
Aparte del impacto que el ambiente causa sobre la salud (ahí están los efectos perjudiciales de la inhalación de residuos químicos tóxicos) para la mujer africana, especialmente para las más pobres, es el conjunto de fuerzas sociales lo que en realidad determina su vulnerabilidad ante los peligros de un medio ambiente degradado, junto con la que sufre respecto a la función biológica de su potencial maternidad; son pocas, en este sentido, las que pueden elegir libremente un estilo de vida y unas oportunidades que tiendan a mejorar su condición sanitaria. En el entorno de su propio hogar, donde las mujeres permanecen más tiempo que los hombres, suelen éstas convivir con una ambientación promiscua y antihigiénica.
En los países en dasarrollo las emisiones de combustibles degradantes constituyen probablemente uno de los riesgos más peligrosos para la salud de la mujer, sin contar con que ella suele estar expuesta a las afecciones generadas por el agua contaminada (causa importante de muchos problemas que afectan la salud) debido a su frecuente utilización y contacto no sólo con este líquido sino también elementos sanitarios.
La salubridad en torno a la mujer se ve también afectada por la excesiva carga de su jornada laboral y especialmente
por el efecto que sobre ella causan el transporte de pesadas tinajas de agua y combustibles y las arduas tareas que conllevan sus responsabilidades agrícolas; y no insistimos, además, sobre los peligros que estos quehaceres suponen para su capacidad reproductiva.