Desde 1945, cuando las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagazaki anunciaron al mundo la opción tecnológica de la fusión nuclear, la humanidad fue obligada a vivir con la posibilidad concreta de destrucción deliberada de la vida en la Tierra. Las noticias se desplazan más rápidamente que el conocimiento humano y los beligerantes países industriales fabricaron millares de misiles con cargas atómicas capaces de destruir varias veces al planeta. Todas las tentativas de limitar estas armas han sido insuficientes.
Las poblaciones del Pacífico sufrieron bombardeos nucleares para la realización de pruebas atómicas, que comprometieron seriamente sus vidas, así como la vida de las futuras generaciones. Poblaciones indígenas de Estados Unidos y otras poblaciones de las zonas de pruebas de la ex- URSS tienen problemas semejantes.
Con el final de la Guerra Fría, se cambió el equilibrio del terror atómico por el descontrol de la propiedad de estos armamentos, principalmente entre los países del Este Europeo. Países periféricos, hasta entonces impedidos de entrar para el "Club Atómico", desarrollan hoy, más que en cualquier otro momento, programas nucleares con objetivos militares. Los militares operan todavía un complejo industrial nuclear sin precedentes. Centenas de barcos de guerra, submarinos y porta- aviones; satélites militares y reactores están diseminados por toda la Tierra y en su órbita, pese a que los gobiernos pudieron haber puesto fin a la amenaza del holocausto nuclear.
La carrera nuclear se extiende al ámbito del suministro de energía eléctrica. En vez de regirse por las reales necesidades de consumo de las comunidades humanas, la energía está destinada a alimentar industrias electrointensivas y al dispendio de las grandes ciudades. Mientras tanto, más de dos tercios de la humanidad utilizan menos energía eléctrica que el nivel mínimo aceptable.
La generación de energía eléctrica con subsidios militares, genera por año más de 10.000 metros cúbicos de detritos de alta radiactividad; y 200.000 metros cúbicos de desperdicios de baja y mediana radiactividad; además de la basura producida por la quema de combustible de los reactores. Muchos países industrializados del Hemisferio Norte, con nucleares (como los de Three Mile Island y Chernobyl), decidieron abandonar o paralizar el suministro energía nuclear. Entretanto, sus poblaciones continúan consumiendo cada vez más energía, principalmente productos elaborados por industrias electrointensivas que han sido trasladadas al Tercer Mundo. Las instalaciones hidroeléctricas de estos países, que han causado impactos ambientales y sociales tremendos, nada tienen que ver con las necesidades de consumo de la población. Algunos países del Tercer Mundo también han aumentado el suministro eléctrico con programas nucleares, en peores condiciones de seguridad.
Los países pobres, cuyas poblaciones consumen muy poca energía, son lugares de depósito de millares de toneladas de desperdicios radiactivos de todo tipo.
El modelo industrial fue vendido de forma neoimperialista al Hemisferio Sur y está provocando ahora más miseria, mayor suministro de energía eléctrica, y genera el mismo deseo de sus fuerzas armadas de poseer la fuerza dominante de las armas atómicas.
Las necesidades energéticas de las poblaciones pobres no pueden ser atendidas por medio de grandes usinas hidroeléctricas o nucleares. Los daños ambientales y sociales, los riesgos de accidentes y los subproductos radiactivos suceden en los países productores de energía, no sea su población la que consuma lo producido. Los subsidios al suministro de energía eléctrica constituyen factores poderosos de degradación ambiental y social de los países pobres, e intensifica el paradigma consumista de productos y energía, que perjudica a las poblaciones ricas de los países del Hemisferio Norte.
Este cuadro se ve agravado con las nuevas propuestas de suministro de energía nuclear. Se plantea que el ciclo del Plutonio (Pu 239), elemento extremadamente tóxico y radiactivo, producido por el núcleo de los reactores sea la fuente energética de las futuras sociedades industriales. Además de la utilización principal, como explosivo atómico, el plutonio es el único sustituto del Uranio 235 que existe en pequeñas cantidades en la naturaleza, con tendencia a desaparecer más rápido que el petróleo. Se puede producir gran cantidad de plutonio, pero deben crearse mecanismos de control de seguridad. La extracción de plutonio para reprocesamiento ha generado contaminación radiactiva de la atmósfera y de la mayoría de los océanos.
Las ONGs preocupadas por la cuestión nuclear, reunidas en Río de Janeiro durante la ECO 92, participantes del Foro Internacional de ONGs y Movimientos Sociales, presentan las siguientes alternativas frente a la amenaza nuclear con el cual son obligadas a convivir todas las formas de vida que viven en nuestro Planeta.
1) Inmediata paralización de las pruebas atómicas e indemnización por todos los daños provocados a las poblaciones y al medio ambiente en el pasado, con la supervisión del estado y descontaminación y asistencia a todas las víctimas.
2) Desmantelamiento de las armas existentes y paralización de su fabricación a nivel mundial, así como el desestímulo a la nuclearización de los ejércitos de todos los países del mundo.
3) Prohibición de la exportación de productos y tecnologías nucleares que puedan ser empleados para uso militar.
4) Prohibición del uso de buques a propulsión nuclear y de energía nuclear para satélites militares.
5) Abandono inmediato del ciclo del Plutonio, o cualquier manipulación de ese elemento con fines energéticos o militares.
6) Abandono de los actuales programas de suministro de energía nuclear y ayuda internacional a las naciones que dependen de esta fuente de energía, a través de una reestructura de los programas de consumo energético.
7) Reestructura de las industrias e instalaciones nucleares, con el consiguiente reciclado de sus puestos de trabajo para actividades socialmente útiles y de importancia, con el aprovechamiento del potencial de sus empleados.
8) Control de todas las actividades nucleares, entre ellas las financieras, normas de seguridad y control de las radiaciones.
9) Participación comunitaria en el control de los materiales radiactivos médicos e industriales, así como en cualquier material radioactivo presente en la comunidad.
10) Establecimiento de normas más exigentes contra la exposición de la población a las radiaciones ionizantes, considerando nociva cualquier contacto que supere los niveles naturales de radiación del ambiente.
11) Asistencia especial a las víctimas de radiación, exigiendo que las industrias nucleares cubran todos los costos de seguridad, tratamiento médico y equipos.
12) Adopción de medidas legales internacionales que permitan la indemnización total por los daños causados por instalaciones nucleares, así como la abolición de la Ley Price - Anderson que aún rige en todos los países.
13) Establecimiento de un fondo internacional de asistencia a las víctimas de radiación, tomando en cuenta el carácter trasnacional de los efectos de las radiaciones.
14) Prohibición definitiva del vertido de detritos radiactivos en los océanos.
15) Obligatoriedad de tratamiento y almacenamiento de detritos radiactivos en los países que los producen.
16) Prohibición de la extracción minera de elementos con potencial radiactivo.
17) Sustitución de la AIEA por un organismo internacional de control que permita el libre acceso a las comunidades interesadas.
18) Creación de un organismo internacional de energía renovable.
19) Inclusión en los programas educativos a todo nivel de informaciones sobre las precauciones y peligros de la radiación.
20) Prohibición de la irradiación de alimentos.
21) Estímulo a la creación de zonas no nuclearizadas en el Planeta.
22) Desestímulo a las investigaciones sobre fusión nuclear por su alto costo y por la función que desempeñan en la creación y mayor concentración de las industrias productoras de energía, que redunda en el elevado consumo de energía de las sociedades industrializadas.
1. Reconocer y apoyar los esfuerzos de las ONGs, movimientos sociales y asociaciones de víctimas de radiaciones que contribuyen en la concientización mundial sobre los peligros de la fusión nuclear.
2. Crear una red de ONGs que militan en la cuestión nuclear a fin hacer más eficaces sus esfuerzos.
3. Construir un banco de datos internacional sobre los actuales programas nucleares, las nuevas tecnologías de protección radiológica, administración de riesgos, conversión de puestos de trabajo en la industria nuclear a actividades relacionadas con las necesidades de la sociedad y a la atención de las víctimas de radiaciones ionizantes.
4. Organizar fechas- símbolos de conmemoración para la creación de grandes campañas contra los programas de fusión nuclear y apoyar iniciativas de ONGs japonesas a través del pedido de HIROSHIMA y NAGASAKI con el fin de conseguir mil millones de firmas para la eliminación de las armas nucleares.
5. Planificar reuniones internacionales principalmente en los países que más invierten en los programas de fusión nuclear para fortalecer las luchas de las ONGs y movimientos sociales contra las plantas y las armas nucleares.