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TRATADO SOBRE CERRADOS

INTRODUCCIÓN:

El dominio de los cerrados corresponde a 25% del territorio de Brasil, localizados principalmente en el altiplano central del país, abarcando, total o parcialmente, los estados de Goiás, Tocantins, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Bahia, Distrito Federal, Maranho, Piauí, Sao Paulo e Roraima, además de algunas regiones del Nordeste.

Se encuadran en la categoría internacional de sabanas y, fisonómicamente, poseen gran semejanza con las formaciones de ese tipo encontradas en otras regiones del mundo.

Las planicies centrales ocupadas por los cerrados constituyen la cadena central del Brasil y de América del Sur, donde se distribuyen grandes cantidades de agua que alimentan las cuencas hidrográficas del continente. De esa forma ejercen un papel fundamental en la manutención y equilibrio de los demás sistemas biológicos, de manera que la forma en que se utilicen podrá provocar profundas alteraciones en los ecosistemas de la Amazonia, del Pantanal, la Mata Atlantica, la Caatinga y la Mata Araucaria. Algunas consecuencias de ello ya pueden ser observadas pero, probablemente, habrán de surgir otras, que hoy desconocemos totalmente.

Más allá de ese aspecto, hay que considerar la enorme diversidad de los cerrados que, en relación a algunos grupos taxonómicos, es mayor que la de la Amazonia.

Los cerrados sirvieron como sitio de asentamiento de pueblos aborígenes, según registros de 15.000 años atrás o más, y después sufrieron un proceso de colonización que consiguió, en muchos casos, establecer relaciones de producción relativamente adaptadas a las condiciones ambientales.

Sin embargo, especialmente a partir de la década de 1960, pasó a sufrir un proceso de ocupación intensa, privilegiando el sistema intensivo de producción de cultivos de exportación y más recientemente y proyectos de reforestación de monocultivos.

DIAGNÓSTICO

La forma actual de ocupación de los cerrados, realizada sin consulta o participación de sus habitantes, es un aspecto común del modelo de desarrollo adoptado en Brasil en las últimas décadas. Este sistema se basa en las subvenciones financieras e incentivos fiscales, en la concentración de tierras, en la expulsión de las poblaciones rurales por la destrucción de sus formas de producción. El ecosistema de los cerrados, como sitio adecuado para la expansión de las actividades de agricultura, ganadería y forestación ha sido agredido y aproximadamente el 75% de su extensión, ha quedado destruido principalmente a través de :

1- Desmatamiento indiscriminado de su vegetación e plantación de extensiones homogéneas de eucalipto para producir combustible, con la finalidad de abastecer las industrias siderúrgicas, que producen hierro que es exportado principalmente a Japón o vendido a la industria de celulosa.

2- Plantación de grandes extensiones de pasturas homogéneas y monocultivos de exportación para el conjunto tecnológico industrial: correctores del suelo, fertilizantes químicos, herbicidas, plaguicidas y maquinaria pesada.

3- Construcción de grandes obras de riego con uso intensivo e indiscriminado de los recursos hídricos y de energía.

4- Instalación de grandes represas a lo largo de los principales cursos de agua, para generar energía eléctrica.

Todas esas acciones han provocado una serie de impactos ambientales y sociales, destacándose entre ellos:

1- La gran reducción de la enorme y aún desconocida biodiversidad que existe en los cerrados.

2- La degradación de los suelos debido principalmente al uso de maquinaria pesada y productos químicos que comienzan y aceleran un proceso de erosión y esterilización.

3- Contaminación del agua y, por consiguiente, de todos los animales (incluso los seres humanos) que de ella dependen.

4- Sedimentación y disminución de los recursos hídricos superficiales y subterráneos debido a la erosión del suelo. El suelo de los cerrados se caracteriza por un bajo consumo de agua y capacidad de infiltración de sus suelos, funciona como una esponja captadora y almacenadora de agua. En consecuencia disminuye también su gran capacidad de dispersar aguas.

5- Intensificación del proceso de concentración de la tierra con la expulsión, migración y empobrecimiento de los pequeños productores y trabajadores rurales, generando nuevos problemas imposibles de solucionar en los centros urbanos grandes y medianos.

6- Desintegración de las comunidades locales en sus valores culturales, usos, costumbres y símbolos.

PLAN DE ACCIÓN

Ante esta situación, nos proponemos:

- Realizar gestiones que permitan la participación de las poblaciones locales en el planeamiento y establecimiento de políticas de desarrollo.

- Crear una red de acción permanente de las ONG y movimientos sociales de las zonas de los cerrados para una acción conjunta de defensa e intercambio de informaciones.

- Luchar por la integración de las sociedades de todos los países en donde existen ecosistemas de cerrados y sabanas, para que se extienda el conocimiento y se adopten acciones de planeamiento, preservación y desarrollo sustentable y educación ambiental.

- Cambiar la visión cultural institucionalizada de que los cerrados no ofrecen recursos para la supervivencia de los seres humanos.

- Exigir la realización de estudios para identificar las zonas de cerrados donde todavía viven pueblos indígenas con el objetivo de crear nuevas regiones de conservación y uso restringido, extracción de recursos y administración sustentable.

- Incentivar el desarrollo sustentable en las áreas de los cerrados, dando prioridad a la producción a pequeña y mediana escala.

- Realizar campañas para que se reconozcan los límites y se defienda la tierra de los grupos indígenas, como base indispensable para su existencia, y para garantizar el bienestar de sus sociedades y culturas.

- Luchar por la redistribución de la tierra y una política agrícola dirigida a favorecer al pequeño productor rural.

- Crear mecanismos de aproximación permanente con el parlamento brasileño y diversos sectores de la sociedad civil y las ONG.

- Realizar campañas para que el ecosistema de los cerrados sea reconocido en la constitución brasileña como patrimonio nacional, en el mismo nivel de la Amazonia, del Pantanal, de la Mata Atlántica y de la Zona Costera.

- Luchar por el establecimiento de especies nativas en los programas de reforestación en las regiones degradadas; por la preservación, y por la limpieza y la conservación de los recursos hídricos.

- Ejercer influencias para reorientar el financiamiento internacional que ha hecho posible la realización de proyectos depredadores y elitistas en los cerrados.

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