
En lo que respecta a los flujos de capital entre el mundo industrializado y el Tercer Mundo, estos han sufrido un dramático cambio de dirección durante el período 80-85. Según señala J. Vickers [12], mientras que en 1979 ingresaban a las cuentas del mundo en desarrollo $ 38 billones de capital, en el año 1986 salían del mismo $50 billones, convirtiéndo así el flujo financiero en un flujo negativo de recursos para el mundo en desarrollo. De este modo los países en desarrollo se convirtieron en exportadores netos de capital hacia el mundo industrializado. Las causas de este fenómeno puede encontrarse en una combinación de diversos factores, entre ellos, el servicio de la deuda externa y la estancamiento de la ayuda al desarrollo. A esto cabe agregar el aumento en las tasas de interés al capital a comienzos de los años 80, que fue de un 18 a un 20 %. Conjuntamente comenzaron a escasear los préstamos privados hacia la misma época.
El fuerte endeudamiento de los países del Tercer Mundo correspondió a la necesidad de hacer frente a los mayores costos derivados de las crisis petroleras así como a los déficit producidos por la disminución en los precios de las materias primas. En Africa, la deuda externa aumentó violentamente a partir de mediados de los años 70, practicamente duplicándose entre 1980, fecha en que alcanzaba los $108 billones, y 1987, en que llegó casi a los $220 billones [13]. En Africa Subsahariana, el Banco Mundial[14]Washington D.C. señala un incremento de la deuda de $5 billones en 1970 a $134 billones en 1988. En esta región la deuda ha crecido más rapidamente que en ninguna otra región del mundo, especialmente a partir de los años 80, fecha en la que el servicio de la misma se ha hecho casi imposible de enfrentar.
[12] Vickers J.(1991): Women and the World Economic Crisis, (1-13), Zed Books Ltd., London.
[13] UNCTAD, op. cit, p. 19
[14] The World Bank, (1989): Sub- Saharan Africa: From Crisis to Sustainable Growth. A long-term perspective study, p. 20.