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MIGRACION

Patricia Bifani

En Africa y en Asia y el Pacífico la migración rural-urbana ha sido

principalmente masculina, mientras que en el mundo desarrollado y en Latinoamérica y el Caribe se ha producido el fenómeno contrario: las mujeres han tendido a migrar más que los hombres. La proporción de mujeres a hombres en las áreas urbanas de Africa es de 95:100 y en las áreas rurales de 105:100

[169].

A pesar de los patrones migracionales señalados, durante las dos últimas décadas ha habido un fuerte incremento en la migración de las mujeres dentro de las áreas rurales, tanto hacia las ciudades como hacia otros países. Como observa Helen Ware[170], la propensión a migrar del campo a la ciudad está aumentando más rapidamente en las mujeres que en los hombres. En Burkina Faso, el Censo de 1975 muestra que las migrantes femeninas han aumentado en un 453% entre 1960 y 1975, mientras que el número de hombres migrantes ha crecido sólo en un 153% aunque a partir de una base previa mayor.

Una encuesta a pequeña escala realizada en Kampala, la capital de Uganda, señala algunas de las razones por las cuales las mujeres migran: un 38% lo hace porque sus maridos han migrado; un 21% parten a la ciudad para huir de matrimonios poco satisfactorios; 12% lo hace porque están embarazadas y quieren escapar a la desaprobación que encuentran en la aldea; 6% desea huir del duro trabajo y del aburrimiento de la vida rural; 35 son mujeres sin hijos que quieren dejar atrás las sospechas de brujería que pesan sobre las mujeres estériles; 3% piensa que la ciudad ofrece mejores oportunidades económicas y 2% son viudas que no han heredado de sus maridos[171]

Ware hace notar que existen pocos estudios que analicen la decisión de migrar dentro del grupo familiar y que se preocupen de determinar a qué miembro de la familia le incumbe tomar estas decisiones. Por lo general se asume que la toma de decisiones corresponde al jefe de familia. Sin embargo hay situaciones en la que es la mujer quien influencia al marido para que migre en busca de trabajo. Cita la autora las canciones que cantan las mujeres Zarma, de Niger, mientras muelen el mijo y en cuyos versos piden al hombre que parta a buscar dinero para pagar los impuestos y para comprar nuevas vestimentas, advirtiéndoles que si no se van, no serán alimentados. Generalmente las mujeres que migran son muy vulnerables, ya que dejan atrás familia y redes sociales y están poco preparadas, en términos de formación y recursos, para enfrentar nuevas posibilidades de trabajo[172]. Por otra parte, la sociedad ofrece muy pocas alternativas laborales: las posibilidades de empleo asalariado no-agrícola más común son en el sector servicios y en la infraestructura económica[173]. Sin embargo, el porcentaje de mujeres que tiene acceso a estos puestos es sumamente reducido. Habitualmente las migrantes pasan a engrosar las filas del sector informal, situándose en sus niveles menos remunerados, tales como el servicio doméstico o el comercio callejero.

La situación de la mujer se ve diversamente afectada según cual sea el patrón migratorio adoptado por los miembros del grupo familiar. La migración del hombre, estacional o permanente, convierte a la mujer en jefe de familia. La migración estacional (o circular), es más común en Sud Africa, así como en regiones donde se producen estaciones secas muy pronunciadas. La migración permanente para insertarse en un trabajo asalariado se relaciona a los procesos de industrialización y urbanización y data de épocas más recientes[174]

[169] UN, The World's Women 1970-1980, op, cit

[170] Helen Ware, op. cit.

[171] Helen Ware, p. 161-62, op. cit.

[172] U.N., The Wprld's Women, p.73, op.cit.

[173] FAO, Women in Agricultural Development, p.25, op. cit.

[174] FAO, Women and Population...p 25, op. cit.



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