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MEDIDAS DESDE LA RAIZ

La mujer africana no ha dejado de crear sus propias estrategias de autodependencia. Sus cooperativas en los campos del Senegal han llegado a desarrollar una tecnología importante en el área de la alimentación y grupos regionales diversos han aunado sus esfuerzos a la hora de construir pozos y desagües para sus aldeas. En el caso de Swazilandia, un crédito periódico concedido por el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer ha venido apoyando a esta a lograr una independencia económica a través de inversiones en medios de producción como máquinas de coser, de compras de materias primas a precios prácticamente de fábrica, de ayudas con respecto a la provisión de artículos mercantiles a bajo costo como los uniformes escolares y de formación en industrias domésticas de pequeña escala que la disuadan de abandonar el hogar en busca de trabajo. Solamente los graduados de proyectos de formación profesional en talleres de costura, tejido, teñido, soldadura, cocción de ladrillos, peletería y alfarería subvencionados por Naciones Unidas y el Gobierno holandés podían optar a estos préstamos: hubo, sin embargo, una alta demanda de los mismos, con una tasa de reembolso del 85 al 90 por ciento y otra de impago cercana al 2 por ciento.

El Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer ha distribuido, por otra parte, fresadoras a Gambia con el fin de reducir de seis a cuatro horas el trabajo diario de la mujer en la molienda del sorgo y el mijo. Del mismo modo, los nuevos envíos de hornillos recibidos en Burkina Faso consumen de un 40 a un 60 por ciento menos de leña que los tradicionales modelos "de tres piedras" y pueden ser fabricados por la industria local. Por último, las máquinas de ahumado desarrolladas en Ghana y utilizadas actualmente en Guinea, Togo, Guinea-Bissau y Benin pueden ahumar diez veces más pescado que las tradicionales, utilizando la misma cantidad de leña.

La comunidad ngusuria, que puebla la provincia de los valles del Rift, trabajando junto con la organización Keniata Agua para la Salud y con varios departamentos oficiales adyacentes, ha logrado la construcción de un sistema para ahorrar agua que elimina el desplazamiento de catorce kilómetros que tomaba a las mujeres hasta entonces una media de siete horas diarias. El sistema llegaba también a dar energía a los molinos de maiz, proveía de agua a las clínicas de la zona y servía para el baño del ganado, sin negarle su validez en las granjas piloto para animales de sequía o en las labores de cosecha y reforestación. Las mujeres ganaban, con ello, tiempo para asistir a sus cursos de nutrición, alfabetización o educación de adultos, sin dejar de mejorar su salud, su higiene y sus prácticas domésticas relacionadas con el cuidado de los hijos. Por lo demás, ahorraban sumas de dinero que previamente tenían que emplear en el cultivo de la harina de maiz.

Perdita Huston, participante del Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (en el taller denominado como "enfoque 12 más 12") sacaba estas conclusiones a raiz de un encuentro de mujeres de una aldea cercana a Meri (en el Norte del Camerún y caracterizada por presidir una región tan seca como improductiva en un país que, paradójicamente, fuera antes tan exuberante): "Hace tres meses, cada mujer pidió prestados unos doce dólares más o menos. Después de un conjunto de actividades creativas (que iban desde cocinar galletas que después serían vendidas en el mercado local a comprar y coser ropas para su posterior reventa) cada mujer convirtió aquella suma inicial en 12 más 12, 12 más 14, 12 más 16 ..... siempre más. Fijaron un día para devolver los préstamos iniciales a un interés de un 5%, optimistas ante la idea de que los beneficios que generaron les ayudaran a ahorrar algún dinero. El capital original y el interés que acumulaba fueron entonces cedidos en préstamo a otras mujeres de aldeas cercanas; y también ellas consiguieron convertir las cantidades originales en capitales rentables en pocos meses".

Los colectivos de mujeres no han dejado igualmente de ser activos en tareas relacionadas con la investigación y la educación. Las tareas básicas de la denominada "Red de Comunicación y Desarrollo en torno a la Mujer Africana"

están relacionadas con la identificación, documentación e investigación. El Instituto Wamama para la Investigación y Documentación Africanas" en Kenia hace, a su vez, hincapié en investigaciones y formaciones orientadas hacia la práctica con el fin de desarrollar la capacidad profesional y empresarial de la mujer, de forma de hacer más efectivo el desarrollo a la hora de mejorar la condición femenina. En Ghana, el Consejo Nacional para la Mujer y el Desarrollo ha patrocinado la creación de una Unión Crediticia al servicio de la mujer, con la intención de ayudarla a ahorrar e incluso a invertir en proyectos que ellas mismas consideren convenientes.

El Banco Mundial de la Mujer provee de asistencia gerencial inmediata a los afiliados que se van organizando al respecto; actualmente maneja programas para 92 grupos organizados a nivel local, capacitando de esta forma a las mujeres empresarias tanto para obtener capital como para aprender las técnicas de gestión.



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