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Crisis Energética

La desertificación y la deforestación del continente africano han tenido un considerable impacto en el abastecimiento de combustible. La escasez de combustible es un fenómeno que no sólo afecta al Africa Sub-Sahariana: leña, carbón, hojas, ramas, estiércol y residuos vegetales constituyen la más importante fuente de energía en el Tercer Mundo, contribuyendo con alrededor de un 19% del suministro energético. En el caso de Africa, la leña contribuye con el 51% del combustible utilizado.[25] (Ver cuadro Nº ). La falta de infraestructura para el transporte y escasos medios para adquirir otros combustibles han contribuido a agravar el problema. Aunque la mayor parte del combustible que se consume en los hogares se recolecta en la naturaleza y no se compra, estudios demuestran que entre un 5 y un 20 % de los ingresos rurales se gastan en combustible[26].

En el mundo en desarrollo la población que sufre aguda escasez de este combustible o tiene un suministro deficitario era, en 1980, de 1.395 millones de personas, de las cuales 1.148 millones correspondía a población rural. Para el año 2000 se estima que estas cifras alcanzarán los 2.986 millones y 2.398 respectivamente. En el caso de Africa, las cifras del año 80 eran 201 millones de personas, de las cuales 180 millones se concentraban en las áreas rurales. El incremento estimado es a 535 millones, es decir casi la totalidad de la población actual, de las cuales 464 corresponderá a población rural[27] (ver cuadro). Las áreas más deficitarias no son las-semi-áridas, sino las regiones más densamente pobladas, tales como Etiopía, Kenya y las tierras altas de Malawi y Africa del Este. En muchas de esas áreas la existencia de industrias consumidoras de combustible agravan el problema. En 1980, el consumo de combustible de las industrias rurales de Africa del Este fue de 10,5 millones de metros cúbicos, de los cuales casi 10 millones se destinaron a las industrias procesadoras de tabaco. En estas industrias la demanda por leña alcanzó el 45% del total de leña usado[28].

También la pequeña industria y entre ella, las actividades de procesamiento de alimentos, cerámica, implementos para el hogar, etc, que generan autoempleo e ingreso monetario a la mayoría de las mujeres rurales, requieren combustible y materias primas locales, incluyendo productos agrícolas y forestales. El difícil suministro de los mismos ha menoscabado esta fuente básica de ingresos. Así por ejemplo, en Gana, una de las mayores fuentes de empleo en las áreas rurales es la fabricación de pescado ahumado. Esta actividad es realizada a pequeña escala por las mujeres, que utilizan como materia prima el pescado que les proporcionan los hombres. El pescado se ahuma a fin de poder conservarlo por largos períodos para el consumo, como parte importante de la dieta local y también para comercializarlo en mercados más distantes. Los métodos de ahumado tradicional consumen grandes cantidades de leña a la vez que son intensivos en el uso de mano de obra[29].

La deforestación afecta especialmente a las mujeres, que son las encargadas de recolectar la leña. En esta tarea se hacen ayudar por los niños y especialmente por las hijas, que muchas veces deben abandonar la escuela para dedicar más tiempo a la recolección y acarreo de leña. En Burkina Faso, las mujeres Mossi deben recorrer entre 5 y 10 km para obtenerla. Sólo las mujeres que poseen un cierto ingreso pueden comprarla a los carreteros, como es el caso de las fabricantes de cerveza de mijo [30]L'Ouest, UNRISD, Genève. La escasez de combustible representa una inmensa sobrecarga en el tiempo y jornada de trabajo de la mujer, exigiéndole un esfuerzo adicional y , muchas veces, un cambio en sus hábitos alimentarios y una restricción en sus actividades generadoras de ingreso, que requieren también combustible. (El cuadro nº, que muestra el número de horas dedicadas a la recolección de leña y a cocinar en distintos lugares del Tercer Mundo). Mientras más tiempo debe dedicar la mujer a la obtención de combustible, menos tiempo dedica a cocinar, lo que afecta la cantidad y calidad de las comidas cocinadas. En Ghana, comidas tradicionales tales como el kenkey, que necesitan una gran cantidad de leña y una larga cocción, han sido reemplazadas por otras que necesitan menos tiempo de cocción, o simplemente por comidas preparadas que se venden en las aldeas[31]. En el Sahel muchas familias han reducido las comidas cocinadas de dos a una por día y otras mezclan mijo con agua para la comida del mediodía. Un estudio en Rwanda mostró que el 62% de las familias cocinan una vez al día y que el 33% cocinan aún menos frecuentemente[32]. Estas carencias de combustible, alimentos y tiempo se traducen en problemas nutricionales y de salud.

[25] FAO, 1988: World Agriculture Toward 2000, p. 161, Edited by N. Alexandratos, Belhaven Press, London.

[26] ILO, 1987: Linking Energy with Survival, p. Geneva.

[27] UNFPA, 1991: Population, Resources and the Environment. The Critical Challenges, p. 48. A Banson production, U.K.

[28] FAO, World Agriculture Towards 2000, p.162, op. cit.

[29] ILO, 1987: Linking Energy with Survival, p.22, op. cit.

[30] Josephine Ouedraogo et Jean-Pierre Ouedraogo, 1986: Incidences des Migrations sur le Role et le Statut des Femmes au Burkina Faso,p. 34,35, en " Femmes et Développement en Afrique de

[31] E. Ardayfio, 1986: The Rural Energy Crisis in Ghana: its implications for women work and Household Survival, WEP Working Paper Nº39, ILO, Geneva

[32] Datos citados por Cleaver & Schreiber, p.38, op. cit.



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