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Aspectos generales

La tasas de mortalidad infantil y la esperanza de vida constituyen los indicadores más corrientemente utilizados para medir el bienestar, ya que se considera reflejan las condiciones sanitarias, las prácticas dietéticas y el estado nutricional de la población. En el Africa Sub-Sahariana la medición de estos indicadores presenta cifras que distan mucho de ser satisfactoria[187]. Si bien la esperanza de vida, tanto de hombres como de mujeres, ha experimentado un incremento durante el período 1950-1990, pasando de 39 a 52 años - éste aumento ha sido mucho menor que en el resto del mundo. La brecha con respecto al mundo desarrollado continúa siendo de unos 20 años. Es decir, una persona africana vive más de 20 años menos que una del mundo desarrollado[188]. (ver gráfico nº , p. 23, B.M.). Como en casi todos los lugares del mundo, en el Africa Subsahariana las mujeres viven más años que los hombres. (ver gráfico nº ).

Las tasas de mortalidad también han disminuido en el mundo en general, aunque siguen siendo altas en el mundo en desarrollo. Africa Sub-Sahariana ha seguido esta tendencia mundial, pasando de una tasa de 22 por 1000 en 1965 a 16 por 1000 en 1987. Sin embargo, esta mejoría no ha sido tan importante en el caso de la mortalidad infantil[189]. Según el "Global Outlook 2000"[190] la alta mortalidad infantil y de niños entre 1 y 4 años de edad sigue constituyendo la más alta proporción en la totalidad de muertes registradas.

Diversos estudios coinciden en demostrar que uno de los factores que más influencia tiene en los índices de mortalidad infantil es la educación de los padres, y especialmente de la madre: los resultados de encuestas sobre la fertilidad en el mundo señalan que una mayor educación de los padres resulta en una menor mortalidad infantil, y que este factor es más importante que la combinación de otros elementos tales como los mayores ingresos de los padres y una mejor infraestructura sanitaria. Por ejemplo, de cada 1.000 niños bajo los 5 años que mueren en Kenya, 109 son hijos de madres sin educación, 72 de madres que han completado su educación primaria y 64 de de madres con educación secundaria[191]. En el Africa Sub-Sahariana, la baja sobrevida de los niños, unida a deficientes niveles educacionales y a un insuficiente acceso a la contracepción contribuye a mantener altas las tasas de fecundidad[192].

Entre las mayores causas de mortalidad en mundo en desarrollo cabe mencionar la incidencia de enfermedades infecciosas y parasitarias, que representan alrededor de un 50% de las muertes, la mayoría de las cuales ocurren en infantes y niños de corta edad. Em los países desarrollados esta proporción sólo alcanza el 10% de todas las muertes[193]. La incidencia de enfermedades infecciosas y parasitarias se ve favorecida por la desnutrición y la escasez de agua y de servicios sanitarios. A comienzos de los años 80, un 70% de la población rural africana carecía de acceso a agua potable y en 7 países africanos esta proporción alcanzaba el 90%. La población urbana, que por lo general está menos expuesta a la escasez de agua es también alta en Africa: 33% de la población urbana aún no cuenta con agua potable. En lo que respecta a la sanitación, el problema es aún más grave: estimaciones realizadas durante el mismo período señalan que alrededor de un 80% de la población rural y un 50 % de la población urbana acusaba la falta de servicios sanitarios[194].( ver gráfico comparativo con otras regiones del mundo en desarrollo, p.74)

[187] FAO, 1991, Women in Agricultural Development, p. 9, op. cit.

[188] World Development Report 1993: Investing in Health, published by The World Bank, Oxford University Press, USA.

[189] Fao, ibid, p.9

[190] U.N.,1990: Global Outlook 2000, p. 205-206, United Nations Publications, USA.

[191] FAO, Women in Agricultural Development, p.9, op. cit.

[192] Ibid, p. 208

[193] U.N. 1990: Global Outlook 2000, op. cit. p. 286.

[194] World's Women, p. 74, op. cit.



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