
A pesar del hecho de que las masas de refugiados mantienen en su interior una alta incidencia de mujeres, los comités de ayuda a refugiados y otros grupos representativos están a veces compuestos casi en su totalidad por hombres. De esta manera, cuando dichos comités identifican las necesidades de la población a ser asistida, suele pasarse por alto las necesidades particulares de su componente femenino. Un ejemplo de esto está en la cesión de los hornillos de carburante. Se suele aceptar sin mas la idea de que la mujer asume voluntariamente el trabajo de ir a buscar la leña, frecuentemente a través de largas distancias, sin darle demasiada importancia a una asistencia basada en la introducción de hornillos de carburante que reducirían considerablemente este tipo de tareas. En muchas ocasiones el trabajo en las bombas de agua que llegan a instalarse en algunos lugares requiere una gran fuerza física.
Otra de las razones por las que las necesidades de la mujer no alcanzan a ser suficientemente identificadas deriba de una falta de comprehensión en torno a las funciones tradicionalmente asumidas por la mujer. A veces sólo los hombres reciben entrenamiento para la utilización de nuevas técnicas de labranza que tienen que ver con tareas normalmente desempeñadas por mujeres.