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El aborto provocado es el primer método anticonceptivo utilizado en el mundo.

Es tan peligroso como ilusorio pensar que la continencia, tanto en el hombre como en la mujer, podría solucionar la custión, tanto si esta continencia es voluntaria o inducida (sea por la esterilización o la limitación del apetito sexual, mediante la mutilación genital femenina, por ejemplo). Queda todavía esa amplia gama de métodos anticonceptivos, cada uno de ellos con sus ventajas, sus desventajas y sus riesgos (y cada uno de ellos con un resultado más o menos relativo según sea el grado de información, de cumplimiento y de control).

A lo largo de la historia el método anticonceptivo más utilizado ha sido el aborto provocado, tanto en las sociedades tradicionales como en las contemporáneas (particularmente, incluso, en las que el aborto está considerado ilegal)[168].

Los riesgos sanitarios asociados a la reproducción suponen, sobre todo en los países del Tercer Mundo, el primer factor de mortalidad entre las madres: En este contexto, el lugar preponderante lo ocupa el aborto provocado clandestino, por más que las técnicas actuales de interrupción voluntaria del embarazo, medicamente asistida, resulten económicas y seguras. Este único contrasentido social tendría que ser suficiente para abogar en favor de la despenalización del aborto. Sin embargo sabemos que esto no es así.

[168]Ver, al respecto, el número 47 del "Worldwatch Paper, consagrado al aborto."



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