
En las culturas pastorales y agrícolas de Africa Occidental, es corriente que las mujeres no dependan economicamente de su esposo. Esto es particularmente cierto en los hogares poligámicos, donde las mujeres deben hacer frente por si mismas a su subsistencia y la de sus hijos [62]. Este fenómeno no es privativo de esta región sino que constituye una práctica muy difundida entre la mayoría de los grupos étnicos de otras regiones del Africa subsahariana. Hombres y mujeres deben asumir responsabilidades específicas con recursos propios de cada sexo, que se utilizan separadamente. Es por lo general la mujer quien tiene una responsabilidad mayor en la provisión de alimentos para el grupo familiar.
La separación de recursos productivos entre marido y mujer dice relación con el tipo de organización prevalente en la estructura social tradicional. Aún después del matrimonio, tanto hombres como mujeres continúan siendo miembros de sus propios grupos de linaje. En los sistemas patrilineales, en los cuales la mujer pasa a vivir con la familia del marido, ésta sigue vinculada a su familia de origen y en muchos casos sus recursos productivos provienen de la familia natal. De ahí la importancia de mantener una separación en el manejo y usufructo de los mismos. Por ejemplo, en muchas sociedades se espera y acepta que la mujer le haga regularmente regalos a los miembros de su familia y los ayude en momentos de necesidad. Ella, por su parte, puede volver a la casa de sus padres o hermanos en caso de divorcio. Otra razón trás la separación de recursos es la extendida práctica de la poligamia: en este tipo de arreglo matrimonial la mujer espera tener una clara separación de sus bienes antes que se produzcan problemas a raíz de la llegada de una co-esposa[63]. Se habla por esto de economías separadas o, con el advenimiento de la economía monetaria, de "monederos" separados. Es ilustrativo, entre otros, es el caso de los Ewe, en Ghana, cultura en la cual la mujer, al casarse, se integra la grupo familiar de su esposo pero se establece como una entidad productiva y de consumo independiente, con "su olla personal". En este caso, hombres y mujeres trabajan los mismos campos y el hombre juega un papel muy importante en el cultivo del yam, tubérculo que constituye el alimento de base de la comunidad. El producto agrícola se destina primordialmente a alimentar al grupo familiar, pero a diferencia de otras sociedades, el hombre controla los excedentes de producción que se generan por el trabajo común.
[62] Fapohunda E.R.(1983): Female and Male Work Profiles, en Female and Male in West Africa p. 33, compilado por C. Oppong, ed George Allen & Unwin, U.K.
[63] Judy C. Bryson, op. cit