
Ante la restricción de los financiamientos gubernamentales y las dificultades que las empresas sociales de mujeres tienen para conseguir créditos bancarios, la Red ha considerado prioritario crear una fuente propia de recursos. En 1994 trató de concretar este objetivo ingresando a la caja municipal solidaria de Jerécuaro. La tentativa no prosperó debido al monto de las partes sociales fijado por dicho organismo, cuyo capital se originó en la recuperación de un subsidio gubernamental, de 45 dólares por hectárea a productores rurales, llamado PROCAMPO. Los socios, por lo tanto, no tuvieron que sacar esta cantidad de su bolsillo; sin embargo, condicionaron el ingreso de las mujeres a que lo hicieran, requerimiento imposible de cumplir.
Posteriormente el CEREMUBA conoció a la Unión Regional de Apoyo Campesino (URAC), que tenía 10 años manejando una caja de ahorro exitosa en cuatro municipios del estado de Querétaro. En noviembre de 1996 promovió un intercambio de experiencias con esta organización para conocer más precisamente su funcionamiento y resultados. Las mujeres de la Red se entusiasmaron y empezaron a impulsar cajas en sus comunidades.
A partir de ese momento, el CEREMUBA trabajó intensamente su propuesta y consiguió que una fundación mexicana la apoyara con parte del capital social. En un taller con las interesadas definió las grandes líneas del reglamento de las cajas locales y en febrero de 1997 las promocionó en los ejidos. Actualmente hay nueve cajas de ahorro en cinco comunidades rurales del municipio de Jerécuaro; la gran mayoría de los ahorradores son mujeres y niños. La idea es que por cada 20 socias se constituya un grupo para evitar la complejidad de los registros, pero, de hecho, cada cajera atiende a un número variado de personas.
Las asesoras del CEREMUBA comentan de esta experiencia: Todavía estamos en la primera etapa, seguimos la experiencia de la URAC de manera bastante fiel. Lo interesante del proyecto es el planteamiento de que el instrumento financiero no sea un fin en sí, sino el medio para generar un proceso educativo a partir del ahorro:
Tenemos dos programas: el opcional para los niños y las mujeres embarazadas y el normal abierto a toda la población. En el primero, los fondos únicamente se pueden retirar en fechas determinadas, antes del parto o a la entrada y salida de clases. El ahorro se reúne semanalmente en las comunidades. En cuanto a los préstamos, tienen un tope cuantitativo, pero su destino es totalmente libre. Resuelven los problemas de falta de liquidez para sufragar gastos médicos, escolares, de vivienda o las fiestas familiares, para comprar muebles o artículos domésticos, inclusive, para pagar deudas con los prestamistas. Sólo se pide a las solicitantes que mantengan el 20% de su monto en ahorro, tengan cubierta su parte social de 50 pesos mexicanos (5 dólares), estén avaladas por su grupo y hayan ahorrado regularmente en las 6 semanas anteriores. Los préstamos se abonan mensualmente, al recibirlos se firma un pagaré y entregamos un plan de pagos, de tal manera que cada quién sepa cuándo y cuánto les toca reembolsar. Acordamos que, en caso de incumplimiento, el grupo no podría recibir otro préstamo, para impulsar una clase de contraloría social y garantizar la cobranza, pero, la verdad, este candado no se ha respetado. Casi todas las cajas tienen un préstamo vencido, pero, en general, la recuperación ha sido del 95%.
La idea del CEREMUBA es crear una cooperativa que abarque tanto el fondo de fomento empresarial como las cajas de ahorro. Efectivamente, está consciente de que no puede cubrir sus costos de operación si no vincula el ahorro con el crédito. Por lo pronto, está muy lejos de alcanzar el punto de equilibrio con los intereses del capital social, pues los del ahorro se redistribuyen integralmente. Como no le interesa convertirse en una institución financiera, tiene que encontrar mecanismos alternativos para llegar a la autosuficiencia en un plazo que estima de cinco años. Con este fin, está realizando un estudio de factibilidad financiera que planteará varias propuestas.
La organización en torno al ahorro de una población mucho más numerosa que las socias de la Red es otro reto. Las asesoras explican el porqué:
Se empezó a hacer reuniones con todos las/os ahorradoras/es para confrontar los saldos de sus libretas con los de nuestros reportes. Queríamos acostumbrar a las socias a la transparencia de las cuentas y al control de sus recursos. Al principio, por la novedad, se juntaban muchas mujeres; ahora se está volviendo aburrido, nos dicen que no necesitan acudir a las asambleas porque nos tienen confianza. Esto obviamente nos da gusto, pero también es señal de que tenemos que darle otro sentido al ahorro, vincularlo, por ejemplo, con proyectos comunitarios, ecológicos, de abasto en materiales de construcción para mejorar la vivienda, etc...
Uno de los logros del CEREMUBA y de la Red Mujeres del Bajío en esta línea es la respuesta obtenida en cuanto a monto del ahorro y número de ahorradoras/es, aunque ambos varíen en el año. Por ejemplo, en la época en que los niños entran a la escuela, muchas madres recogen sus ahorros y, a veces, se retiran de las cajas. Otro logro, que además representa una ventaja comparativa sobre la competencia, es haber conseguido descentralizar al máximo toda la operación y acercarla al lugar donde viven las mujeres, para que no tengan necesidad de desplazarse. El acierto más valioso desde el punto de vista estratégico fue la consolidación de la presencia del Centro en el municipio, pues amplió su trabajo más allá de las empresas y fortaleció una dirección regional campesina con las cajeras. Finalmente, los grupos de ahorradores permitieron abrir una línea de atención a los niños.

