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En Perú se superponen diferentes historias ocurridas en su territorio, siendo el Estado una tardía creación de principios del siglo XIX. Aún hoy es una organización multinacional con relaciones internas de dependencia y discriminación étnica. Los diferentes procesos vividos desde waris e incas, españoles y criollos, hasta la penetración capitalista modernizadora no han logrado unificarlo como país.
Poblado desde 6.000 años a.C, lo han habitado diversos pueblos y ha visto florecer grandes culturas. Destacan la civilización Chavín, el imperio Wari y el Tawantinsuyo (imperio incaico). Al llegar los españoles en el siglo XVI, el Tawantinsuyo era una organización política reciente, no integrada como nación.
En la organización social prehispánica, en el ayllu, célula básica que controlaba los recursos productivos y aseguraba la subsistencia a sus miembros, las ocupaciones de hombres y mujeres eran interdependientes y complementarias, siendo la unidad fundamental de trabajo para asegurar la reproducción de la sociedad. Las relaciones entre hombres y mujeres eran más bien igualitarias, reflejo de una religión con divinidades masculinas y femeninas. El esquema de paralelismo sexual estructuró también la organización político religiosa del Tawantinsuyo: el Inca descendía del Sol y la Coya de la Luna, fundando ella una dinastía femenina y encabezando una completa estructura política de mujeres hasta las campesinas de los ayllus.
Con la conquista y el establecimiento de la Colonia, la población -diezmada por las operaciones militares, la explotación de la mano de obra y las enfermedades- fue sacada de los ayllus y concentrada en "reducciones" de indios. Las mujeres indígenas debieron prestar servicios personales en casa de los españoles, a lo que se sumó la obligación sexual que dio origen a miles de hijos bastardos. Otras indígenas de la ciudad lograron un área importante de actividad en la preparación y distribución de alimentos. Las mujeres negras, esclavas, reducidas a tareas domésticas supeditadas al amo o al marido tenían, sin embargo, un trabajo valorado.
Las mujeres participaron en los levantamientos contra los españoles, como la revolución de Túpac Amaru, y actuaron de manera resuelta en las luchas que condujeron a la independencia del Perú: rechazaron los abusos de las autoridades virreinales, conspiraron e intervinieron en operaciones militares. Ello les valió ser vejadas, torturadas y ejecutadas. Otro sector participó vinculado al ejército, las "rabonas", mujeres de extracción campesina, compañeras de los soldados, que actuaron en las campañas militares adelantándose para aprovisionarse de alimentos, prepararlos y disponer el campamento.
El advenimiento de la República no implicó mayor cambio para las mujeres en cuanto a su subordinación. Su participación política tiene una historia oculta que recién se comienza a rescatar.
En torno a 1860 empezó a desarrollarse en Lima la prensa femenina, orientada a la literatura y a la crítica política. Posteriormente se organizaron veladas literarias que estimularon las discusiones sobre política, al rechazar la desigualdad entre hombres y mujeres y el rol asignado a la mujer en la sociedad. Abogaban entonces por cambios legislativos -sobre el matrimonio- y en la educación.
Democracia y dictadura se han sucedido a lo largo de este siglo, incapaces de construir un sistema político sólido y eficiente, con un pobre crecimiento económico y una distribución de la riqueza absolutamente desigual, una cultura política marcada por el autoritarismo y una sociedad desarticulada y fragmentada. La inserción formal de las mujeres en la política fue posible desde el reconocimiento del derecho a voto, recién en 1955, siendo uno de los países que más tarde lo hizo en toda América Latina.
En 1968, mediante un golpe de Estado, se instaló en el gobierno el general Juan Velasco Alvarado, quien impulsó una política nacionalista y populista. En 1980, tras la promulgación de una nueva Carta Fundamental, el país volvió al sistema democrático. Los gobiernos reformistas no lograron consolidar un sistema democrático estable. Desde inicios de los 80 ha sufrido sucesivas crisis económicas, alcanzando una hiperinflación, gran cesantía y paralización de muchas funciones del Estado. Junto a la agudización de la pobreza, el Estado ha sido reemplazado por la acción individual y colectiva para la subsistencia. De allí el crecimiento del sector informal de la economía y de un sinnúmero de acciones organizadas para la subsistencia con el desarrollo de organizaciones populares y la politización de lo cotidiano. Las organizaciones impulsadas bajo el gobierno de Velasco adquirieron un nuevo rol, y entre ellas, las organizaciones populares de mujeres han transitado de lo social a lo político, alcanzando sus líderes importantes cargos de representación.
En este contexto de pobreza y crisis de respuesta a las necesidades de la mayoría, en mayo de 1980 el Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso inició acciones armadas en Ayacucho, contra el Estado y sus instituciones políticas. A contar de esa fecha extendió su presencia en el campo y en ciudades de diferentes zonas del territorio nacional y se fortaleció desde 1987 al aliarse con cocaleros del valle del Alto Huallaga. Miles de personas han debido emigrar de su lugar de residencia para no morir en la guerra que enfrenta a Sendero y las Fuerzas Armadas. Desde entonces Sendero trasladó sus acciones a Lima y en 1989 inició una campaña en los barrios populares. Resultado de esta acción ha sido la matanza de dirigentes y pobladores acusados de supuesto soplonaje, corrupción o "colaboración con el imperialismo", entre ellos María Elena Moyano, Teniente Alcaldesa de Villa El Salvador, dirigenta de la Federación Popular de Mujeres.
La acción terrorista de Sendero Luminoso ha dado pie a la violación de derechos humanos por parte del Estado, cuya estrategia ha sido eminentemente represiva y militar, con ejecuciones extrajudiciales, desapariciones, uso sistemático de la tortura a los detenidos, denegación de justicia y miserables condiciones en los penales.
En septiembre de 1992 fueron capturados Abimael Guzmán, ideólogo y principal cabeza del grupo terrorista y otros dirigentes de la cúpula. A pesar de haber sido afectado por estas bajas, Sendero ha seguido actuando, si bien el impacto de sus acciones sobre la población ha disminuido.
La aplicación de políticas de ajuste estructural ha agudizado las condiciones de pobreza de la población aunque ha logrado controlar la inflación. En 1992 el Presidente Fujimori disolvió el Parlamento y convocó a elecciones para un Congreso Constituyente Democrático. A fines de 1993, en un referéndum altamente cuestionado, fue aprobada por estrecho margen una nueva Constitución Política del Estado.
La situación económica, política y militar ha deteriorado gravemente a las organizaciones políticas y sociales y en particular a las de origen popular, donde las mujeres han jugado un rol principal, colocándolas en situación de gran vulnerabilidad.