
N° 9
DICIEMBRE
1996
...TEXTO COMPLETO
Centroamérica es la región latinoamericana que más profundos cambios ha tenido en la última década. Centroamérica fue parte del proceso global vinculado al fin de la guerra fría. El muro de Berlín también cayó como parte de la acción pacificadora en Centroamérica. Centroamérica hace una década se encontraba en una situación de guerra civil genearlizada en tres Estados y amenazaba con desbordar al conjunto de la región, y aún más allá, a los países paralimítrofes. El proceso pacificador centroamericano cristalizado en Esquipulas y continuado de manera sostenida por los presidentes de los países de la región, ha permitido que Centroamérica visualice con un mayor optimismo su futuro y desarrolle acciones tendientes a consolidar la reconciliación, la democracia, el desarrollo y la paz, a partir de acuerdos nacionales y la concertación de propuestas regionales.
En Centroamérica hoy se entrecruzan propuestas que tienen por objetivo profundizar la integración económica, avanzar en el desarrollo cuidando el medio ambiente y promoviendo la participación social y estableciendo acuerdos de seguridad de carácter regional.
Centroamérica tiene ante sí importantes desafíos que se expresan en todos los ámbitos incluido el de la defensa y la seguridad.
En este número especial Centroamérica: la nueva agenda de seguridad, se publican las opiniones de los Ministros de Defensa de El Salvador, Honduras y Guatemala, así también las opiniones del Vicecanciller de Costa Rica y del Comandante en Jefe del Ejército Nicaraguense, dada la particularidad de este país en donde la Presidente de la República desarrolla las funciones de Ministro de Defensa.
Así también en este número se destaca la visión del ex Presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias Sánchez y se da a conocer la propuesta que conjuntamente con otros premios nóbeles está promoviendo en torno a un Código Internacional de Conducta sobre la Transferencia de Armas.
En este número reseñamos también los títulos más significativos del Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica.
Los textos que se recogen fueron preparados especialmente para el Programa Paz y Seguridad en las Américas, a partir de las entrevistas que desarrolló el co-Director del Programa, Francisco Rojas Aravena, con las principales autoridades centroamericanas en materias de defensa y seguridad internacional.
Centroamérica: nueva agenda de seguridad
Francisco Rojas Aravena
Co-Director
Programa Paz y Seguridad en las Américas
En diciembre de 1996, Centroamérica cierra un largo procesode inestabilidad, conflicto y guerra. Se suscribirá la paz en Guatemala. Con ello habrá terminado definitivamente lo que se denominó la crisis centroamericana y que correspondió a un proceso de enfrentamiento político, militar e ideológico que produjo extraordinarias pérdidas en vidas humanas, en desplazados, en refugiados, en niños huérfanos y todas las negativas secuelas que conlleva la guerra. Esta crisis también diesmó las economías centroamericanas. Centroamérica busca desarrollar un proceso de reconciliación, recuperación económica, reconversión militar e integración regional. Los avances en todos y cada uno de estos aspectos posibilitan un mayor grado de gobernabilidad, el cumplimiento de las metas de consolidación democrática y de una paulatina recuperación del desarrollo.
En Centroamérica se perciben al finalizar el siglo XX, cinco tendencias significativas:
1. Un creciente proceso de democratización. El proceso de Esquipulas, el diálogo presidencial tendiente a alcanzar la paz, posibilitó abrir un espacio de reconciliación nacional en el cual la conformación de regímenes políticos abiertos de inspiración democrática, juegan un rol central. En Centroamérica, en el presente, existen desde el punto de vista formal, democracias en todos sus Estados nacionales. En la región, pese a las dificultades, la democracia continúa abriéndose paso. El mayor desafío en este campo es la profunda crisis de las instituciones políticas. Es fundamental producir un gran cambio en el Estado y sus instituciones. En el sistema judicial, en los sistemas de partidos políticos y en la representación popular otorgando mayor eficiencia a los Parlamentos. Es crucial avanzar en la consolidación de las bases institucionales que posibilitan la democracia y reforzar la educación y la cultura de la tolerancia y el respeto de las mayorías y minorías aspecto consustancial a la democracia como proceso político y como forma de vida. La paz y la democracia -así como lo fue la guerra- son temas de toda la sociedad. Es la responsabilidad compartida por el todo social el que posibilita construir un orden social en el que el respeto a los derechos humanos se constituye en un fundamento crucial. Pese a las debilidades y las dificultades legales, materiales e incluso de voluntad política de algunos actores, la democracia avanza en Centroamérica, con ella se consolida la paz y la reconciliación nacional y se incrementan las oportunidades de cooperación regional. El triunfo de la paz en Centroamérica se expresa como un triunfo de una democracia sustentable.
2. El retroceso del militarismo. Centroamérica, con la excepción de Costa Rica, vivió bajo sistemas políticos regidos por el militarismo. Uno de los fundamentos de la crisis centroamericana estuvo radicado en el autoritarismo, la marginación política y el uso constante de la violencia como forma de dominación y organización social. La crisis centroamericana de la década del ochenta llevó un acelerado crecimiento de los aparatos militares. Centroamérica, al finalizar el siglo XX, muestra un proceso consistente de desmovilización, reducción y reconversión de sus ejércitos. Las fuerzas armadas han perdido poder, pero no han dejado de ser poderosas en sus respectivos contextos desde una perspectiva política. No obstante, lo central es el cambio de orientación que han tenido. Hoy en día, las fuerzas armadas se ubican en una perspectiva de respeto al estado de derecho y al sistema político democrático. Este es un cambio crucial en Centroamérica. Este cambio permite señalar que estamos en el inicio de una nueva era en el desarrollo regional y nacional. Las fuerzas armadas centroamericanas son pequeñas con una misión orientada a la defensa y al respeto de las normas constitucionales. La construcción democrática en Centroamérica es posible gracias a este gran cambio.
3. Una integración profunda. Concluida la primera etapa de construcción de la paz desde Esquipulas II a la Cumbre Presidencial de Antigua en Guatemala (1990), Centroamérica pudo fijarse nuevas metas que le permitieran pasar de la pacificación a la integración. Este proceso se desarrolló de manera constante fijándose objetivos claros a lo largo de un quinquenio. La puesta en funcionamiento del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), en 1991, por medio del Protocolo de Tegucigalpa, ha posibilitado un salto cualitativo en los procesos de integración entre los diversos actores y agentes económico/sociales. El comercio interregional, las inversiones se han incrementado sustancialmente. Pero más importante aún es el espacio que el proceso integrador ha generado para que Centroamérica negocie y dialogue como bloque con los principales actores en el sistema internacional. El SICA recoge de manera creativa las experiencias del anterior proceso del Mercado Común Centroamericano y proyecta una forma de integración moderna, ejecutada con una perspectiva de regionalismo abierto Es decir, un proceso integrador que permita una mejor inserción internacional.
4. Mantenimiento de situaciones de pobreza extrema. Los avances en el campo político, en la gobernabilidad, en la reconversión militar; así como los procesos de integración económica no deben hacer olvidar que cerca del 70% de los centroamericanos vive bajo la línea de pobreza. Que el analfabetismo y la carencia de salud afectan a más de la mitad de los habitantes del istmo centroamericano. Pero no solamente se expresan en estas dramáticas carencias, a esto hay que agregar la inequidad, que también ocupa los primeros lugares en términos comparativos. El proceso de transición centroamericana no sólo se planteó el objetivo de la paz, también ha marcado el objetivo del desarrollo como única alternativa para responder a las metas permanentes de bienestar de sus pueblos y de consolidación de la paz y la democracia. Resolver las demandas urgentes referidas a la pobreza y a la equidad, es contribuir de la manera más significativa a la paz y a la democracia en Centroamérica. Avanzar en la creación de oportunidades de trabajo, de acceso a la tierra, a la capacitación técnica y a los insumos de producción, es consolidar un nuevo espacio para el desarrollo y la seguridad de la gente. resolver las necesidades básicas de acceso a la salud, educación y generando trabajo se resolverán temas cruciales de la seguridad ciudadana. También posibilitará una efectiva reinserción de los desmovilizados. El logro de esta meta ocupa la primera prioridad regional y debería contar con una mayor cooperación internacional.
5. Reaseguro internacional a la democracia. Todos y cada uno de los acuerdos centroamericanos buscan establecer una red de solidaridad y de apoyo que fomente la democracia y logre cambiar el peso de una cultura autoritaria, característica de un legado histórico. Desde esta perspectiva, Centroamérica busca reaseguros internacionales para su democracia que se expresan en acuerdos regionales e internacionales. En esta perspectiva se enmarca la Alianza para el Desarrollo Sostenible de Centroamérica y el apoyo a la Declaración de Santiago sobre la Democracia Representativa de 1991. Centroamérica en su ámbito subregional, ha buscado operacionalizar los acuerdos para afianzar el contexto democrático y generar medidas de alerta y acción temprana frente a los peligros que la amenacen. El establecimiento de Acláusulas democráticas@busca asegurar apoyos y cooperación así como sanciones frente a la ruptura del orden y legitimidad democrática.
Estas cinco tendencias son enfrentadas por Centroamérica sobre una base común, a partir de un proyecto elaborado conjuntamente una alianza para la democracia, la paz y el desarrollo. Esta coalición de intereses se expresó en la suscripción de La Alianza para el Desarrollo Sostenible (ALIDES), en la Cumbre celebrada en Nicaragua, en octubre de 1994.
La Alianza estableció un plan de acción en seis áreas críticas: inversión social; equilibrio macroeconómico; gobernabilidad; comercio; medio ambiente y respeto por la diversidad cultural y étnica. La Alianza busca otorgar a las autoridades una estrategia que pueda resolver situaciones de corto plazo con una perspectiva de desarrollo futuro; sobre la base de generar espacios de participación efectiva de las respectivas sociedades en los procesos decisorios. En síntesis, la Alianza es definida como una iniciativa de políticas, programas y acciones a corto, mediano y largo plazo que delinean un cambio en el esquema y estrategia de desarrollo. La Alianza consolida los procesos de interrelación e integración en la región. El objetivo central de la Alianza es hacer del istmo una región de paz, libertad, democracia y desarrollo.
Es en el marco de la Alianza en donde se inscriben los cambios en el ámbito de la seguridad. Un primer aspecto que resalta del proceso centroamericano es el reconocimiento de la responsabilidad compartida en la preservación de la estabilidad y la paz. Un segundo aspecto muy importante está referido a la comprensión de los distintos niveles o dimensiones en los cuales se expresa la seguridad: a nivel de la gente, de los individuos y las personas con la promoción de la seguridad humana. A nivel de las comunidades nacionales por mediode la seguridad estatal. La subregión centroamericana ha dado pasos sustantivos en establecer una zona de paz y estabilidad interestatal, más allá del reconocimiento de problemas esenciales pendientes en el ámbito de la delimitación y reclamación territorial entre sus Estados. Un tercer nivel dice relación con la contribución que los actores del área efectúan a nivel planetario, sobre la seguridad internacional.
Es en esta perspectiva que deben entenderse los procesos de negociación de un Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica. Este Tratado suscrito en la Cumbre de San Pedro Sula, Honduras, en diciembre de 1995, definió que Ael objetivo fundamental del sistema de integración centroamericano y de la Alianza para el Desarrollo Sostenibles la realización de la integración de Centroamérica para consolidarla como región de Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo@. Para concretar tales objetivos, los gobiernos se proponen crear un nuevo modelo de seguridad regional Aúnico, integral e indivisible, inspirado en los logros alcanzados en su intenso proceso de pacificación e integración@.
El modelo centroamericano de seguridad democrática Ase sustenta en la supremacía y el fortalecimiento del poder civil, el balance razonable de fuerzas, la seguridad de las personas y de sus bienes, la superación de la pobreza y de la pobreza extrema, la promoción del desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente, la erradicación de la violencia, la corrupción, la impunidad, el terrorismo, la narcoactividad, el tráfico de armas. Asimismo, el Modelo Centroamericano de Seguridad Democrática orientará cada vez más sus recursos a la inversión social@.
Este tratado marco permite visualizar desde una nueva óptica los principales, desafíos, riesgos y amenazas en el ámbito de la seguridad en Centroamérica.
Una nueva agenda de seguridad
Centroamérica, tal como lo expresan las autoridades responsables de la defensa y sus líderes militares, percibe un bajo grado de amenaza en el ámbito de la defensa y un alto grado de riesgo, amenaza y vulnerabilidad en el ámbito de la seguridad. En el área de la defensa en Centroamérica es donde se perciben los mayores cambios como producto del proceso de pacificación y reducción posterior de las fuerzas armadas. Centroamérica fue un área de disputa entre las superpotencias lo que puso en cuestión la soberanía de cada estado y del conjunto de la subregión. El enfrentamiento doméstico provocó tensión regional que escaló hasta transformarse en crisis internacional. La polarización y el antagonismo, unido al intervencionismo externo, han dado paso a una nueva situación en la cual la defensa de la soberanía nacional frente a amenazas domésticas e internacionales se ha reducido considerablemente.
Las nuevas amenazas surgen de la inestabilidad política; de la extrema pobreza; de la falta de cohesión nacional; la destrucción del medio ambiente y de la biodiversidad y los recursos naturales; el narcotráfico y las mafias internacionales; y, el tráfico de armas y el terrorismo. Las amenazas en Centroamérica hoy día tienen una primacía en los aspectos de seguridad. La respuesta y la resolución a estos desafíos posee un alto componente político y de cooperación, una fuerte dimensión económica-social y una menor acción de fuerza o militar.
En el ámbito de la defensa, si bien se mantienen pendientes algunos litigios y reclamaciones territoriales, estos se enmarcan en la búsqueda de soluciones negociadas en el contexto de la Alianza para el Desarrollo Sostenible: la Alianza Democrática Centroamericana.
Centroamérica tiene hoy día una nueva agenda. Ella tiene énfasis y prioridades diferentes según los países, pero posee una comunalidad esencial: la democracia, la integración y la superación de la pobreza.
Los temas de defensa y seguridad en Centroamérica se vinculan a los procesos de globalización. Es necesario vincular de una manera más estrecha política exterior, nueva inserción internacional y políticas de defensa y seguridad. Las cinco tendencias reseñadas se expresan de manera simultánea en este proceso de transnacionalización en el cual variables domésticas e internacionales actúan de manera simultánea en cada sistema político nacional. Ello impone ritmos distintos, por lo que la construcción de consensos y de marcos institucionales constituye una tarea fundamental. El establecimiento del marco regional del Tratado de Seguridad Democrática posibilita ejercer este diálogo y proceso decisorio conjunto.
La nueva agenda centroamericana tal como la refieren los máximos dirigentes responsables de la defensa, establece una perspectiva amplia de la seguridad, en la cual los elementos de carácter militar son sólo un componente y no necesariamente el principal.
El principal desafío está radicado en los temas de pobreza e inestabilidad y sobre ellos actúa el narcotráfico, generando procesos complejos que corroen las capacidades estatales y dificultan, como producto de la corrupción una inserción internacional eficiente y un proceso transparente de construcción democrática y la economía nacional con equilibrios macroeconómicos estables.
Vinculado a esto se encuentra el tráfico ilegal de armas livianas y la necesidad de encontrar formas concertadas de para detenerlo. La violencia post crisis y el desarrollo de formas de bandolerismo y grupos armados se ve reforzado por la facilidad en el acceso a armas livianas. Recuperar el monopolio estatal de la violencia y el control efectivo del territorio nacional, es crucial. Establecer controles al tráfico de armas es determinante al logro de estas metas. La adopción de un código internacional de conducta para la transferencia de armas, puede transformarse en un instrumento fundamental en la estabilidad regional.
Responder a las demandas de seguridad y defensa de la coentroamérica de post crisis conlleva generar una mirada global a la modernización del estado, a la creación de espacios de inserción en la economía de mercado de los desmovilizados, al desarrollo de procesos de cambio de patrones de conducta política y conformar un espacio cultural que reafirme la toleracia.
Diseñar y aplicar políticas efectivas a estas demandas no es fácil. Centromérica pasó de la guerra a la paz sin un proceso o período de reconstrucción. Los gobiernos democráticos debieron ejecutar planes de ajuste estructural sin un colchon de amortiguación social. Ello ha conllevado un alto costo político y una situación prolongada de inestabilidad. Este es el marco en donde se definen las políticas incluidas las de defensa y de seguridad.
Los pasos mas significativos en este campo estan referidos a la readecuación de las fuerzas armadas a la nueva etapa. Un paso crucial es la diferenciación de los roles y funciones policiales, de los roles y funciones militares.
El abordaje de los temas de defensa en la subregión se efectua en base los principios del nuevo concepto de seguridad que establece que la seguridad democrática en lo referido a los aspectos interestatales, es inseparable de la seguridad humana. Uno de los principales instrumentos para alcanzar la seguridad en la región es establecer un mecanismo de carácter preventivo y un programa de actividades de fomento de la confianza.
La percepción en Centroamérica, al igual que en el resto de América Latina, es que el mayor peligro es quedar marginados en el sistema internacional y con ello quedar excluidos de los beneficios del comercio y la cooperación efectiva. Este riesgo en los casos economías tan pequeñas y vulnerables sólo es posible enfrentarlo por medio de un sólido proceso de integración y de mecanismos eficientes de prevención de riesgos y escaldas de inestabilidad en el Istmo. La consolidación institucional en el período post crisis, también incluye a los aparatos de la defensa y la forma en que los gobiernos definen sus políticas en esta área.
Implantar la paz y consolidar la democracia con fuerzas armadas profesionales será posible con la aplicación efectiva de los cuatro principios concordados en la región y que son parte de Tratado: Estado de Derecho; fortalecimiento y perfecionamiento de las instituciones democráticas; la subordinación de las fuerzas armadas a las autoridades civiles constitucionalmente establecidas; y, manteniemiento de un diálogo flexible activo y de colaboración mutua.
La paz en la región centroamerica, su proceso de democratización, los crecientes lazos de integración, el proceso de reconversión militar y ejecución de medidas de confianza mutaua y seguridad, y el desarrollo de un clima de mayor gobernabilidad generan una opoprtunidad a la región para superar su mayor amenaza: la pobreza, la inestabilidad y la marginación. También para avanzar de manera positiva en la construcción de una democracia sustentable y desarrollar políticas que otorguen seguridad a la gente y desarrollar un marco de relación interestatal de cooperación y asociación en pro de la paz y la seguridad internacional.
EL MUNDO DESPUÉS DE LA GUERRA FRÍA:
LOS PRINCIPALES RETOS
Oscar Arias Sánchez
A principios de año, la revista The Economist enumeró los grandes retos que esperan al mundo para 1996, y señaló tres acontecimientos que podrían cambiar el destino de la humanidad este año: i)los resultados de las elecciones en Estados Unidos y Rusia, ii) las consecuencias que se producirían en China si en el transcurso de este año muriera Deng Xiao Ping, y iii) qué sería de la Unión Europea si llegara a cumplirse el acuerdo de Maastricht. Al leer el comentario me preguntaba si, para un londinense, un parisino o un washingtoniano no existen América Latina, África, el medio ambiente, la pobreza, la desigualdad, el analfabetismo y la enfermedad.
Ninguno de los grandes males que afligen a la mayoría de los seres humanos preocupan, ni para 1996, ni para el año 2000, ni para el siglo XXI. Parece que, irónicamente, con el fin de la Guerra Fría dejó de existir el interés que durante ese período tuvieron Occidente y el bloque comunista por hacerse de amigos en el resto del planeta. Lo digo ahora, después de realizar un largo viaje al África subsahariana. Vengo realmente preocupado por lo que vi. Es escasa la decisión de los países ricos para darle ayuda a aquel continente, que se desintegra y que para el año 2030 posiblemente tenga un ingreso anual per capita no mayor de 325 dólares.
Me parece imposible que, como lo evidencian las estadísticas de 1995, los flujos de capital hacia el tercer mundo fueron 167.000 millones de dólares, gran parte de ellos canalizados hacia Asia y no hacia América Latina. En un mundo en que, en 1994, la ayuda externa llegó a ser el 0,29% del producto interno bruto de los países donantes (la tasa de ayuda externa más baja en los últimos veintitrés años), es evidente que no basta con lo alcanzado en el campo de la democratización. Quedan muchos temas por desarrollar. Está pendiente lograr que la inmunidad no se convierta en sinónimo de impunidad; está todavía por lograrse la reconciliación de la familia latinoamericana, pero no a expensas de perdonarle todos los crímenes a quienes los cometieron. Además, es preciso entender que el crecimiento económico es indispensable. Debe comprenderse que ya está superada aquella vieja dicotomía entre desarrollo social y desarrollo económico, es menester que tengamos conciencia de que sin crecimiento económico no es posible mejorar las condiciones de vida de nuestra gente, como tampoco consolidar la democracia si el rico sigue haciéndose más rico y el pobre más pobre.
EL GASTO DE AMÉRICA LATINA EN ARMAMENTOS
Otro tema en el que aún falta avanzar es el de la desmilitarización. Es necesario insistir en la reducción del gasto militar en América Latina.Todavía los niveles de gasto son demasiado elevados. Tras el final de la Guerra Fría, los países en vías de desarrollo se convirtieron en la presa más apetecida de los vendedores de armas. Mientras el gasto militar global disminuyó sustancialmente entre 1987 y 1995, los países más pobres del mundo gastan anualmente alrededor de 150.000 millones de dólares en el mantenimiento de las fuerzas armadas. De esa suma, cerca de una sexta parte, es decir, aproximadamente veinticinco mil millones de dólares al año, la gastan esos países en la compra de armas.
Además, debemos considerar como un factor primario de la actual situación estratégica regional, el gran daño que nos hizo la guerra entre Perú y Ecuador. Ese conflicto sólo ha servido para que los militares esgriman nuevamente el argumento de que no han desaparecido las amenazas a la soberanía y al territorio. Por eso, alegan que no cabe continuar con la disminución del gasto militar; que en algunos casos debe aumentarse.
Esta concepción se inserta en una época en que los países ricos productores de armas ya no necesitan aumentar sus arsenales, sino encontrar nuevos mercados. Están ávidos de que aparezcan nuevos compradores para vender sin ningún escrúpulo, confirmando que si hay una época en que las ganancias están por encima de los principios, es precisamente la actual y en este campo concreto de la venta de armas.
UN CÓDIGO DE CONDUCTA PARA LA VENTA DE ARMAS
Este panorama me ha movido a proponer la preparación de un código de conducta para la venta de armas. Estoy convencido de que el siglo XXI no será más seguro ni más pacífico, a menos que le pongamos freno a la venta de armas, sobre todo a la de armas convencionales, que han sido las más usadas durante los últimos cincuenta años. Estoy consciente de que ésta es una idea a la cual posiblemente no le ha llegado su hora. Pero, de todas maneras, conviene ponerla en el tapete de la discusión, debatirla e ir creando conciencia especialmente en las nuevas generaciones y en los líderes del mañana.
No podemos seguir con el "bazar de la muerte" que ha imperado en los últimos cincuenta años.
En esencia, de lo que se trata es de establecer un código internacional de justicia para la venta de armas. Limitar, por ejemplo, la venta de armas y la exportación de armas a países que sigan determinadas conductas , tales como: i) sistemas no democráticos; ii) países que violan los derechos humanos- los más reconocidos mundialmente-; iii) Estados que agreden a sus propios pueblos o a otros pueblos, y iv) países que no cumplen el registro de armas convencionales de las Naciones Unidas.
Esta no es una idea para ser adoptada mañana, ya que no hay un grupo de interés más poderoso que el complejo militar-industrial. De esta forma, estamos luchando contra los intereses más poderosos de este planeta. Estamos luchando contra gobiernos que gastan miles de millones de dólares en subsidiar la venta de armas, siempre con la excusa de que, si ellos no venden, otros venderán.
El argumento principal utilizado por aquellas naciones es que si no venden sus armas se pierden muchas fuentes de trabajo, pero todos sabemos que la principal motivación es la codicia, la necesidad de realizar enormes utilidades con la venta de armas; o bien, cuando se trata de empresas estatales de países de mediano desarrollo, es la necesidad de atraer divisas la que los lleva a comerciar con la muerte. En el reciente viaje que realicé a Sudáfrica, decía a los sudafricanos lo lamentable que resulta que un país como ése, con un Premio Nobel de la Paz, sea un vendedor de armas en el resto del África Subsahariana cuando las exportaciones de armas no alcanzan ni siquiera el 1% de las exportaciones totales de ese país, de tal manera que en ningún momento pueden alegar que sean importantes para la economía. Este código de conducta es una iniciativa global, que estamos tratando de llevar a cabo entre varios Premios Nobel de la Paz.
COSTA RICA EN EL CONTEXTO DE LA SEGURIDAD INTERNACIONAL
Rodrigo Carreras, Vicecanciller de Costa Rica
Costa Rica desde su perspectiva de nación desarmada y proyectando su preocupación por la seguridad democrática como tal, considera que la seguridad trasciende la esfera militar. Esto lo evidenció durante la reunión de Williamsburg, en la que no todos los ministros de asistentes pertenecían a la cartera de defensa. Este fue el caso -por ejemplo- de Panamá, Costa Rica y Nicaragua.
Fue muy interesante el impacto o por lo menos la percepción de estos tres países de América Central, que no tienen ministros de defensa.
En la perspectiva de la seguridad actual, el narcotráfico y el lavado de dinero, juegan un papel muy importante. Hoy cuando hablamos de lavado de dinero abordamos la seguridad desde otros aspectos, no como se hacía tradicionalmente. Porque se convierte en un tema financiero; sumamente complejo, por medio del cuasi dinero y del dinero electrónico. El actual escenario se dificulta cada vez más. Ello conlleva una demanda por una preparación más acuciosa de las personas, para lo cual algunos países no estamos realmente preparados en el nivel de los sistemas de seguridad. Es algo que hay que desarrollar mucho desde el punto de vista de la cooperación internacional, en especial en los países pequeños.
Por otra parte, en el campo de la seguridad hemisférica nos hemos mantenido constantemente en el marco de la OEA y es necesario efectuar algunas modificaciones. Por ejemplo las reformas al TIAR son fundamentales. Este organismo fue diseñado para una época de posguerra, para toda una serie de situaciones que hoy, ya no se aplican. Aunque no se puede descartar que surjan nuevas amenazas a la seguridad, estas serán esencialmente de distinta naturaleza.
Uno de los aspectos fundamentales que hay que considerar, en el proceso de reformar el sistema de seguridad regional, es lo referente a la seguridad democrática y la lucha contra la miseria extrema. En general, la lucha contra las condiciones que generan situaciones de inseguridad e ingobernabilidad. Esto ya lo presentamos en una reunión anterior de la OEA y no hubo mayor interés en el tema. Este es un pensamiento con el que siempre abordamos en las cuestiones de seguridad.
Asimismo hemos tenido una participación activa en la elaboración de propuestas para limitar los gastos militares en Centroamérica. Lamentablemente no se han dado muchos logros en este campo y a lo que más hemos llegado es a tratar una posible Aadecuación@. No obstante, lo que pasa con los términos de adecuación, es que es difícil determinar si adecuar para Aarriba@ o para Aabajo@. Este ha sido el tema más complicado del Tratado Marco de Seguridad Democrática de Centroamérica. Los artículos que tienen que ver con los manejos de los ejércitos, con la readecuación, se planteaban cosas que para nosotros los costarricenses eran imposibles de aceptar. Por ello, conjuntamente con Panamá, expresamos nuestras reservas a un conjunto de artículos cuando suscribimos el Tratado. Además se presentaron problemas respecto a la noción de seguridad subregional.
No se puede ver la seguridad como una actividad militar, y de inserción de los ejércitos en diferentes tareas de la sociedad civil. Esto plantea la gran duda de si en América Latina se busca Acivilizar@ al ejército o Amilitarizar@ a la sociedad civil. Esto podría verse de los dos formas en una sociedad como Estados Unidos, en que el ejército participa por ejemplo en acciones de rescate en una inundación. Allá las sociedad civil está sumamente desarrollada y no va haber un revés. Pero en algunas sociedades centroamericanas, una participación de los ejércitos en diferentes campos de la vida civil va a ser un mecanismo para crear fuentes de corrupción, agravar los problemas de Aejércitos empresarios@ y, más bien aumentará el poder del ejército con respecto a las sociedades civiles.
Desde el punto de vista policial hemos insistido mucho en Centroamérica en tener reuniones separadas. En los encuentros que son de seguridad militar, en las que los representantes son fundamentalmente de Cancillería y en los casos que tienen ejércitos también algunos asesores de las fuerzas armadas. Mientras que en los de seguridad pública asisten los que tienen que ver con la Escuela Centro Americana de policía, entrenamiento de policías, el equipamiento de policías, la lucha contra los robos, etc. Ahí hay una presencia más grande de Costa Rica.
Desde el punto de vista de los derechos humanos uno de los asuntos a los cuales se les presta gran atención es a la formación y capacitación de los policías y soldados en derechos humanos. Pero en esta área existe un alto grado de insatisfacción. Hace dos o tres años entrevisté, en toda Centroamérica, a gente de ONGs, de gobierno, sobre educación en derechos humanos. Y muchos de los funcionarios que estuvieron educando a sus ejércitos en derechos humanos, se mostraron muy satisfechos por el interés que demostraron por el tema policías y militares. Pero en el caso de Guatemala, cuando se pordujo el golpe de estado, ellos encontraron a sus mismos alumnos reprimiéndolos. Casi todos los soldados que participaron en una matanza de indígenas habían sido graduados de cursos de derechos humanos. Esto plantea la interrogante de si realmente se pueden enseñar los derechos humanos a las fuerzas armadas. Tal vez el entrenamiento militar mismo no hace posible que las bases sobre lo cuales se crea la educación de derechos humanos sea muy eficiente. En ello se basaría la diferenciación en la enseñanza con el Derecho Humanitario.
EL TRATADO CENTROAMERICANO
Este podrá traducirse en la práctica, en la medida que se tengan éxitos en los países dónde todavía no se tiene asegurada la democracia. Este es el caso por ejemplo de los países del triángulo del Norte. Es necesario cambiar el carácter que han tenido por décadas esas fuerzas armadas, y que se vinculen de manera efectiva a la nueva etapa de democratización.
Lo más valioso del tratado es lo que se refiere a reforzar el fomento de las medidas de confianza. Por ejemplo el año antepasado trece guardias civiles fueron capturados supuestamente en territorio nicaragüense y tuvimos que negociar su liberación.
Nos encontramos con varias cosas interesantísimas. Primero que a nivel de gobiernos había un acuerdo de que el ejército los devolviera, pero la policía no quería entregarlos. Así la orden del ministro de gobernación no fue cumplida. Este problema- de no saber realmente dónde está la autoridad- y falta de medios de comunicación en la zona, dificultó el logro de medidas de confianza entre los países.
SEGURIDAD Y DEFENSA: la concepción salvadoreña
General Jaime Guzmán
Ministro de Defensa de El Salvador
Introducción
En el plano de la seguridad y la defensa, los conceptos han evolucionado y han sido interpretados de distinta manera a través de la historia, sin dejar de ser una consideración de primer orden en las planificaciones estratégicas a nivel mundial. Por ello, todo Estado, al constituirse y formar su propia identidad, estructura los elementos que se encargarán de su defensa y cohesión y facilitarán el cumplimiento de las leyes.
La percepción que cada Estado tenga de las amenazas externas e internas, determina en gran medida el tipo de organización y de política a seguir en materia de seguridad y defensa. Los recursos que se destinen serán los que objetivarán las percepciones de amenaza que se tengan en un momento determinado.
En la actualidad, es notorio que las relaciones económicas entre la comunidad internacional, han desplazado como foco de atención a las político- militares que prevalecieron durante la guerra fría. Sin entrar en este artículo en un análisis del tema, se percibe que la necesidad de negociación es más integral y que va más allá de los político militar. El sujeto de la negociación ha cambiado y los negociadores se están readecuando para un momento histórico en que lo comercial y lo económico tendrán la prioridad.
II.LA SEGURIDAD Y DEFENSA HEMISFERICA
La Seguridad y Defensa Hemisférica se encuentran en una etapa de transición, al igual que la política, el papel del Estado, las políticas laborales, etc. En el marco de la seguridad y la defensa esta transición consiste en formular, acordar y establecer un pensamiento que se adapte a las necesidades particulares de cada estado y a las de la comunidad internacional. Las transiciones son difíciles, especialmente cuando- como en la actualidad- se está en el proceso de definición de un escenario.
Al respecto, para algunos analistas, la Junta Interamericana de Defensa, ya no tiene razón de ser después del desaparecimiento de la guerra fría. Sin embargo, una sana medida, consistiría en observar lo que ocurre a nivel mundial, para luego regionalizar. Como ejemplo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) al contrario de desintegrarse con la caída del Pacto de Varsovia, se encuentra en el proceso de adquirir mayor autonomía regional y aumentar sus miembros, considerando inclusive a algunos que pertenecieron al extinto bloque soviético.
De todos es conocida la regionalización exitosa que han alcanzado los países miembros de la Comunidad Económica Europea, que les ha permitido insertarse a la globalización como uno de los componentes de la actual Tripolaridad Económica Mundial; lo que han materializado sin desconocer la importancia del factor militar como elemento constitutivo de los estados y como factor de estabilidad en favor del desarrollo de esa región.
Con base en lo anterior, para analizar el tema de la Seguridad Latinoamericana, se debería mirar al viejo continente e imitar sus esfuerzos regionalizadores, manteniendo, readecuando y fortaleciendo los vínculos ya existentes en materia de Seguridad y Defensa.
En ese contexto, se realizó en julio de 1995, la primera reunión de los Ministros de Defensa de América, y como resultado de la misma, se establecieron acuerdos fundamentales, entre éstos:
AQue la preservación de la democracia es la base para asegurar nuestra seguridad mutua;
Que las Fuerzas Armadas tienen un papel decisivo, en el apoyo de la defensa de los intereses legítimos de los estados democráticos soberanos y;
Que las Fuerzas Armadas están subordinadas a la autoridad constituida democráicamente, actuando dentro de los límites constitucionales nacionales y respetando los Derechos Humanos.
Los acuerdos suscritos en esa reunión, representan la expresión más actualizada del pensamiento común de las organizaciones militares americanas, y aportan conceptos al nuevo escenario que viviremos en Latinoamérica.
Este nuevo escenario va determinando las tareas a emprender, y dentro de éstas, Latinoamérica además, debería incluir una lucha conjunta contra el mercado negro de armas, pues ello favorecerá el continental contra otras amenazas comunes como el narcotráfico y el terrorismo.
En materia de Defensa, los temas de la transparencia y las medidas de confianza mutua se reconocen como de gran importancia y actualidad, pues son fundamentales en el enfrentamiento de las amenazas hemisféricas y en la conformación del marco conceptual doctrinario del nuevo entorno geopolítico, que se materializa mediante el intercambio de información.
Facilitar un intercambio de información útil y oportuna es una etapa de organismos especializados, y para mejorarla es conveniente apoyar las instituciones capaces de realizarla. Estas son, por ejemplo, la Junta Interamericana de Defensa y el Colegio Interamericano de Defensa.
III.SEGURIDAD Y DFENSA REGIONAL
En la región centroamericana se han suscrito varios tratados de carácter regional y extrarregional, que se relacionan con el tema de la Seguridad y la Defensa.
En la Declaración Conjunta de la Reunión de Jefes de Estado y gobiernos de Centroamérica y México, conocida como ATuxtla II@, los estados se comprometieron a Aavanzar conjuntamente en respuesta a la nueva realidad regional, hemisférica y mundial, hacia nuevas formas de cooperación entre los países del área, que contribuyan a garantizar la seguridad de cada uno de ellos, tomando en cuenta, entre otros, los siguientes elementos:
"la lucha contra la pobreza; las nuevas amenazas a la seguridad de los estados, particularmente el narcotráfico y delitos conexos; el tráfico de armas; el crimen organizado; y la necesidad de consolidar con pleno respeto la soberanía de cada país, las instituciones democráticas y el estado de derecho.
Para la materialización de ese compromiso, los presidentes de los gobiernos de Centroamérica, firmaron el 15 de diciembre de 1995, en la República de Honduras, el Tratado Marco de Seguridad Democrática de Centroamérica, y con base a éste, se fundamenta el Modelo Centroamericano de Seguridad Democrática, que incluye entre otros, los principios siguientes:
A La solución pacífica de las controversias, renunciando a la amenaza o al uso de la fuerza como medio para resolver sus diferencias. Los estados se abstendrán de cualquier acción que pueda agravar los conflictos y obstaculizar el arreglo de las eventuales controversias por medios pacíficos;
La renuncia a la amenaza o al uso de la fuerza contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado de la región signatario del presente Tratado;y
La seguridad democrática de cada uno de los estados signatarios del presente Tratado, está estrechamente vinculada a la seguridad regional. Por tanto, mingún estado fortalecerá su propia seguridad, menoscabando la seguridad de los demás.
Este Tratado, en proceso de ratificación por los firmantes, establece un balance razonable de fuerzas militares y de seguridad pública, y de una Comisión de Seguridad, para que organice el registro uniforme de armamento, explosivos y equipo, que es de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas o de Seguridad Pública de los países signatarios.
En el marco de ese Tratado, cobra relevancia el tema de la transparencia porque obliga a los países miembros a mantener una política en materias de seguridad y de defensa de no sorpresas, y más bien, debe ser una política de información recíproca; requiriéndose para ello de la implantación de un sistema de comunicaciones permanentes al más alto nivel de conducción militar, como también en los niveles operativos y tácticos en las zonas fronterizas; y de la relación franca y sincera entre los líderes políticos y militares de la región.
La transparencia en la región centroamericana será el producto de los acuerdos políticos generados en la misma, y para que éstos tengan resultados exitosos, se requiere que el tratamiento en la región se base en principios de igualdad entre los deberes y los derechos de cada estado. El respeto a la soberanía de cada país y a las normas constitucionales de éstos, así como la comprensión y respeto a las tradiciones de cada miembro del Tratado.
Además en el marco del proceso de ratificación del Tratado Marco de Seguridad, está previsto que se cumplirá con los principios básicos doctrinarios para este tipo de convenios, como lo son: la voluntad política, la reciprocidad, la definición de objetivos específicos y la generación de una estructura idónea.
Es de destacar, que todos los países miembros se obligan a informar sobre aspectos relacionados a sus fuerzas armadas y su seguridad pública, lo cual en aras de los principios de reciprocidad y transparencia, deberán ser cumplidos por ellos, tanto en lo referente a la voluntad política, como a la operativización de los acuerdos por parte de sus fuerzas militares o de seguridad pública. El objetivo es que exista una transparencia regional real y medible.
Dentro de ese contexto en El Salvador, durante los días 26 y 27 de junio de 1996, se desarrolló el Foro Militar Centroamericano para la Cultura de Paz, auspiciado por la UNESCO y el Ministerio de Defensa Nacional de El Salvador, contándose con la presencia del Director General de dicha organización y con los líderes militares de las repúblicas de Guatemala, Honduras, Nicaragua y EL Salvador.
Los objetivos del mismo se refirieron a:
Apoyar los esfuerzos de la UNESCO para el desarrollo de la Cultura de Paz en la región, haciendo una reflexión conjunta sobre el papel de las instituciones militares en la promoción y consolidación de la democracia, el estado de derecho y la cultura de la paz en sus respectivos países; fomentar la transparencia, la cooperación y la confianza mutua entre las instituciones armadas de la región y; explorar modalidades de cooperación concretas, particularmente en el marco de un nuevo enfoque de seguridad.
Durante la realización del foro, también se expuso que a partir de una buena comunicación que logre la transparencia, se pueden incentivar acciones de cooperación militar. Estas, al mismo tiempo, irán fomentando y consolidando las medidas de confianza mutua en la región.
En el pasado reciente han existido hechos que demuestran la factibilidad de convertir a Centroamérica en una región de paz estable, como por ejemplo, la resolución de la Corte Internacional de Justicia en el diferendo limítrofe entre El Salvador y Honduras, la cual fue aceptada por ambos países, pese a que provocó algunos problemas de índole social en las áreas que anteriormente estaban en litigio. Los dos estados acordaron crear una Comisión Mixta a nivel de cancillerías, la cual está trabajando y resolviendo los problemas de la demarcación y de población.
De igual manera, otro hecho de gran trascendencia y que ha influido en la región, es el acuerdo de paz que el gobierno de El Salvador suscribió en 1992. Este acuerdo puso fin a más de una década de conflicto armado, y de alguna manera ha servido como modelo de solución a otros conflictos.
Actualmente, por la ocurrencia de esos hechos en Centroamérica, es notoria la tendencia regional hacia la solución pacífica de las controversias, como también, el esfuerzo desarrollado para un acercamiento de las instituciones armadas de los países del área. Este estrechamiento de las relaciones entre las fuerzas armadas tiene como objetivo apoyar a los respectivos gobiernos en el desarrollo y la unificación centroamericana.
DEFENSA Y SEGURIDAD EN EL SALVADOR
Desde la independencia de El Salvador, la fuerza armada ha desempeñado un rol protagónico en toda la historia nacional. No obstante, este país, a partir de su primera Constitución Nacional ha sustentado como un objetivo prioritario la unión centroamericana. Desde esta perspectiva, los miembros de la institución militar, siempre aprueban cualquier esfuerzo que tienda a la integración del área centroamericana. Especialmente en el marco de la globalización, en la que para mejores resultados es preferible, e inclusive condición para la misma, el insertarse como una región y no como países aislados.
La fuerza armada de El Salvador mantiene su rol histórico natural, consistente en coadyuvar al desarrollo del país y constituirse en una fuerza moral y militar con que cuenta el estado para resolver las crisis que pongan en peligro su existencia.
En la era de cambios que vivimos y en la antesala del próximo milenio, la fuerza armada ejecuta el plan AArce 2000@, que es un instrumento de carácter estratégico, que describe el proceso de modernización institucional.
LA SEGURIDAD HEMISFERICA
General Julio Balconi Turcios, Ministro de Defensa de Guatemala.
La nueva etapa en materia de defensa presenta varias características. Primero,las fuerzas armadas tienen que readecuarse para responder a las necesidades del futuro, pensando que tal vez es más adecuado hablar de una defensa hemisférica, en la que participen todos los ejércitos latinoamericanos. Especialmente si se perciben amenazas comunes para nuestro continente. Por supuesto que cada país preservaría lo propio, pero existiría la posibilidad de reducir la inversión en armas y desarrollar a los países en otras áreas. En síntesis, la nueva situación mundial permite que los países latinoamericanos piensen en grandes líneas cuáles son sus reales necesidades y disminuyan sus gastos en defensa.
Actualmente no se perciben grandes amenazas, que motiven a los países a conformar ejércitos poderosos. Centroamérica como región sí considera como una amenaza importante al narcotráfico, ya que puede desestabilizar a cualquier país. El creciente flujo de dinero que conlleva esta actividad puede corroer cualquier organización que se les oponga.
RÉGIMEN INTERNACIONAL A NIVEL HEMISFERICO
Se suponía que el TIAR era un paraguas que iba a proteger a América Latina de determinadas amenazas, pero en la práctica no funcionó como tal. Cualquier otra organización de ese tipo que pudiera crearse jugaría un papel similar, por la importancia que tiene la región para los intereses de las grandes potencias. No obstante, cuando se trata de defender a América Latina de una amenaza proveniente de otro continente, los intereses son congruentes con la necesidad de defensa existente. Si no se considera esta variable se puede errar nuevamente y crear una organización que no cumpla con sus objetivos.
LOS RIESGOS DE UNA GUERRA: ¿QUE AMENAZAS?
Una de las principales amenazas que se consideran actualmente son las guerras internas. Hay más de veinte tipos guerras domésticas que pueden originarse por diferencias éticas o religiosas. A nivel centroamericano esos conflictos se pueden producir, especialmente en Guatemala. En este país tenemos una sociedad muy particular, en un territorio tan pequeño hay 23 grupos étnicos, que incluso hablan dialectos diferentes. No deja de haber algunas personas o grupos que piensan fomentar estas diferencias y provocar en Guatemala, en el futuro cercano, una nueva guerra originada en las denominadas diferencias entre grupos étnicos. Eso podría ocurrir a nivel centroamericano, por lo que se debería establecer una defensa en conjunto, a nivel regional.
Las fronteras son áreas muy sensibles en términos de defensa. Aunque éste es un tema poco tratado, generalmente cuando se abordan los temas de defensa se tiene como objetivo limitar las atribuciones de las fuerzas armadas. Este es un tema que los países deben analizar en profundidad, para delinear las características y atribuciones de sus ejércitos. No obstante, estos no implica dejar de considerar otros temas.
AMENAZAS NO TRADICIONALES
El problema social, la pobreza, nos pueden llevar a situaciones impredecibles, si los gobiernos no son efectivos en atender aquellas necesidades.
El tema de la pobreza es algo que si no se atiende convenientemente puede ser explosivo en el futuro, sobre todo ahora que estamos hablando de la globalización y que nuestros países deben unirse en el aspecto económico.
Desde el punto de vista de la actividades de los militares propiamente, éstos no jugarían un rol directo en el combate de la pobreza. Su papel se centraría fundamentalmente en proporcionar esa seguridad que necesitan las poblaciones y las sociedades para evolucionar hacia el logro de mayores beneficios económicos.
EL TRATADO DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA
En Guatemala el Tratado de Seguridad Democrática es percibido como una buena iniciativa. Si pudiera caminar en la línea en que se ha concebido, podría ofrecer para Centroamérica situaciones bastante positivas.
Transformarlo en realidad, depende de la voluntad de todos los que tienen que participar. Los distintos países deben ratificarlo para que realmente se haga efectivo y actualmente no existe una voluntad generalizada de concretarlo. Esto se debe a diferentes factores. Centroamérica está saliendo de una etapa bastante difícil. En Nicaragua las cosas no se han consolidado hay una pobreza tremenda y las fuerzas armadas todavía no han podido identificarse plenamente con la población. En El Salvador el proceso de paz no ha logrado un éxito sustantivo y en Guatemala estamos todavía transitando por ese proceso de negociación hacia la paz. Estos acontecimientos políticos centroamericanos no nos permiten tener la confianza total en este Tratado. Si se logra aplicarlo podría ser positivo.
LAS MEDIDAS DE CONFIANZA MUTUA EN LA REGIÓN
Una de las tareas que estamos desarrollando actualmente corresponde a la puesta en marcha de las Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad. Se está implementando diferentes instancias de comunicación entre los ministros de defensa centroamericanos. Hay interés por profundizar las medidas de confianza mutua. El 26 de junio nos vamos a reunir en El Salvador en un seminario y el 29 el ministerio de defensa de Guatemala espera que todos asistan al aniversario del ejército. De esta manera se fomenta el diálogo, para alcanzar una defensa colectiva.
EL ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN GUATEMALA
En Guatemala estamos saliendo de 35 años de guerra irregular. Ahora estamos llegando al final de este enfrentamiento armado y lógicamente habrá que reestructurar el ejército. Es necesario hacer un análisis de esta etapa y volver a una doctrina de guerra convencional.
Asimismo, se debe desarrollar a nivel político una discusión sobre lo que es el concepto de defensa. Cómo entendemos los guatemaltecos este concepto. Después de analizar estos dos aspectos, se deberá definir qué ejército requiere la nación para cumplir con las misiones constitucionales del futuro. En todo caso lo que le corresponde a esta institución en el futuro es la defensa de la nación. Entendiendo esta como salvaguardar la soberanía, la integridad de territorio, la independencia, esos son los aspectos que no van a faltar en la constitución como misiones especificas del ejército.
La seguridad interna es responsabilidad del Ministerio de Gobernación con las policías. En todo caso hay un artículo en la Constitución que estipula que en caso de emergencia, el ejército podrá dar su cooperación que es lo que el presidente ha utilizado como un instrumento legal para enviar al ejército en misiones que no le son propias, como por ejemplo, el combate a la delincuencia.
GUATEMALA EN EL PRÓXIMO SIGLO
Dentro de unos años este país se caracterizará por la existencia de libertad, democracia, respeto de las ideas y las instituciones; y donde haya confianza en las autoridades legítimas designadas por el pueblo. En resumen, Guatemala en el futuro será un país civilizado.
LA POSGUERRA FRÍA EN EL HEMISFERIO
Coronel José Luis Nuñez Bennett
Ministro de Defensa de Honduras
Hay dos situaciones que permiten diferenciar a las fuerzas armadas del hemisferio occidental y dentro de él a la región latinoamericana. Estados Unidos es un país que presenta una situación especial; su ejército está orientado a defender intereses extra fronterizos. Por el contrario, en los países latinoamericanos los ejércitos están constituídos esencialmente para defender intereses de la nación. Entonces dentro del contexto latinoamericano sus ejércitos no son expedicionarios, se concentran esencialmente en cumplir tareas militares, y las que la constitución y algunas leyes secundarias, los facultan para realizar labores orientadas a la consolidación de la soberanía. Hay algunos países, como Chile, Brasil, Honduras, Venezuela y otros países latinoamericanos, en los que por diferentes circunstancias son facultados por las leyes para participar en áreas que no son estrictamente militares. En el caso hondureño, por ejemplo, la constitución otorga a las fuerzas armadas la misión de colaborar con el gobierno en las tareas de desarrollo, educación, salud, vialidad,etc. Esta facultad existe desde los años '60, o sea que no es consecuencia de los cambios de las nuevas concepciones ideológicas; sino que fue resultado de la necesidad que el Estado pudiera hacer uso de recursos de bajo costo para obras de gran envergadura. Se usa así a unidades de ingeniería de las fuerzas armadas que no están sometidas a las presiones de la competencia. Este sistema se ha utilizado por ejemplo en Guatemala en la zona del Petén y en Honduras para desarrollar la zona de la Mosquipia y casi todo el nororiente del país.
Estas acciones han generado críticas en algunos sectores, ya que actualmente en América Latina está en discusión la labor y la misión que deben desarrollar las fuerzas armadas. Se critica que estas sigan cumpliendo tareas que deben ser realizadas por organismos gubernamentales o no gubernamentales. Nos enfrentamos hoy a la coyuntura que se presentó en el siglo pasado en países como Australia y Estados Unidos, donde utilizaron a las fuerzas armadas para consolidar su propia soberanía territorial. Los Estados Unidos no habrían desarrollado su capacidad actual, sino hubieran ocupado a sus fuerzas armadas en la conquista del oeste. Su cuerpo de Ingenieros militares ha sido el que ha desarrollado las más grandes obras de ingeniería dentro de los Estados Unidos, lo mismo sucede en el caso australiano. Entonces la interrogante que surge es )cómo es posible que estos países que ya se sobrepusieron a situaciones de subdesarrollo interno por plena ocupación geográfica, que ocuparon sus Fuerzas Armadas para estos menesteres, ahora vengan a decirnos a nosotros que no podemos hacerlo?. Si lo hacemos dentro de los cánones de la ley, lo podemos realizar. Esta sería la principal disyuntiva en la actualidad.
COOPERATIVISMO Y MULTILATERALISMO
Hay dos corrientes que tienen gran influencia en la actualidad, el cooperativismo y el multilateralismo. El Embajador Hernán Patiño cuándo estuvo en la OEA y fue presidente de la Comisión de Seguridad Hemisférica, fue uno de los propulsores de teoría del multilateralismo, con el fin de promover el intercambio no sólo educativo y de personas, sino también a nivel tecnológico y en el ámbito de la defensa - a través de los esfuerzos conjuntos para desarrollar nuevos procedimientos para la defensa, incluso protección de los recursos territoriales y marítimos de cada país.
Se habla también dentro de esa corriente, de regionalizar. Entonces el multilateralismo, por ejemplo, en América del Sur es una posibilidad de acercar a los grandes de la región y en Centroamérica, sería de otro tipo, pero facilitaría el desarrollo de una política de confianza mutua y de educación; o sea el tránsito de la región hacia una cultura de la paz, que ha sido la corriente que más ha predominado durante los últimos cuatro años.
El cooperativismo, entonces está encaminado al intercambio educativo, operacional, a la interoperatibilidad que cumple los mismos propósitos que el multilateralismo y que está orientado a consolidar las relaciones amistosas entre los ejércitos de las diferentes regiones.
LAS AMENAZAS A NIVEL HEMISFERICO
La concepción de amenaza como estallido de una guerra resulta utópica, con la existencia del actual proceso de globalización, en el que las soberanías se comparten. El reciente conflicto entre Ecuador y Perú, sin embargo, demostró que todavía hay posibles fuentes de controversia en la región. Mientras los países latinoamericanos no logren definir totalmente sus intereses territoriales, marítimos e incluso algunos objetivos nacionales, siempre habrá un motivo de amenaza a la paz en nuestra región. Actualmente, por ejemplo, el caso de la demarcación del territorio que ha sido ratificado por Honduras y El Salvador. Aquí además de existir controversias por la estrategia de demarcación, se han presentado problemas por el asentamiento de ciudadanos de ambos países en la zona y qué nacionalidad les correspondería. Mientras se discuten estas cuestiones el territorio ha sido ecológicamente saqueado. Ha existido una explotación descontrolada por parte de los salvadoreños, supuestamente ayudados por bandas armadas y a veces con el apoyo de fuerzas de El Salvador. Esto no ha ocasionado situaciones extremas entre ambos países, pero si ha generado descontrol en la zona fronteriza. Entonces, los problemas fronterizos potencialmente continúan siendo la principal fuente externa de amenazas. Es por ello que propiciamos la creación de mecanismos de diálogo, negociación y cooperación. Esto nos facilitará buscar solución a los conflictos pendientes -muchos de ellos originados en doctrinas geopolíticas- por medio del diálogo directo y el desarrollo de medidas de confianza mutua.
En cuanto a amenazas internas, la principal fuente de conflicto es el descontento de la población, su pobreza. Mientras los gobiernos no satisfagan las necesidades de la población, se pueden generar situaciones de ingobernabilidad. Esto podría provocar en un determinado momento que ciertos grupos, desalentados por el constante empobrecimiento de su nivel de vida, promuevan alzamientos o incluso delincuencia generalizada, que pudiese desestabilizar a pequeños países como los centroamericanos. En la actualidad se constata un alto nivel de delincuencia en países como El Salvador, Nicaragua y Guatemala.
Los dos factores mencionados, el factor interno y el factor externo, serían las principales amenazas a nuestro territorio. En 1994 durante un seminario taller que se efectuó en la Universidad de la Defensa Nacional en Estados Unidos (NDU), se comprobó que la concepción generalizada en Centroamérica es que son muy amplias las posibilidades de amenaza a la seguridad nacional. Una epidemia no controlada por el gobierno, en el área de salud, por ejemplo, puede ser una amenaza a la seguridad. De acuerdo a las opiniones que se plasmaron en ese encuentro, el centroamericano considera que cualquier área que desestabilice la democracia es una amenaza a la seguridad nacional.
Este es un concepto que está provocando que el ciudadano común este tomando conciencia de que realmente se necesitan buenos gobiernos, buenos proyectos, buena planificación y sobre todo buena administración, para que no surjan situaciones que afecten a las democracias y la seguridad de sus naciones.
EL ESTABLECIMIENTO DE UN NUEVO RÉGIMEN DE SEGURIDAD HEMISFÉRICA V/S REFORMAS EN LAS INSTITUCIONES YA EXISTENTES
Es necesario cambiar las misiones y las funciones de la Junta Interamericana de Defensa. El órgano militar de la OEA, no ha funcionado de acuerdo a los intereses de los países de organización de Estados Americanos. Entonces habría que darle un nuevo rumbo, con nuevas y diferentes funciones, orientadas a estos aspectos del multilateralismo y de cooperación y también al reforzamiento de la democracia.
La organización regional tiene que ser el espejo de las Naciones Unidas, que tiene su brazo militar y donde las opiniones de sus asesores militares pueden ser tomadas en consideración, en todo los aspectos de la organización. La OEA no tiene esa función. La JID es un apéndice de la OEA, pero que no tiene peso en la Organización misma, ni en el aspecto de asesoría.
LAS MEDIDAS DE CONFIANZA MUTUA
Las medidas de confianza mutua tiene que ver mucho con multilateralismo y cooperación. En referencia a intercambios y comunicación permanentes, ejercicios, intercambios académicos, maniobras combinadas, comunicación de comandantes regionales, invitación a participar en diferentes actividades internas, equiparamiento de muchas leyes y sistemas, etc. Estas actividades permitirían realmente fortalecer los mecanismos de confianza entre nuestros países. En Centroamérica hay un entendimiento de cómo hacer uso de los medios de una organización para fomentar los mecanismos de confianza. Ya existe entre Nicaragua, Honduras y El Salvador por ejemplo, una constante comunicación entre comandantes a nivel regional.
También hay constantes reuniones entre los comandantes de las Fuerzas Armadas de la región principalmente a nivel de comando máximo: Ministerio de Defensa y Comandantes en Jefe, donde se exponen ciertos criterios orientados a fortalecer esa confianza mutua y a la vez la comunicación. Existe un proyecto en Centro América que esta siendo manejado por el Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y los presidentes de la región, para el establecimiento del Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica: En Costa Rica y Panamá se han mostrado ciertas reservas a este tratado, pues ellos no tienen fuerza militar como tal, sin embargo, tienen policías muy eficientes y bien provistas.
Dentro del proyecto del SICA y los presidentes también se discute el establecimiento de mecanismos de confianza que renueven la confianza mutua y los mecanismos de control, de manera que haya un balance de hombres y armas en la región. Entonces creo que una vez que este acuerdo de seguridad sea ratificado, mejorarán los niveles de confianza entre los diferentes ejércitos de Centroamérica.
LOS PRINCIPALES TEMAS EN MATERIA DE SEGURIDAD EN HONDURAS
Existe una gran preocupación, en aspectos no militares, por el aumento del tráfico de estupefacientes y drogas en general. Este es un tema que ha venido preocupando no sólo al gobierno y a las fuerzas armadas, pues tiende a socavar las bases morales de la nación y a corromper la estructura administrativa del Estado. La preocupación de las fuerzas armadas frente a este tema, es aumentada por la poca capacidad del personal que se tiene actualmente. Debido, principalmente, al proceso de transición que se está desarrollando en el ejército, desde un reclutamiento obligatorio a un proceso de servicio militar voluntario. Hasta ahora no se ha promulgado la ley que le otorga al soldado los derechos que debe tener como ciudadano en armas y todavía no se ha implementado este proceso de reclutamiento voluntario.
En el aspecto militar, en la protección de los territorios marítimos de la nación es dónde hay mayor preocupación de las fuerzas armadas. Nuestros mares son centro de pesca de muchos países, básicamente del Caribe y hay constantes denuncias por parte de los pescadores del Atlántico por ejemplo, en cuanto al abuso que hacen países Caribeños de los recursos marítimos de Honduras. En el Caribe, como es una zona que todavía no ha sido delimitada en su totalidad, constantemente se producen incidentes principalmente con la República de Nicaragua.
EL ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS
Estamos en un proceso de transición en Honduras. Se está fortaleciendo el control civil de las fuerzas armadas y los militares están volviendo a las tareas tradicionales, que siempre les han correspondido. Es una cuestión de adaptación y de dialéctica institucional para acomodarse a los cambios en la sociedad. Entre estos se pueden mencionar en el ámbito interno la disminución de la fuerza política de los militares, que permite y promueve la participación de otros actores nacionales en la toma de decisión en asuntos relacionados con la seguridad nacional. En el ámbito externo se ha promovido la creación de un pacto o tratado regional que establezca límites, tamaños y armamentos, de acuerdo a premisas negociadas entre los Estados, para que las fuerzas armadas de la región sólo se restrinjan a actividades únicamente defensivas y desaparezcan las tensiones políticas. La proporcionalidad es un principio inseparable de lo anterior. Los roles tradicionales se están desarrollando en Honduras en concordancia con la constitucíón.
La seguridad hemisférica y regional desde la perspectiva nicaraguense
General Joaquin Cuadra
Una vez terminada la Guerra Fría, al desaparecer las causas políticas, económicas, ideológicas y sociales que la originaron; surgen nuevas condiciones político- sociales y económicas, que constituyen una gran oportunidad para que América Latina construya su propio modelo de seguridad hemisférica; con un enfoque renovado del concepto de la seguridad de las naciones.
A partir de la década del 80 y más intensamente en los años 90, América Latina en su conjunto desarrolla la búsqueda de un nuevo modelo de seguridad hemisférica, que le permita alcanzar los objetivos estratégicos de desarrollo y crecimiento económico propuestos para el próximo siglo.
Este concepto va más allá de lo que tradicionalmente se comprende como seguridad de las naciones. Nuestros países no solamente deben conformar aparatos militares que resguarden los intereses nacionales, sino que deben asumir la construcción de un modelo que incluya la defensa de los pueblos ante las grandes amenazas de fines de siglo.
En los últimos años, el continente se ha enfrentado a otro tipo de amenazas, que no son sólo de orden militar. En el caso de Centroamérica, por razones muy particulares, arribamos a la conclusión de conflictos internos muy complejos. A partir de 1990 se puso punto final a los conflictos internos de Nicaragua y el Salvador, y prácticamente también en Guatemala. En la presente década nuestro hemisferio se enfrenta a otro tipo de amenazas, de orden económico, social, cultural, etc.. El narcotráfico internacional, el terrorismo, el tráfico de armas, los niveles de pobreza extrema en muchos de nuestros países, el atraso cultural, son entre otros, algunos problemas que están relacionados con la implementación de un modelo de seguridad en nuestra América.
LOS NUEVOS CONCEPTOS DE SEGURIDAD
Un nuevo modelo de seguridad para nuestro continente, debe ser el fruto de un profundo y serio análisis de la nueva situación social, económica y política que viven nuestros países. La amenaza no debe verse solamente desde el punto de vista militar, sino desde la perspectiva social, cultural, económica, de interrelaciones de todo tipo entre los estados.
Desde el punto de vista militar, nuestro continente necesita la participación de los ejércitos para la lucha contra verdaderas amenazas como el narcotráfico, la venta ilegal de armas y el terrorismo. En el caso particular de Nicaragua, el ejército enfrenta hace cinco años un proceso de pacificación muy complejo y costoso para el país, pero muy necesario para crear condiciones de estabilidad en aras del desarrollo y el crecimiento del país.
Cuando se habla de seguridad continental, se la debe entender interrelacionada con otros dos conceptos: la seguridad mundial y la propia seguridad interna de cada país. No se puede concebir un proceso de fortalecimiento de la seguridad regional, si en uno de nuestros países persisten conflictos de orden militar o de otra naturaleza que tensionen la estabilidad regional. No es congruente pensar en seguridad hemisférica, si los conflictos mundiales existentes hoy en día amenazan los intereses de América.
Así como nuestros países han formado bloques económicos y comerciales para la búsqueda de soluciones a problemas de esta naturaleza, la seguridad hemisférica requiere de la cooperación militar entre los ejércitos bajo un enfoque totalmente moderno, evolucionado y práctico. En ese contexto, podría formularse la propuesta de potenciar el papel de la Junta Interamericana de Defensa (JID), que apunte al fortalecimiento del nuevo modelo de seguridad.
El esfuerzo de los estados, los ejércitos y las sociedades civiles debe estar orientado a la búsqueda de mejores niveles de vida de los pueblos, al logro del desarrollo humano de la población en su conjunto sin exclusiones sociales, étnicas ni culturales y a la superación de la pobreza mediante la formulación de políticas económicas y de desarrrollo social con visión humana, no meramente técnica.
En otro orden, de singular importancia para la seguridad es el estricto respeto a los derechos humanos por parte del estado mismo y la sociedad. El establecimiento de estructuras de poder con alta expresión democrática es un pilar fundamental para la estabilidad interna de los estados y la seguridad global.
SEGURIDAD REGIONAL:
LA INTEGRACION CENTROAMERICANA
Nicaragua inició desde mediados de la década de los 80 un proceso de readecuación de su visión doctrinal en materia regional, lo cual se ha establecido en la Constitución Política de la República. En esta se señalan como normas principales, los principios fundamentales en las relaciones internacionales de amistad y solidaridad entre los pueblos y la reciprocidad entre los estados. Por tanto se inhibe todo tipo de agresión política, militar, económica, cultural y religiosa, reconociendo el derecho de no intervención en asuntos internos de otros estados y el principio de solución pacífica de controversias internacionales por los medios que ofrece el derecho internacional.
En base a dichos principios Nicaragua defiende la unidad centroamericana, apoyando y promoviendo los esfuerzos para lograr la integración política y económica, así como los esfuerzos por mantener y preservar la paz en la región.
SEGURIDAD Y DEFENSA NACIONAL
Los cambios globales de la situación nacional e internacional, imponen una revisión de las misiones fundamentales de las fuerzas armadas. Estas se reorientean y tienen entre sus principales propósitos la reelaboración de principios doctrinarios y el mejoramiento de las relaciones con la sociedad civil.
La nueva etapa de estas relaciones se ha expresado en la disposición y capacidad del ejército para continuar los planes de pacificación, cumplir con la misión de la defensa nacional y apoyar los planes gubernamentales en beneficio de la población.
El ejército de Nicaragua inició un proceso de profesionalización para adaptar la institucionalidad del mismo al perfeccionamiento democrático que se impulsa en el país y que éste sirva como eslabón en la sociedad para contribuir al proceso de pacificación integral.
Esta institución sostiene que la primera instancia para resolver de manera definitiva los diferendos y controversias limítrofes que el estado nicaragüense mantiene, es la vía diplomática, tratando de evitar en lo posible la creación de un conflicto militar.
TIPO DE RESPUESTAS DE QUE DISPONE EL EJERCITO DE NICARAGUA
El gobierno instaurado en 1990 se planteó a corto plazo la desideologización del ejército, reducción en fuerzas y armamento, el reordenamiento jerárquico, el retiro del entonces Comandante en Jefe y la subordinación de los militares al poder civil.
El modelo de relaciones entre el ejército de Nicaragua y la sociedad civil, se ha enriquecido de forma paulatina y progresiva , a la luz de las propias acciones desarrolladas por las Fuerzas Armadas en los diferentes órdenes de la vida nacional.
La pacificación, sin lugar a dudas, ha permitido una mayor vinculación con los sectores productivos y la población rural, que han sido afectados por el fenómeno delincuencial armado.
Como resultado de este proceso, el ejército ha asumido nuevas responsabilidades y la redefinición de sus misiones, desarrollando acciones conjuntas con instituciones estatales de cara a contrarrestar las actividades de contrabando en general y del tráfico ilegal de personas, a través de las fronteras tanto terrestres como marítimas que afectan la economía e integridad del territorio nacional.
LOS NUEVOS ROLES DEL EJERCITO DE NICARAGUA
El ejército en el cumplimiento de sus misiones organiza y desarrolla planes operativos que se conocen como Planes Campaña dirigidos a enfrentar a los delincuentes que afectan la estabilidad en el campo como parte del proceso de pacificación del mismo. Además apoya al Consejo Supremo Electoral en el traslado de funcionarios y urnas de las Juntas Receptoras de Votos. El proceso de pacificación y seguridad en el campo es un esfuerzo compartido con otras instituciones, bajo una política específica del gobierno.
LAS NUEVAS MISIONES DEL EJERCITO DE NICARAGUA
A partir de 1990 el ejército de Nicaragua se ha replanteado sus misiones, teniendo como principales ejes de acción lo dispuesto en la Constitución Política de la República y las disposiciones de la Ley 181 en torno a las funciones de la institución proyectando las mismas en las siguientes direcciones: vigilancia fronteriza, pacificación en el campo, el respeto y promoción de los derechos humanos, la lucha contra la narcoactividad, el tráfico ilegal de personas y el contrabando a través de las fronteras, el establecimiento de un nuevo roden ecológico, la búsqueda de un nuevo orden en las relaciones internacionales y la defensa civil.
EL PROCESO DE MODERNIZACION DEL PAIS Y DEL EJERCITO DE NICARAGUA
En 1989, el ejército contaba con casi 90.000 hombres y en 1996 con alrededor de 14.400. En función de esa composición, el presupuesto anual se redujo de US$182 millones de dólares en 1989, a US$31 millones de dólares para 1996.
A nivel centroamericano, el ejército de Nicaragua es pequeño en efectivos y con gastos bajos. No obstante, en esencia el gasto militar obedece a una situación real de amenaza de la estabilidad del país, ya que este país enfrenta el fenómeno delincuencial armado.
Las reducciones en el ejército han sido sustanciales y de gran impacto en lo interno de la institución militar. Un estudio del Instituto de Estudios Estratégicos de Londres establece que en América Latina, la norma para gastos de defensa anuales percápita es de US$ 4.200, mientras que en Nicaragua el promedio es de US$2.000.
Cuantitativamente, resulta extraordinario el decremento del gasto militar, lo que de por sí también reduce el gasto público del gobierno, en cumplimiento de los acuerdos del Programa de Ajuste Estructural (ESAF).
Obviamente estas reducciones de gastos militares han tenido un impacto significativo en la economía nacional; al tiempo que eso significa una disminución de la capacidad operativa del ejército y de las condiciones de vida de sus miembros.
PERCEPCION DEL FUTURO Y PROYECCION DEL EJERCITO DE NICARAGUA
A nivel interno, la profundización del proceso de profesionalización e institucionalización y la redefinición de nuevas misiones, implican el reacomodo de las estructuras de la institución para dar respuesta a los nuevos requerimientos. Es con este objetivo que se plantean las siguientes líneas de acción: perfeccionamiento de la estructura y la plantilla del ejército; profundización de la preparación militar de suboficiales, sargentos, soldados y marineros; gestionar y cumplir con becas de estudios militares en el exterior; el fortalecimiento de la base jurídica reglamentaria; la declaración de probidad ante la Contraloría de la República por parte de los principales Jefes del Ejército; el fortalecimiento de la autoridad en el campo; el fortaleciemiento técnico-material a la Fuerza Naval; la profundización en la eduación al respeto de los DD.HH. y el Derecho Internacional Humanitario; la participación en foros nacionales e internacionales para abordar temas de interés en las relaciones cívico-militares y la continuidad del plan de remoción de minas.
En el plano externo, las principales tareas son la participación en foros internacionales de organismos de convocatoria militar; la participación en reuniones con Jefaturas de Defensa y Seguridad del área para abordar temas de interés común y la ampliación en el establecimiento de agregadurías militares con países del área y otras regiones.
TRATADO MARCO DE SEGURIDAD DEMOCRATICA EN CENTROAMERICA
Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica.
El Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica, suscrito por las máximas autoridades de los gobiernos de América Central, en San Pedro Sula, Honduras, el 15 de diciembre de 1995, es un instrumento complementario del Sistema de Integración Regional, establecido con el Protocolo de Tegucigalpa, de 1991; instrumento clave en el proceo de integración regional.
El Tratado consta de siete capítulos - Títulos - ademas de una sección inicial en donde se establecen los considerandos y los objetivos. El tratado en su conjunto consta de 78 artículos. Con este Tratado se sustituyen todas las normas que en materias de seguridad y defensa estaban contenidas en la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA).
El Título I esta referido a el Estado de Derecho. Consta de 9 artículos. Título II, seguridad de las Personas y sus Bienes; artículos 10 al 25. Título III, Seguridad regional, se aborda en los artículos 26 al 46. Título IV, Organización e Institucionalidad; se establece en los artículos 47 hasta el 63. Título V, Disposiciones Finales, artículos 64 al 74. Título VI, Disposición Especial, artículo único, númeral 75. Título VII, Disposiciones Transitorias, artículos 76 al 78.
Para cada Título se definen principios sobre los cuales se desarrollan los compromisos establecidos y las acciones que se implementen en el nuevo Modelo de Seguridad Democrática. Los mecanimos operativos son tres y ellos constituyen el marco institucional.
Cabe destacar que el Tratado aun no ha sido ratificado por los Estados de la región. Además debe consignarse que este es el primer tratado o acuerdo en el que se rompió la regla del consenso y se aceptó suscribir un documento con reservas. De allí que se incorporó una Título con disposiciones especiales, en las que Costa Rica y Panamá consignaron su reserva a todos los artículos referidos a cuestiones militares.
Si bien el Tratado no posee plena vigencia legal, los preceptos en él contenidos conforman un marco regulatorio de las relaciones en el ambito de la defensa y la seguridad centroamericanas. En su conjunto conforman una nueva manera de enfrentar los desdafíos de la seguridad y busca responder a las demanadas de seguiridad de la gente, la seguridad ciudadana y la seguridad humana, en forma simultanea a las demanadas de seguridad interestatal y seguridad en el ambito regional. La aplicación de los principios contenidos en el Taratado establecerá un nuevo patron de relación y permitirá abordar de mejor manera las demandas de la nueva agenda de seguridad.
El Modelo Centroamericano de Seguridad Democrática.
Los principales objetivos planteados en el nuevo modelo de relaciones en el ámbito de la seguridad son:
1) El Modelo Centroamericano de Seguridad Democrática se basa en la democracia y el fortalecimiento de sus instituciones y el Estado de Derecho. Esto supone, entre otras instancias, la subordinación de las fuerzas armadas, de policía y de seguridad pública, a las autoridades civiles constitucionalmente establecidas y el mantenimiento de un diálogo activo y la colaboración mutua sobre los aspectos de seguridad en su sentido integral, a fin de garantizar el carácter irreversible de la democracia en la región.
Asimismo, se considera entre sus propósitos la obtención del desarrollo sostenible de Centroamérica, que presupone concretar un nuevo modelo de seguridad regional único, integral e indivisible, inspirado en los logros alcanzados en su intenso proceso de pacificación e integración.
2) En el ámbito de la seguridad individual, las partes adoptaron los siguientes compromisos:
- toda acción realizada por las autoridades públicas, debe enmarcarse en su respectivo ordenamiento jurídico y en el pleno respeto a los instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos.
- realizar esfuerzos para erradicar la corrupción en todos los niveles.
- abstenerse de prestar apoyo político, militar, financiero o de cualquier otra índole a individuos, agrupaciones, fuerzas irregulares o bandas armadas, que atenten contra la unidad y el orden del Estado.
- promover la profesionalización y modernización permanente de sus cuerpos de seguridad pública.
- dar prioridad a los esfuerzos por superar las causas estructurales de la pobreza y a mejorar la calidad de vida de las poblaciones.
- promover la cooperación para la erradicación de la narcoactividad, el comercio ilícito.
3) En el ámbito de la seguridad regional, los estados centroamericanos junto con resaltar principios como la solidaridad entre los puebos, el respeto al orden democrático de la región- se comprometen entre las acciones principales, a establecer un mecanismo preventivo, de alerta temprana, ante las amenazas a la seguridad en cualquiera de sus categorías y un programa permanente de medidas de confianza mutua entre los estados de la región.
- continuar los esfuerzos para el establecimiento de un balance razonable de fuerzas militares y de seguridad pública.
- establecer un Mecanismo Centroamericano de Información y Comunicación de la Seguridad.
- establecer o fortalecer los mecanismos centroamericanos de solución pacífica de las controversias, de conformidad con lo previsto en el presente Tratado.
- promover la seguridad jurídica de las fronteras de los estados signatarios.
La organización de este tratado está conformada por:
- La Reunión de Presidentes, que es la instancia suprema. A ella corresponde conocer los asuntos de seguridad, regional o internacional, que requieren de sus decisiones de acuerdo con lo establecido en el Tratado de Tegucigualpa.
- El Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores es la instancia competente, en todo lo relativo a la seguridad regional e internacional, en su condición de órgano principal de coordinación del Sistema de la Integración Centroamericana.
- La Comisión de Seguridad es una instancia subsidiaria de ejecución, coordinación, evaluación y seguimiento, de elaboración de propuestas, así como de recomendaciones de alerta temprana, y cuando proceda, de pronta acción, subordinada a la Reunión de Presidentes y al Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores.
CÓDIGO INTERNACIONAL DE CONDUCTA PARA LA VENTA DE ARMAS
Doce laureados con el Premio Nobel de la Paz se unen en un gran esfuerzo ético tendiente a sentar las bases de un código internacional de conducta sobre la venta y la transferencia de armamentos.
El doctor Oscar Arias Sánchez impulsa esta iniciativa desde la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano. Se han unido a esta iniciativa los siguientes Premios Nobel: Su Santidad el Dalai Lama, las activistas irlandesas de la paz las señoras Betty Williams y Mairead Corrigan Maguire, el Reverendo Desmond Tutu de Sudáfrica, Dr. John Holdren dirigente de Amnistía Internacional, señora Kara L. Newell dirigente de Amigos de la Paz, el luchador por los derechos humanos Dr. Adolfo Pérez Esquivel, de Argentina, el fundador de la organización Pugwash Dr. Joseph Rotblat, el ex Presidente de Polonia señor Lech Walesa, el escritor y humanista Dr. Elie Wiesel, el padre de la "revolución verde" Dr. Norman Borlaug y el ex Presidente de Unión Soviética Dr. Mikhail Gorbachev.
Muchos conflictos tienen su origen en percepciones de desbalance de poder surgidas por la venta de armas. La mayoría de los conflictos se agravan debido a la incorporación creciente de nuevos sistemas de armas. La experiencia centroamericana, al igual que la experiencia de otros conflictos regionales de la década de 1980, demostró que la injerencia de poderes externos y de vendedores de armas, lejos de solucionar los conflictos, los polarizan. Los únicos que ganan con la transferencia no regulada de armas son los comerciantes, entre ellos, las grandes democracias del mundo occidental.
En el período siguiente a la Guerra Fría han surgido importantes y significativas iniciativas tendientes a establecer normas de conducta en lo relativo a las materia de seguridad internacional. Particular significación tiene el acuerdo de Naciones Unidas de 1991 que creó el Registro de Armas Convencionales. En la primera mitad de los años noventa se han multiplicado las declaraciones de los principales actores internacionales sobre la no proliferación de armamentos y sobre las condiciones que deberían regir la transferencia de estos. Se han planteado diversas iniciativas unilaterales en Europa y en Estados Unidos.
El objetivo de este grupo de Premios Nobel es elaborar un código
multilateral de conducta sobre la exportación de armas. Este código superará la voluntad individual de los estados que han establecido algunas normas,pero que poseen estándares distintos al momento de evaluar la decisión de la transferencia. El código multilateral debe ser capaz de recoger la voluntad de los proveedores centrales --entre ellos las mayores democracias del mundo-- en el sentido de expresar la voluntad política de respetar el código, su sentido ético, su marco de aplicación global y su aplicación no discriminatoria.
Esta iniciativa de los Premios Nobel de la Paz --con distintas concepciones, provenientes de diversas regiones, con ideologías y credos-- y con un gran peso moral, se está desarrollando con el propósito de presentar a la Asamblea General de Naciones Unidas un código internacional de conductas sobre la venta y la transferencia de armas.
Entre las normas y los criterios más frecuentes, se destacan cuatro, además de una condición esencial primaria, la de ser partícipe del Registro de Armas Convencionales de Naciones Unidas. Estos cuatro criterios son:
1. Prohibir la transferencia de armas a estados que se encuentran en situación de conflicto internacional.
2. Restringir las transferencias y las ventas a los países con conflictos internos y a aquellos que violen los derechos humanos internacionalmente reconocidos.
3. Eliminar la transferencia y la venta a países no democráticos.
Promover la voluntad que las decisiones sobre materias de seguridad sean adoptadas por gobiernos elegidos en elecciones libres y regulares.
4. Promover el control civil sobre las fuerzas armadas. Promover el respeto a la ley nacional e internacional. En consecuencia, prohibir la venta y la transferencia de armas a todos los estados que se encuentren envueltos en agresiones armadas y que violen las leyes internacionales.