
La situación para Africa en su conjunto no ha mejorado durante 1992, sino que por el contrario se ha deteriorado con respecto a las cifras de 1991. El "African Development Report"[6] estima que el GDP durante este año ha crecido al 1.9%, situándose por debajo del 2.6% computado para el año 1991 y muy por debajo del crecimiento poblacional de un 3.1%. Esto significa un descenso del ingreso per cápita por un segundo año consecutivo. Los débiles logros económicos se acompañan de un grave deterioro ambiental, baja productividad agrícola y un crecimiento poblacional explosivo.
La recesión económica no ha sido privativa de Africa. Durante la primera mitad de la década de los 80 la economía mundial en su conjunto ha sufrido una fuerte desaceleración en la tendencia hacia un continuo crecimiento que había experimentado durante las décadas de los 50 y la de los 60 y, en cierta medida, durante la década de los 70. En 1973-74 sobrevieno la primera crisis petrolera que se repite luego en 1979 causando graves problemas en la balanza de pago de los países importadores de petróleo, tanto en el mundo industrializado como en el mundo en desarrollo. En los primeros, la mayor recesión se produjo durante 1981-1983, seguida por un lento crecimiento. La crisis de la economía mundial ha repercutido con especial intensidad en el mundo en desarrollo, con la excepción de Asia. Mientras los países del sur y sud-este Asiático han mantenido tasas razonables de crecimiento económico y han expandido el sector industrial, en algunos casos haciéndolo competitivo en el mercado internacional, Africa, el Medio Oriente, Asia Occidental y América Latina han experimentado durante este período tasas de crecimiento negativas.
La creciente interrelación del sistema económico internacional, en un contexto de profundas e históricas desigualdades, acentúa en los países en desarrollo una gran vulnerabilidad a los cambios que acaecen en el mundo desarrollado. Esta interrelación se materializa a través de diversos mecanismos, entre los que Cornia enfatiza el comercio, los flujos de capital y la ayuda internacional. Según hace notar este autor, una baja en el PIB per cápita en los países industrializados tiene un efecto multiplicador en la baja de las ganacias generadas por el sector exportador y en el PIB per cápita de los países en desarrollo en general.
Africa se caracteriza por la existencia de un sector externo altamente dependiente de la exportación de materias primas: éstas representan normalmente entre el 85 y el 95% del total de sus exportaciones, porcentaje mayor que en ninguna otra región del mundo. En 1988 los ingresos generados por las exportaciones (excluyendo los combustibles) eran, en términos reales, 26% más bajas que en 1980 y 35% más bajas que en 1970. El sector primario constituye asimismo la más importante fuente de empleo: dos tercios de la población vive en áreas rurales y basa su sustento en la producción y el comercio agrícola, así como en las actividades pesqueras, forestales y en la minería [7].
La dependencia en los productos primarios hace que las economías nacionales se vean especialmente afectadas por los cambios y fluctuaciones de los precios de estos productos en el mercado internacional. Dichos precios se han mantenido bajos durante este período debido a diversos factores, entre los cuales cabe mencionar el desarrollo tecnológico que tiende a ser ahorrativo en el uso de materias primas: el proceso productivo tiende a "desmaterializarse", es decir, utiliza menos materia prima por unidad de producto final. Existe asimismo una creciente tendencia a reemplazar las materias primas naturales por sintéticos. S.C.Nana Sinkam [8], hace notar, por ejemplo, que existe ya una manteca de cacahuete sintética que se produce en el laboratorio. Por otra parte nuevas tecnologías, tales como el clonaje, permiten producir 50.000 plantas de palma de aceite por año a partir de una sola hoja de palmera. Los ejemplos abundan. La vulnerabilidad del mercado de materias primas se ve agravado por la falta de diversidad de las mismas, que se concentran en un contado numero de productos tradicionales: cocoa, café, algodón, azúcar, té, aceite de cacahuete, maderas tropicales, pieles y cueros a los que cabe agregar productos de origen mineral como el cobre, aluminio, fosfato, fierro, etc. Muchos de estos productos se han visto desplazados por la feroz competencia de otros países, en particular los asiáticos. Malasia ha conquistado el mercado del aceite de palma y derivados y está a punto de conquistar el del cacao. Indonesia ha superado a Uganda y a Costa de Marfil en lo que respecta al café y China ha hecho otro tanto con el mercado del algodón en detrimento del Chad, la Republica Centro Africana, Sudán y otros medianos y pequeños productores del Africa Occidental[9]. Sin embargo, tal como se aprecia en el gráfico Nº1, sobre el crecimiento tanto de las culturas de exportación como los cereales y otros cultivos africanos, se observa que éstas han mostrado una tendencia ascendente[10]. Jean-Louis Alibert, compilador de estas estadísticas, hace notar que este crecimiento muestra la capacidad de progreso del sector agrícola africano y es al mismo tiempo signo de su mala orientación, al dedicarse al cultivo de productos que tienen una baja demanda en el mercado internacional. A partir de 1984, Africa ha sufrido un drástico descenso en los términos de intercambio unido a una reducción neta del flujo de recursos desde el exterior y el peso creciente de la deuda externa [11]African Studies, University of Florida, Gainsville..
[3] Jacques Alibert, 1992: Le temps de l'ajustement: chères ambigüetés, en " Afrique contemporaine", numéro spécial, 4º trimestre 1992.
4 Eva Jespersen, 1992: External Shocks, Adjustment Policies and Economic and Social Performance, en " Africa's Recovery in the 1990s, editado por G.A: Cornia, R. van der Hoeven y T. Mkandawire, St Martin Press, Great Britain, 1992.
[5] Cornia, G.A., 1987:Economic Decline and Human Welfare in the First Half of the 1980's, en Adjustement with a Human Face, (11-19), editado por Cornia G. A., Jolly R.y Steward F., Clarendorn Press, Oxford.
[6] The African Bank: African Development Report 1993, Abidjan, Cote d'Ivoire.
[7] Africa Commodity Problems: Towards a Solution (1990), p. 27. UNCTAD/EDM/ATF/1. Naciones Unidas, Ginebra, Suiza.
[8] S.C. Nana Sinkam, 1991: Le drame du continent africain: pour une politique agricole efficace, en "Afrique 2000", Institut Panafricain des relations Internationales.
[9] N. Sinkam, ibid.
[10] Jean-Louis Alibert, 1992: Dossier statistique. Afrique Contemporaine, numéro spécial, 4º trimestre 1992, Paris, france
[11] Stephen O'Brien, 1991: Structural Adjustment and Structural Transformation in Sub-Saharan Africa, pp 25-45, en "Structural Adjustement and African Women Farmers", Ed por
Christina H. Gladwin, University of Florida Press, Center for