
La recesión económica de Africa se ha visto agravada por un deterioro ambiental de inmensas proporciones en el que deforestación, desertificación y degradación de los suelos se conjugan y refuerzan mutuamente. Según datos proporcionados por UNCTAD [23], los desiertos avanzan sobre las tierras agrícolas a una tasa de 6 a 7 millones de hectáreas por año, afectando los medios de subsistencia de 60 millones de personas.
Otro fenómeno que afecta a alrededor de un 80% de los pastizales y a una proporción importante de las tierras semi-áridas de cultivo es la degradación de los suelos causada por la desertificación, la erosión provocada por el agua y por los vientos y la salinización. En las tierras altas de Etiopía, la degradación de los suelos ha alcanzado una dimensión verdaderamente alarmante. En lo que respecta a las tierras productivas de tipo árido del continente, UNCTAD hace notar que alrededor de un 60% de éstas se encuentran deterioradas por el proceso de desertificación. El deterioro de los suelos tiene una incidencia directa sobre su fertilidad de la tierra y, por consiguiente, sobre la producción agrícola. La pérdida de fertilidad se ha generalizado a través de una gran parte de Africa, observándose una mayor degradación de los suelos en las áreas más pobres.
La deforestación avanza también a un ritmo acelerado. El mismo documento señala que cada año se talan entre 3 y 4 millones de hectáreas por año para subvenir a las necesidades energéticas y a las prácticas de agricultura itinerante. Por su parte R. McNamara hace notar que los árboles se cortan a una tasa 30 veces mayor de lo que se reponen. El madereo con fines comerciales también ha contribuido a la deforestación. Cleaver & Schreiber[24] acotan que aunque ésta es responsable de no más de un 20% de la deforestación en Africa Sub-Sahariana, a esta cifra hay que añadir una segunda fase de destrucción de los bosques: es la provocada por la construcción de caminos de acceso a las zonas deforestadas para dar paso a los colonos que aceleran y expanden el proceso destructivo, como ocurrió ya en Costa de Marfil. Estos autores hacen notar que las concesiones madereras muy raramente respetan los derechos tradicionales de los habitantes originarios del lugar sobre la tierra y los bosques.
Los bosques proporcionan una gran variedad de productos y cumplen diversas funciones, que se ven disminuidas o simplemente se pierden con la deforestación. Una de estas es la provisión de combustible originado en la biomasa.
[23] UNCTAD, Africa Commodity Problems, op. cit.
[24] Cleaver ..p.xi