ORGANIZACIONES SOCIALES

Sindicatos

La presencia femenina en el movimiento obrero y anarquista fue temprana. En 1881 se creaba la Sección Femenina de la Federación Montevideana de la Asociación Internacional de Trabajadores. Las mujeres también participaban activamente en las luchas del magisterio, mayoritariamente femenino. En 1884 el periódico "La Lucha Obrera" dedicaba espacio privilegiado a la situación femenina. Ya en 1897 se manifestaban en la celebración del 1º de Mayo. Se destacaron líderes como Julia Arévalo, quien inició su carrera en 1915 cuando se produjo en una empresa cigarrera la huelga de mujeres más importante. Las obreras se enfrentaron entonces con la policía que custodiaba a trabajadoras rompehuelga.

La elevada y temprana participación femenina en el mercado de trabajo, sin embargo, no se ha expresado del mismo modo en la participación de las trabajadoras en el movimiento sindical, la que sigue siendo marginal.

Actualmente la tasa de sindicalización es de alrededor del 40% de los asalariados ocupados. No existen datos globales sobre sindicalización femenina. Su participación depende de la rama de actividad: son mayoría en los sindicatos de actividades con predominio femenino, como la enseñanza, la salud, la industria textil y de la confección y el cuero. Con todo, aun en estos sindicatos, en que el número de hombres es minoritario, ellos ocupan un porcentaje importante de los cargos de dirección sindical. Particularmente grave es el caso de la Enseñanza Secundaria en que, siendo las mujeres el 73% del gremio, son sólo el 6,6% de las directivas.

Existe en el país una sola central sindical, el Plenario Intersindical de Trabajadores - Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT). Actualmente en el nivel directivo nacional hay tres mujeres entre 17 delegados del Secretariado Ejecutivo y en la Mesa Representativa Nacional, 5 entre 42 representantes de sindicatos.

En 1986 se creó en esta Central, a iniciativa de un pequeño grupo de trabajadoras, la Comisión de Mujeres. Esta fue ganando espacios hasta conseguir una mujer en la Mesa Ejecutiva y realizar el Primer Encuentro Nacional de Trabajadoras, preparatorio del Congreso Nacional de Trabajadores.

La integración femenina a la actividad sindical enfrenta diversos obstáculos, más allá de los factores estructurales: la doble jornada; la falta de servicios de apoyo para las tareas del hogar y el cuidado de los niños; la debilidad de la identidad laboral femenina y las prioridades que establecen respecto de su rol de ama de casa y madre; el discurso sindical, los horarios, el lenguaje, las prioridades reivindicativas que no contemplan las necesidades de las trabajadoras; así como factores ideológicos que, privilegiando la unidad de clase, obstaculizan o niegan la especificidad de la problemática de las trabajadoras.

Organizaciones de consumo

En los últimos años de la dictadura aparecieron en la escena pública organizaciones que desarrollaron un variado conjunto de estrategias para hacer frente a la crisis que afectaba a la sociedad uruguaya, el deterioro de los ingresos y la ineficacia de las políticas públicas. Desplegaron una multiplicidad de formas organizativas, tales como comedores, ollas populares, clubes de compras, comisiones barriales, grupos de mujeres y jóvenes, destinadas a satisfacer necesidades materiales y carencias urbanas. En ellas se articularon diferentes manifestaciones de oposición al régimen militar.

Entre las organizaciones de sectores populares de base territorial, que han tenido una presencia menor y más tardía que en otros países latinoamericanos, han ido adquiriendo visibilidad pequeños grupos que actúan para obtener servicios colectivos y organizarlos -mediante apoyo del Estado y los poderes locales- conformados y liderados por mujeres.

La participación femenina a nivel barrial depende del tipo de organización. Los grupos organizados en relación a problemas de alimentación (ollas, comedores, cuidado de niños) y salud (policlínicas), están compuestos exclusiva o mayoritariamente por mujeres. En cambio, en las comisiones de fomento y comisiones barriales que reivindican problemas relativos a la infraestructura (en calles, luz, saneamiento, etc.) la presencia de las mujeres es menor. Un estudio reciente sobre Comisiones Vecinales en Montevideo constata que existe mayor participación de los hombres en las directivas de este tipo de asociaciones, pero que en aquéllas más recientes, y en los barrios más depri-midos aumenta la presencia femenina.

En los clubes deportivos -que tienen una importante gravitación en la vida barrial de los sectores populares montevideanos- la ausencia de las mujeres es la situación habitual.

Aunque no existen cifras globales sobre la participación de mujeres en organismos locales, la impresión dominante es que se mantiene la falta de relación entre su participación como miembros y su incorporación en los puestos de dirección.

MUJERES EN RAMAS CON PREDOMINIO FEMENINO Y

EN ORGANOS DE DECISION SINDICAL, 1991

  

Mujeres

  

en directivas

Rama

/Total

sindicales

 

%

%

Enseñanza (Magisterio) (1)

92,0

33,0

Enseñanza (Secundaria)

73,0

6,6

Vestimenta

88,0

55,0

Textil

71,0

22,0

Salud

nd

40,0

Pesca

65,0

50,0

 

 Notas:

(1) Corresponde a la enseñanza primaria.

Fuentes: CIEDUR, Elaboración propia en base a entrevistas a dirigentes sindicales y padrones electorales, marzo-abril de 1991.

 

MUJERES EN DIRECTIVAS

DE LA PIT-CNT, 1993

 

Ambos

Mujeres

/Total

 

sexos

 

%

Secretariado Ejecutivo

17

3

17,6

Mesa Representativa Nacional

42

5

11,9

 

Fuentes: CIEDUR, Uruguay, 1993.

 

PARTICIPACION FEMENINA EN DIRECTIVAS DE COMISIONES

VECINALES DE MONTEVIDEO POR AÑO DE FUNDACION

Año de fundación

Comisiones vecinales

 

con directiva femenina

 

%

Hasta 1960

11,0

61-72

17,0

73-79

23,0

80-84

23,0

85-88

30,0

89-91

33,0

 

Fuentes: CIESU, Censos de Comisiones Vecinales de Montevideo, En Bruera, S.y González, M., COMUNAMUJER, Un estudio sobre la participación de las mujeres en Municipio, Montevideo, 1993.