Nº 1. Marzo-Abril de 1996.
La empresa ya no es asunto de burgueses y proletarios: interesa a consumidores, a clientes y proveedores y al entorno social y ecológico que la rodea. el autor propone fórmulas para compaginar la rentabilidad con una estructura democrática en la empresa.
Los conceptos y las prácticas sociales que los grupos -Fundaciones, Cooperativas, empresas sociales, ONGs- empiezan a desarrollar en pequeños pero crecientes ámbitos sociales. Redes, economía solidaria, códigos éticos, inserción sociolaboral, ¿Son nuevas ideas con los viejos contenidos de Igualdad y Justicia? Sí te enteresan, enrédate.
Por Antonio Pons. Deixalles, Mallorca.
IMAGINA intenta levantar una esperanzadora mirada para aquellos sectores sociales, personas y entidades que hacen de su práctica cotidiana un instrumento de lucha contra el paro, la degradación ambiental, la pobreza o la expoliación del denominado Sur.
Unas luchas y unas prácticas que van más allá de lo reivindicativo para convertirse en proyectos de gestión, en lugares donde conceptos como economía tienen su significado final de servicio a las personas, al respeto al medio ambiente, a procesos de inserción sociolaboral con los sectores sociales más desfavorecidos de nuestra sociedad.
Dentro de una sociedad animada por excesivos estímulos lucrativos y poco solidarios, generadores habituales del "sálvese quien pueda", es necesario abrir puntos de referencia que se diferencien de estas actitudes habituales y corrosivas.
IMAGINA intenta concretar, divulgar y extender a la opinión pública las referencias existentes y operativas en el campo de la economía social, la economía alternativa, el comercio justo y equitativo, la inserción sociolaboral...
Dicha conexión y divulgación no pretende realizarse sin el protagonismo directo de las iniciativas que configuran realidades palpables, mayores o menores, en las que operan los puntos referenciales anteriormente nombrados.
Por ello IMAGINA no es una revista enumerada de arriba abajo, por el contrario surge de soluciones y conexiones entrelazadas, de espacios que desde vivencias más o menos comunes se han conectado, constituyendo su propia red coordinativa. Espacios organizativos que intentan dar coherencia a la revista en el terreno de la exposición de metodologías, en el de la divulgación de ideas, en el de la propia distribución. Todo un pequeño reto lleno de complejidades diversas y lleno también de ilusiones y esperanzas desde las cuales intentaremos visualizar las teorías y formas de un nuevo hacer económico y social donde gestionar, planificar, financiar, formar y luchar no sean patrimonios generadores de destrucción social, humana o ecológica, sino todo lo contrario.
En definitva, la revista tiene su futuro en relación a su capacidad de generar respuestas a preguntas vitales, tales como ¿puede la economía, o parte de ella gestionarse desde ópticas sociales, ambientales y de servicio a las personas, sobretodo por los más desfavorecidos de nuestro entorno social? ¿seremos capaces de generar la suficiente discusión y reflexión dentro de la sociedad para que IMAGINA, nuestro impulso, se consolide como punto de referencia para otras y nuevas iniciativas?
Estamos convencidos y convencidas que dentro de esta busqueda hay infinidad de respuestas, interrogantes, dudas y miedos y que estos no son exclusivamente nuestros, pertencen también a una parte de nuestra sociedad que continua empeñada en la posibilidad de constituir una vida más digna, más justa y un desarrollo económico sostenible, tanto en lo ecológico como en lo social.
Las estructuras organizativas que damos sostén a la revista, REPRIS (Red Española de Promoción e Inserción Sociolaboral), REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria), AERESS (Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria), invitamos a todos y todas a participar en la busqueda de soluciones a estos interrogantes, ya sea a través de experiencias, de ideas o de aportaciones distintas. Sin duda alguna, ello expresaría a una sociedad viva y dispuesta a resolver algunos de los graves problemas en los que nos encontramos inmersos.