
Es tan sólo una seguidilla de datos, noticias e informaciones desperdigadas que luego sistematizan e interpretan los asi-llamados formadores de opinión, los analistas que están a sueldo del sistema de la globalización, quienes hacen que veamos, creamos pensemos de una manera muy precisa y determinada. El desafío, ahora mas que nunca, consiste en ver y comprender cómo funciona el mundo realmente…” Adrian Salbuchi[1]
Esta reflexión está hecha de muchas horas de incertidumbre, dolor, rabia y trabajo compartido en una trama con muchas personas entre las cuales agradezco a las Misticas a Juan J. Celorio y Lidia B. Lorbada y en especial a Ximena y Natalia por aguantarme e Idoia por sonreír como solo el futuro lo puede hacer.
Nuevo
tejido social.
El
“nuevo” orden mundial reordena las dimensiones, local y global, afectando
ámbitos como el de la producción y el de la distribución
fundamentalmente. En la producción asistimos al fin del fordismo
como una de las formas modernas de producción y el surgir de la
producción ajustada (toyotismo) que implica una producción
normada por las preferencias del mercado. El peso de la economía
pasa de la producción a los servicios permitiendo tener una economía
de 24 horas (e-economy). La especulación financiera es el mecanismo
preferente de la economía frente al proceso productivo.
El
impacto de la economía “post-industrial” condiciona definitivamente
las formas del trabajo, –teletrabajo, fábrica virtual, maquilas,
formas de trabajo “flexible” e inestable– dando lugar a una brutal división
entre trabajador@s y desemplead@s. Este proceso no sólo permite
la ruptura de las tradicionales formas de organización obrera (crisis
del trade union) sino que genera la aparición de diferentes formas
culturales, o de percibir el trabajo, el ocio y el modus vivendi.
Los
efectos de este proceso glocalizador se manifiestan en la desarticulación
de espacios sociales, de tejidos comunitarios, de relación de trabajador@s
entre sí y de éstos con los “parad@s”, la aparición
de nuevas relaciones sociales y escenarios de articulación. También
asistimos al incremento de las desigualdades, el empobrecimiento paulatino
de las clases medias, mostrando nuevos perfiles de pobreza y exclusión
además de la feminización de la pobreza. De este modo, aparición
de focos de migrantes y/o el incremento de espacios sociales periurbanos
al margen de cualquier planificación, dan lugar a las barriadas
de chabolas. Asistimos también a la construcción de nuevos
espacios multiétnicos y pluriculturales, con la consiguiente ruptura
de los espacios tradicionales de referencia local, sin hablar ya de la
agudización de las diferencias norte sur y la transformación
de perfiles sociales (jóvenes, mayores)[5].
En
definitiva asistimos a la transformación del ejercicio de poder
del ciudadano de votante a consumidor, dando por supuesto que tod@s somos
potenciales consumidor@s.
Nuevas
formas organizativas.
Lo
que reaparece con insistencia en la escena de los 90 es la fragilidad y
obsolescenciade aquella categoría
socio-política, que ha sido el leiv motiv –en los 200 últimos
años por lo menos– de todos los países modernos, la nacionalidad
homogeneizadora como sustento unificador del estado; la crisis del estado
como poder de articulación, regulación de espacios económicos,
políticos y sociales. Crisis de la participación, de representación,
y de control.
Las
viejas unidades, como la comunidad agrícola rural, la región
indígena, las áreas multiétnicas e incluso el espacio
de estado-nación se han vuelto estrechos e insuficientes para la
comprensión de etnicidades y movimientos sociales en los que se
combinan los movimientos de soberanía local con la lucha por los
derechos humanos, laborales, culturales y ambientales a escala étnica
y multiétnica transnacional[6].
Es
necesario hacer un espacio mental para entender este proceso desde un diferente
paradigma analítico y una diferente praxis política. Repensar
los espacios como el patriarcado, la centralidad, la mono-identidad, el
aparato regulatorio, el sistema de educación colonial y elitista.
Se
hace imprescindible considerar el cambio de ideas frente a conceptos cientificistas
y evolucionistas del modernismo, y una seria evaluación de la revolución
industrial y sus efectos sobre el planeta.
A la pesca de lo glocal.
Los espacios local y global o lo glocal, se mueven a diferentes ritmos y sin ningún tipo de continuidad, dando lugar a lo que llamo Zonas Temporalmente Autónomas (TAZ). Los infointercambios a este nivel tienen dos momentos que la mayoría de las veces obvian cualquier tecnología al ser básicamente oral y en idiomas locales. Los infointercambios globales hacen uso de TI&T y privilegian el uso del correo electrónico y la www sobre todo porque esta comunicación se realiza a precio local (es mas bajo frente al fax por ejemplo).
Esta
experiencia por lo tanto permite que este tipo de uso en el ámbito
local y global estructuren una trama dentro de la red, por ejemplo los
centros de información, clearing house o portales, y los ciberactivistas
principalmente.
Para
entender mejor estos espacios utilizamos algunas definiciones que nos parecen
útiles:
Red:
la totalidad de la información y las transferencias de comunicación
jerarquizada por el privilegio de elites a ciertas transferencias.
Trama:
estructuras horizontales y alternativas de infointercambio abierto, una
red desjerarquizada.
Contrared:
usos clandestinos, ilegales y rebeldes de la red[7].
Entonces una trama es básicamente el espacio lúdico multidimensional donde confluyen diversos objetivos, voluntades y mecanismos, de terapia, coordinación, formación, entrenamiento, diseminación de información y documentación, permitiendo así, el uso racional de recursos humanos, económicos y tecnológicos.
TAZ
y terapia.
No
estoy seguro de que hayamos puesto mucho énfasis en lo que denominamos
ejes transversales ni siquiera en como hacerlo, particularmente en mi caso
al trabajar con genero y perspectiva de genero he recurrido a lo que ha
desarrollado el movimiento feminista o los feminismos –en lugar de aplicar
lo que propone el banco mundial frente a estas dudas–. En este proceso
me he encontrado que estos de pensar en genero pasan por una severa revisión
del machismo (el mío concreto en este particular) o del sexismo
dependiendo del paciente, y las estructuras patriarcales que se reproducen
en la red y en las tramas como lo hace/ian en los partidos políticos
u otras organizaciones, basta ver la participación en nuestra propia
lista. Esto me ha llevado a otra reflexión en la que es mas complicado
recurrir a la transversalidad cuando las estructuras mentales (mías
en este caso) no están adecuadas a una relación realmente
horizontal y solidarias con mujeres por ejemplo.
Por
ello propongo las TAZ de “terapia”, donde paralelamente al trabajo y las
ideas que se desarrollen se vincule a lo mas estrictamente personal e intimo,
la autoestima al crecimiento personal al respeto y la responsabilidad individual
para ser parte de cualquier trama.
Como
ejercicio propongo visitar esta pagina www.creatividadfeminista.org/fr_violencia.htm
¿Que dice el resultado de la encuesta? Finalmente leamos esto que
parece tan básico y asumido www.creatividadfeminista.org/fr_palabrasclave.htm
¿Es evidente (para mi) que las tramas deberían ser de terapia
sobretodo no?
Entonces
creo que el reto es la re-ocupación (prefiero a apropiación,
de lugares, tecnología, o discursos) del espacio-tiempo de la piel
y las entrañas en una acto de resistencia frente al tremendo proceso,
al que el viejo topo se refería como alienación del trabajo
por el capital, de deshumanización a la que estamos sometidas.
Sonara
mal hablar del amor como parte de la terapia, de nuestras almas, nuestros
cuerpos, de nuestras ideas, sueños y por supuesto de nuestros fracasos,
los omnipresentes fracasos, en definitiva hablar como personas humanas
(valga la redundancia) y seres sentipensantes como diría Galeano?
Yo creo que felizmente es el único camino.
“Cada
uno de nosotros es dueño de la mitad del mapa: Como dos potentados
del renacimiento definimos una nueva cultura con nuestra mezcla anatema
de cuerpos, con nuestra emolución de fluidos; las junturas imaginarias
de nuestra ciudad estado se desdibujan en nuestro sudor” Hakim Bey[8].
Desde
el otro lado de tu piel.
Sebastian Lara
Vitoria-Gasteiz,
invierno de 2001