
Es particularmente relevante el hecho de que, a pesar de ser a menudo la víctima inocente de la degradación medio ambiental y asumir las numerosas restricciones que limitan una y otra vez sus oportunidades, la mujer siga desempeñando un papel esencial como agente de cambio y siga contribuyendo a mejorar su habitat.
La mujer, ya sea como madre, como cabeza de familia o como sujeto generador de ingresos (combinadas dichas funciones con sus actividades en el seno de la comunidad) es un agente efectivo del cambio social. Con todo, el papel de la mujer fuera del hogar no ha sido tradicionalmente reconocido y los programas de desarrollo han estado casi siempre dirigidos a los miembros masculinos de la aldea.

