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Mutilación Genital.

Entre las costumbres tradicionales que afectan la salud de un gran número de mujeres africanas y les causan además serios traumas psicológicos y problemas sociales, está circuncisión femenina, todavía ampliamente practicada en países tales como Somalia, Gambia, Etiopia, Sudán, Togo, Ghana, Senegal, Nigeria, Mali, Benin, Liberia, Sierra Leone, Djibuti, Egipto, Kenya, Burkina Faso y en menor medida, al sur de la península Arábica, en Malasia y en Indonesis (ver mapa nº ). La circuncisión femenina adopta diversas formas:

El Tipo I, que constituye la forma menos severa, es conocida como "Sunna" y consiste en la remoción del prepucio del clítoris o de la punta del mismo.

El Tipo II implica la escisión del clítoris en su totalidad, seguida por la aplicación de huevo u otra substancia adhesiva para favorecer la cicatrización.

La escición o circuncisión de Tipo III consiste en la remoción del clítoris y del labio menor.

Y, finalmente, la infibulación o mutilación genital del IV Tipo añade a esta última la escición de la parte interna del labio mayor. Luego la herida es suturada - (infibulación) - dejándose sólo un pequeño orificio para orinar, y más tarde, para permitir la salida del flujo menstrual. La infibulación produce un gran daño en los genitales externos de la mujer, ricos en vasos sanguineos, afectando seriamente sus sensaciones sexuales.

Las complicaciones derivadas de esta operación tienen lugar tanto durante la operación como más tarde, a lo largo de la vida adulta, y particularmente al momento del matrimonio y del nacimiento de los hijos. La complicación más inmediata es la hemorragia que se produce después e la mutilación o luego de dos o tres días, cuando la sutura de los vasos sanguíneos no se ha realizado correctamente. Los casos de muerte por hemorragia son numerosos. Algunas niñas que han sufrido la circumcisión necesitan transfusiones de sangre y otras son tratadas en forma ambulatoria, cuando estas posibiliddes existen. El trauma operatorio produce asimismo retención de orina, debido al temor a experimentar dolor y una sensación de ardor al orinar. En algunos casos se producen coagulos que bloquean las vías urinarias. Otro de los problemas que puede producirse es la infección a la herida, y en caso más extremo, el tétano, que se transmite a través de los instrumentos quirúrgicos no esterilizados. Hay también complicaciones de órden ginecológico tales como infecciones crónicas del tracto urinario; dolores durante el período mestrual debido a que la pequeña apertura dejada por la infibulación dificulta el flujo de las secreciones vaginales y de la menstruación; infecciones pélvicas y vaginales a causa del mal drenaje; quistes en la zona donde se ha realizado la ablación del clítoris, etc. Las relaciones sexuales son dolorosas y la difícil penetración se acompaña de temor de la niñas al casamiento.

Otro rango de complicaciones son las de tipo obstétrico. Estas incluyen un trabajo de parto prolongado, sobre todo en la segunda fase, cuando se produce la dilatación cervical y la cabeza del bebé tiene que salir. Son corrientes también las fístulas rectovaginales y de otro tipo; el prolapso de la vagina debido a la prolongada retención del feto; las episotomias multiples para permitir la salida del niño[207]13 -16 June 1988, Mogadisho, Somalia..

En la sociedad Somali practicamente todas las mujeres sufren uno u otro tipo de mutilación genital, siendo el tipo más frecuente la infibulación, que constituye el 80% de las circumcisiones. Generalmente esta operación se realiza cuando la niña tiene 7 a 9 años y es una práctica tan profundamente enraízada en la cultura que ni siquiera se salvan de ella las somalies que viven en el extranjero. En Gambia también la incidencia de esta costumbre es muy alta. De acuerdo a las respuestas a un cuestionario que se llevó a cabo en 1985, 79% de los Gambianos la reconocían o practicaban[208]. En las áreas urbanas la operación se está profesionalizando y existe un número creciente de practicantes de sexo masculino. En algunos casos la operación es realizada por personal médico, con instrumentos esterilizados y anestesia local.

Sin embargo, habitualmente los hospitales no prestan este tipo de servicios, por lo que debe llevarse a cabo en las casas de las niñas o de los practicantes. En las zonas rurales la infibulación se hace del modo tradicional, sin anestesia y la herida es cosida con espinas[209].

Una de las razones esgrimidas más corrientemente para justificar esta costumbre es el respeto a la tradición. De hecho, la mutilación genital constituye el fundamento de los ritos de iniciación que marcan el paso de la niñez a la etapa adulta. Como indica S. Kassim Singhateh, los tabúes y rituales asociados a la circumcisión están hechos para endosar las normas y valores en los cuales se apoya la sociedad tradicional para su supervivencia. Otras razones aluden a la limpieza y pureza, lograda mediante la remoción de la "carne impura". Desde muy pequeña la niña aprende a creer que si no está infibulada es impura e infantil. En Somalia, luego de la infibulación, la cabeza de la niña es afeitada o lavada de un modo especial, como rito de purificación. La infibulación es presentada como el hito básico para desarrollarse como mujer y no es raro que la niña espere ansiosa el momento de traspasar este umbral. Existe asimismo una fuerte presión del grupo de edad para que toda esta normativa se cumpla y toda niña quiere adquirir las supuestas virtudes que se cree acompañan a la circumcisión. A las razones de índole social se añaden otras que hacen alusión a la religión. Por ejemplo, casi todas las Somalies son musulmanas y piensan que la circumcisión es una obligación del Islam. Sin embargo, según señala el Dr. Mohamed Alí Monassar[210], esta costumbre no es practicada en países musulmanes tales como Arabia Saudita, Siria, Irak y Tunisia. El Dr Monassar hace notar que esta costumbre no se ha originado en la tradición islámica y que existen considerables evidencias que se practicaba ya antes del Cristianismo y del Islam. Finalmente, este tipo de mutilación es utilizado como una forma de controlar la sexualidad femenina, como una respuesta a la creencia que si una niña que no es infibulada "va a irse de la casa y convertirse en una mujer perdida". La virginidad tiene un gran valor cultural y si por algún motivo la infibulación se rompe antes del matrimonio, la niña es tenida por indecente y sufre la severa sanción de su grupo social[211].

Como indica Amina Warsame, hasta hace pocos años atrás, la circumcisión femenina era un tema que ni se tocaba. En la actualidad existe una creciente conciencia de los daños asociados a dicha práctica y su erradicación se debate abiertamente a nivel de los gobiernos implicados, de organizaciones no gubernamentales, grupos feministas, personal médico, etc. La búsqueda de soluciones

suele estrellarse contra actitudes profundamente enraizadas, que dificultan el proceso de cambio. La interferencia foránea en las estrategias para dar término a esta costumbre provocan muy frecuentemente una reacción extremadamente negativa de muchas mujeres africanas, como sucedió en 1980 en la Conferencia de Copenhagen. En esta oportunidad AWORD (The African Women Research Association) pidió a las feministas de los países industrializados que reconociesen el problema de la circumcisión como algo que atañe a la mujer africana y que no puede cambiarse sin su participación. Consecuentemente exhortó a las mujeres de otras regiones a evitar "interferencias inoportunas, maternalismo, etnocentrismo y abuso de poder"[212].

[207] Dr. Mohamed Warsame, 1988: Medical and Social Aspects of Female Circumcision in Somalia, en "Female Circumcision", Proceedings of the International Seminar o Female Circumcision,

[208] Saffiatu Kassim Singhateh: The Incidence of female circumcision in The Gambia and its effect on Women and Children, en "Female Circumcision", op. cit.

[209] Amina Warsame, 1988: Social and Cultural Implications of Infibulation in Somalia, en" Female Circumcision", op. cit.

[210] Dr. Mohamen Alí Monassar: Discurso pronunciado en el Seminario "Female Circumcision", 13-16 June 1988, Mogadisho, Somalia.

[211] Amina Warsame, op. cit.

[212] Daniela Colombo, 1988: International Cooperation between Women's Organizations of north and south, en " Female Circumcision", op. cit.



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