
En efecto, la situación de la mujer africana se ha visto profundamente alterada por el proceso histórico relativamente reciente que ha marcado el paso de las sociedades tradicionales a los sistemas coloniales y, más tarde, a las sociedades nacionales independientes. Como puntualiza Achola Pala[42], los sistemas sociales "tradicionales" o "precoloniales" se remontan al período anterior al 1900, fecha en que las distintas sociedades comienzan a establecer relaciones de tipo administrativo mediante la gestión de las autoridades coloniales. En lo que concierne a la independencia, esta data de época muy reciente: sólo tres decenios. Es interesante notar que este período de integración y ajuste de las sociedades africanas al contexto mundial en tanto que estados independientes ha coincidido, en una parte importante de su trayectoria, con la contracción y período de crisis de las economías desarrolladas a fines de la década del 70 y comienzos del 80.
El rápido proceso de cambio experimentado por las sociedades africanas ha producido una transformación violenta y radical de los sistemas de vida propios, destruyendo las antiguas estructuras sociales, económicas y culturales y erosionando los vínculos que las sociedades africanas habían establecido con su medio ambiente natural. Al cabo de este proceso la mujer africana se encuentra inmersa en un sistema social distinto, y en muchos sentidos, híbrido, en el que coexisten costumbres y exigencias tradicionales con nuevas aspiraciones e imperativos. Los sistemas tradicionales de acceso y usufructo de los recursos productivos han variado , y las vías alternativas no están siempre bien definidas ni son necesariamente favorables al desempeño de las múltiples actividades y responsabilidades que la mujer debe enfrentar.
Los cambios inducidos por los sistemas colonizadores han ocurrido de un modo fragmentario: en la medida en que han estado orientados a servir propósitos e intereses diferentes a los del sistema colonizado, las transformaciones no se han dado de un modo de un modo integrado y coherente sino arbitrariamente, de acuerdo a las demandas de los mercados externos, sufriendo los impactos y altibajos de las economías industrializadas y amoldándose a los designios y sistemas de vida del provenientes del exterior. Al respecto, Adebayo Adedeji[43] hacía notar que esta política ha colocado al Africa dentro de una estrecha chaqueta, obligándola a producir bienes que no consume y a consumir bienes que no produce, convirtiéndola de este modo en exportadores de materias primas a bajo precio, y a veces, a precios decrecientes, a fin de importar productos semi-elaborados o elaborados a precios altos o con tendencia al alza.
Antes de entrar a analizar el impacto de estos cambios en la mujer africana, que han tenido lugar en un contexto internacional de crisis y depresión económica, daremos una somera visión al proceso transicional, deteniéndonos brevemente en el período "tradicional" y en los cambios acaecidos a raíz de la colonización.
[42] Achola Pala y Madina Ly, 1982 : La Mujer Africana en la Sociedad Precolonial. Serbal, Unesco, Barcelona.
[43] Adedeji A.: The Evolution of the Monrovia Strategy and the Lagos Plan of Action. Regional Approach to Economic Decolonization, United Nations.