cuando hablamos de democracia estamos hablando fundamentalmente de la participación del pueblo en el poder político en sus tres niveles: decisión, gestión y control. Pero eso mismo que nosotros creemos es la esencia de la democracia se da escasamente o no se da en nuestras democracias occidentales consolidadas, con todo su aparato formal. Debemos ser comprensivos y lúcidos a la hora de establecer unos vínculos normales con los países de Africa en lo que se refiere al establecimiento de la democracia, que tiene que ser la norma allí y aquí.

Y con respecto al desarrollo, diría algo parecido. No hay duda de que el modelo de desarrollo que nosotros tenemos es el causante del modelo de sub-desarrollo que ellos tienen. Todo el proceso de colonización y descolonización, todas las relaciones económicas, comerciales, tecnológicas, de seguridad, incluso las políticas, están manteniendo una relación que impide a muchos de los llamados pueblos del sur su emancipación y su acceso a las condiciones mínimas de vida. No somos, en nuestras sociedades que llamamos desarrolladas, inocentes ni ajenos, en ninguno de nuestros detalles de vida, a lo que está sucediendo y ha sucedido en los países del sur. Y no se trata de establecer relaciones lineales.

Cuando nosotros hablamos de desarrollo humano y sostenible para los países del sur, para Mozambique o Angola, tenemos que reconocer de entrada que el desarrollo humano y sostenible, con la categoría que ha puesto el programa de Naciones Unidas para el desarrollo, no se da ni en los países que llamamos industrializados. La categoría de desarrollo humano y sostenible está amenazada en los países del norte y, por ende, en los países del sur. Y eso lo tenemos que decir nosotros, porque a veces ellos tienen que mantener una cierta prudencia. En muchos momentos, por no haber mantenido esa prudencia y expresado su pensamiento desde la realidad que ellos vivían, se les han cortado las relaciones internacionales, se les han deteriorado las relaciones de intercambio aún más y se han generado represalias.

Esta pequeña introducción no tiene que ver solamente con Mozambique, sino con todos los países de Africa, de América Latina y Asia, aunque en distintos niveles. Creo que es importante dejarlo así, y que seamos conscientes de que lo que les estamos pidiendo y exigiendo muchas veces para la cooperación, no es limpio del todo. Les vamos a pedir que ellos tengan acceso directo al mercado con sus leyes actuales, que son las que han generado las relaciones de intercambio desigual, con todo lo que eso lleva consigo. Y eso se lo vamos a pedir como consecuencia normal de la mejora de los programas de ajuste o de cooperación bilateral o multilateral. Sobre todo cuando les decimos que tienen que liberalizar sus mercados y privatizar sus sectores y sus empresas.

Con ello, ¿somos lúcidos?, ¿somos críticos? o ¿somos cínicos?

¿Qué estamos dispuestos a hacer por el Desarrollo, la Democracia y los DD.HH. en el mundo, en el Tercer Mundo, en Mozambique con todos nuestros recursos y posibilidades?

Alvaro T. O. Da Silva[*]

* Director Adjunto del Departamento de Estadística y Planificación. Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de Mozambique.

El tema que nos ocupa es realmente una de las grandes preocupaciones de la región, tanto para los países, independientemente de su situación política y económica, como para el conjunto de la región. Los compromisos asumidos en el plan de cooperación bilateral hacen hoy de Europa aliado privilegiado de Africa Austral. La actual coyuntura política regional es conocida por todos. Es el resultado de profundas transformaciones debidas a la evolución política ocurrida en Sudáfrica, que llevaron a las primeras elecciones democráticas, y también a las primeras elecciones multipartidistas en Mozambique, en un proceso electoral realizado con éxito. Hay hoy en Africa Austral una gran tendencia hacia la consolidación de las instituciones democráticas, prácticamente en todos los países, que ha traído la estabilidad política a la región. Salimos de un período regional donde las amenazas reales de agresión y de guerra no son un factor importante. Eso revela también un cierto compromiso de los gobiernos de la región en su conjunto por los ideales de paz y democracia. Gracias a esas transformaciones hoy es posible cuestionar la problemática de la cooperación entre Europa y Africa Austral en otros términos, de una forma global, que incluya no sólo los aspectos conectados a la integración económica regional sino también los referentes al refuerzo y capacitación institucional de los organismos de cooperación existentes, en este caso concreto, al SADC.

El SADC y la integración regional

Como saben, la historia del SADC comienza en 1980. En 1990 se creó a través de un tratado un amplio programa de integración de las economías de la región que ha llevado a la puesta en marcha, de manera institucionalizada, de unos mecanismos de normalización de nuestras políticas económicas, de concertación política y de seguridad regional. Esos programas de cooperación abarcan aspectos muy amplios, que van desde la seguridad militar, pasando por la energía, transportes, industria, comercio, incluso áreas y sectores sociales como información y cultura. Los resultados ya obtenidos a

nivel de los sectores de cooperación regional en el SADC hacen de este organismo un interlocutor incuestionable no sólo para Europa, sino para las demás regiones del mundo con las que nuestra región mantiene relaciones.

Pero si realmente hay un esfuerzo de armonización de las políticas regionales, de reducción de los factores de desequilibrio a nivel de los países miembros, también hay que reconocer que tenemos ante nosotros un gran camino que recorrer.

Retos

Hay muchos retos que vencer de orden político, social y económico. La fragilidad de las instituciones democráticas es un hecho y el retraso económico y la consecuente degradación social de las poblaciones son una realidad. El desempleo, el elevado número de refugiados y desplazados de guerra y soldados desmovilizados pesa sobre los programas de cada uno de nuestros Gobiernos.

La proliferación de armas ligeras, como consecuencia del fin de los conflictos en la región son, entre otros, potenciales elementos de desorden social, tanto en el interior de los países como en toda la región. La realidad con que se ve a los países del Africa Austral, y a Mozambique no es una excepción, demuestra de forma perentoria que existe una interdependencia entre estabilidad política y desarrollo socioeconómico. En ese sentido, nos parece evidente que el refuerzo de la democracia, tal como está siendo planteado en esta Conferencia, la estabilidad política y el desarrollo duradero de los países del Africa Austral, no dependen sólo de una reorientación de esfuerzos de los programas políticos sobre los aspectos de la reconstrucción y desarrollo de nuestras economías, sino también de la reducción de los equilibrios económicos y sociales de los estados del subcontinente. Estos dos aspectos, reconstrucción y desarrollo económico y reducción de los desequilibrios económicos y sociales de la región son para nosotros el marco en el cual se deberán orientar las relaciones con Europa de una forma concreta y significativa, sin perder de vista el equilibrio socioeconómico entre nuestros países tendente a conservar la democracia y el desarrollo económico. Sin duda se han dado ya algunos pasos en ese sentido.

Nuevas relaciones UE/SADC

Las transformaciones ocurridas en Africa Austral han determinado un nuevo tipo de relaciones entre la UE y el SADC. Esta Conferencia ha formali-

zado, entre otros, el diálogo político entre las dos comunidades. A ese nivel, la UE se muestra preparada para apoyar los programas de refuerzo democrático en los distintos países. En el aspecto económico, la UE ha mostrado su interés en pasar de la cooperación bilateral con los Estados Miembros a la cooperación multilateral susceptible de favorecer a la integración regional, al mismo tiempo que apoya los esfuerzos económicos y la utilización de los recursos humanos y naturales.

Como signatario de la Declaración de Berlín, el Gobierno de Mozambique considera igualmente importante el compromiso de la UE en favor de la promoción de una cooperación económica y social que anime las inversiones internas y externas. Pese a los desequilibrios sectoriales y la fuerte dependencia financiera, los países de la región presentan un sector con fuerte iniciativa, dinámico, y una red de servicios en expansión, en un mercado potencial de más de 120 millones de personas. Este es un marco que debe orientar no sólo la cooperación con la UE sino también con países como España. Estos factores abren multitud de posibilidades de inversión susceptibles de ofrecer en el mercado internacional ventajas comparativamente prometedoras.

Con esto queremos decir que la declaración de Berlín es un paso innovador en las futuras relaciones entre Europa y Africa Austral, en la medida en que no confía esas relaciones a las tradicionales áreas de ayuda alimentaria y de urgencia, al apoyo a proyectos puntuales de desarrollo muchas veces sin articulación o mal integrados en la estructura de nuestras economías y en los programas concebidos por nuestros gobiernos. La declaración de Berlín abre perspectivas más amplias de diálogo y cooperación política, económica y comercial; de intervención de agentes económicos privados, de armonización de la ayuda al desarrollo con estrategias de integración regional del SADC y de la valorización de las potencialidades y recursos locales.

El proceso de pacificación

En lo que concierne a Mozambique debo decir que estamos a dos años de un proceso de pacificación que se inició en 1992 con la firma del acuerdo de paz. Mozambique ha realizado con éxito un proceso de pacificación con unas elecciones ejemplares, celebradas en el 94, que llevaron a la elección del actual presidente y a la constitución de la Asamblea de la República, formada por los tres partidos con la mayor representación política en nuestro país: FRELIMO, el partido mayoritario, RENAMO, segundo partido en la oposición y la UNION DEMOCRATICA que reúne cerca de cuatro partidos con

poca penetración social pero que están representados en el Parlamento. Al inicio de este año, el Parlamento ha presentado el Programa de Gobierno para los próximos cinco años y que define en líneas generales la estrategia de desarrollo en materia económica y social, así como lo referente a nuestras relaciones con otros estamentos como la UE y bilaterales como con España. El Parlamento ha aprobado también el Presupuesto General del Estado, el Plan Económico y Social para el 95 y un Plan Trienal de Inversiones Públicas para el período 95/97. Las líneas de fuerza de este programa de gobierno se concentran especialmente en las acciones susceptibles de reforzar las instituciones democráticas que garanticen la estabilidad y unidad nacional, la reducción de niveles de pobreza y la mejora a medio plazo del nivel de vida de la población concretamente en los sectores de educación, salud, desarrollo rural y empleo. Para lograr esos objetivos el Gobierno de Mozambique ha adoptado un conjunto de líneas maestras que se pueden resumir en:

* El Programa de eliminación de minas: las minas impiden la circulación de personas, de bienes, el retorno de las poblaciones refugiadas a sus zonas de origen y tiene elevados costes de vidas humanas. Hay que recordar que las minas en Mozambique no son el resultado de la guerra civil de los últimos diez años, sino que se remontan a 1964 con la guerra colonial, ha seguido con la guerra de desestabilización y concluido con la última guerra civil. Es por lo tanto un problema de prioridad nacional y se ha constituido para ello una Comisión al efecto bajo el auspicio del PNUD.

* El programa de reintegración socioeconómica de los soldados desmovilizados y de la población desplazada: se trata de un sector de la sociedad mozambiqueña con alrededor de 2 millones de personas, entre refugiados y desplazados. Es un obstáculo real para la materialización de los programas del Gobierno.

* Los programas específicos de salud y educación.

* El apoyo a la balanza de pagos.

Todo este esfuerzo económico está acompañado por la movilización de recursos privados, locales y externos, para la realización de inversiones directas en el país. Mozambique ha vivido durante muchos años bajo el marco de una economía centralizada, en el que bastantes empresas y sectores de la actividad social estaban bajo la tutela y administración directa del Estado. En estos momentos gran parte de esas empresas están en proceso de reestructuración que, en la mayor parte de los casos, termina con la privatización de las mismas

o en su transformación en empresas públicas. La movilización de inversiones externas y la privatización de las empresas públicas tiene el objetivo fundamental de garantizar los programas de rehabilitación económica, la modernización de la economía y la expansión de las actividades productivas y de servicios de las empresas en proceso de reestructuración. Es también importante destacar la especial atención que mi Gobierno otorga a las inversiones públicas de promoción y rehabilitación de las infraestructuras necesarias para el desarrollo económico y el fomento de actividades productivas que generen exportación.

Necesidad de apoyo internacional

El clima político que prevalece en Africa Austral nos hace pensar que existen perspectivas bastante favorables para que la estabilidad política y el desarrollo económico de la región sean una realidad en los próximos años. Sin duda, los esfuerzos realizados por cada uno de nuestros países dependerán en gran medida del apoyo de la comunidad internacional y de la UE en especial, animados por el deseo de profundizar la cooperación en base a las ventajas y beneficios mutuos. Mi Gobierno está convencido de que esta cooperación sólo podrá proporcionar resultados positivos y duraderos si es orientada en el sentido de fortalecer la capacidad productiva de la economía del país. Así se podrán generar recursos financieros, empleo, autosuficiencia alimentaria, factores esos que no parecen fundamentales para reducir el actual indice de pobreza de nuestra sociedad y de dependencia exterior.

No es posible pensar o exigir esfuerzos para la democratización de la sociedad en condiciones de fuerte dependencia. Actualmente Mozambique exporta alrededor de 150 millones de dólares, pero está pidiendo a la Comunidad Internacional cerca de 1000 millones de dólares. En esas condiciones, no es posible pensar en grandes actuaciones ni en grandes respuestas de la sociedad civil para el proceso de democratización. Es un problema social que tiene que ver con la condición de vida de la gente, con su vida cotidiana y que, finalmente, termina siendo un obstáculo para la propia democratización. Por esto, una cooperación sana, justa y ventajosa, pasa necesariamente por una cierta equidad entre las partes, única forma de salir de la situación asistemática hacia una relación de aliados económicos y de interlocutores políticos de hecho.

España es un país que en cierto modo ha reconocido esta realidad. En el primer encuentro que mantuvimos en Madrid con la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento, el Presidente nos explicó que sólo muy recientemente España ha dejado de ser un país receptor de ayuda para pasar a ser un país donante. Nos gustaría que en la próximas décadas, en Mozambique se pudiera operar esa misma transformación, es decir, dejar de ser un país que reciba ayuda para pasar a ser un país capaz de controlar su situación interna, sus recursos y, eventualmente, ayudar a otros países en situación de debilidad económica.

La UE es el organismo, el grupo regional, que nos parece más adecuado para aportar una contribución positiva en ese sentido. El Gobierno de Mozambique da una especial importancia a la cooperación con la UE, tanto en el aspecto bilateral, como en el caso concreto entre Mozambique y España, como en el multilateral, como son los programas de desarrollo y cooperación de la UE.

Me gustaría expresar nuestra satisfacción por la contribución positiva y consecuente que la UE ha concedido a Mozambique y reiterar nuestro empeño en la profundización de nuestras relaciones de cooperación con España y la importancia que tiene el compromiso de las ONGs españolas en la reconstrucción de nuestro país.

Celina Cossa[*]

* UGC(Uniâo Geral das Cooperativas Agro-Pecuarias de Maputo).

Esta Conferencia pretende encontrar nuevas formas de relación entre Europa y Africa Austral y de movilizar más medios para la cooperación entre las dos regiones.

La experiencia de la UGC

No pretende definir tipos de proyectos concretos pero nosotros pensamos que las experiencias concretas no pueden generalizarse. Incluso en Mozambique, la experiencia de la Unión General de las Cooperativas no es un modelo que se pueda trasladar a otras regiones. Tampoco estamos cerrados en la forma cooperativa de organización y producción. Aunque consideremos que la historia de UGC es una historia de éxito, no queremos que sea la única forma. Estamos abiertos a la idea de cambio. El movimiento cooperativo puede ser y es de hecho una escuela de formación del empresariado porque ayuda a las personas a adquirir conciencia del fenómeno económico. Enseña a las personas en términos de costes, ingresos, beneficios, acumulación e inversión. La UGC ha venido animando la iniciativa de los cooperativistas que pretenden lanzarse a la producción a nivel individual y familiar. El movimiento cooperativo tiene profundas raíces entre los campesinos de Mozambique. Desde el período colonial, en la primera mitad de este siglo, representó una fórmula de lucha contra la opresión y la explotación, aportando un montón de experiencias que durante mucho tiempo han contribuido a mejorar la dieta, el nivel de vida y la autonomía de amplios grupos de campesinos. Han sido experiencias localizadas en el tiempo porque los poderes públicos han hecho todo lo posible por abortarlas, llegando incluso a la intervención brutal.

Este último aspecto, la autonomía, entendido en el sentido de que el grupo esté abasteciéndose a sí mismo, de que es en cierta forma señor de su propio destino, nunca ha sido un aspecto que agradara a los poderes constituidos. De ahí que sea digno destino del movimiento cooperativo campesino en Mozambique el ser contrapoder o alternativa, a la vez que insignificante y marginado por las estructuras oficiales. El movimiento que culminó con la

creación de la Unión General de las Cooperativas Agropecuarias empezó a adquirir forma en el inicio de la década de los 80. Representó la reacción contra la degradación absoluta de las condiciones de vida, la carencia de todo y el hambre que afectaba a la aplastante mayoría de los campesinos y de la población en esa época. Representó entonces una reacción contra la tendencia reinante de esperar y depender de las iniciativas oficiales. Ha sido y sigue siendo un movimiento casi exclusivamente de mujeres. En aquel momento los hombres, siguiendo una muy arraigada tradición mozambiqueña, trabajaban en la ciudad, en el funcionariado público, en las empresas estatales o como asalariados en el diminuto sector privado entonces existente, en el trabajo doméstico o en el sector informal. La actividad agrícola en el ámbito de las actividades cooperativas que han empezado a surgir representaba una función de subsistencia, una fórmula de mejorar la dieta alimenticia de la gente, compensando la incapacidad de los circuitos oficiales de abastecimiento.

La renta monetaria adicional obtenida a través de la venta del excedente era, en esa fase, marginal en el seno de las familias. La barrera representada por los circuitos oficiales de comercialización ha sido un obstáculo por lo menos tan poderoso como las dificultades de transporte, casi inexistente.

La producción dominante de maíz, cacahuetes, mandioca y otros productos tradicionales cedió terreno a la producción de verduras. La actividad del maíz era casi exclusiva de los colonos. El objetivo ha sido no solo la mejora de la dieta y el cambio de hábito alimenticio de los campesinos cooperativistas - muchos de los productos tradicionales que eran casi la base de esa dieta, pura y simplemente han desaparecido de los mercados - , sino también satisfacer la demanda del Gran Maputo. La situación de abastecimiento público era caótica debido a la manifiesta incapacidad de las machambas (granjas comunales) para sustituir a los colonos que, en un amplio cinturón alrededor de los grandes centros, aseguraban su abastecimiento con productos frescos. La creciente escasez de divisas impedía el abastecimiento y el desarrollo de otras alternativas que respondieran al fracaso de la agricultura oficial. La primera gran tarea de la organización cooperativa ha sido buscar apoyo externo, en las organizaciones religiosas y de solidaridad social para adquirir semillas, instrumentos de producción, bombas de agua, material de construcción y de cercado, medios de transporte y entrenamiento en técnicas de producción y organización.

La condición de la mujer

Dado que la práctica totalidad de los cooperativistas eran mujeres, la producción organizada no tan individualizada ha sido desde el comienzo una de las

primeras preocupaciones del movimiento. El primer paso fue la creación de lugares de recogida de niños con alguien que los cuidara. Rápidamente se transformaron en guarderías, con educadoras infantiles, comedor, cuidados básicos de salud, incluso con distribución de ropas y juguetes. De las guarderías se pasó a la escolarización. En pocos años estábamos también formando educadoras de infancia y animadoras de salud en acción educativa y prevención sanitaria, que se extendía también a las propias cooperativistas. Hoy, la Unión General dispone de 35 guarderías con 105 educadoras y 1500 niños; una escuela secundaria para 950 niños; una escuela técnica con 44 estudiantes, y un centro de formación profesional. Mientras tanto, después de alcanzado un pico de producción comercializada de 3.500 toneladas, la producción de verduras entró en crisis creciente debido a la competencia del sector privado, pero principalmente por la importación de productos hortícolas y fruta de Sudáfrica a través de circuitos paralelos. Dado que esas importaciones escapaban al control de todas las imposiciones aduaneras y fiscales, era casi imposible que el movimiento cooperativo compitiera con la agricultura del país vecino. A corto plazo, las cooperativas se volcaron hacia la explotación de ganado porcino como actividad central. Como es evidente, esto supone un esfuerzo enorme de inversión en instalaciones, reproductores, formación de los ganaderos, asistencia veterinaria, adquisición de alimentos - primero, restos de la industria hotelera, y después pienso,etc. - . De nuevo, la barrera representada por los circuitos oficiales de distribución y el intento de subordinar el interés de los campesinos a una política de precios irreal han sido el obstáculo más serio al que el movimiento ha tenido que enfrentarse. Más allá del papel que ha desempeñado en la dieta alimenticia de las familias cooperativistas, la producción de carne de cerdo por el movimiento cooperativo ha jugado un papel primordial en el abastecimiento al área del Gran Maputo. La producción comercializada llegó a alcanzar las 600 toneladas al año en 1989. A partir de entonces, también la producción de porcino entró en crisis. En el documento se hablaba de la peste porcina, pero no ha sido la única causa. El principal problema ha sido la apertura del mercado porque ya había la posibilidad de que entraran productos de Sudáfrica por el mismo circuito, y tampoco era un hábito consumir carne de cerdo. Esta fue una de las razones que hizo que nosotros reflexionáramos sobre si debíamos o no seguir produciendo cerdos. Volvimos a cambiar aprovechando las mismas estructuras, rehabilitando y adecuando la nueva actividad que íbamos a empezar: la producción avícola. En este momento puedo decir que contamos con un índice satisfactorio dentro de la propia organización porque conseguimos llamar a varias puertas para encontrar la financiación y algunas organizaciones nos han dado la mano.

También tuvimos la posibilidad de trabajar con el BPD, que entonces era el único banco activo. Conseguimos rehabilitar nuestras estructuras y hemos avanzado en la producción. Aquí, tengo que decir que cuando empezamos dependíamos de Sudáfrica. Comprábamos los pollos allí, los engordábamos durante 70 días y después los comercializábamos. pero al mismo tiempo hemos visto que íbamos a encontrar otra barrera si dependíamos exclusivamente de la exportación de Africa del Sur, porque allí nos engañaban. Nos decían que eran pollos gigantes y nos daban animales que no crecían. Vimos entonces la necesidad de crear nuestra propia red, partiendo del pollo reproductor , comprado en Sudáfrica, y empezamos a tener nuestras propias gallinas reproductoras para la producción de huevos junto con una incubadora. Esto nos ha dado más independencia. En este momento contamos con una capacidad semanal, y estamos ampliando la incubadora, de 100.000 pollos. esta cantidad de pollos es distribuida a nuestras unidades, a las cooperativas, a las familias y también ayudamos - dentro del país - a algunas empresas privadas, que quieren tener la misma actividad avícola. tenemos una fábrica de pienso con una capacidad de 12 Tn año y un matadero con una capacidad de 40 mil aves que ha sido inaugurado recientemente. Ahora mismo estamos trabajando al 90 % de nuestra capacidad aunque podemos producir 3 millones de pollos y 6 millones de huevos al año. Hasta ahora, cuando hicimos el último balance, estábamos en 2 millones.

Debo decir que se han registrado índices positivos pero ni con eso quedamos satisfechos porque todavía no hemos conseguido alcanzar nuestros objetivos y tenemos un largo camino por delante porque no podemos darnos el lujo de pensar que todo es un mar de rosas. En este momento, pese a que yo he relatado estos logros, no significa que estemos con los brazos cruzados. Estamos buscando algunas alternativas para diversificar nuestras actividades. Somos 5.400 miembros en la organización, el 95% mujeres. Tenemos pocos hombres y habrá que buscar la razón de por qué los hombre prefieren trabajar en las empresas privadas o estatales.

INFORMACION GENERAL

[*]

*Fuente:Guía del Mundo96-97. IEPALA, ITeM, 416 y 418.

Sinopsis

El Ambiente

La amplia llanura costera, más extensa al sur, da lugar a mesetas poco elevadas en el interior. El país está situado sobre el Trópico de Crapicornio y su clima es cálido y relativamente seco. Dos grandes ríos lo atraviesan: el Zambeze, en la parte central y el Limpopo al sur. Su situación geográfica convierte a sus puertos en la vía más lógica de salida al mar de Malawi. Zimbabwe y parte de Sudáfrica, pero este comercio ha sufrido en las últimas dos décadas las consecuencias de la guerra. Los recursos minerales son importantes, pero todavía muy explotados. La guerra devastó toda la estructura productiva del país, en especial la agricultura. La utilización de los bosques de manglares como leña, provoca deforestación.

La Sociedad

Pueblo: La población mozambiqueña se divide en numerosas etnias, originadas en el tronco bantú, de las cuales las principales son: tsongas y changones en el sur, seras y macondos en el nordeste. Existen minorías de origen europeo y asiático.

Religión: Las regiones rurales tiene los cultos tradicionales como religión predominante. La población urbana es mayoritariamente cristiana o musulmana; el islamismo es predominante en el norte.

Idiomas:Portugués (oficial) la mayoría de la población habla lenguas bantúes. Entre ellas predominan el swahili y el macuo-lomne.

Partidos políticos: El Frente de la Liberación de Mozambique (FRELIMO) fue fundado en 1962 por Eduardo Mondlane, con la fusión de tres

grupos nacionalistas. La Resistencia Nacional Mozambiqueña (RENAMO) ha emprendido la lucha armada contra el gobierno desde la proclamación de la independencia del país, con el apoyo directo del gobierno de Sudáfrica. En marzo de 1991 se creó el Partido Liberal y Democrático de Mozambique (PALMO), primer partido surgido del sistema de varios partidos. Una segunda agrupación la constituyó la Unión Nacional de Mozambique (UNAMO), surgida de una escisión de RENAMO.

Organizaciones sociales: En 1968, Josina Machel fundó la Organización de la Mujer Mozambiqueña. En 1977 fue creada la Organización de la Juventud Mozambiqueña.

El Estado

Nombre oficial: República popular de Moçambique.

División administrativa: 10 provincias.

Capital: Maputo, 1.006.765 hab. en 1987.

Gobierno: Joaquim Chissano, presidente desde noviembre de 1986. Mário da Graça Machungo, primer ministro desde julio de 1986, cuando se creó por primera vez el cargo desde la Independencia. La Asamblea Popular es el máximo órgano político.

Fiesta nacional: 25 de junio, Independencia (1975).

Fuerzas armadas: 50.000 (gobierno); 20.000 (RENAMO); (1993).

Datos estadísticos

Demografía

Población Urbana: 27%.

Crec. anual: 3,3% (1991-99).

En el año 2000: 20 millones.

Hijos por mujer: 6,5 (1991).

Salud

Un médico por cada 39.970 hab. (1984-89).

Mortalidad infantil (menores de 5 años): 292 cada 1.000 (1991).

Consumo de calorías: 77% de lo requerido (1988-90).

Agua potable: 24% de la población tiene acceso (1988-90).

Educación

Alfabetismo: 45% varones, 21% mujeres (1990).

Tasa de inscripción escolar:

Primaria (1992): 69% varones, 50% mujeres.

Secundaria (1992): 9% varones, 5% mujeres.

Docentes de primaria: uno cada 54 estudiantes (1992).

Comunicaciones

6 diarios, 3 televisores y 47 radios cada 1.000 hab. (1991).

Economía

PNB per cápita: US$60 (1992).

Crec. anual: -3,6% (1980-92).

Inflación anual: 38% (1980-92).

Moneda: 2.951 meticales = US$1 (1992).

Indice de producción agrícola: 100 en 1979-81, 84 en 1992.

Indice de producción de alimentos per cápita: 100 en 1979-81, 70 en 1992.

Cereales importados: 1.164.000 tons. métricas (1992).

Dependencia de importación de alimentos: 22% (1988-90).

Consumo de fertilizantes: 16 kgs por há. (1992).

Deforestación anual: 0,8%.

Deuda externa: US$4.929 m., US$299 per cápita (1992).

Servicio de la deuda: 8% de las exportaciones (1992).

Inversiones privadas extranjeras: US$25 millones (1991).

Ayuda recibida: US$920 millones (1991); US$57 per cápita; 69% del PNB.

Energía

Producción: 0,05 millones tons. de Equivalente Carbón.

Consumo: 31 kgs de Equivalente Carbón per cápita anualmente, 91% importado (1990).

Principal fuente: carbón (1990).

 

[ ]* Cooperación con el Africa Austral.

[* Director Adjunto del Departamento de Estadística y Planificación. Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de Mozambique.]

[ ]* UGC(Uniâo Geral das Cooperativas Agro-Pecuarias de Maputo).

[ ]*Fuente:"Guía del Mundo 96-97". IEPALA, ITeM, 416 y 418.