Red de Economía Alternativa y Solidaria.

Infinidad de experiencias nacen y se mantienen en el conjunto del territorio del Estado español. Son iniciativas distintas; unas surgen como solución a los grandes problemas de pobreza y marginación, otras como un intento de mejorar el medio ambiente -Las energías renovables, las fincas ecológicas o las ricas experiencias de reciclaje de Residuos Sólidos Urbanos son buenos ejemplos-, otras terceras enfocan sus inquietudes y solidaridad en el comercio justo y solidario.

Todas ellas tienen un denominador común: la necesidad de la Solidaridad, ya sea en el propio territorio, ya sea hacia el exterior del mismo. Este factor unificador refleja esfuerzos constantes y permanentes para que la gestión empresarial o comercial obtenga buenos resultados para las personas y para el entorno que las envuelve.

Estas iniciativas han sido y son sostenidas con un enorme esfuerzo militante; las aspiraciones de lucro son sustituídas por sentimientos de respeto al Medio Ambiente, de apoyo a jovenes en paro y de deseos de orientación hacia iniciativas empresariales o de relaciones comerciales justas.

Sin embargo, junto a estos esfuerzos y valores, hallamos dificultades de gestión empresarial y de superviviencia de los propios proyectos. Pero, sobre todo, encontramos la necesidad de poder configurar estas diversas inciativas como proyectos "alternativos" distintos al sistema reinante tanto en su contenido como en sus objetivos y pretensiones de configurarse como nuevos núcleos de hacer económico, social y comercial.

Para ello, necesitamos coordinar todos y cada uno de los esfuerzos y analizar los problemas e inquietudes que cada una de las iniciativas refleja. Debemos unir fuerzas para dar coherencia y presencia a unas realidades palpables en muchos lugares del territorio español. Así esta acción coordinativa reflejará una realidad que ya existe y que tienen deseos " alternativos" de emerger.

LOS CRITERIOS DE COORDINACION DE UNA RED ESTATAL.

No se trata de desarrollar coordinaciones estatales sin que éstas, en la medida de lo posible, se asienten en realidades locales, regionales o nacionales. Todo lo contrario, debemos dar una importancia vital a unificar esfuerzos en el ámbito de lo más próximo, para así posibilitar el crecimiento de las ideas y formas empresariales alternativas, el trabajo colectivo de formas de economía local y la constitución de Redes o ayudas entre las propias fuerzas sociales de nuestro entorno.

Puede que hoy por hoy esto sea posible de una forma desigual, pero, sin lugar a dudas, debemos centrar nuestros esfuerzos en esta línea de criterios organizativos.

Este proceso de abajo-arriba deberá asentarse en un criterio de autonomía. No planteamos una acción centralizada o dirigida; buscamos constituir, desde la autonomía de cada iniciativa en particular, una estructura donde sea posible la discusión de ideas, el intercambio de iniciativas o experiencias o, incluso, la creación de posibles Redes de Comercialización. Junto a todo ello, satisfacer la necesidad común de constituir una imagen real de la empresa alternativa solidaria.

Sin embargo, al mismo tiempo que mantenemos esta dinámica organizativa autónoma, es necesario asegurar las vinculaciones que, como Red estatal, establecemos con otras Redes del Estado español (como Pobreza, Repris, Recuperadores, etc) como a nivel europeo, y en concreto con REEAS, la red Europea de Economía Alternativa y Solidaria, con la que mantenemos una estrecha y vinculante relación.

Las empresas alternativas y solidarias aportan cuotas, una parte de los beneficios, para constituir redes locales, regionales o nacionales. Asimismo se responsabilizan, a través de una cuota estatutaria, de los gastos de la Red estatal y europea. Creemos imprescindible constituir una estructura organizativa, agil, autónoma, participativa y con capacidad para ser un punto de referencia alternativo.

LAS EMPRESAS ALTERNATIVAS QUE FORMAN LA RED.

Se constituyen bajo formas jurídicas distintas, pueden tener actividades variadas y responder a necesidades diferentes. Aunque se ajustan a los requisitos de la economía local, también responden a todo lo que pueda ser iniciativas de solidaridad y de lucha contra el paro y la pobreza -aunque estas superen el marco puramente local-. Estas empresas configuran un espacio respetuoso con el medio ambiente, que trata de integrar a su funcionamiento a personas procedentes del paro -sobre todo de los sectores que más gravemente padecen este problema-, e intentan desarrollar una actividad que conduzca a la creación de puestos de trabajo permanentes.

Pretenden, además, ser centros de actividad distintos, para configurarse como puntos de referencia dentro de la sociedad constituyendo, en la medida de sus posibilidades, un entroncamiento alternativo entre la actividad económica y el entorno social que la envuelve.

Unas relaciones con el entorno social que deben basarse en la búsqueda de relaciones participativas basadas en el apoyo y la solidaridad mutua,en la necesaria y constante información de los procesos y desarrollos que se realicen, así como en el control de los objetivos que mutuamente se planteen.