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b) Contribucines de la Mujer a la Mejora del Medio Ambiente.

En el mundo en general la mujer aspira a mejorar el medio ambiente y a lograr una mejor calidad de vida para ella y para sus hijos. En el caso africano esto es especialmente significativo en cuanto a los niveles rurales más básicos (reforestación, ahorro de combustible, administración del agua, utilización de técnicas de labranza más salubres y ecológicas...). La creciente participación de la mujer en el proceso de desarrollo se encuentra positivamente ligada al medio ambiente: al usar técnicas de trabajo que tienden a ahorrarle esfuerzos dispone de más tiempo para tratar mejor la tierra y desarrollar, así, prácticas ambientales más aceptadas. Desde el momento en que ella se ve envuelta en proyectos que inciden sobre su propia comunidad, la mujer se gana en autoestima al tiempo que adquiere nuevas capacidades organizativas.

Uno de los aspectos fundamentales de la contribución femenina en Africa está localizado en las áreas de educación y comunicación. La mujer es indispensable como monitora medio ambiental, tanto en una educación formal, donde actúa de profesora, como en una educación informal principalmente ligada a su familia, por la que transmite a sus hijos la importancia y valores de un sano medio ambiente.

Uno de los movimientos en favor del ambiente más conocidos, desarrollado incluso a partir de los niveles más básicos, es el "Cinturón Verde" Keniata, propulsado desde el principio por el profesor Wangari Maathai, un ecologista mundialmente reconicido. El movimiento en cuestión fue puesto en marcha en Kenia (1.977) por el Consejo Nacional de la Mujer, a raiz de una amplia campaña de reforestación en la que la participación popular (fundamentada más en el trabajo voluntario que en el aporte económico) fue realmente significativa. En la linea de los planteamientos adoptados por la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desertificación la reforestación, parcela por parcela, comenzó a invadir los ánimos populares y acabó adoptando el apelativo "Cinturón Verde" por el conjunto de hileras continuas de árboles plantados alrededor de las escuelas. En este terreno, la mujer participa en todos los ámbitos, desde la supervisión de los vivieros al trabajo en el mercado, capacitándose mejor en la administración y negocio forestales. Hoy en día existen ya más de mil viveros en Kenia y se han plantado, a través de las recientes campañas de reforestación, más de diez millones de árboles. Movimientos similares han comenzado ya a constituirse en otros países africanos.

Existen otros muchos ejemplos que nos muestran a la mujer mejorando el habitat como el caso del Sahel occidental, donde la mujer combate la desertificación construyendo diques alrededor de las curvas de nivel para proteger a las tierras de la erosión y rellena con rocas hondonadas previamente excavadas para prevenir posibles desbordamientos del agua.

La contribución y participación de la mujer fue ciertamente considerada como uno de los mayores logros de la conocida como Década Internacional para la Salubridad y el Abastecimiento de Agua Potable (1.980-1.990). Hay ya muchas mujeres africanas comprometidas con proyectos que tienen directamente que ver con el agua, especialmente los que se refieren al abastecimiento de pequeñas comunidades campesinas. Muchos de estos proyectos han recibido el patrocinio de los programas inter-regionales de Naciones Unidas, tales como la "Promoción del Papel de la Mujer en la Administración del Agua y en la Salubridad Medio Ambiental" (PROWWESS).

Uno de estos planes, el proyecto de abastecimiento de agua y salubridad para la región del Kwale (Sur Este de Kenia) ha resultado particularmente funcional a través de involucrar tanto a la Administración como a la Organización No Gubernamental KWAHO (Organización Nacional "Agua para la Salud") por otra parte, se han ido organizando comités locales en defensa del agua, en los que la mujer ha jugado siempre un papel importante. Existe otro proyecto PROWWESS en Lesotho, en el que la mujer participa construyendo letrinas.

La presencia de la mujer en estos programas posee un particular interés desde el momento en que es ella la principal abastecedora y consumidora de agua: a este respecto, existe un proyecto en el distrito keniata de Laikipia donde la mujer se encarga de fabricar tanques ferrosos para el almacenamiento de agua, utilizado incluso como ejemplo de planes de desarrollo participativo para el progreso sostenido, que incluyen una evaluación tanto de la tradición como de la cultura asumidas por la mujer.

Las campesinas africanas que, con el tiempo, han sufrido las consecuencias de recolecciones "al contado" o de esquemas de irrigación a gran escala y que, durante muchos años, han ido quedando al margen de los procesos de desarrollo, empiezan por fin a ser ampliamente reconocidas por su vital función como "productoras de alimentos".

El gobierno de Camerún lleva a cabo una serie de políticas que integran a la mujer campesina y que utilizan grupos de monitoras que ayudan a aquellas a incorporar mejores elementos de trabajo. En regiones donde la sequía ha dañado las cosechas, la habilidad de las campesinas ha sido notable: en Kenia, por ejemplo, las mujeres comenzaron cuidando las almenas y han llegado a desarrollar un amplio mercado para la venta de miel; en Ghana, el Comité Femenino de Acción para el Ambiente ha puesto en marcha un proyecto integrado que abarca aldeas situadas en diferentes zonas ambientales y que intenta solucionar un conjunto de problemas ecológicos relacionados con las labores de cultivo y con problemas que atañen a la salud y a la planificación familiar.

Tal vez uno de los mejores exponentes de programas nacionales pendientes a mejorar la condición de la mujer y el ambiente que la rodea sea el conocido en Nigeria como Plan de Mejora de las Condiciones para la Mujer Campesina: un plan que se acerca a las mujeres formándolas en cooperativas agrícolas, industriales y culturales; en estos talleres, la mujer se capacita para mejorar su condición social, aumentar sus capacidades y asumir una problemática ambiental que tiene mucho que ver con el ahorro energético y el cuidado de la tierra.

Son sólo algunos ejemplos de cómo la mujer africana utiliza su conocimiento y capacidad para mejorar el medio ambiente y, con ello, su misma condición tanto en el seno de la familia como de la comunidad en la que habita. En dichas partes de Africa la vida de la mujer permanece, en cierta medida hipotecada, por constumbres y tradiciones locales que ocultan los derechos a los que ella sin duda debe acceder. En este sentido, es muy importante que la mujer esté consciente de las oportunidades que se le abren y de las facultades que ciertamente mantiene para participar frente a aquéllas de manera total. Esto adquiere particular relevancia con respecto a las nuevas iniciativas que aparecen ya en el horizonte y que son resultado del reconocimiento del gran papel que puede jugar la mujer en el camino hacia la conquista de un desarrollo sostenido.



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