ORGANISMOS Y ACCIÓN DE PROMOCIÓN DE LA MUJER

La historia política dominicana, con dictaduras, gobiernos autoritarios, invasiones y la pobreza generalizada, ha marcado profundamente la acción colectiva de las mujeres, limitándola o condicionándola a determinadas formas de desarrollo. Sin embargo, desde los años 80 han florecido grupos, organizaciones e instituciones que hoy día conforman un movimiento femenino con diversas instancias de articulación y gran despliegue de acciones y proyectos.

En 1922 la revista "Fémina" proclamó las demandas civiles y políticas de las mujeres y convocó a numerosas mujeres, maestras en su mayoría, que gozaban entonces de un relativo prestigio entre los intelectuales. A nivel latinoamericano, en 1923 y 1927 las Conferencias Internacionales Americanas -a las que asistieron delegados dominicanos- abordaron la falta de derechos de las mujeres en la región y fueron escenario de lo que sería la Comisión Interamericana de Mujeres, CIM. En 1925 había nacido en Santo Domingo el Club Nosotras, grupo eminentemente literario, y en 1930 una de sus integrantes asistió a la Primera Conferencia de la CIM, realizada en La Habana. Había en la región gran efervescencia feminista y en República Dominicana se iniciaba la "era de Trujillo".

En este contexto surgió, en 1931, la Acción Feminista Dominicana, AFD, formada por mujeres de élite y liderada por Abigail Mejía. Auspició, entonces, el Primer Manifiesto Feminista Dominicano, suscrito por varios centenares de mujeres. Pedía la reforma de los Códigos y de la Constitución que otorgaran a las mujeres la igualdad de derechos. Al año tenía cientos de integrantes, juntas provinciales y comunales, numerosas escuelas nocturnas para obreras y analfabetas, un periódico y dos locales, si bien exigía saber leer y escribir para participar en ella.

Como feminismo caló poco en las mujeres trabajadoras: no cuestionaba las desigualdades de género y el ordenamiento social vigente. Fue rápidamente cooptado por la dictadura trujillista. Las escasas militantes que mantuvieron actitudes contrarias a la opción política de la mayoría -como Evangelina Rodríguez- fueron desplazadas. De hecho, hacia 1932 las feministas más lúcidas habían optado por retirarse de la vida pública. Las otras, comprometidas con el régimen de Trujillo, entraron en una etapa de franca colaboración que culminó en el otorgamiento del voto tras dos elecciones de prueba. En la práctica, la AFD se trasformó en un instrumento de la dictadura y en presunta intérprete del sentir de las mujeres frente al gobierno que, como parte de su proyecto político, la legitimó como "interlocutora". Llegó a proclamar, incluso, a Trujillo como "Presidente Feminista".

Con la obtención del voto desapareció la acción organizativa de las feministas criollas y la AFD se transformó en Sección Femenina del Partido Dominicano de Trujillo. Completada la cooptación, las antiguas dirigentas de la organización pasaron a integrar los contingentes femeninos al servicio de la dictadura y a responsabilizarse de la ejecución de sus planes asistencialistas.

No sería hasta 1961, una vez caída la tiranía y con el proceso de emergencia organizada de todos los sectores sociales del país, que las mujeres dominicanas volverían a organizarse como tales. No existía, sin embargo, una memoria del antiguo feminismo ni tampoco conocimiento de las características de los grupos feministas del Primer Mundo. El aislamiento de 31 años de dictadura había cortado todos los nexos.

La organización de las mujeres en esta etapa estuvo matizada por el contacto temprano de la izquierda dominicana con la revolución cubana y con algunos países socialistas. La Federación de Mujeres Dominicanas, FMD, no fue una organización feminista y era de carácter asistencialista antes que reivindicativo. Fundamentalmente urbana, estuvo compuesta por mujeres de clase media, profesionales y estudiantes ligadas a diferentes agrupamientos de izquierda. Realizó trabajo organizativo en sectores populares hasta 1969, cuando fue disuelta.

El vacío de la FMD sería llenado por las políticas emergentes que el gobierno de Balaguer desarrolló, principalmente en el campo. Los clubes de amas de casa y los centros de madres fueron la forma que tomó la política de control y manipulación ideológica balaguerista. Creó entonces la "Cruzada de Amor" para asegurar la adhesión femenina a su gobierno.

La reivindicación del feminismo como corriente fue hecha limitadamente por el Grupo Promoción de la Mujer en 1971, pero no tuvo cauces orgánicos de mayores perspectivas hasta 1978. Muchos de los grupos que surgieron entre 1978 y 1980 tenían una matriz partidaria de izquierda, iniciados por militantes que deseaban asumir un discurso distinto sobre las mujeres. Consideraban que las trabajadoras, urbanas y rurales, debían formar parte decisiva del movimiento. Intentaron, por lo tanto, incorporar el sector popular femenino para luchar por el mejoramiento de su calidad de vida. Sin embargo, estos grupos no se mantuvieron en el tiempo y mientras se disolvían nació la idea de organizarse para reivindicar la especificidad.

Las mujeres dominicanas comenzaron a organizarse en pequeños grupos para enfrentar los problemas concretos de la vida cotidiana. La búsqueda de una articulación dio origen -en 1980- a la Coordinadora de Organizaciones Feministas.

En este período surgen organismos no gubernamentales de investigación y promoción de la mujer, los que cobran gran relevancia, en particular el Centro de Investigación Para la Acción Femenina, CIPAF, (1980). Participaron activamente en los Encuentros Feministas de América Latina y el Caribe desde 1981, ejerciendo un valioso liderazgo en la región.

La creación de la Dirección General de Promoción de la Mujer, en 1982, se ha traducido en la puesta en marcha de algunos programas y acción gubernamentales en favor de la mujer. En 1988 propició la creación de la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales del Area de la Mujer, que reúne a instituciones y organizaciones que buscan respuestas colectivas a las expectativas de cambio de las mujeres.

En la actualidad, es un rasgo particular de República Dominicana la acción concertada de organismos gubernamentales, no gubernamentales, espacios femeninos en partidos y sindicatos y organizaciones y grupos de base de mujeres para cambiar la situación jurídica y socioeconómica de las mujeres.