
El grave deterioro ambiental, especialmente de los suelos y bosques africanos, suele atribuirse a la presión que ejerce el crecimiento poblacional sobre la naturaleza y sus recursos. La expansión de los cultivos para responder a la mayor demanda por alimentos, la reducción de los períodos de barbecho o de reposo de las tierras y el cultivo de áreas marginales son vistos como los principales causantes del deterioro de los suelos, de la desertificación y de la deforestación. Sin embargo, el proceso de deterioro no es nuevo, sino que se remonta a la era colonial. Como se ha señalado, el dominio colonial tuvo un impacto profundamente desestructurante sobre la sociedad africana. De hecho, produjo un quiebre masivo en la coherencia del sistema tradicional, caracterizada por una estricta adecuación entre los modos productivos, la organización social para la producción y el consumo y el respeto por ciclos, presiones y demandas ambientales. R. Repetto y T. Holmes hacen notar que muchas de las áreas que hoy experimentan los más serios deterioros ambientales son aquellas cuyos recursos agrícolas y ganaderos fueron enajenadas durante el período colonial. La expulsión de la población a tierras menos aptas para el cultivo empujó a las poblaciones rurales en expansión hacia los faldeos de las montañas, más propensos a la erosión, o los hizo adentrarse hacia las regiones semi-áridas, cuyos regímenes de lluvia son poco aptos para la agricultura continua, o bien desplazarse hacia los bosques tropicales, de suelos lateríticos pobres y facilmente expuestos a la lixiviación[114]. Por ejemplo, en Niger, la expansión de las poblaciones de maní hacia las regiones utilizadas por los pastoralistas durante la estación seca, redujo las áreas de pastoreo aumentando la presión sobre los pastizales restantes[115].
Uno de los casos más serios de sobrepastoreo, deforestación y erosión de los suelos tuvo lugar en los bantustanes, que cuentan con una gran proporción de suelos no arables y en los cuales ha estado confinada un 44% de la población sud-Africana, en su mayoría agricultores que producen para la subsistencia. La densidad poblacional de estas áreas ha sido de 79 personas por Km. cuadrado comparado con 15,5% en el resto del país[116].
El sistema de tenencia de la tierra tendió a hacinar a los campesinos en pequeños predios, dejando las grandes extensiones para los cultivos comerciales o industriales de exportación. En Zimbabwe miles de personas fueron expulsadas de sus tierras ancestrales entre 1910 y 1970. Hoy esa tierra que cubre 11 millones de hectáreas y representa un 40% de las tierras de Zimbabwe, está en manos de 4300 hacendados comerciales, que cultivan a gran escala y de los cuales la mayoría son blancos. Estas tierras son las más fértiles y con los más altos porcentajes de lluvias. Más de 7 millones de personas, en su mayoría ciudadanos negros, continúan hacinados en las áreas comunales, que cubren alrededor de 14 millones de hectareas. Estas áreas son las que los antiguos rodesianos blancos no quisieron para si y que designaron como reservas para la población negra desarraigada. Hoy estas áreas están densamente pobladas y sufren de sobreutilización [117].
En Rodesia del Norte, hoy Zambia, también se procedió al hacinamiento de las poblaciones africanas en reservas, designando las tierras fértiles que rodeaban la ferrovía en construcción como tierras de la Corona. El sobreuso de la tierra, la limitación del agua al consumo humano y del ganado y la falta de fertilizantes provocaron un verdadero desbaratamiento de la producción, que no cubrió ni siquiera las necesidades mínimas de subsistencia[118].
[114] Robert Repetto & Thomas Holmes, 1983: The Role of Population in Resource Depletion in Developing Countries, en "Population and Development Review 9, Nº 4, December 1983.
[115] Holmes & Repetto, ibid.
[116] John Hanks, 1988: Southern Africa Abused Environment. Earthwatch Nº31, in People, vol 15, Nº2, London.
[117] Andrew Meldrum, 1993: Black and white, looking for a shade of grey, en CERES, Nº144, Nov-Dec 1993
[118] Maud Shimwaayi Mutemba: Women and Ahricultural Change in the Railway Region of Zambia: Dispossession and Counterstrategies, 1930-1970, pag.93, en "Women and Work in Africa, ed. by Edna Bay. Westview Press/ Boulder, Colorado.