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Servicios de Extensión Agrícola:

Diversos estudios coinciden en señalar que los "servicios de extensión agrícola", - (servicios destinados a promover la innovación tecnológica y a proporcionar consejos técnicos sobre prácticas agrícolas en las zonas rurales) - muy raramente se dirigen a la mujer, pese a su papel predominante en la agricultura. Cuando un agente de extensión agrícola llega a una aldea, por lo general la mujer está muy ocupada trabajando en los campos o en las actividades domésticas, y quiénes están disponibles para escucharlo son los hombres. Este hecho ha expandido la creencia de que los agentes de extensión agrícola son personas que vienen a visitar a sus congéneres del mismo sexo. Los agentes, a su vez, muestran a éstos las innovaciones tecnológicas. De ahí que sean los hombres quienes, invariablemente, manejen la innovación, mientras que las mujeres continúan desempeñando sus labores del modo tradicional[349].

Más aún, en muchas ocasiones, cuando una mujer es abordada por estos agentes, lo hacen para proporcionarle conocimientos de economía doméstica en vez de promover el mejoramiento de la productividad agrícola. En algunas oportunidades se intenta impartir formación en ambos rubros, combinando consejos técnicos sobre cultivos, ganadería y pesca con elementos de nutrición, sanitación y planificación familiar[350]. Esta discriminación no se debe a que la mujer sea considerada como un trabajador agrícola de calidad inferior, sino a los estereotipos existentes sobre las funciones sociales de la mujer. Investigaciones realizadas por Kathleen Staudt en Kenya occidental muestran que la productividad agrícola de hombres y mujeres es igual en los distritos no visitados por trabajadores de extensión agrícola, pero que ésta aumenta en favor de los hombres donde dichos trabajadores han efectuado su labor educativa y de promoción de nuevas técnicas de desarrollo rural. Asismismo, los trabajadores que imparten estos conocimientos son mayoritariamente hombres.[351] Información recogida en 46 países africanos indica que sólo entre el 3 el 4% de los agentes de extensión agrícola formados por el gobierno para impartir información y consejo en las zonas rurales, son mujeres[352].

Este último aspecto es, sin embargo, sujeto de controversias. Por una parte se cuestiona que los funcionarios de extensión agrícola sean mayoritariamente hombres, y por otro, se critica la formación de mujeres para tales puestos, ya que éstas están menos disponibles para realizar trabajo de campo por largos periodos. Estudios realizados por la FAO muestran que por lo general las mujeres no manifiestan preferencias por expertos del mismo sexo, y que por lo contrario, muchas veces piensan que los hombres están mejor calificados que las mujeres para el desempeño de estas funciones[353].

Safilios-Rothschild hace notar que todos los factores mencionados se conjugan para excluir a la mujer de las políticas de extensión agrícola. A ellos se añade la concepción del "campesino" como aquel que cultiva para la exportación o trabaja en "cultivos mejorados", es decir, en aquellos que han sido objeto de innovación tecnológica. Esta noción deja de lado al pequeño campesino y entre ellos, a la mayoría de las mujeres campesinas. La autora menciona a guisa de ejemplo el caso de Luapula, en Zambia, donde se define como campesino al que cultiva maíz híbrido. Dentro de este contexto son considerados como campesinos los agricultores que cultivan un mínimo de 2 a 4 hectáreas de este producto y lo venden a cooperativas. Pese a que estos representan entre el 1 y el 2% de los campesinos del lugar, tienen un derecho exclusivo sobre los servicios de extensión agrícola y sobre el crédito. Practicamente todas las mujeres, independientemente de la superficie cultivada o del tipo de cultivo a que se dediquen, son catalogadas como "agricultoras de subsistencia" y dejadas al margen de toda institución agrícola. De hecho, muchas de estas mujeres cultivan también dos acres de terreno con maíz local, sorgo, mijo, casava, frijoles y venden una gran parte de su producción a los mercados locales. Pero, dada la escasez de personal de extensión agrícola y de medios de transporte, no se considera necesario incluirlas en los programa de extensión.

[349]Ibid, p.23.

[350] Safilios-Rochschild, p.58, op. cit.

[351] Ann Whitehead: Rural Women and Food Production in Sub-Saharan Africa. Documento leido en los seminarios de la Universidad de Oxford, Sussex & the Open University en 1987.

[352]ECA,1991,op. cit, p. 22

[353] Estudio citado por Safilios-Rothschild, op. cit., p.59



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