AFRICA AUSTRAL: EL RETO DE LA DEMOCRATIZACION Y EL FUTURO DEL DESARROLLO ECONOMICO

Carl B. Greenidge[*]

* Vicesecretario del GrupoACP(Africa, Caribe y Pacífico).

Quisiera comenzar con una matización poco convencional. De todos es aceptado que la democratización conduce al desarrollo económico o, al menos, es un requisito indispensable para el crecimiento y el desarrollo. Esta conexión, política e ideológicamente deseable, es desgraciadamente falsa en la realidad. Desde el principio quiero distinguir entre cómo me gustaría que el mundo funcionara y cómo realmente lo hace.

Lejos de facilitar el desarrollo económico, la puesta en marcha de prácticas democráticas puede llevar a una considerable inestabilidad. Es necesario reconocer este punto para enfrentarse a él y evitar serias decepciones. En cualquier caso, la democracia aun plenamente instaurada puede desarrollarse en un contexto en el que los perdedores tengan suficiente poder político, económico o militar para socavar los cambios en beneficio de la mayoría; por lo que deben ser controlados o apoyados por incentivos financieros que mantengan la paz.

El desafío: establecer prioridades económicas democráticamente

Por tanto, si la democracia no es un camino fácil hacia el desarrollo, ¿qué es? La democracia está todavía por definir y establecer sus prioridades en el contexto económico. El desafío de los gobiernos está en definir esas prioridades así como en facilitar una atmósfera de amplia participación para llegar a ellas.

La toma de decisiones dentro de la comunidad y la participación de los ciudadanos en este proceso democrático y en la definición de las prioridades se puede realizar de muchas maneras.

La Convención de Lomé refleja en parte la lucha por la democracia de Africa del Sur. Basta con mencionar que la introducción del Artículo 5 de la Convención sobre los derechos humanos fue una reacción a las intolerables relaciones de la UE con el régimen racista de Sudáfrica.

Lomé y la democratización

La Convención mantiene hoy día como objetivo compartido los derechos humanos, el estado de derecho y la democracia. Para ayudar a los gobiernos de los países ACP a mantener el respeto por estos principios globalmente aceptados existe la cláusula de suspensión. Para Sudáfrica, esta cláusula tiene un significado especial y todos los gobiernos de la región podrán ser juzgados conforme a estos principios.

Los acuerdos institucionales democráticos dependen de varios factores subjetivos, algunos de los cuales están presentes en debates y estudios. Quiero insistir en que no se trata simplemente de celebrar elecciones multipartidarias de vez en cuando. Junto a

1. elecciones y modelos electorales,

2. las constituciones

3. el papel de la prensa, la iglesia, el ejército, las ONGs y

4. el trato a la mujer.

5. el papel de la juventud y de las instituciones tradicionales como los jefes.

6. Las consecuencias de la liberalización económica y de las privatizaciones.

7. Elites y etnicidad.

Hay que señalar que las prácticas democráticas (o su ausencia) en un país, pueden limitar o influir enormemente en las posibilidades de abordar sus prioridades.

Quiero plantear dos aspectos de la Convención de Lomé en relación con los puntos anteriores.

La descentralización

La descentralización en la toma de decisiones es uno de los aspectos de la democracia. El proceso de la liberalización económica es también importante y puede crear "espacios económicos" para grupos e individuos. En el contexto del ajuste estructural, hay que señalar que uno de los instrumentos más rápidos utilizados para hacer ajustes estructurales especiales excepto para la ayuda a la rehabilitación, lo proporciona la Convención de Lomé.

Casi todas las partidas del 7? FED (Fondo Europeo para el Desarrollo) han sido gastadas en dos años y medio.

En las diferentes revisiones de la Convención de Lomé, el tema de la cooperación descentralizada ha aparecido como un objetivo destacado. A través del Artículo 251.b de Lomé IV:II, se pretende reforzar y diversificar las bases del desarrollo a largo plazo de los países ACP, fomentando "las capacidades, los métodos innovadores y los recursos de los agentes de la cooperación descentralizada" , entre los que se incluyen:

* las comunidades rurales

* las cooperativas

* los sindicatos

* las ONGs

El agente de la cooperación descentralizada

Quizás debiera decir unas palabras sobre el concepto de sociedad civil y de agente de cooperación descentralizada, tal y como se percibe en la UE. Globalmente no es difícil definir estos conceptos. Sin embargo, Africa del Sur, como remanente del mundo en desarrollo, tendrá que asegurarse de que las pre-ocupaciones occidentales sobre las instituciones formales (que solo en occidente funcionan como agentes económicos eficaces y al margen del estado), no obstaculicen sus procesos constitucionales y civiles.

Hay experiencias de todo tipo con estos agentes, algunas de ellas muy decepcionantes, probablemente porque no están tan bien informados, dotados de recursos y desligados del estado como sus socios en los países de la OCDE. Y es que, posiblemente, la idea de agente descentralizado según la Convención de Lomé no es tanto la de una ONG formal o una cooperativa; sino la de comunidades afines basadas en lazos culturales y otros grupos como el clan. Y deberían ser este tipo de entidades las que los gobiernos de los países ACP, incluidos los de Africa del Sur, promocionaran evitando su politización.

La ayuda a los Estados y a las ONGs

Y siguiendo con esta cuestión, los gobiernos de los países de Africa del Sur y los donantes deberían asegurar un equilibrio funcionalmente aceptable, incluso sostenible, entre la ayuda que se da a los estados y a las ONGs. El criterio para hacer esta división debe ser las capacidades de ambos. Además, la gestión de la ayuda no debe producir en el estado un aparato buro-

crático descoordinado o que cree rivalidades. Y los países de la región deben encontrar formas de solucionar su problemas comunes sin crear dobles mecanismos institucionales o financieros.

Necesidad de estabilización y rehabilitación

Terminar con las guerras civiles en Africa del Sur es imprescindible para el pleno desarrollo de la región, y su estabilidad influye en los países vecinos. Con los esperanzadores signos que aparecen en el problema angoleño, muchos observadores están deseando que llegue un período de estabilización y re-habilitación en una de las regiones más ricas del mundo.

Con el pasado de inestabilidad y caos social que tiene la región, una gran parte de los recursos deberán ser dedicados a la estabilización y la rehabilitación, con especial dedicación a la satisfacción de las necesidades básicas (infraestructuras, cuidado de la infancia, salud...). Cinco de los nueve países de la zona no tienen salida al mar. Todos ellos sufren periódicas temporadas de sequía, y dos de las áreas que más fondos precisarán en los programas a nivel regional o nacional serán el transporte y el suministro de agua potable.

Necesidad de ayuda externa

Algunas de estas necesidades comunes tendrán que ser afrontadas a través de instituciones nacionales que ya existen pero, obviamente, se necesitarán también recursos financieros externos para complementar los gastos nacionales. Ayuda alimentaria, de emergencia y para la rehabilitación tendrá que mantenerse durante un tiempo a través de ONGs externas principalmente.

El actual protocolo de Lomé ha adjudicado a la región 2.100 millones de ECUs del presupuesto comunitario y de otras partidas programadas y no programadas. Sin embargo, esta cantidad no va a dar para mucho pues, con una población aproximada de 61 millones de habitantes, representa una ayuda de 7 ECUs por habitante y año. Es imprescindible pues utilizar estos fondos de forma eficaz. La democracia, como ya se ha señalado, puede provocar conflictos en las expectativas de la gente y en los criterios sobre como utilizar la ayuda. Mientras unos grupos son partidarios de satisfacer las expectativas colectivas para conseguir una estabilidad política, otros quieren que sean aprovechados para apoyar aquellos que afectan a toda la región. Por tanto, se debe trabajar por la estabilidad utilizando tantos agentes como sea posible desde el punto de vista funcional, siendo importante para esto todo lo dicho anteriormente sobre cooperación descentralizada. Una forma de reforzar el

trabajo del estado y de atenuar la presión que grupos conflictivos puedan ejercer sobre él, es aprovechar los esfuerzos de las organizaciones comunitarias y promover la iniciativa individual y privada.

La democracia no es barata. Supone una pesada carga para los recursos humanos y materiales. La región debe hacer todo lo que pueda para utilizar la ayuda que recibe de la UE y otras instituciones internacionales para promover la puesta en práctica de los principios democráticos. El éxito de Africa del Sur es tan importante que no se deben escatimar esfuerzos en anticipar y definir los requisitos necesarios para el ejercicio eficaz de los principios democráticos.

El Programa Regional de Lomé puede servir de ayuda en este contexto. Puede parecer que este programa vale para todos los grupos y para todas las circunstancias, pero también hay que decir que tiene que ser llevado a la práctica en su totalidad y verificado en todas sus posibilidades. La región debería analizar cuidadosamente y de forma inhibitoria los mecanismos que hoy tiene para tomar decisiones sobre las prioridades regionales y para su implementación futura.

Thabiso Ratsomo[*]

* Kagiso Trust. Sudáfrica.

Desde el punto de vista de las ONGs, creo que la democratización política y el desarrollo económico prosperan en condiciones de estabilidad, tolerancia y aceptación unos de otros dentro de la región de Africa Austral. Ese es uno de los retos a los que nos enfrentamos en la región. También me apresuro a decir que los problemas de la democratización no son exclusivos del continente africano, ni de la región de Africa Austral. El primer día de la conferencia me daba la impresión de que hay quien duda del compromiso de los líderes de Africa Austral para con la democracia. Creo que se trata de una falta de confianza injustificada hacia esos líderes. Creo que los españoles o los portugueses, por ejemplo, pueden corroborar que la democracia no es algo que se regala en bandeja de plata.

Obstáculos a la democracia

Me gustaría insistir en que a los nuevos países de Africa Austral todavía les resulta difícil comprender las instituciones propias de la democracia. Es el caso de Angola, por ejemplo. Después de las elecciones, los observadores internacionales dijeron haber sido razonablemente libres y justas. Y, a pesar de todo, UNITA no aceptó los resultados. Aunque ha pasado a ocupar 70 escaños en el Parlamento, uno de ellos para su presidente, Jonas Savimbi, todavía sigue siendo un problema después de casi dos años..

Otro ejemplo es el caso de Sudáfrica. Sabemos que hay enormes diferencias entre el Congreso Nacional Africano (ANC) y Partido de Liberación Inkatha (IFP). Sólo se celebraron elecciones municipales en 7 de las 9 provincias, y curiosamente las 7 provincias controladas por el ANC. Podemos decir, por lo tanto, que hay un esfuerzo consciente por sabotear y frustrar la celebración de elecciones en las provincias no controladas por el ANC.

El Tribunal Constitucional de Sudáfrica ha abolido la pena de muerte. Pero los partidos de la oposición están llamando la atención del aumento del crimen achacándolo a dicha abolición. Se trata de un esfuerzo deliberado para confundir a la población y aprovecharse de sus sentimientos. Creo que

es hora de que se asuman responsabilidades. La oposición no debería hacer declaraciones erróneas sobre temas tan delicados. Creo que en el contexto de estos países, si podemos evitar este tipo de incidentes, se avanzará mucho en la aceptación de los principios y prácticas democráticas.

Muchos de los líderes de los países de Africa Austral llevan muchos años en el poder. Y sabemos que el poder corrompe. Y hay una tendencia a agarrarse a él a toda costa. No obstante, esperamos que los ejemplos de los sandinistas en Nicaragua, Zambia y Malawi persuadirán a nuestros líderes para aceptar la eventualidad que supone estar en el poder.

Para reforzar la democracia

¿Qué debemos hacer para reforzar la democracia? Creo que debemos educar a nuestra población sobre lo que es la democracia, cómo funcionan las instituciones, qué es la democracia multi-partidista, etc. Espero y creo que es ésa la tarea que debemos realizar de ahora en adelante. Cuatro años no es mucho tiempo, y después de los mismos, celebraremos elecciones en algunos países. Pero no me gustaría parecer pesimista. Creo que Zimbabwe, por ejemplo, con 15 años de independencia, ha celebrado elecciones recientemente. Namibia también ha celebrado sus elecciones hace poco sin incidentes. Sólo quiero expresar el deseo de reforzar la democracia en Africa Austral. Debemos planificar con vistas al futuro y anticiparnos a estas cuestiones.

Tomemos otra vez el ejemplo de Sudáfrica. La mayoría de las ONGs se basan en la democracia, en la igualdad racial y en la oposición al apartheid. Creo que debemos apoyarlas, seguir trabajando en favor de la democracia, seguir cuestionando las acciones gubernamentales que parezcan no respetar los principios democráticos, etc.

Podría citar el ejemplo de "International Defense and Aid" (Defensa y Ayuda Internacional), basado en Gran Bretaña. Justo cuando el presidente fue excarcelado, se acabaron los fondos de esta organización. Yo creo que debemos evitar refugiarnos en excusas para apoyar a las personas que representan las fuerzas democráticas en el país. A la vez, hay líderes que han sido perseguidos y exiliados de nuestra región, que han sido encarcelados y que conocen los horrores de la tiranía y las prácticas no democráticas y la opresión. Esos líderes, como Mandela, son los que ahora dicen "Jamás, jamás volverá a ocurrir" .

Hay casos particulares, como Zimbabwe, que dentro de la Common-wealth ha adoptado una actitud muy crítica contra Nigeria, por aparentes abusos de los derechos humanos. Estos son signos positivos, pero estas cosas no pueden darse por supuesto. Hemos de seguir trabajando para asegurarnos que la cultura de la democracia eche raíces muy profundas en nuestros países.

Respecto al desarrollo económico, dije antes que Sudáfrica parece ser el gigante económico de la región. Y, como sudafricano y miembro de una ONG, si tuviera oportunidad de hacerlo, persuadiría a mi gobierno para que fuera más sensible a las necesidades de los demás países de la región en temas de desarrollo económico, y para que no utilizara su poder en beneficio propio. Yo creo que las ONGs representamos los intereses de la gente corriente, con necesidades, la gente que más tiene que perder si el impulso democrático pierde su norte. Por eso digo que es importante que nuestro gobierno se prepare para cooperar económicamente en beneficio de toda la región.

Llamamiento a Europa y a sus ONGs

Pero también le digo a los pueblos de Europa que deben apoyar la gestión de los movimientos para el desarrollo de Africa Austral. Deben hacer presión para conseguir un trato comercial favorable. He de decir que me ha dado la impresión, por la pregunta que hizo alguien de España sobre el tema de la pesca, que la pregunta era un poco en interés propio, más que en el interés de la gente de Namibia u otros países con industria pesquera. Yo creo que debemos ser un poco más comprensivos y no colocar nuestros intereses económicos por encima de los de otros pueblos que han sufrido durante años. Ese es el mensaje que me gustaría transmitir.

Por eso quisiera hacer un llamamiento a las ONGs europeas, los gobiernos europeos, la Unión Europea, para que hagan toda la presión posible para la obtención de unos acuerdos comerciales favorables, y para que dejen a un lado sus intereses nacionales, en favor de los intereses de la humanidad. Sería una tragedia que la gente de Africa Austral pensara que los votos que entregan a sus gobiernos no sirven para nada. Esa gente ha sufrido opresión y represión durante años, y no les debería quedar duda alguna sobre la bondad de la democracia. Si persisten las dudas, los problemas de los veteranos de guerra que han desestabilizado Zimbabwe durante 7 años, por ejemplo, continuarán. Como sudafricano, sé que hay muchas armas en el país y que mucha gente ha recibido formación militar. Y se empieza a cuestionar si la democracia ha tenido algún fruto positivo. Permitir que esas dudas persistan podría ser muy peligroso para la región.

Alvaro T. O. Da Silva[*]

* Director Adjunto del Departamento de Estadística y Planificación. Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de Mozambique.

Quizás deba hacer un pequeño comentario sobre el problema de las relaciones internas de la SADC y el desequilibrio entre los países. Creo recordar que uno de los objetivos de la SADC actuales, y me parece también que es su gran meta, es la reducción de los desequilibrios entre los países de la región, desequilibrios que van desde la inexistencia de una complementariedad real entre las economías de los países (...). Por lo tanto, hay que modificar esa situación, pues hay realmente grandes desniveles entre las economías de algunos países en relación a otros. Uno de los objetivos del funcionamiento de la cooperación a nivel económico de SADC es caminar hacia proyectos de integración económica sí, pero integración económica en base a la armonización y reducción de los desequilibrios regionales...

No trabajo en el Ministerio de Hacienda ni el Banco Central de Mozambique, pero este debate sobre los programas de ajuste estructural no son, por su dimensión y su impacto social, de la tutela exclusiva del Ministerio de Hacienda ni del Banco Central. Lo que puedo decir es que las autoridades gubernamentales de Mozambique tienen un margen de negociación muy pequeño en relación a las instituciones (...). La razón es sencilla: nuestra renta per cápita en relación al PIB es algo así como 80 dólares. Ayer tuve la oportunidad de citar que el volumen de nuestras exportaciones no sobrepasa los 150 millones de dólares y necesitamos, para rehabilitar la economía, que llegue a los índices del producción alcanzados en el 75 y en el 80, que han sido los años de mayor crecimiento económico, ascienden a algo así como 1.000 millones de dólares. Ahí, los términos de diálogo, el margen de negociación del gobierno es realmente muy estrecho y eso trae graves consecuencias.

Hay una reflexión a nivel de las instituciones no gubernamentales sobre cuáles pueden ser las alternativas a los programas de ajuste estructural, porque se da como definitivo que la adopción de programas de ajuste estructural es necesaria. Nosotros no podemos tener una política de apertura en relación al mercado internacional, no podemos tener acceso a los créditos internacionales, tanto bilaterales como multilaterales, no podemos tener

acceso a créditos no públicos sin estar afiliados y sin cantar la misma canción del Banco Mundial o del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, ni siquiera es discutible que salgamos del esquema o de los mecanismos financieros internacionales impuestos por el Fondo Monetario o por el Banco Mundial. El problema es encontrar alternativas al pacto provocado por la aplicación del programa de ajuste estructural. En América Latina, por ejemplo, hay una amplia experiencia de negociación con algún éxito, con esas instituciones internacionales, lo que no deja de ser una referencia para Mozambique.

Hay otra referencia, que es traer ese debate al nivel de la SADC y crear en torno a ella una concertación y una actitud común en relación a las instituciones internacionales. Ese debate está empezando. Otra posibilidad es decir a estamentos como la UE lo siguiente: con vosotros nuestra relación se puede situar en otros términos. ¿Cuáles son esos términos? Hay una propuesta que es la declaración de Berlín, que en mi opinión, tiene elementos que son decisivos. La cuestión de las pequeñas y medianas empresas - quizá aquí no tengan mucho eco y no haya interlocutores válidos - es fundamental como alternativa al impacto negativo de los programas de ajuste estructural.

No tengo mucho más que decir, sólo quizás complementar - y esto es una opinión personal - en relación a la deuda exterior, los marcos que hoy nos proponen de reconversión de la deuda exterior son marcos muy restrictivos. Nos dicen que el paquete de soluciones para la deuda exterior es la reducción de la deuda, otra solución es el escalonamiento de la deuda, una tercera es la aplicación del Plan Brade, pero son paquetes muy restrictivos y que la situación de países como Mozambique no nos dejan muchas posibilidades de maniobra. ¿Por qué no pensar, por ejemplo, en otro tipo de reflexión? ¿Por qué, en vez de comprar y vender la deuda a empresas multinacionales, no se reconvierten esas deudas públicas en un acuerdo con pequeñas y medianas empresas? ¿Por qué no se reconvierte la deuda pública, en vez de venderla a sectores privados, en un apoyo a la actuación asociativa? ¿Por qué no se dirigen esos fondos hacia proyectos concretos con impacto social y económico bien definido, hacia agentes de solidaridad como las ONGs de países extranjeros? Son soluciones sobre las que hay que dialogar, sobre las que hay que reflexionar y formular - y puede ser una contribución muy importante lo que decía la presidenta de la Agencia de Cooperación Española - una contribución para la formulación de un nuevo orden económico internacional. ¿Por qué no se canalizan a través de esos foros? ¿Por qué no se traen peritos que propongan soluciones alternativas concretas? Pienso que esa puede ser una contribución positiva. Las ONGs están concebidas para

emergencias, ayudas alimenticias, pero olvidan un aspecto muy importante que es el de la formulación de políticas, es decir, de dar a las ONGs que reúnen personas con mucha experiencia en cuestiones internacionales, economistas con mucha experiencia en esos asuntos internacionales. Esa también es una área de cooperación. Muchas veces los recursos que tenemos en nuestros países. Hay países en Africa Austral que no tienen esos recursos, en términos de capacidad, de formación, capaces de confrontar alternativas con el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Esa es también otra área de cooperación.

Juan Carmelo García[*]

* Cooperación con el Africa Austral.

Quisiera hacer una aportación con la intención de responder a lo que me parece que ha sido una llamada por parte de los representantes de los gobiernos y de las organizaciones del Africa Austral que han estado acompañándonos estos días.

Ellos han pedido a Europa reiteradamente - y nos consideraban a todos como Europa - que presentase una alternativa para el Africa Austral, que les propusiese una alternativa a lo que ha venido siendo hasta ahora la historia del Africa Austral, condicionada por multitud de líneas de presión, subordinación, opresión, explotación y discriminación. Y confían que en Europa demos una respuesta.Yo creo que nos desborda esta petición, pero no por ello debemos echarnos atrás y no buscar nuestra posible respuesta a la demanda que nos hacen los representantes políticos y civiles del pueblo, a través de los gobiernos y ONGs.

Repensar el desarrollo y la democracia

Y nos lo decían con respecto a las dos categorías, el desarrollo y la democracia, que hay que repensar pues las hemos utilizado mal en el norte. Se han secuestrado estos dos conceptos impidiendo que tuviesen la flexibilidad y la riqueza que los pueblos les pueden dar. Quizá más el del desarrollo,

pues sabemos que todo el desarrollo que se ha producido en el norte tiene mucho que ver con el subdesarrollo del sur, y que éste es un correlato ineludible del desarrollo del norte. Y que el modelo del norte no es sostenible ni para sí mismo aunque estuviese funcionando en un sistema autárquico. Ante este hecho, creo que en el norte tenemos que plantearnos como redefinir estos dos conceptos fundamentales.

Creo que además de repensarlos y reanalizarlos, debemos saber y medir exactamente cuáles son sus contenidos porque estamos hablando en abstracto tanto de democracia como de desarrollo y nos quedamos totalmente satisfechos cuando hay unas elecciones más o menos limpias, o un nivel de crecimiento económico pase lo que pase; cuando la mayor parte del mundo se ha ido empobreciendo durante los últimos 30 años. Pero, a la vez, hay que resituar estos dos conceptos. No podemos hablar de estas dos categorías con la misma entidad cuando las situamos aquí, entre nosotros, que cuando estamos situándolas en cualquiera de los 5 países que en estos momentos nos preocupan dentro del Africa Austral.

Y ésta es una tarea teórica, analítica, política, estratégica, económica y cultural. Y hay una obligación seria por parte de los agentes del norte, gubernamentales o no gubernamentales, internacionales o privados. Es una tarea que tenemos que afrontar entre todos.

Sostenibilidad y participación de los receptores

Varias ONGs nos han dicho, y quiero remarcarlo, que la sostenibilidad para el desarrollo depende de que los receptores locales directos estén totalmente involucrados en el diseño, identificación, elaboración, ejecución y evaluación de su desarrollo. Si no es así, no hay sostenibilidad. Nosotros, desde Río, veníamos insistiendo en que el desarrollo sostenible era intergeneracional e intrageneracional, que lo importante eran las generaciones futuras, mientras que la base social en la que había que apoyarlo la descuidábamos como dándola por supuesto. Ahora nos vuelven a decir que, o se da esta condición de sostenibilidad, o no tenemos asegurado ningún modelo de desarrollo. Y además no tiene por que ser el modelo de desarrollo capitalista central que tenemos en Europa el que se tenga que dar en aquellos países. Creo que casos como éste nos ocurren continuamente.

El ámbito local

Hablamos de democracia y desarrollo como categorías macro. Y no nos damos cuenta que todos los pueblos del Africa Austral han venido hablándo-

nos de situaciones concretas en las cuales se puede romper la frágil democracia y el desarrollo por pequeños conflictos socio-económicos, étnicos, políticos, culturales, etc. Desde hace más de 30 años, la vieja teoría del desarrollo ha debatido cuál es la dimensión de la unidad de desarrollo y todavía los teóricos no se han puesto de acuerdo. Según lo que nos viene de los países de América Latina, Africa y Asia, intuimos que debemos encontrar la unidad de democracia y desarrollo en el ámbito local.

He creído captar a través de las aportaciones de nuestros compañeros del Africa Austral que la unidad viable, tanto de la democracia como del desarrollo, es eso que llamamos el espacio local: la comunidad, el municipio, etc. Pero refiriéndome al concepto de democracia local, participativa y directa, la que puede tomar parte en las decisiones, gestión y control del poder político, no a través de unas meras elecciones indirectas, sino a través de la participación directa en el poder. Y un concepto de desarrollo sostenible según nos han explicado desde las ONGs. No hay garantías de que se vaya a dar esa viabilidad en los macroespacios, tan condicionados por los organismos financieros internacionales que imponen unos Programas de Ajuste Estructural, dados por las condiciones impuestas por Lomé, que desbaratan por completo desde el estado hasta las últimas instancias de la comunidad, muy importantes para las infraestructuras, pero que no llegan a satisfacer las necesidades concretas de la comunidad.

Redefinir el papel de las ONGs

Al mismo tiempo que afirmamos que hay que encontrar esa unidad de desarrollo local sostenible y humano y una democracia local, participativa y directa; también decimos que hay un peligro de que los poderes solo dejen hacer a las ONGs las tareas que por sus carencias, errores o preocupaciones precisamente no pueden hacer, como, por ejemplo, solucionar el problema de la pobreza. Así, el Banco Mundial hace los célebres programas de alivio de pobreza y dedica una cantidad muy pequeña para que las ONGs solucionen los problemas de marginalidad en algunos de los países, y así se intenta justificar la compensación de los PAE. Ante esa falta de visión que observamos en los grandes organismos internacionales, que únicamente marcan unas líneas de acción sin llegar a solucionar los problemas concretos, el peligro está en que las ONGs nos quedemos para apagar los fuegos que ellos están provocando. Que solucionemos los problemas de marginalidad, el alivio de pobreza, el problema de la infancia, ya que ese es el supuesto terreno humanitario del que tienen que ocuparse las ONGs; mientras que las grandes polí-

ticas de los organismos internacionales y de los gobiernos está en hacer carreteras sin preocuparse del impacto ambiental, o grandes programas de ajuste estructural haciendo que ni la educación ni la salud puedan ser cubiertas por el gasto público porque tienen que controlar la inflación, etc. Yo creo que las ONGs tanto del Sur como del Norte tenemos que redefinir nuestros papeles para ser verdaderos agentes de desarrollo local sostenible, puesto que estamos en contacto con las unidades reales de desarrollo y de democracia.

Hasta hace muy poco tiempo nosotros creíamos que el problema de la participación era el clave, que había que tomar el poder del estado con el fin de reorganizar la sociedad. Los acontecimientos políticos sucedidos de 1985, 1989 y 1991, han demostrado que el poder grande se desbarata en el momento en que se mueve una estructura. El poder abstracto, el del estado, nunca puede ser tomado por el pueblo ni por las comunidades, que solo pueden acceder al poder concreto, el que habla de recursos para satisfacer necesidades. No niego que haya que tener una conexión entre ambos discursos de poder, pero las ONGs tenemos que intensificar nuestros esfuerzos en las comunidades de gente normal, de hombres y mujeres que trabajan, producen y consumen; para que tomen el poder concreto en el espacio concreto donde el poder se está dando. Y si es en ese ámbito en el que se dan la democracia y el desarrollo, entonces, como decían los compañeros de las ONGs del Africa Austral, tendremos democracia participativa y desarrollo sostenible. Pero si no ocurre así, nos tendremos que conformar con ver como se van perdiendo nuestros líderes y el poder que les hemos otorgado, como les ocurrió a los sandinistas. Se dice que el gran síntoma de la democracia es la alternancia, pero lo realmente importante es que el pueblo participe en el poder.

Presión de las ONGs del Norte sobre los Gobiernos

Además de compartir estas reflexiones estos días, se nos han encomendado tareas que me parece deberíamos aceptar. Se nos ha pedido que presionemos desde aquí, para que los Programas Regionales y Nacionales Indicativos favorezcan el desarrollo local y la democracia participativa en los distintos países. Nosotros no participamos en la elaboración de dichos programas, pero si tenemos cierta obligación de influir en nuestros gobiernos que, aunque no identifican programas, sí toman decisiones sobre las condiciones que imponen a los países de la Convención de Lomé.

Se nos ha pedido que se cumpla la Conferencia de Berlín. Para eso tenemos que hacer frente a nuestros gobiernos, que son los que tienen que cumplirla.

Nos han dicho nuestros amigos que debemos presionar para que los acuerdos ignorados sobre transferencia de tecnología del Comité de Ayuda a al Desarrollo (CAD) de la OCDE se cumplan. España, desde hace 3 años, tiene mucho interés en participar en dicho Comité. Pues ya que participamos en él, presionemos desde España y el resto de ONGs europeas, a nuestros gobiernos, para que se cumplan las condiciones de transferencia tecnológica, por lo menos, con los países de Africa Austral.

Respecto a la difícil cuestión de la deuda, también tendríamos que buscar alternativas sabiendo que no vamos a obtener la condonación de la misma. A pesar de que sería un simple acto contable que solucionaría el problema político económico de la deuda con respecto a los distintos países. Y a pesar de que el pago de la deuda no aportaría absolutamente nada a los países del primer mundo, busquemos fórmulas para renegociar los intereses y el pago en las condiciones más favorables para estos países.

Sigo pensando en la idea loca de crear un fondo de cooperación al desarrollo para el Africa Austral con los servicios, los fondos y los intereses de la deuda, que podría ser una forma de potenciar el Banco de Desarrollo Regional ya planteado en Sudáfrica. De todas formas, me parece esta idea menos loca que distribuir esos fondos del pago de la deuda a los acreedores, los países donantes, o venderla en los mercados secundarios al mejor postor, que no suelen ser otros que empresas transnacionales, generando más deuda y opresión, con la justificación de que lo han comprado en un mercado libre, al precio de mercado.

Nos han pedido que forcemos para que la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), que depende de los programas de cooperación bilateral o de los programas de la UE, se integre en los presupuestos y en los patrones de gasto de los distintos países. Ellos no saben las cifras de dichos presupuestos, cuando nosotros las tenemos en nuestros ordenadores.

Las ONGs del Norte deberíamos asumir éstas y otras muchas peticiones. Y casi me atrevo a pedir desde aquí arriba a las ONGs del Sur y a sus representantes oficiales que han estado dándonos un ejemplo grandioso de compenetración con sus sociedades civiles, que nos exijan a las ONGs del norte comportamientos consecuentes con lo que decimos y con sus necesidades.

Ben Jackson[*]

* Red Europea para la Información y la Acción en el Africa Austral.

El tema de la democracia y el desarrollo siempre me recuerda un anécdota que se cuenta en mi país sobre la Ministra de Desarrollo. Era un activa defensora de la relación que debe existir entre desarrollo y lo que ella llamaba "buena gobernabilidad" , respeto a los derechos humanos, etc. Estoy seguro de que, en líneas generales, muchos de nosotros estaríamos de acuerdo con este planteamiento. En las elecciones de 1992, perdió su escaño, pero la Primera Ministra decidió nombrarla "dama" de la Cámara de los Lores con rango vitalicio a diferencia de aristócratas miembros por herencia. En el siguiente seminario sobre buena gobernabilidad que se celebró tras esas elecciones, hubo un comentario suave e irónico de uno de los participantes africanos sobre si era eso lo que ella quería decir cuando hablaba de "buena gobernabilidad" .

Creo que es importante empezar diciendo que, como ONGs, apoyamos el valor y la importancia de la democracia realmente representativa, incluso en el sentido formal de la palabra. Quizá es Sudáfrica donde podemos ver esto con más claridad. Miles de personas han muerto en la lucha por el derecho de elegir a un gobierno que represente realmente a la mayoría del pueblo.

Existe una tendencia sobre todo en las ONGs occidentales a criticar y desconfiar por norma de los gobiernos. En cierto sentido ese es nuestro papel, pero también debemos tener respeto a los gobiernos que son realmente democráticos y elegidos por el pueblo. Son una expresión de la voluntad del pueblo, y a pesar de sus defectos, debemos aceptar esta condición. No debe esto coartar nuestros movimientos pero olvidarlo, tampoco.

Democracia y desarrollo:una difícil relación

Examinemos el tema de la democracia y el desarrollo. Claramente, estoy de acuerdo con lo que se dijo sobre la difícil relación entre ambas. Sería agradable poder decir " A más democracia, más desarrollo" . La ecuación no es tan fácil de resolver, pero yo creo que sí hay una relación que afecta más globalmente a Europa y Africa Austral. Intentaré explicarlo:

1. Puede que la democracia no genere necesariamente desarrollo, pero las condiciones de desigualdad extrema, pobreza y subdesarrollo pueden hacer peligrar a la democracia, impidiendo que crezca o que se consolide.

Y hay ejemplos prácticos en la región que corroboran esta idea. Por ejemplo, a veces se han implantado de forma casi súbita Programas de Ajuste Estructural muy exigentes que han comprometido la estabilidad democrática del país. A mediados de los ochenta, Zambia sufrió unos graves disturbios por la frustración de la población al suprimirse de pronto las ayudas alimentarias solicitadas con la consiguiente bajada de los precios de los alimentos básicos. Nuestra colega de Zimbabwe también nos hablaba ayer de que los problemas del ajuste pueden conducir al crecimiento de las frustraciones que hagan peligrar la democracia.

Todo nos devuelve a la misma relación. Los mismos donantes, mediante distintas instituciones, hablan de la necesidad de mejorar las condiciones democráticas como condición para la ayuda al desarrollo. Y luego, ellos mismos, mediante otros canales (Banco Mundial, etc.) aumentan las presiones que pueden socavar la democracia.

Pienso en un país como Angola, donde la necesidad de mantener el proceso de transición política hacia la paz tiene que ir acompañada de un proceso de reconstrucción y rehabilitación. La desmilitarización de los soldados de UNITA debe ir acompañada de medidas que puedan reintegrar a esos soldados en la economía y la sociedad para evitar que vuelvan a las armas. En Bruselas, en la reunión de donantes de Angola el pasado mes de Septiembre, algunos países condicionaban la ayuda a la reconstrucción y el desarrollo a que Angola respetase el compromiso de paz y desarme. Eso lo podemos entender; si hay una guerra o riesgo inminente de volver a ella, ya que la ayuda puede desperdiciarse. Pero no es así de sencillo porque, sin un compromiso claro y visible desde el principio con la reconstrucción y la rehabilitación, el proceso de transición democrática y de paz puede verse en peligro.

2. Cuando hablamos de la democracia en su sentido más formal (elecciones, etc), todo eso hay que pagarlo. Y puede ser caro y complicado por la falta de censos electorales, etc. Una vez más, los donantes que imponen la democracia como condición para la ayuda al desarrollo, tienen el deber de ayudar en la parte práctica del proceso democrático. En Sudáfrica hubo un apoyo muy amplio para las elecciones generales y locales. Pero en Mozambique, donde está prevista la celebración de elecciones locales que podrían ayudar a aumentar el nivel de participación local, la falta de fondos puede impedirlas, lo cual es un problema grave. Este es un tema en el que la Unión

Europea debe estar dispuesta a asumir una condición de liderazgo en el apoyo a este proceso.

3. Es importante que más allá del sentido formal de la democracia, ésta y el desarrollo vayan a la par. Es necesario implicar a agentes más amplios de la sociedad civil en el proceso de desarrollo. Hasta cierto punto ésta es una verdad de Perogrullo que está muy de moda. Todo el mundo habla de participación. Creo que esto es aplicable no sólo a nivel local con la puesta en práctica de proyectos de desarrollo, sino también a nivel de toma de decisiones por parte de la Unión Europea o los gobiernos europeos sobre estos temas. A veces estas decisiones se toman a puerta cerrada, en los Consejos de Ministros. No siempre sabemos exactamente qué postura han adoptado nuestros gobiernos sobre una decisión importante de desarrollo. Y como ciudadanos europeos y personas preocupadas por el desarrollo, eso es algo que tenemos derecho a exigir: tener más información. Nuestra presión, nuestras campañas, no pueden ser realmente constructivas a menos que sepamos de verdad qué ha pasado en las principales reuniones donde se toman decisiones.

El SADC: prioridad a la participación

Y creo que se podría trazar un paralelismo dentro del SADC. El SADC a nivel gubernamental ha convertido en prioridad la participación en la toma de decisiones. Se han dado cuenta que el desarrollo regional, real y democrático, debe ser tal mediante la unión de los gobiernos y de los pueblos. Sé que existe la idea de trabajar para conseguir la participación de la sociedad civil, los medios, etc. para crear una mayor concienciación a nivel medio. Creo que el SADC ha realizado unas encuestas muy interesantes que demuestran que si a una persona normal de un país miembro se le pregunta qué es el SADC, responden que es algo a lo que va su presidente a unas reuniones cada cierto tiempo. Estoy seguro de que eso es más o menos lo que piensa mucha gente europea sobre las instituciones europeas. Creo que sería un debate paralelo muy interesante. ¿Cómo lograr una Europa del pueblo o un Africa Austral del pueblo? Creo que eso es parte del proceso democrático. Y creo que como ONGs en Europa y Africa Austral podemos desempeñar un papel constructivo facilitando este debate. Por ejemplo, como red comprometida en facilitar información y acción, la información puede y debe desempeñar un papel importante en la democracia real. Sin información la gente no puede entender ni participar en el proceso de toma de decisiones.

Déficit democrático de algunas instituciones internacionales

Si como naciones europeas recalcamos la importancia de la democracia para el desarrollo, también debemos exigir a nuestros gobiernos que haya democracia en algunas de las instituciones internacionales que trabajan en temas de desarrollo, por ejemplo, el Banco Mundial y el FMI. Los votos dependen de las acciones que se tengan, es decir, del dinero que cada país haya invertido en el Banco. Así, los grandes países ricos, como Japón y los europeos, son los que más votos tienen. Este tipo de principios prevalecían en el siglo XIX en Gran Bretaña y en muchos otros países europeos. Si tenías más tierra, o más recursos, tenías más votos. Pero ahora todo eso se ha eliminado con el principio "una persona, un voto" o "un país, un voto" .Puede que algunos piensen que es un cambio demasiado rápido pero así es como creemos que las instituciones internacionales de desarrollo y democracia deberían funcionar, con un sentido más real de la democracia a nivel internacional.

¿Cómo podemos funcionar de forma más democrática, de forma que sea más una sociedad entre Europa y Africa Austral? Uno de los temas recurrentes en esta conferencia ha sido la imposición de prioridades de Europa, ya sea sus gobiernos o sus ONGs. Eso no es comportamiento democrático. El comportamiento democrático se basa en una asociación real, personas decidiendo juntas sobre una base igualitaria. Creo que esa es una de las ideas esenciales de la democracia. Y creo que algo práctico que se ha reiterado aquí en los debates es cómo podemos, sin establecer una gran burocracia, y siendo realistas y prácticos, avanzar hacia una asociación más real entre Europa y Africa Austral. Y hacerlo de forma realmente democrática, que no sean las ONGs europeas, ni nadie, los que impongan nada, con nuestro propio ejemplo de gestión democrática.

 

[ ]* Vicesecretario del GrupoACP(Africa, Caribe y Pacífico).

[ ]* Kagiso Trust. Sudáfrica.

[ ]* Director Adjunto del Departamento de Estadística y Planificación. Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de Mozambique.

[ ]* Cooperación con el Africa Austral.

[ ]* Red Europea para la Información y la Acción en el Africa Austral.