Previo Siguiente Arriba Título Contenido

c) Otras Implicaciones SocioEconómicas

A causa de sus esenciales funciones tanto en el seno de su comunidad como de su propia familia la mujer juega un papel vital en el ajuste y adaptación a los cambios en las condiciones de vida que derivan de influencias medio ambientales. Por ejemplo la explotación comercial, tanto forestal como minera, puede implicar un impacto realmente significativo sobre las economías tradicionales de subsistencia. La pérdida de tierras de labranza debida a un conjunto de esquemas a gran escala (como en el caso mismo de las inundaciones provocadas por la construcción de embalses) afectan a las mujeres campesinas a las que, por lo demás, no se les ha venido prestando suficiente consideración en la elaboración de los planes de reasentamiento rural.

La degradación medio ambiental ha conducido en Africa a una serie sostenida de amplias migraciones, en la medida en que la productividad de la tierra se ha ido deteriorando hasta el punto de no poder soportar más ni las eternas sequías ni los intensos diluvios. Las poblaciones afectadas experimentan cada vez mayores dificultades que afectan en primer lugar a su propia nutrición. En un principio suele ser el hombre el que emigra para tratar de encontrar un trabajo; es posible que regrese para la época de recoger las cosechas, pero no pasará mucho tiempo sin que su familia entre en la categoria de "exiliados ambientales ", abandonando sus aldeas e ingresando en los campos de refugiados situados a las afueras de las ciudades. Este tipo de migraciones es típico de las regiones que conforman el Sahel y es la mujer quien sale particularmente perjudicad al recibir el encargo de permanecer para cuidar de la granja y la familia bajo condiciones de una creciente dificultad. Otra razón para estas migraciones (que se dan mayormente en la zona sur del continente) deriva del abandono del hogar por parte del hombre para trabajar en las minas. En Lesotho el 60 por ciento de los trabajadores masculinos se desplazan hacia empleos temporeros en los yacimientos sudafricanos; las "viudas de la migración" que quedan atrás ven a sus maridos quizás una vez al año mientras mantienen la enorme responsabilidad de cuidar a los hijos y administrar las granjas (lo que, inclusive, tampoco supone la posibilidad de que puedan tomar importantes decisiones, como la venta de cabezas de ganado, sin consultar previamente a sus maridos). La mujer raramente se beneficia del sueldo de los mismos al quedarse relegadas a distancias tan tremendas de éstos como para recoger un dinero que, por otra parte, en muy pocas ocasiones reciben por correo.

Las mujeres integran una gran proporción del segmento de pobreza en la mayoría de los países africanos. Esta "feminización de la pobreza" se distingue particularmente en los hogares donde ellas son las madres de familia: hogares que además aumentan sin cesar, tanto en el continente africano como en otras regiones del mundo. En la ciudad los servicios gubernamentales no las tienen suficientemente en cuenta y, en el campo, no llegan a percibir unos beneficios (derivados de la extensión de dichos servicios) que sí suelen recibir los hombres campesinos. Los recortes oficiales del gasto público

merman a menudo los servicios de educación y sanidad y la mujer sufre más que nadie este recorte en la medida en que tiene una mayor necesidad de acceder a aquéllos debido a su función reproductiva. En lo que concierne por ejemplo a la educación, cuyo costo es sin duda un problema, los padres tienden a preferir un recorte en los gastos de la que reciben sus hijos que con respecto a sus hijas.



Previo Siguiente Arriba Título Contenido