
Se considera que las trabajadoras de los sectores no sindicados pueden obtener también muchas ventajas gracias a su asociación o colaboración con los sindicatos. Por ejemplo, la afiliación al sindicato como órgano legal reconocido otorga determinados derechos. Por otra parte, el sindicalismo puede ayudar a consolidar la confianza de esas trabajadoras mediante la formación profesional. Esta confianza puede a su vez contribuir a cambiar la imagen de su trabajo y la idea que de él tiene el gobierno, reforzando la capacidad de esas trabajadoras para obtener ayudas gubernamentales o de otro tipo. Además, los sindicatos pueden ayudarlas, por ejemplo, a obtener, en el caso de las trabajadoras domésticas, los mismos derechos de que disfrutan las del sector estructurado, como licencia pagada de estudios, licencia de maternidad, salario mínimo y pensión de jubilación. Así pues, la sindicación puede constituir un medio fundamental para dar fuerza a las trabajadoras no estructuradas, rurales o de otros grupos no sindicados.