
N° 13
SEPTIEMBRE
1997
...TEXTO COMPLETO
CUBA Y LA NUEVA AGENDA DE SEGURIDAD
EN LA CUENCA DEL CARIBE
Isabel Jaramillo Edwards
Investigadora Titular
CEA-1997
La Nueva Agenda
En un contexto internacional pos-guerra fría caracterizado por la formación de zonas geoeconómicas y globalización, la agenda de seguridad de los 90 -de carácter transnacional- incluirá temas como la inserción en la economía internacional, los desafíos de una integración diferenciada y el consiguiente impacto económico sectorial y regional, en un área en la que convergen varios procesos de integración económica, de concertación política y de libre comercio como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), Mercado Común Centroamericano (MCCA), CARICOM, Iniciativa para las Américas (IA), Asociación de Estados del Caribe (AEC) y las Cumbres Iberoamericanas. Son comunes los temas de la droga, el narcotráfico y la corrupción, el medio ambiente, la migración, la noproliferación de armamento, la seguridad nuclear, las medidas de confianza y la gobernabilidad y la estabilidad regional. Estos dos últimos temas están estrechamente vinculados con cuestiones como el incremento del desempleo, la pobreza y las aspiraciones a la equidad y la justicia social.
La Cuenca del Caribe -considerada históricamente como llave estratégica y frontera marítima- ha sido y es un foco de atención para los Estados Unidos. En un área caracterizada por pequeñas economías abiertas y altamente vulnerables a las oscilaciones en el contexto internacional y Estados sometidos a las tensiones de las reformas económicas, las políticas implementadas por Estados Unidos serán determinantes. Influirán también, en diferentes escalas, Canadá, la Unión Europea, ademas de México, Venezuela y Colombia (G-3). En este contexto, el aprovechamiento de los nichos y las posibilidades competitivas entre Estados Unidos y la Unión Europea será central para las economías menos desarrolladas y vulnerables de la región. En el caso de la integración gradual de Cuba se destacan las Cumbres Iberoamericanas como espacio de encuentro político y la AEC como entorno multilateral que permite el tratamiento de temas de interés común.
El sector privado del Caribe tiene una presencia activa (Jamaica, República Dominicana, entre otras) en la Mayor de las Antillas. El nivel de desarrollo logrado por Cuba complementaría los esfuerzos de la integración regional y al mismo tiempo facilitaría la articulación de una postura coordinada, destinada a lograr espacios de relativa autonomía en el contexto hemisférico frente a la hegemonía norteamericana.
En la Cuenca del Caribe convergen dos posturas en lo que se refiere a Cuba:
1. En el caso de Estados Unidos, una política de hostilidad incrementada, aislamiento y desestabilización. En este sentido, como factor que enrarece el entorno y coarta la fluidez del libre comercio, marca un hito la Ley Helms Burton de carácter unilateral, extraterritorial y atentatoria contra el derecho internacional que refuerza el bloqueo en contra de Cuba, estableciendo, de hecho, límites para su necesaria reinserción internacional.
En la secuencia de ejercicios de presión que ha aplicado Estados Unidos en el caso de Cuba durante casi cuarenta años, la política actual se orienta a desalentar la inversión extranjera en la isla e incrementar las sanciones económicas y la presión financiera al tiempo que se intenta minimizar las discrepancias con ciertos países que ha generado la aplicación de la Ley HelmsBurton.
2. Una política orientada al diálogo, más flexible aunque no exenta de condicionamientos, que tiende a la inclusión de la isla, con un nivel de aceptación diferenciada a la gradualidad de las reformas. América Latina, el Caribe y Canadá -a diferencia de la política de "embargo unilateral reforzado" aplicada por Estados Unidos- orientan su política hacia el "involucramiento" en la perspectiva de "la promoción de la democracia y los derechos humanos", al "vínculo constructivo"; y el caso de la Unión Europea, que refuerza la condicionalidad de su política hacia Cuba.
Cuba
En lo que se refiere a Cuba, los temas de la agenda de seguridad están sesgados por el conflicto con los Estados Unidos y por el endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla. En este marco la isla transita por las reformas necesarias y se orienta a una difícil y compleja reinserción gradual en el contexto de la economía internacional. Las consideraciones en torno a sus intereses, es decir, la integridad territorial, soberanía y autodeterminación -íntimamente vinculada con la identidad y dignidad nacionales y la defensa de las mismas- son centrales en la perspectiva de mantener el proyecto social a partir de la viabilidad económica, y de la unidad y el consenso internos.
En el plano económico, en un adverso contexto internacional y con condiciones climáticas desfavorables, Cuba confirmó su tendencia de recuperación productiva. El PIB se incrementó en un 7,8% en 1996, impulsado principalmente por el dinamismo de las exportaciones de bienes y servicios y una cierta reanimación de la demanda interna. Aunque el producto por habitante aumentó por segundo año consecutivo, el nivel de vida de la población continuó por debajo del registrado en 1989. La situación financiera externa se ha convertido en el principal problema para una recuperación sostenida de la economía cubana. Los dos factores esenciales que inciden en la persistencia de la crisis son el colapso de las relaciones con el desaparecido sistema socialista y el incremento del bloqueo económico con intenciones desestabilizadoras impuesto por Estados Unidos, en la perspectiva de su reinserción internacional, en un mercado cada vez mas desregulado y competitivo, Cuba diversifica y reorienta sus relaciones económicas internacionales. Su entorno geográfico directo -la Cuenca del Caribe, como interés estratégico principal- "representa el 65% de las relaciones con el continente latinoamericano. Los países que componen el Grupo de los Tres (G3) -México, Colombia y Venezuela- absorben más del 76% de esas relaciones y México es el principal socio comercial e inversionista foráneo en el continente. El turismo se esta convirtiendo en un factor dinamizador de la economía. Los principales emisores son Italia (más del 69% de crecimiento), Canadá (15%), España (30%), Francia (80%), Alemania (32%) y en América Latina sobresalen México y Argentina. Los aportes netos del turismo a la economía nacional aumentaron en un 50% en 1996.
Los retos para Cuba se ubicarán por tanto, en el terreno de esquivar el incremento en las dificultades que implica la Ley Helms Burton y mantener la inversión extranjera como vía de obtención de nuevas tecnologías; lograr la eficiencia económica, sine qua non con el fin de alcanzar la productividad necesaria para enfrentar las necesidades del país; y hacer frente a la dificultad más significativa para el desarrollo económico nacional, que es la ausencia de recursos financieros internacionales. Al mismo tiempo, la consolidación de las reformas en la economía, la perdurabilidad de las políticas y el incremento del intercambio son condiciones para el fortalecimiento de la confianza en el proyecto cubano y reinserción de la isla en la región. En esta perspectiva, el fortalecimiento de la política de aislamiento y las consecuentes presiones colaterales y represalias implementadas por Estados Unidos hacia los socios comerciales que orientan su interés hacia Cuba, constituyen freno y generador de inseguridad, no sólo para la isla, sino para la región.
Migración
El tema migratorio es uno de los más sensibles en la Cuenca del Caribe, por tratarse de un área donde la migración no sólo fluye hacia el polo más desarrollado, donde se ha concentrado y desde donde se implementan legislaciones cada vez mas excluyentes sino por el volumen de migración intra-regional, en la que influyen las necesidades de la economía que se reajusta globalmente y regionalmente, junto con razones de orden geopolítico. Entre las reacciones provocadas por la nueva Ley de Inmigración promulgada por el Presidente Clinton -que facilita la deportación acelerada de los extranjeros sin documentos- están las de los cancilleres centroamericanos, que solicitaron al gobierno estadounidense evitar la deportación masiva de sus compatriotas, la mayoría de los cuales emigraron durante la guerra civil en sus países. Una deportación forzaría a retornar a un nutrido grupo de migrantes, a una economía que no los puede acoger, creando las consecuentes tensiones sociales.
Los pasos dados para la regularización de los flujos migratorios entre Estados Unidos y Cuba a partir de una mutua conveniencia -en septiembre de 1994 y luego en mayo de 1995 marcaron un hito en cuanto a que podrían haber representado la posibilidad de que también se produjeran acuerdos en otros temas de interés común para ambos gobiernos. Lo anterior se perfilaba como poco probable a partir de 1996 dado el endurecimiento en la relación bilateral. En el terreno de la migración, sin embargo, se reiteraba, en diciembre de 1996, el compromiso de cumplir con los acuerdos migratorios de la Sexta Ronda entre Cuba y Estados Unidos realizada en La Habana.
Narcotráfico
En esta esfera los problemas han girado en torno a dos aristas principales: la militarización de la lucha contra el narcotráfico y el intervencionismo implícito en la aplicación de la política de "certificaciones" y las presiones de los Estados Unidos para implementar la llamada "shiprider solution", que implica la apertura de las aguas territoriales de los países de la subregión del Caribe a las operaciones de los Guardacostas estadounideses en la perspectiva de incrementar su control en el área. La discusión del controversial acuerdo en el seno de CARICOM -al cual Jamaica y Barbados se opusieron- dio como resultado que los jefes de gobierno reconocieran el derecho soberano de los países a establecer acuerdos mutuamente aceptables, al tiempo que rechazaron cualquier sugerencia o amenaza de medidas coercitivas como medio para lograr adhesión a políticas predeterminadas. Agregaron que las amenazas de acciones punitivas contra la economía de los países del Caribe solo debilitaría el esfuerzo colectivo contra el narcotráfico. Los problemas que se derivan del "Shiprider Agreement se relacionan con la soberanía nacional y con asuntos jurisdiccionales. Tanto esta iniciativa como las "certificaciones" -desde ángulos diferentes- son la antítesis de lo que sería el establecimiento de medidas de confianza en un área donde la multiplicidad de fronteras y la confluencia de tráfico aéreo y marítimo requieren de comunicaciones eficientes entre los países y de reducción de tensiones y cooperación.
A pesar de que -según el Departamento de Estado- no hay evidencia de lavado de dinero en Cuba y que el gobierno de Estados Unidos reconoce los esfuerzos del gobierno cubano para reducir y cooperar en el control del tráfico de drogas, y la disposición que el gobierno cubano ha expresado por firmar un acuerdo con los Estados Unidos para la lucha contra la droga y los traficantes; el peso condicionante de la política de la administración Clinton hacia Cuba impide que acuerdos de este tipo se concreten, circunscribiéndose la relación sólo a un intercambio de información puntual en tiempo real, que no va más allá de una cooperación en coyunturas específicas.
La lógica de que los problemas globales derivados del tráfico de drogas requieren de cooperación entre países productores, consumidores -y de tránsito- así como un sentido de responsabilidad compartida -principio a partir del cual Cuba enfrenta el problema- no parece predominar en la parte estadounidense que, todo indica, carece de una voluntad política en lo que se refiere a establecer acuerdos con Cuba en este terreno. Esta última considera como una necesidad que sea la Comisión de Estupefacientes de ONU el único órgano de fiscalización y evaluación internacional en este terreno y mantiene acuerdos bilaterales en torno al narcotráfico con 16 países; los más recientes se suscribieron con Francia y Gran Bretaña.
Medio Ambiente
En cuanto al tema del deterioro del medio ambiente desde el punto de vista de la seguridad y de la política exterior, el enfoque central se orienta a la preocupación por el desgaste de los recursos globales, los problemas demográficos, el deterioro del medio ambiente y los insostenibles patrones de consumo de las naciones industrializadas que están en la raíz de mayores formas, tanto presentes como futuras, de degradación ambiental y de desgaste de recursos naturales. El enfoque, desde el punto de vista de la seguridad, se asume a partir de la creciente brecha entre las naciones ricas y pobres que puede ampliarse por la escasez derivada del deterioro medio-ambiental, agregando a su vez elementos a potenciales situaciones de inestabilidad y se orienta a estrategias que requieren de la asociación entre gobiernos y organizaciones nogubernamentales, cooperación a nivel nacional y regional, y un compromiso para enfocar una estrategia política de largo plazo para actuar frente a los riesgos emergentes en estos terrenos.
En el caso de Cuba y Estados Unidos, el hecho de compartir un espacio geográfico común implica que hay un terreno de problemas comunes que podrían enfrentarse por medio de la cooperación si el gobierno de Estados Unidos desvinculara su posición política con respecto a Cuba de sus políticas medio ambientales, e iniciara una relación bilateral abierta en este terreno. Entre las áreas de cooperación estarían la preservación de la biodiversidad, la prevención de los derrames de petróleo y desechos tóxicos, la protección del hábitat costero, el manejo de recursos pesqueros, las leyes sobre el medio ambiente, y la metereología y la climatología. Entre los temas prioritarios están la exploración petrolera en el Golfo de México, la colaboración en investigación sobre biodiversidad en Cuba, y la prevención y atención conjuntas de los accidentes ambientales en el espacio aéreo y marítimo entre Estados Unidos y Cuba Cabe destacar que son también una preocupación para Cuba cuestiones como la protección y la preservación de la ecología y de los recursos naturales del área; la contaminación en el Golfo de México, en la Base Naval de Guantánamo, el almacenaje de armas nucleares en Puerto Rico y su tránsito por la Cuenca del Caribe. Son centrales también las políticas y medidas para enfrentar los desastres naturales y los posibles espacios de intercambio de experiencias y cooperación en materia de defensa civil, en una región que se ve frecuentemente afectada por este tipo de emergencias, con graves efectos en la población y desastrosas consecuencias para sus economías.
Otros Temas Relevantes
En cuanto a la proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, Cuba es signataria del Tratado de Tlatelolco, pero la ratificación de dicho tratado se vería pospuesta por factores que derivan de la política de Estados Unidos hacia Cuba y que siguen vigentes, de forma que el tema se insertaría, eventualmente, en el marco de una negociación bilateral. Cuba es signataria de la Convención de Armas Químicas, y la ratificará una vez lo haga Estados Unidos. En el terreno de las armas biológicas, Cuba favorece la prohibición de los agentes biológicos como armas. Al mismo tiempo ha subrayado que "resulta imperioso aplicar las disposiciones de la convención sobre el uso pacífico y la eliminación de las restricciones de transferencia de material, equipos y tecnología para estos fines a todos los estados" y que nada debe ser interpretado como base para imponer restricciones a terceros países respecto al traspaso de tecnologías. Cuba informa sistemáticamente de todos los avances obtenidos en las esferas de la microbiología, biotecnología e ingeniería genética, participando en el intercambio de información al respecto y observa de la manera más precisa las resoluciones de la Convención de forma de garantizar el uso de los avances en el terreno científico-técnico para fines pacíficos.
Conclusiones
- Estratégicamente Cuba es un factor importante en el hemisferio. Su relevancia se relaciona con su ubicación en el centro de las vías marítimas de comunicación, de alta incidencia para el comercio en el contexto de la globalización, que tienen un peso en el caso de cada uno de los países del hemisferio. Sin embargo, estas ventajas se ven relativizadas por el incremento del bloqueo por parte de Estados Unidos.
- Es evidente la voluntad de Cuba de integrarse con los países de América Latina y el Caribe. La flexibilidad y el diálogo contribuirían a potenciar la reinserción de Cuba en el contexto internacional. La hostilidad y el aislamiento sólo incrementarán las tensiones y generarán inestabilidad en la Cuenca del Caribe.
El intento de obstaculizar la reinserción de Cuba en la economía internacional y regional e insistir en su marginación, además de ser una política contradictoria con la libertad del mercado, genera inestabilidad e inseguridad a nivel regional, al tiempo que afecta los intereses de Estados Unidos. De hecho el interés de sectores económicos estadounidenses en Cuba existe pero es obstaculizado por la política aplicada por aquel país. Una reducción en la hostilidad y el restablecimiento del diálogo entre Estados Unidos y Cuba -vista la disposición del gobierno cubano de discutir sobre cualquier tema- potenciaría económicamente a la isla, le daría acceso a los mercados y propiciaría una normalización de relaciones que beneficiaría a ambos países.
- Los procesos de integración subregional y regional que se suceden en la Cuenca del Caribe van entrelazándose en una red cada vez más amplia e interdependiente de la cual Cuba va siendo parte. En este escenario se da la contradicción entre la construcción de esta interrelación -en la que Estados Unidos juega un rol central- y su intento de marginación a Cuba, sobre todo considerando que los principales socios comerciales de la isla son, a su vez, los signatarios del NAFTA: Canadá y México. Esta situación opera como un freno a las posibilidades que se le presentan a Cuba, tanto en el plano bilateral como multilateral, en la Cuenca del Caribe.
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