
Desde hace algún tiempo se invita a los sindicatos a que, como parte de su posible actividad en relación con las trabajadoras y para reforzar sus bases, amplien su ámbito de actuación e incluyan a las trabajadoras del sector no estructurado y rural (que representan la mayoría de los trabajadores de la región) y otras categorías de trabajadores no sindicados que hasta ahora han estado fuera del ámbito de sus actividades. Se pueden contabilizar una serie de factores que han contribuído a esta evolución. Referidos específicamente a Africa, el seminario conjunto de la OIT y la Organización de la Unidad Sindical Africana sobre la mujer africana y el Plan de acción de la OIT, celebrado en Accra en octubre de 1988, determinó que los sectores no estructurados y no organizados constituyen una zona crítica de la acción sindical. Además, en febrero de este año (1993), un seminario regional sobre la participación de la mujer en los sindicatos, del Proyecto Interdepartamental de la OIT sobre la igualdad de la mujer en el empleo, celebrado en Abidján para el Africa de habla francesa, pidió que cada sindicato formulase un plan de acción para promocionar eficazmente en sus actividades la participación de las trabajadoras y sus intereses, y que dicho plan intentara igualmente abarcar a las trabajadoras de los sectores no estructurado y rural, puesto que los sindicatos podían desempeñar una función importante en la movilización y consolidación de esas trabajadoras.