ÁFRICA ORIENTAL. ANÁLISIS DE LA HISTORIA RECIENTE; PISTAS PARA EL FUTURO

Rafael CrespoMiguel Rodríguez

Este trabajo se ha centrado en el análisis de Kenia, Tanzania y Somalia, sin olvidar por ello a los tres países enclavados en la región de los Grandes Lagos. Se constituyen aquí ejemplos "quasi" paradigmaticos de trece modelos diferentes de estado-nación de África Contemporánea: Kenia, la joya neocolonial, Somalia, que intentó sacar provecho de la confrontación entre la URSS y EE.UU. durante la guerra fría, y Tanzania, que intentó una vía socialista africana. Todos ellos se han visto afectados por la crisis económica y las sequías desde la década de los setenta, por el nuevo "desorden mundial" y por las directrices políticas del FMI, el Banco Mundial y las potencias occidentales vinculadas al problema de la deuda.

La situación actual de los países de la zona no es homogénea. Los países particulares son tan diferenciados que obligan a enfrentarse de manera distinta a situaciones comunes como son la caída del bloque socialista, la superpoblación, el multipartidismo o el fenómeno de los refugiados.

Se ha querido presentar un análisis global relacionando economía, política y sociedad, remarcando en cada país aquello que se considera de mas significación: así en Tanzania el fracaso económico, mas que político, de la "Ujamaa" llevó a cambios en todos los niveles; en Kenia el sistema político instaurado en los sesenta ha posibilitado el multipartidismo pero no la democracia política, en Somalia la fragmentación social y la falta de un poder que armonice y controle al conjunto de la sociedad mantiene al país en "guerra civil" permanente, apareciendo una nueva fuente de ingresos: la ayuda humanitaria.

Estas realidades han de ayudar a reflexionar sobre los intentos de exportar a África sistemas políticos de Occidente.

Los fracasos anteriores han de servir de lección. El socialismo científico poco tenia que ver con la solidaridad clánica o tribal africana. Hay que poner atención cuando se afirma que el multipartidismo es la solución política: en Kenia los partidos han existido largo tiempo y no impera allí un régimen mas democrático que en Tanzania donde, sin partidos, hubo mas debate y se canalizó la expresión de un espectro cultural y social mas amplio que el keniata (en el que hay una apropiación étnica del poder del Estado). Somalia, país étnicamente homogéneo, esta sumido en el caos y no nos sirve para el análisis de la crisis el clásico argumento étnico.

Kenia, la joya neocolonial

Kenia es un país pobre en recursos naturales, como lo es Tanzania su vecino del sur con el que comparte también historia, cultura, potencia colonizadora y el café como principal producto de exportación.

Pero Kenia es singular en África Oriental porque se practicó desde principios de siglo una colonización de poblamiento y se puso en pie una agricultura moderna, para mas tarde, desarrollar apreciables sectores industrial y financiero.

Se desarrollan pronto organizaciones políticas y sindicatos con implantación. Después de décadas de practicas de mercado se han configurado diversos grupos sociales: campesinos-terratenientes poseedores de las tierras ricas dedicadas a cultivos de exportación que los blancos dejaron tras la independencia; "asiáticos" dedicados y relegados al sector comercial; empresarios locales (pequeño comercio, transporte, pequeña industria); un grupo de hombres de negocios vinculados a las multinacionales y, por ultimo y al final, los pobres que cultivan las tierras marginales o engrosan el sector informal en las ciudades. Este panorama estaba básicamente configurado cuando a finales del 63, el país accede a la independencia. Posteriormente no ha habido redistribución de los recursos sino que, por el contrario, aumento su concentración.

Por su peso demográfico y rol sociopolitico hay que destacar, entre los diversos pueblos presentes, a los kikuyu, originarios del centro y con una fuerte presencia entre los "educados", y a los luos originarios del sur y suroeste donde abundan las tierras fértiles.

El cambio de capital realizado por los británicos a principios de siglo, de Mombasa a Nairobi, mas cercana a los asentamientos europeos y sus plantaciones, ocasiono la decadencia de la costa como centro económico aunque Mombasa ha mantenido su pujanza en calidad de primer puerto del África Oriental. Se acentuó la división entre la costa y el interior, tendiendo los comerciantes de la costa a primar sus conexiones exteriores mas que con el resto del país. Tras la independencia hubo intentos de escisión de la región costera pero fracasaron pues su fuerza electoral estaba en minoría en el conjunto del país y además hay que tener presente que la comunidad musulmana de Mombasa o Malindi nunca ha constituido un grupo de presión política. Los swahili estuvieron siempre mas interesados en el comercio que en la política y hasta hoy han fracasado los intentos de activistas musulmanes de aglutinar a los creyentes en un proyecto político común (aunque crece el deseo de autonomía económica y de tolerancia en los ámbitos religioso y educativo).

En el momento de la independencia asume la presidencia de Kenia el carismático líder nacionalista J. Kenyatta al frente de un partido, el KANU, que para entonces albergaba diferentes corrientes de opinión. La hegemonía se constituyo en torno al eje kikuyo-luo y no tardara en afirmarse la línea que va a definir al régimen de Kenyatta: consolidación de la dominación y privilegios de una élite kikuyu-su etnia- y la exclusión, de forma violenta en ocasiones, de los disidentes. Así lo atestiguan las detenciones y encarcelamiento de opositores, la persecución de los mismos por una prensa muy próxima al poder y las muertes "accidentales" de políticos y sindicalistas. Se refuerza la presencia de kikuyus en el ejercito creándose una fuerza de élite comandada por los mismos.

En el ultimo periodo de la vida de Kenyatta el Parlamento pierde autoridad, el gobierno se reúne poco, se consolida la autocracia y crecen las protestas en la Universidad. A su muerte (78) le sucederá el vicepresidente Daniel Arap Moi quien en los primeros años de mandato emprende alguna acción para combatir la corrupción, libera presos políticos, permite mas libertad de prensa y convoca elecciones que tendrán un efecto revitalizador de la vida política keniata.

Pronto se emprenderá una campaña de "destribalizacion": se disuelven organizaciones y se obliga a cambiar los nombres con reminiscencias tribales. Divisiones internas en el KANU provocan expulsiones significativas y un reforzamiento del tono autoritario del régimen. El KANU se convierte en partido único. Un serio intento de golpe de Estado en ese mismo ano, el 82, se salda con algunas ejecuciones y la detención de miles de civiles y militares. Se cierra la Universidad y se desmantela la Fuerza Aérea.

El régimen se endurece. Moi deja en la cuneta a los políticos de relieve que puedan hacerle sombra, obliga a sus ministros a firmar una carta comprometiéndose a no criticar ni diferir públicamente de sus decisiones, recorta el poder de los jueces. Una fallida conciliación con los estudiantes y la oferta de amnistía a los refugiados son gestos que buscan evitar situaciones extremas que pudieran conducir a otro golpe.

Un nuevo sistema de votación, en el que los votantes se alinean ante las urnas en función del voto a emitir, es rechazado por el Consejo de Iglesias de Kenia. La tensión Iglesias-Estado perdurara: detenciones de líderes religiosos, prohibición de encuentros; con todo lo cual se generan protestas y la policía actúa...

Con el tiempo Moi sitúa a miembros de su etnia, kalenjin, en puestos clave del Estado. El reverso es la marginación política de kikuyus y luos significativos. En el 86 se detiene a un buen numero de gentes de un amplio espectro de oposición que se estaban organizando contra el régimen. Se condena a los dirigentes a largas penas de prisión creándose un clima similar al del golpe del 82.

El régimen, niño mimado de Occidente, comienza a ser criticado internacionalmente. Amnistía Internacional denuncia la falta de libertades, las detenciones sin juicio y las torturas. Van a seguir las tensiones con las Iglesias y arrecia la protesta universitaria. El régimen combina gestos de apertura con endurecimiento: se alarga el periodo de detención a 14 días y se ofrece otra amnistía.

En febrero del 90 es asesinado R. Ouko, titular de M.EE., apareciendo ante la opinión publica el gobierno como responsable. Las protestas que se siguen son muy fuertes y el "affaire" traerá cola, suponiendo un duro golpe para un régimen a la cabeza del cual Moi rechaza el multipartidismo puesto que, a su parecer, desataría las rivalidades étnicas, dividiendo al país. El presidente se va quedando solo frente a una oposición que crece y se organiza. En verano del 91 se crea el Foro por el Restablecimiento de la Democracia (FORD) a instancias de Jaramogi Odinga, un viejo y reputado opositor, y a finales de ano, una semana después de rechazar categóricamente la legalización de la oposición y ante la amenaza de corte de la ayuda recibida de las potencias occidentales, Moi anuncia el restablecimiento del multipartidismo. Esto no va a suponer la democracia puesto que el presidente controla el país con firmeza a través de los servicios de seguridad, tiene a la prensa en sus manos y fomenta como nunca el culto a la personalidad.

Los enfrentamientos étnicos se han agudizado en Kenia a lo largo del 92, protagonizados básicamente por kalenjin (etnia del presidente) que atacaron a miembros de otras etnias por miedo a perder los privilegios acumulados si se llevan a cabo elecciones partidistas. En este periodo la Iglesia Católica ha llegado a afirmar que el gobierno no tiene legitimidad para permanecer en el poder. Se ha fijado la primavera del 93 como periodo de celebración de las elecciones.

En el orden geopolítico Kenia no ha sido sólo la joya neocolonial en África Oriental sino el baluarte de los intereses estratégicos de Occidente en la zona. Una ojeada al mapa político de la región desde la década de los sesenta nos muestra que Kenia se encontraba rodeada de países que estaban bajo la órbita soviética (Etiopía, Somalia) o que intentaban una tercera vía (Tanzania) y, teniendo en cuenta lo poco presentable que era el régimen de los Amin -entre otras razones por sus flirteos con Gaddafi-, el gobierno de "Mzee" Kenyatta se vio favorecido por el soporte incondicional de los EE. UU., Inglaterra y el resto de potencias europeas. Esta colaboración fue tanto económica como política ocultándose la represión y la corrupción, presentando a Kenia ante los ojos del mundo como un país tranquilo donde los "wazungus" (en kiswahili blancos, occidentales) encontrarían las comodidades y estabilidad deseadas. A cambio Kenia obedecía la voz de su amo, sirviendo de base de operaciones para el ataque israelí al aeropuerto de Entebe (Uganda) en el 76. El fin de la guerra fría no ha supuesto el cese de este apoyo puesto que el país es el centro económico de la región y su ubicación -flanco sur del Mar Rojo y Golfo Pérsico y cercana al extremo Oriente- lo convierten en una buena plataforma económica y militar.

Kenia tiene tradicionalmente en la exportación de café su mayor fuente de ingresos, siendo muy sensible a las fluctuaciones del precio de este producto. Posee, de largo, la mas importante industria en la región a pesar de lo cual su economía tiene un marcado carácter extravertido.

Hasta el 79 creció a un ritmo alto (6%) para lo cual fue clave la financiación exterior. Posteriormente se deterioraran los términos del intercambio comercial y en el 84 se dedicaron mas del 27% de las exportaciones a satisfacer el servicio de la deuda. La agricultura, muy dependiente de las lluvias, ha estado condicionada por la política de ajuste del FMI que ha obligado a producir para la exportación, relegando los cultivos de alimentación, destinados al mercado interior, a las tierras marginales. Uno de los resultados de esta política es que desde el 80 el país tiene que importar cereales. Mucha gente esta abandonando el campo para ir a las ciudades. La industria supone sólo un 13% del PIB y el 50% de la inversión es extranjera. El turismo, que a finales de los 80 se convirtió en la mayor fuente de ingresos, ha entrado en una seria crisis.

Kenia se somete plenamente a los dictados del FMI a partir del 82. Se siguió la conocida receta de liberalizar los precios y las importaciones, eliminar subvenciones a la industria, devaluación y apoyo decidido al sector agrícola exportador. El resultado ha sido el empobrecimiento de los mas pobres: entre el 85 y el 88 los salarios han perdido 13 puntos respecto al incremento del coste de la vida. En la década que siguió a la independencia los gastos sociales aumentaron a un 15% anual (la media de aumento de gastos fue del 7%) pero a partir del 74 los gastos de defensa y los intereses de la deuda aumentaron de tal modo (11,7% y 13,7% respectivamente) que s610 se dedicó un 2% para gastos sociales.

Los planes para el periodo 89-93 van por el mismo camino de incremento del volumen de exportaciones agrícolas, expansión del sector industrial y reconversión de los servicios sanitarios y educativos en servicios de pago. Se marca como objetivo de importancia la rebaja de la tasa de crecimiento demográfico.

¿Fracaso del socialismo africano?

Tanzania es un país de gran extensión y con población muy dispersa. De hecho la gran mayoría vive en regiones de periferia -lago Victoria, frontera con Kenia, costa y lago Malawi- quedando el centro muy despoblado. La extensión y distribución poblacional del país demandan una extensa red de comunicaciones, de construcción y mantenimiento muy onerosos.

Ningún grupo étnico va mucho mas allá del 10% de la población total y el kiswahili, que a principios de siglo ya fue usado por los alemanes como lengua del Estado, fue impuesto después de la independencia como lengua común de todos los pueblos presentes en la, para entonces, Tanganika. La lengua común seria instrumento de primer orden para la configuración de un sentimiento nacional tanzano.

Nos ocupamos de un país pobre en recursos naturales y con precipitaciones muy variables y concentradas regionalmente. A diferencia de Kenia, nunca aquí se invirtió capital y no fue colonia de poblamiento. Si añadimos a esto el serio déficit en recursos humanos (15 licenciados al acceder a la independencia) habrá que concluir que el país partía enormemente handicapado.

La federación que nació en el 64 entre Tanganika y Zanzíbar dio inicio a una de las trayectorias políticas mas "tranquilas" del continente negro. No se ha producido ningún golpe de Estado y el único conflicto de envergadura en el que se ha visto involucrado ha sido la intervención en Uganda en el 80 derrocando a Idi Amin, acción aplaudida por la comunidad internacional la cual incumplió su promesa de ayuda a sufragar los gastos causados por el conflicto.

Las claves de la política tanzana hay que buscarlas en las características internas del país y en su historia reciente. Desde los anos de la Tanganyika African Association, en la década de los treinta, las organizaciones políticas han estado formadas generalmente por gentes de todas las etnias y creencias presentes en el país, musulmanes, cristianos, del interior y de la costa (posibilitando hechos como que el presidente actual del país sea musulmán, siendo este el credo minoritario). El sistema político establecido por Nyerere intento que hubiera pluralidad y debate en todos los niveles de la sociedad.

Tanzania adoptó pronto la vía del socialismo africano, bautizado como "Ujamaa" (hermandad en kiswahili), que para el presidente Julius Nyerere se fundamentaba en el igualitarismo y la autosuficiencia. La Declaración de Arusha (67) consagra esta política abriendo paso a una época de importantes cambios sociales: se impulsa con fuerza el proyecto de agrupamiento de las gentes del campo en grandes aldeas, se nacionalizan Bancos e industrias, se camina hacia la universalización de la enseñanza, el acceso masivo a los servicios sanitarios y se emprenden medidas anticorrupción.

Nyerere, conocido popularmente como "mwalimu" (maestro), fundo en el 54 el Tanganyka African National Union (TANU), que se implanto con rapidez gracias a la extensión del kiswahili y a la inexistencia de grupo étnico predominante. Como única ideología la africanización. Ganando las elecciones el TANU accede al gobierno y ve como los dos grupos sociales mas poderosos, cooperativas y sindicatos, que antes fueron aliados, se van configurando como oposición. Así se llega a la independencia en el 61.

En el 65 se declara al TANU partido único aunque ya antes se había creado un sindicato controlado por el gobierno que acabara dominando el panorama sindical. Mientras tanto el país despertaba poco interés para el capital extranjero y no pocos recelos en los gobiernos occidentales debido a sus posturas radicales en política internacional y las buenas relaciones con los países del Este.

Poco antes de su federación con Tanganyka se había producido una revolución en Zanzíbar con el saldo de miles de muertos y exiliados, siendo desalojado el sultán del poder que pasa a manos de una coalición de partidos entre los cuales estaba el Afro-Shirazi Party. En el 77 se producirá la unión entre este partido y el TANU, recibiendo el nuevo partido el nombre de Chama Cha Mapinduzi (CCM) o Partido de la Revolución.

Los planes de desarrollo puestos en practica a partir de la Declaración de Arusha entraron en crisis abierta hacia el 76. A pesar de los logros incontestables en salud y educación, distribución equitativa de la tierra y justicia social esta política fracasa, llegando el país al marasmo económico. Razón primordial de este fracaso es la debilidad del mercado interno y la dificultad para obtener recursos propios para la inversión en los planes de infraestructuras, reforma agraria e industrialización, viéndose el país obligado a endeudarse. Serios problemas de gestión y distribución agravaron la situación. El choque cultural que supuso la creación de las villas "Ujamaa" llegó a adoptar la forma de abierta resistencia popular. Los jóvenes tecnócratas que llegaron a las aldeas armados con el manual de marxismo y pensando en la nación nada tenían que ver con los dirigentes locales preocupados sobre todo por sus propios problemas y para los que "Ujamaa" o no significaba nada o, en el mejor de los casos, era una llamada a la solidaridad grupal o familiar africana.

La agonía económica y financiera en la que se ve sumido el país provoca el descontento popular y se crea el clima de que, tarde o temprano, Tanzania habría de cambiar de rumbo. A pesar de la fuerte crisis se reelige a Nyerere que conserva gran prestigio, pero muchos parlamentarios pierden su escaño debido al voto de protesta ante la escasez de bienes y la ineficiente burocracia. Se reforzara la estructura del CCM pero, significativamente, se limitan los poderes del presidente en beneficio del Parlamento.

A nivel regional no faltan los conflictos. Con el cierre de frontera con Kenia en el 77, Tanzania liquida lo poco que quedaba de la East African Community--mercado común regional--acusando a aquel país de vulnerar tratados comerciales. La invasión de Uganda provoca la caída de Idi Amin en el 80 y un gran desembolso económico para un país tan mermado en recursos. Va a ser tan s610 en el 87 cuando se inicien conversaciones para reestablecer lazos comerciales mas sólidos a nivel regional. Tanzania ha desarrollado una vigorosa actividad diplomática y ha adquirido gran prestigio en la escena internacional: OUA, Movimiento de No Alineados, SADCC (Conferencia de Coordinación y Desarrollo del África Austral), Línea del Frente Contra el Apartheid; ha destacado su compromiso con los movimientos de liberación de otros países africanos, como el ANC o el FRELIMO. Tanzania supo mantener un difícil equilibrio entre los dos bloques, lo que le permitió recibir ayuda tanto de los EEUU como de la URSS, China o de los países escandinavos.

A mediados de los ochenta el país cambió de rumbo acuciado por la nefasta situación económica. El nuevo presidente elegido en el 84, Ali Hassan Mwinyi, es un reformista que conducirá al país, no sin tensiones sociales y en el aparato, hacia la ortodoxia del ajuste estructural. La devaluación del chelin tanzano, recortes en los servicios, aumento de los precios al productor y liberalización del comercio exterior permiten negociar el pago de la deuda y llegar a acuerdos con el FMI que van a suponer nuevos ajustes en la tasa de cambio, recortes presupuestarios, liberalización del comercio interior y reducción de la intervención del Estado en las empresas.

En Zanzíbar, isla con idiosincrasia propia y trayectoria política independiente, la demanda de autonomía crece y el gobierno continental llega a enviar tropas, impone restricciones a la prensa y practica numerosas detenciones de disidentes.

Nyerere, que había sido elegido presidente del partido único en el 87, dimite en el 90, critico con el nuevo rumbo del país. Con su dimisión el debate sobre el multipartidismo entró de lleno en Tanzania. Ese mismo ano consagra el éxito del sector reformista con la designación de un nuevo vicepresidente afín a esta corriente. El sindicato único se plantea su desvinculación del CCM, se crea una comisión presidencial para ordenar el proceso abierto y a principios del 92 el mencionado partido aprueba el multipartidismo, limitado a formaciones de carácter nacional (con lo que se excluye a fuerzas de ámbito local--por ejemplo Zanzíbar--, étnicas o religiosas). El Parlamento tanzano da luz verde al multipartidismo, fijando elecciones para 1995. El 1.g de agosto del mismo ano 92 se abre el plazo de inscripción de partidos políticos.

En el terreno estrictamente económico conviene destacar algunos datos y hacer algunas consideraciones:

En los últimos anos las ganancias por exportaciones no han mejorado significativamente pero si se registró un fuerte aumento de las importaciones. Los precios suben con rapidez y hay un fuerte desequilibrio de la balanza de pagos. Tanzania es actualmente el país africano con mayor volumen de ayuda oficial (superó en el 89 el 30% del PNB). En los últimos planes económicos se están privilegiando las inversiones en transportes y comunicaciones. Recientemente el Club de París ha ofrecido a Tanzania el perdón de la mitad del servicio de la deuda y el pago del resto en un plazo de 23 años.

El drama somalí

Somalia es el único país de la región que esta formado por una sola etnia, que habla una sola lengua y comparte el mismo credo, el Islam. Estas son condiciones a priori ideales para la construcción de un estado-nación según el modelo occidental. Aquí no había lugar para los enfrentamientos étnicos que impedían en otras partes del continente negro desarrollar una nación fuerte, tanto en lo político como en lo económico. Sin embargo la historia contemporánea de Somalia no ha sido un camino de rosas.

Administrativamente la República somalí surge en el 60 de la unión de la Somalia inglesa y la italiana. Los primeros años de la independencia transcurrieron sin grandes alteraciones. No pasaba nada, los presidentes se sucedían según un calco del sistema parlamentario británico y fue precisamente el abandono de las reivindicaciones pansomalies el argumento principal que justificó el golpe de Estado del 21 de octubre del 69, que instauró en el poder a Said Barre, siendo la excusa final la aceptación de la soberanía francesa sobre Djibuti por parte del gobierno depuesto.

La orientación del régimen cambia de raíz. Dos pilares sustentaran el proyecto político del "Consejo Revolucionario Supremo": en primer lugar luchar por la gran Somalia, lo que quería decir establecer la unión de las cinco Somalias, reivindicando casi la mitad norte de Kenia, la totalidad de Djibuti y la región etíope de Ogaden (esta actitud agresiva desembocara en la guerra de Ogaden--77 y 78--que se saldó con victoria etíope); en segundo lugar el alineamiento en la órbita soviética, abrazando el "socialismo científico''. Aquí se perseguía la desaparición de las divisiones entre clanes y tribus, puesto que el marxismo-leninismo reordenaria la sociedad somalí.

Se afirmó la relación entre socialismo e Islam--uno de los soportes de la sociedad tradicional--, siendo Somalia el único país no árabe de la Liga Árabe. Pero la estatalización de la propiedad de la tierra y de los medios de producción, los planes quinquenales, la equiparación legal entre hombres y mujeres y la adopción de la grafía latina para el somalí no consiguieron sacar de la Pobreza a la población ni alterar las normas que regían las relaciones sociales de los somalíes.

A esto hay que sumar una militarización creciente. La ayuda internacional, principalmente soviética, venia condicionada a la compra de material bélico, llegando Somalia a tener uno de los ejércitos mas y mejor dotados del continente. El gobierno de Barre llevó a cabo programas de "limpieza" de grupos opositores y de realojamiento de población. En el noroeste el intento de acabar con las guerrillas del FDSS (Frente Democrático de Salud Somalí) y del MNS (Movimiento Nacional Somalí) supuso la eliminación del 10% de la población y un 15% de mutilados. Cerca de la mitad de la población fue obligada a desplazarse fuera de la región de origen.

Es decir, el clima de guerra civil viene de lejos y ha sido una constante en la historia reciente de Somalia.

Tras el conflicto del Ogaden, en el cual la URSS apoyó a Etiopía, en el 80 se reorientan las alianzas, pasando Somalia a ser aliado de los EE.UU. (la base militar de Berbera en la entrada del Mar Rojo pasa a manos norteamericanas, aunque nunca se llegara a usar). El cambio de bando no mejoró la situación, los prestamos seguían estando condicionados a la compra de material bélico, dedicándose una cantidad mínima a programas de desarrollo.

A esta situación política se sumara en la década de los setenta un nuevo elemento que conformara la imagen exterior del Cuerno de África: la sequía. La guerra y el hambre generaran miles de refugiados vagando de un país a otro, de una región a otra. Somalíes a Kenia o Yemen, etíopes a Sudan y sudaneses a Etiopía. Ahora bien, cuando se habla de refugiados en esta región, hay que tener en cuenta que hasta la sequía un 60% de la población del país era nómada, siendo el "modus vivendi" el pastoreo transhumante entre Etiopía, Somalia, Kenia y el resto de los países de la zona. La sequía ha motivado un nuevo nomadismo, huyendo del hambre y la guerra hacia los campos de refugiados y el abandono del nomadismo tradicional debido a la desaparición de pastos y rebaños.

Fue precisamente la desestabilización de la zona y el agotamiento del conflicto etiope-somali lo que llevó a las diferentes fracciones somalíes a una lucha fratricida. Primero se unieron para derrocar a Barre, pero después de enero del 91 se genera un clima de enfrentamiento que tiene como protagonistas a M. Ali Mahdi, dirigente del Congreso de la Somalia Unificada (CSU), miembro del clan de los Abgal, que se enfrenta al general M. Farah Aydid, del clan de los Gidir, lo que ha supuesto la división de Mogadiscio en barrios controlados por las diferentes organizaciones. Curiosamente ambos dirigentes pertenecen a la misma tribu, la de los hawiye.

Se puede concluir que la inexistencia de un poder fuerte que aglutine a la mayoría de la población en un proyecto común ha provocado la vuelta a una reordenación clánica del territorio. Cada jefe de clan o tribu controla una parte del país y su legitimidad se basa en el poder militar. A pesar de que los cambios de alianzas y del control sobre las carreteras y puntos estratégicos son continuos, se puede establecer la siguiente división territorial: en el norte los Isaak, encuadrados en el Movimiento Nacional Somalí, han declarado la independencia de la antigua Somalia británica, llamándola Somaliland que es el nombre colonial y situando la capital en Hargeisa, que es una población sin teléfono; en la región del Ogaden hay enfrentamientos entre el Movimiento Patriótico Somalí (SPK) comandado por Omar Cheiss del clan de los Daron y la USC de Mahdi; por ultimo, no olvidar las fuerzas de Barre agrupadas en el Frente Nacional Somalí, que recorren el sur del país en un intento de obtener su parte del pillaje general.

Se ha llegado a comparar el paisaje de Somalia con el del film Mad Max: refugiados nómadas junto a vehículos 4x4 japoneses con una metralleta pesada instalada en su parte posterior y cargados con jóvenes con gafas de sol y kasalnikhov. No ha habido nunca un Estado redistribuidor en Somalia, sólo un régimen represor que gobernó el país según los intereses del grupo dominante en cada periodo y los dictados de las potencias extranjeras.

Burundi y Rwanda: ¿acabó el odio butu-tutsi?

Burundi y Rwanda son de los escasos países africanos configurados a partir de los antiguos reinos precoloniales. Junto con Uganda son los países de la zona sin acceso al mar, dependiendo de unas costosas y difíciles vías de comunicación para sus productos (puertos de Mombasa y Dar es Salaam).

Burundi y Rwanda son países pequeños (aproximadamente la mitad que Catalunya) con territorio muy accidentado, suelo fértil y lluvias medias-abundantes. De idioma común, comparten también composición étnica: 85% de hutus y 14% de tutsis. Son los países africanos con mas alta densidad demográfica teniendo que hacer frente a la amenaza del hambre dada la escasez de tierras y el cultivo intensivo que han de soportar.

Burundi llega a la independencia en el 61 y en los primeros años se mantiene un equilibro étnico hutu-tutsi, pero un intento de golpe hutu se salda con la eliminación de la clase política hutu. La monarquía, que era una de las pocas instancias de consenso del país, queda abolida. La dominación tutsi se mantendrá intacta hasta el 88. Durante ese periodo vados intentos de golpe hutu supondrán sanguinarias represalias del ejercito: en el 72 se asesinan entre 100 y 200 mil hutus. El régimen, de partido único, fuerte concentración de poder en el presidente y oficialidad exclusivamente tutsi, expulsa religiosos a partir del 84, prohibe algunas confesiones y cierra escuelas religiosas alegando su carácter subversivo y su apoyo a los hutu. En el 88 se repiten matanzas masivas pero es ya el punto de inflexión y meses mas tarde un hutu ocupa el cargo de Primer ministro, anunciándose la lucha contra toda forma de discriminación étnica. El tema se discute de forma bastante libre a lo largo de todo el país, teniendo que hacer frente el presidente Pierre Buyoya a todo tipo de resistencias desde el ejercito.

La situación económica era muy delicada. Los enfrentamientos del 88 paralizan la ayuda externa de un país que entre el 80 y el 88 había visto crecer el PIB a un mísero 0,1% anual, muy dependiente de las exportaciones de café (86% de lo exportado) cada vez a peor precio y con un 38,5% de las mismas dedicado a satisfacer el servicio de la deuda. Burundi necesita la ayuda externa y los cambios operados por el régimen y el seguimiento de la ortodoxia del Banco Mundial permiten el retorno de los créditos en el 89. Un plan hasta el 92 contiene el propósito de impulsar el sector privado, promover el comercio, ajustar el sector financiero y conseguir la autosuficiencia alimentaria.

En la primavera del 92 se aprueba una Constitución que incluye el pluralismo político, pero los opositores continúan fustigando al régimen y, a finales del 91, una incursión armada causa mas de 500 muertos, en una acción en la que el gobierno implica a Rwanda. En junio se llega a un acuerdo sobre el control de los refugiados que baja la tensión y posibilita la activación de la frontera.

En Rwanda con las primeras elecciones los hutu hegemonizan el poder que siempre estuvo en manos de los tutsi. Con los anos el poder se concentrara en manos de los hutu de la región central y se acentúa el carácter autoritario del régimen. El actual presidente Juvenal Habyarimana toma el poder en el 73 al frente de oficiales hutu del norte del país. Se disuelve el partido único existente, se liberaliza la economía y se tiende la mano a la minoría tutsi (lo cual posibilita la mejora de las relaciones con Burundi).

Juvenal crea un partido único a la imagen del MPR zaireño (del cual forman parte todos los nacionales en el momento de nacer) a la vez que desmilitariza el régimen.

A principios de los 80 aparecen serias rivalidades entre la élite hutu del norte que copa ahora el poder y serios problemas debidos a los numerosos refugiados (de Rwanda en Uganda y de Burundi en Rwanda). La economía empeora por los bajos precios del café (aproximadamente el 75% de las exportaciones), llegándose en el año 87 a ingresar por exportaciones solo el 36% de lo importado ese mismo ano. En el 89 mueren cientos de personas de hambre en el sur debido a una combinación de degradación de suelos, presión demográfica y plagas.

Juvenal hace frente a la crisis política aumentando la represión y oponiéndose al multipartidismo. La guerrilla del Frente Patriótico Rwandés (FPR) de base tutsi hostiga al régimen en estos últimos años, y este responde con represión y medidas de liberalización para con los opositores que no evitan el clima de tensión y la violencia.

En el 92 la guerrilla continua actuando. Hay un abierto clima de violencia entre los seguidores de los diferentes partidos. Bajo las diferencias políticas actúan las diferencias etnico-regionales que ahora se manifiestan también dentro del grupo hutu entre los del norte, privilegiados por el presidente, y los del sur. En marzo se crea un gobierno de transición con el jefe de gobierno salido de las filas de la oposición. En conferencia de paz celebrada en verano todo el mundo esta de acuerdo en la necesidad de que el presidente dimita y este, muy debilitado, abandona el mando del ejercito. El mismo ejercito esta a punto de la rebelión, oponiéndose a las medidas de-desmovilización anunciadas. En el país es muy fácil conseguir un arma y se han formado muchas milicias.

En el 92 se volvió a registrar un serio déficit alimentario.

Uganda: saliendo del largo túnel

Uganda esta pagando aun las consecuencias del periodo de gobierno de Idi Amin. Entre el 71 y el 79 dejo un nefasto legado al país: suspensión de todos los derechos políticos, sometiendo a toda la población a la justicia militar; disolución del Parlamento y Gobierno por decreto; cese de toda la ayuda externa occidental... El desastre económico fue de dimensiones colosales, reduciéndose en el periodo 70-76 la producción un 6,7% anual (en el 80 la industria trabajaba al 15% de su capacidad) y el turismo, que en el 72 era la tercera entrada de capital, cayó en picado.

La historia del régimen de Amin es una historia de peleas, purgas, asesinatos y "desapariciones".

En el 76 la crisis agrícola es evidente y los campesinos se refugian en cultivos de subsistencia. Empiezan las protestas en la calle y una firme represión. En el 79 Amin huye del país al ser derrotado su ejercito por el de Tanzania, que meses antes había invadido el país.

Ahora se van a conseguir ayudas del FMI pero se va a tener que hacer frente a problemas de indisciplina en el ejercito, a disensiones de carácter étnico y, además, al incremento de acciones guerrilleras. La inflación disparada junto con la escasez de bienes y un informe de Amnistía Internacional en el 85 hablando de asesinatos y torturas sistemáticas se añadirán a la aguda crisis del régimen. Al año siguiente la guerrilla de Yoweri K. Museveni--NRA-- toma el control del país. En la actualidad Museveni es aun el presidente del país y su gobierno ha sido menos irrespetuoso con los derechos humanos que los anteriores. Económicamente ha seguido la ortodoxia del FMI consiguiendo ayudas de consideración. Durante este tiempo no ceso la actividad insurgente pero, eso si, localizada en el nordeste y en las montañas del Ruwenzori, restableciéndose la seguridad en la mayor parte del país. Esta situación ha permitido, junto con la ayuda económica internacional, estabilizar la economía: a golpe de recortes presupuestarios y de gran numero de despidos en la función publica, se consiguió en el 90 un crecimiento del 6% en el PIB, a pesar de la caída de los precios del café. En el plan de recuperación económica 88-92 acordado con el FMI se incluía una fuerte devaluación del chelín, el impulso de las exportaciones y su diversificación.

En el 92 Museveni ha presentado unos presupuestos mas austeros que nunca, incluyendo un fuerte recorte en defensa y en la función publica. Como detalle significativo habrá que añadir que en año de fuerte sequía Uganda esta exportando alimentos a los países africanos con déficit.

En este mismo año Musevini se declara contra el multipartidismo y a favor de la democracia, entendiendo que "la multiplicidad de partidos no era la solución de los problemas de los campesinos". Las relaciones con los vecinos son conflictivas en los casos de Rwanda y Kenia (acusaciones de apoyo a tropas rebeldes, etc...).

Un futuro económico comprometido. La normalización política

Analizando los datos estadísticos del 89 vemos que la única corriente comercial apreciable en el ámbito regional son las importaciones que algunos países hacen de productos de Kenia: el 15,1% de las de Rwanda y el 22,5% de las de Uganda.

En el mismo año el flujo de importaciones-exportaciones intrarregional (aquí excluimos a Somalia) no superó, en el mejor de los casos, los 228 millones de dólares (mas del 50% importaciones de productos keniatas por Uganda). Mientras tanto, en aquel mismo ano, el África Oriental importó de la RFA por valor de unos 292 millones de dólares, siendo las exportaciones con aquel. destino de unos 189 millones (datos de Britannica World Data 1991).

El comercio regional con tan solo una potencia occidental supera el volumen del comercio intrarregional. Un buen ejemplo de economía regional no integrada.

Durante el periodo 86-90 el África Oriental registró, de todos modos, los mejores índices de crecimiento de producción de todo el continente negro en un sector tan crucial como el agrícola. Pero el esfuerzo diversificador sigue siendo muy limitado, constituyendo aun el café, algodón o te entre el 48% y el 78% de las exportaciones agrícolas.

El marco económico en el que se desenvuelve la región es el mismo que el del continente: la marginación progresiva de los flujos comerciales. Las inversiones privadas que en el 82 eran un 24,6% del total, representan ahora sólo el 6,8% y la principal corriente de capitales (78,7% en el 89) procede de la ayuda externa que se centra en la pura subsistencia la mayoría de las veces. Las políticas seguidas descuidaron los sectores agrícolas alimentarios y se centraron en la inversión en cultivos de exportación no comestibles y muy depreciados. Estas políticas--recomendadas por el FMI--suponen el estancamiento de los mercados. Las políticas de ajuste fondomonetarista casi universalmente aplicadas han llevado a un fuerte incremento de precios e importaciones, provocando una seria crisis de balanza. Estas políticas siguen a pesar de que el mismo FMI reconoce que no han parado la inflación ni supuesto crecimientos significativos.

El futuro económico de la región clama a la resolución del problema de la deuda externa y requiere la búsqueda del desarrollo de industrias conectadas con la producción agrícola y la activación del comercio regional (PTA, SADCC,...).

Las frecuentes sequías han puesto en evidencia la necesidad de no descuidar los sectores agrícolas alimentarios orientados al consumo interno. Los países de la región habrán de esforzarse mucho mas en diversificar sus exportaciones agrícolas y hacer frente al fuerte incremento de las importaciones (a cargo de las minorías con poder adquisitivo que invierten poco y gastan mucho en artículos de lujo extremo).

Kenia va a tener que hacer frente a problemas en sus industrias cruciales debido a los altos precios a los que ha de importar materiales y repuestos, mejorar la baja productividad de su aparato productivo que la hace escasamente competitiva y tomar medidas para reducir el fuerte gasto gubernamental. Tanzania seguirá siendo muy débil económicamente y dependiendo mucho de la ayuda externa aunque cuenta a su favor con una gran estabilidad--infrecuente en el continente--y un alto potencial hidroeléctrico y turístico. La liberalización económica que vive el país aumentara las diferencias entre las regiones con la posible aparición de tensiones internas.

En lo político, a excepción hecha de Somalia, la onda de "normalizar" los regímenes introduciendo el multipartidismo ha llegado a toda la región aunque hay grandes diferencias en la actitud tomada por los gobiernos. Rwanda y Burundi afrontan dos problemas capitales: la autosuficiencia alimentaria, amenazada de forma constante por la fuerte densidad y crecimientos poblacionales, y el respeto a la diversidad étnica. El régimen de Uganda ha aplazado las elecciones prometidas y mantiene la disposición que prohibe la actividad partidaria. La relativa paz que vive el país y el apoyo financiero externo que ha permitido una momentánea recuperación económica son la base de la estabilidad del país. Pero ambos factores se pueden quebrar.

Tanzania, que en el pasado vio muy vinculados sus problemas políticos a los fracasos en la economía, continuara en esa línea, aunque los anhelos de mayor autonomía o independencia de Zanzíbar, pueden colisionar con los intereses del Estado. Es de prever que la tradición de negociación pacifica siga rigiendo en la arena política tanzana. Kenia, sin llegar a la desintegración social y política de Somalia, podría estar encarando una etapa de incremento de las tensiones étnicas que amenazan ya a la unidad de la oposición y presionan a la configuración de fuerzas políticas de base étnica.

El problema de los refugiados afecta a todos los países de la región, siendo Kenia el país que alberga a mayor numero de ellos (cerca del millón a finales del 92), lo cual esta acarreando al país no pocas dificultades en todos los ordenes.

La situación somalí ha causado conmoción en Occidente. Se envía ayuda humanitaria con supervisión militar pero esta ayuda se encuentra al poco tiempo de haber llegado en los mercados de Mogadiscio, Merca o Kismayu. El ejemplo de Somalia ha de servir para reflexionar sobre la ayuda humanitaria. Hoy en aquel país es la única fuente de ingresos y, por lo tanto, de poder. Por primera vez las ONG han de pagar guardaespaldas que protejan los convoyes, pagar peaje en cada zona al jefecillo de turno e, incluso, son estas organizaciones las que acaban suministrando vehículos todo terreno a las diferentes facciones.

En opinión del doctor A. Mohamed de Mogadiscio "los que combaten no tienen ni idea de que es la nación somalí. No son patriotas. Son nómadas, generalmente muy jóvenes, a quienes se les ha dicho: sereis ricos, tendreis un coche, una casa, lo que querais. Entonces ellos luchan por el pillaje y si han de destruir 100.000 dólares para ganar 100 lo hacen".

BIBLIOGRAFÍA


*Rafael Crespo es licenciado en Antropología e Historia por la Unisersidad de Barcelona. En la actualidad esta dedicado a la elahoración de sus tesis doctoral sobre "El espacio swahili. Una sociedad multicultural diferente". Ha realizado un estudio-diagnóstico para la Diputación de Barcelona sobre las comunidades de inmigrantes extra-comunitarios de la provincia y su relación con las Instituciones. Es autor de diversos estudios sobre la costa oriental africana y los cambios en el paisaje socio-cultural de Europa.

Ha realizado una exposición sobre "Africa: las culturas olvidadas". Es miembro del Centro de Estudios Africanos.

Miguel Rodriguez es bistonadory escritor. Autor de varios artículos sobre análisis político. Es miembro del Centro de Estudios Africanos de Barcelona y trabaja sobre temas pluripartidismo de Africa Oriental y desarrollo.