
En todos los casos, las trabajadoras del sector no estructurado que han colaborado con los sindicatos han sacado un claro provecho de ello; por ejemplo, en formación, acceso a fondos, mejoras en los lugares de trabajo e incluso asesoramiento comercial. Esto demuestra la pertinencia del sindicalismo para esas trabajadoras. Se conocen otros progresos en otras partes del mundo; por ejemplo, la extensión del salario mínimo, la concesión de licencia pagada de estudios y la adopción de disposiciones sobre maternidad en favor de las trabajadoras domésticas de Recife (15). Desde luego, hay campo suficiente para la labor sindical entre las trabajadoras no sindicadas. Los intercambios de puntos de vista y los debates celebrados hasta ahora en varias partes de la región y también con otros grupos pertinentes fuera de ella, así como los planes formulados para el futuro, pueden estimular mucho más la labor en este ámbito.