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En las últimas décadas ha crecido notablemente la cantidad de mujeres que se registran formando parte de la Población Económicamente Activa (PEA). Este hecho se aprecia tanto en los pasados Censos de Población, como en las Encuestas de Hogar que se han ido realizando desde los años setenta. Según las Encuestas de Mano de Obra de 1980, en torno a un 38% de las mujeres mayores de 10 años trabajaba laboralmente ese año, mientras esa cifra se habría elevado al 55% de acuerdo a la Encuesta Demográfica y de Salud de 1991 (ver capítulo Observaciones Metodológicas).
Este crecimiento se refleja tanto en la cantidad de mujeres que participan económicamente del total de mujeres mayores de 10 años (tasa de participación económica), como en comparación con la fuerza laboral masculina. Puede estimarse que si en 1980 un 31,1% de la PEA nacional estaba compuesta por mujeres, esa proporción habría aumentado al 39,4% en 1991, a partir de los datos de la Encuesta Demográfica y de Salud.
Existen dificultades para registrar información sobre participación laboral femenina en ciertos sectores productivos, como lo son el sector informal y las zonas rurales. (Acerca de las estimaciones de subregistro y comparabilidad, ver capítulo Observaciones Metodológicas).
El subregistro de la participación económica femenina es mayor en los Censos que en las Encuestas de Hogar y de Empleo, entre otras razones porque aquéllos no tienen como objetivo principal recoger información sobre empleo. Este fenómeno, sin embargo, es mucho menos importante en la población masculina que en la femenina -como sucede regularmente en toda América Latina- por cuanto los Censos no registran bien lo que socialmente se considera "trabajo secundario" en los hogares (la actividad laboral de las mujeres). La Encuesta Nacional de Mano de Obra Rural indica en 1980 una participación femenina del 43,3%, cifra que era del 21,2% en la zona rural según el Censo de 1981.
Es importante destacar esta circunstancia porque cuando se trata de examinar la participación económica en períodos prolongados hay que acudir a los Censos, por cuanto las Encuestas sólo se han aplicado en República Dominicana desde los años setenta (como en casi toda América Latina).
De cualquier manera, lo relevante es que en las series históricas construidas sobre la base de datos censales, como son las de CELADE (que estimaban para 1990 una tasa de participación femenina sólo del 28%), muestran también el fuerte crecimiento de la fuerza laboral femenina en las últimas décadas. Según CELADE, entre 1970 y 1990 la PEA femenina creció en un 122%, mientras la masculina lo hizo en un 82,4%. La participación laboral de las mujeres crece rápidamente en edades jóvenes, especialmente entre los 15 y los 25 años, para aumentar mucho más lentamente desde esa edad hasta los 35 años, en tanto la de los hombres continúa creciendo hasta los 40 años y se mantiene en tasas muy altas hasta los 65 años. Esta diferencia guarda relación con el hecho de que muchas mujeres, desde comienzos de su veintena, se dedican exclusivamente a las labores de procreación y cuidado doméstico.
Sin embargo, el hecho de que la participación económica femenina no caiga abruptamente desde los 25 años, sino que se mantenga en torno al 60% hasta los 50 años, está indicando que, además de un reemplazo de parte de las que regresan al empleo después de su fase reproductiva más acentuada, una proporción importante de mujeres no abandona la actividad laboral por causa de emparejamiento o maternidad.
El crecimiento de la participación laboral a edades tempranas es más fuerte en los hombres rurales que en los urbanos, sucediendo lo contrario en las mujeres, según la Encuesta Demográfica y de Salud de 1991.
El aumento de la PEA dominicana se ha producido conforme ésta se hacía progresivamente urbana, situación que ha sido más pronunciada entre las mujeres que entre los hombres.
La proyección de las tasas de las Encuestas de Mano de Obra sobre las zonas urbana y rural indica que en 1980 un 47% de la PEA femenina residía en las ciudades y esa proporción era del 68% según la Encuesta Demográfica y de Salud de 1991.
Ese movimiento se produce también en cuanto a la PEA masculina, aunque siempre con proporciones urbanas menores que las de la PEA femenina. De acuerdo a las anteriores fuentes, un 44,9% de los hombres económicamente activos vivía en las ciudades en 1980, cifra que era del 56,1% en 1991.
POBLACION ECONOMICAMENTE ACTIVA
POR SEXO, 1980-1991
| (En miles) | |||
Ambos sexos | Mujeres |
| |
Nº | Nº | % | |
| 1980 | |||
| Total país | 2.444,3 | 759,5 | 31,1 |
| Urbana | 1.114,4 | 358,0 | 32,1 |
| Rural | 1.329,9 | 401,4 | 30,2 |
| 1991 | |||
| Total país | 3.664,6 | 1.451,7 | 39,6 |
| Urbana | 2.227,3 | 986,9 | 44,3 |
| Rural | 1.437,3 | 464,8 | 32,3 |
Notas: Estimación de la PEA realizada aplicando las tasas de participación obtenidas de las encuestas sobre la población de 10 y más años de edad ofrecidas por CELADE.
Fuentes: ONAPLAN/ONE, ENMOU 1980 y ENMOR 1980, Op. Cit. PROFAMILIA/IEPD/ONAPLAN/DHS, R. Dominicana, Resultados Generales Cuestionario de Hogar Ampliado, Encuesta Demográfica y de Salud 1991, ENDESA 1991, Op. Cit. CELADE, Boletín Demográfico, Año 23, Nº 46, Santiago de Chile, 1990 y Año 24, Nº 47, Santiago de Chile, 1991.
EVOLUCION DE LA PARTICIPACION ECONOMICA,
POR SEXO
| (En miles) | (Tasas por cien) | |||||
| Año | Ambos | Mujeres |
| Ambos | Mujeres | Hombres |
sexos | % | sexos | ||||
| 1950 | 804,2 | 135,9 | 16,9 | 50,7 | 17,6 | 82,4 |
| 1955 | 860,5 | 120,9 | 14,0 | 47,4 | 13,6 | 80,0 |
| 1960 | 927,0 | 99,1 | 10,7 | 43,7 | 9,5 | 77,0 |
| 1965 | 1.159,8 | 207,0 | 17,8 | 46,9 | 17,0 | 76,0 |
| 1970 | 1.463,0 | 353,6 | 24,2 | 50,2 | 24,7 | 75,0 |
| 1975 | 1.674,6 | 444,9 | 26,6 | 48,4 | 26,2 | 70,0 |
| 1980 | 2.051,6 | 534,4 | 26,0 | 50,6 | 26,8 | 73,6 |
| 1985 | 2.417,9 | 653,5 | 27,0 | 51,9 | 28,5 | 74,6 |
| 1990 | 2.808,2 | 785,0 | 28,0 | 53,3 | 30,3 | 75,5 |
Notas: Se trata de estimaciones realizadas por CELADE, fundamentalmente sobre la base de los Censos. Corresponde a la población de 10 y más años de edad.
Fuentes: CELADE, Boletín Demográfico, Año 28, Nº 36, Santiago de Chile, 1985 y Año 25, Nº 49, Santiago de Chile, 1992.
PARTICIPACION ECONOMICA, POR SEXO
1950-1981 (SEGUN CENSOS)
| (En miles) | (Tasas por cien) | |||||
| Año | Ambos | Mujeres |
| Ambos | Mujeres | Hombres |
sexos | % | sexos | ||||
| 1950 | 825,6 | 130,8 | 15,8 | 56,38 | 17,83 | 95,10 |
| 1960 | 856,5 | 92,7 | 10,8 | 42,82 | 9,33 | 75,91 |
| 1970 | 1.241,0 | 318,9 | 25,7 | 46,49 | 23,72 | 69,61 |
| 1981 | 1.915,4 | 554,3 | 28,9 | 46,77 | 27,02 | 66,58 |
Notas: Corresponde a la población de 10 y más años de edad.
Fuentes: ONE, Censos Nacionales de Población y Vivienda, 1950, 1960, 1970 y 1981.
CRECIMIENTO DE LA POBLACION ACTIVA
POR SEXO, 1970-1990
Hombres | Mujeres |
82,4% | 122,0% |
Fuentes: CELADE, Boletín Demográfico, Año 25, Nº 49, Santiago de Chile, 1992.
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TASAS DE
PARTICIPACIÓN ECONOMICA POR SEXO, SEGÚN ZONA, 1980-1991
(SEGÚN ENCUESTAS)
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| Nota: Corresponde a la población de 10 y más años de edad. |
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Fuentes: Oficina Nacional de Planificación, ONAPLAN, y Oficina Nacional de Esadística, ONE, Encuesta Nacional de Mano de Obra Urbana 1980, ENMOU, y Encuesta Nacional de Mano de Obra Rural 1980, ENMOR. PROFAMILIA/IEPD/ONAPLAN/IRD-Macro Internacional Inc., DHS, Rep. Dominicana, Resultados Generales Cuestionario de Hogar Ampliado, Encuesta Demográfica y de Salud 1991, ENDESA 1991, Santo Domingo, marzo de 1993. CELADE, Boletín Demográfico, Año 23, Nº 46, Santiago de Chile, 1990 y Año 24, Nº 47, Santiago, 1991. |
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TASAS ESPECÍFICAS
DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA,
POR SEXO, EDAD Y ZONA DE RESIDENCIA, 1991 |
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Fuente:
PROFAMILIA/IEPD/ONAPLAN/DHS, República Dominicana, Resultados Generales
Cuestionario de Hogar Ampliado, Encuesta demográfica y de Salud
1991, ENDESA 1991, Op. Cit.
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EVOLUCIÓN
DE LA POBLACIÓN ACTIVA POR SEXO Y ZONA DE RESIDENCIA
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| Notas: Corresponde a la población de 10 y más años de edad. Los valores absolutos de la PEA por sexo y año, están expresados en miles. |
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Fuente:
ONAPLAN/ONE, ENMOU 1980 y ENMOR 1980, Op. Cit. PROFAMILIA/IEPD/ONAPLAN/DHS,
R. Dominicana, Resultados Generales Cuestionario de Hogar Ampliado, Encuesta
Demográfica y de Salud 1991, ENDESA 1991, Op. Cit. CELADE, Boletín
Demográfico, Año 23, Nº 46, Santiago de Chile, 1990 y Año
24, Nº 47, Santiago de Chile, 1991.
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