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LITERATURA ORAL:UN ANTECEDENTE A LA LITERATURA FEMENINA

"Desgraciadamente, el Occidente nos

ha enseñado a desdeñar la palabra

oral...todo lo que no está escrito

en blanco y negro se considera

carente de fundamento".

D. T. Niane

Sundiata. An Epic of Old Mali.

Si bien la literatura representa un avance incuestionable para el desarrollo de la humanidad, no es menos cierto que su advenimiento ha trazado una línea de fuego entre letrados y analfabetos. Tal es el abismo entre los unos y los otros que se ha dado por subentendido que sólo quienes han accedido a la palabra escrita son verdaderamente capaces de expresarse, de comunicar sentimientos y visiones de mundo, o - en otros términos - de crear cultura. Más aún, la civilización de la escritura ha hecho del saber una mercancía, que como tal está sujeta a un proceso de acumulación. "Sabe" quién ostenta más diplomas, quién ha "ingerido" más letras, y existe un acuerdo tácito en dar más credibilidad a quienes han hollado el sacro recinto de la acumulación cultural occidental.

Esta "ingestión" cultural, pese a que se basa en la incorporación de un conocimiento social, tiende a ser un proceso altamente individualista y, al mismo tiempo, generador de elites. La apropiación del saber institucionalizado se transforma en un tamiz, que permite o no la participación en ciertas esferas de la cultura, incluyendo la esfera de la expresión literaria. De hecho, el manejo de la escritura se ha constituido en el santo y seña de la expresión literaria, santo y seña por demás esquivo. Entre los muchos que permanecen en el umbral del santuario de la cultura se encuentra la mujer. Escribe menos que el hombre, publica menos, tiene mayores tasa de analfabetismo. Sin embargo, en el contexto de otras culturas que no requieren de esta batería expresiva particular son capaces de crear en el campo de la literatura, como en otros muchos.





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